Un cambio de departamento, un ascenso o un nuevo cliente internacional pueden suponer una necesidad inminente de conocimientos de inglés para cualquier profesional. Las políticas de recursos humanos de las compañías españolas tienen cada vez más en cuenta la necesidad de inglés de sus empleados. De ahí que hayan convertido en una prioridad invertir en formación y ayudar a sus empleados a mejorar su nivel.
14 marzo 2008 / Casacochecurro.com La nueva tendencia es subvencionar programas que no requieran de largas estancias de los empleados en el extranjero y que aprovechen el tiempo al máximo. Empresas como Indra, Deloitte o Acdenture, y organismos públicos, como la Junta de Andalucía o el IMAP, subvencionaron durante 2007 más de 1.000 programas de la compañía Pueblo Inlglés. La rentabilidad de tiempo que supone la dedicación de sólo ocho días en los que se acumulan más de 100 horas de inglés ha sido fundamental para iniciar esta nueva vía de subvención.
—“Hasta ahora la mayoría de las empresas que apostaban por la formación en inglés para sus empleados, se decantaban por los viajes al extranjero. Sin embargo, la necesidad de largas estancias suponía una limitación muy importante. En cambio, en los programas de inmersión, el profesional practica más de 100 horas de inglés con anglos en un tiempo récord de ocho días”, subraya Juan Carlos Medina, director general de Pueblo Inglés.
Traer el extranjero a España
Los programas de aprendizaje de Pueblo Inglés se basan en la práctica del idioma. Para ello, un departamento específico de la compañía se encarga de identificar en el extranjero a anglos que vienen a España únicamente para enseñar inglés a los españoles. Se trata de recrear un pueblo inglés en el que españoles y anglos únicamente pueden utilizar el idioma de Shakespeare, aprovechando incluso los momentos del desayuno, la comida o la cena como una ocasión más para seguir conversando en inglés.
Las actividades más destacadas tratan de simular situaciones que los empleados se encontrarán en su vida profesional, como conversaciones telefónicas con uno o varios participantes o presentaciones con un público formado exclusivamente por anglos. Todo ello con un horario establecido y una fórmula que acerca varios acentos a cada español mediante la presencia de anglos provenientes de diferentes lugares del mundo, especialmente británicos y estadounidenses, aunque también neozelandeses o australianos.