31 julio 2007 / Casacochecurro.com El 40% de los traumatismos faciales que se atienden en las consultas de Cirugía Oral y Maxilofacial corresponden a lesiones derivadas de accidentes de tráfico. Además un 72% de estos accidentes de tráfico provoca lesiones en la zona de cabeza y cuello, siendo los huesos nasales los más afectados.
Lesiones con el airbag
La utilización del airbag y el cinturón ha disminuido de forma notable la severidad de las de fracturas faciales, reconoce el doctor López Cedrún, aunque advierte que el cinturón de seguridad no previene drásticamente la disminución de las fracturas en la cara, “por lo que hay que seguir trabajando en el diseño de dispositivos que protejan más los huesos de la cara”, señala. Además, el especialista asegura que según los últimos estudios realizados son los huesos malares “son los menos protegidos con esta nueva tecnología”.
Igualmente, los cirujanos de la SECOM señalan que también el airbag puede producir lesiones “si el cinturón de seguridad no está colocado y si el tórax del conductor está demasiado cerca del volante”, advierte López Cedrún. Otros problemas derivados de la acción de los airbags en los conductores, asegura López-Cedrún, son la producción de lesiones menores “tanto de la piel, como dermatitis y quemaduras químicas y térmicas, hasta lesiones traumáticas, como abrasiones, quemaduras por fricción o laceraciones. Además, también pueden provocar lesiones en los ojos y otras áreas sensibles”.
Problema estético y funcional
Las fracturas de los huesos de la cara ocasionan problemas tanto desde el punto de vista estético como funcional. “La fractura del maxilar superior o de la mandíbula ocasiona una alteración entre la relación de los dientes superiores e inferiores que puede acarrear serias complicaciones, como dificultad para la masticación, dolores, o problemas en la articulación temporo-mandibular, si no se realiza una perfecta reducción y estabilización de la fractura”, destaca el doctor López-Cedrún.
Las fracturas de los huesos de la cara pueden ocasionar, además, problemas en la visión, en el olfato, “así como una secuela estética que se hace más evidente por estar en una zona tan expuesta y de relación social como es la cara”, afirma este especialista. Precisamente, para disminuir las posibles cicatrices y acelerar la recuperación de los pacientes, los cirujanos orales y maxilofaciales han empezado a utilizar recientemente tecnologías como la endoscopia. “En las fracturas del cóndilo de la mandíbula, que clásicamente se trataban bien con bloqueo intermaxilar -boca cerrada durante 3 ó 4 semanas- o con incisiones externas, ahora es posible evitar ambas cosas mediante el empleo del abordaje endoscópico que, a través de una incisión dentro de la boca, permite fijar los fragmentos óseos mediante miniplacas de titanio o con material reabsorbible, tal y como se realiza en las demás fracturas”, concluye el doctor López-Cedrún.