Unos 20 millones de mujeres y hombres podrían sumarse a las filas del desempleo mundial como consecuencia de la crisis financiera global, según el Director General de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT). "Necesitamos acciones gubernamentales rápidas y coordinadas para evitar una crisis social que podría ser grave, duradera y global", agregó.
Somavia agregó que "el número de trabajadores pobres que viven con menos de un dólar al día podría aumentar en 40 millones, y aquellos con menos de 2 dólares al día en más de 100 millones".
El Director General añadió que la actual crisis afectará con mayor gravedad a sectores como construcción, automotriz, turismo, finanzas, servicios y bienes raíces. También observó que las nuevas proyecciones "podrían resultar subestimadas si los efectos de la actual contracción económica y la potencial recesión no son enfrentados con rapidez".
"Esta no es sólo una crisis de Wall Street, es una crisis general. Necesitamos un plan de rescate económico para las familias trabajadoras y la economía real, con normas y políticas que generen empleos dignos. Debemos relacionar mayor productividad con los salarios, y el crecimiento con el empleo", dijo Somavia.
"La protección y promoción de empresas sostenibles y de oportunidades de trabajo decente deberían estar en el corazón de la Cumbre sobre la Crisis Financiera anunciada hace poco por los Presidentes Bush y Sarkozy", agregó. "Debemos regresar a la función básica de la finanzas, que es promover la economía real. Se trata de otorgar préstamos a las empresas para que puedan invertir, innovar, producir empleos y bienes y servicios".
Juan Somavia planteó la preocupación por restablecer el flujo de créditos; mantener y mejorar la protección social, incluyendo pensiones, beneficios de desempleo, sistemas de apoyo a la infancia y asistencia médica; garantizar el acceso al crédito para las empresas para evitar despidos, reducción de salarios, quiebras y para permitir su recuperación; respetar los derechos laborales y profundizar el diálogo social para superar el impacto sobre las empresas; garantizar flujos de Asistencia Oficial para el Desarrollo; reconstruir un régimen normativo para las finanzas mundiales; y pasar con rapidez de la recuperación al desarrollo sostenible a través de inversiones y crecimiento.
"Consideramos positivos los llamados para mejorar la regulación financiera y un sistema de vigilancia mundial con pesos y contrapesos, pero debemos ir más allá del sistema financiero", dijo el Director General.
"Mucho antes de la actual crisis financiera, ya vivíamos una crisis de pobreza global y creciente desigualdad social, incremento de la economía informal y trabajo precario, un proceso de globalización que ha generado muchos beneficios pero que es desequilibrado, injusto e insostenible", planteó. "Necesitamos equilibrar la balanza y concentrarnos en recuperar a las personas y la producción. Se trata de salvar la economía real".
"Para continuar con economías y sociedades abiertas, es necesario que las organizaciones internacionales pertinentes comiencen a trabajar juntas para desarrollar un nuevo marco multilateral para una globalización justa y sostenible. Las negociaciones comerciales están paralizadas, los mercados financieros al borde del abismo, el cambio climático continúa. Cualquier reconstrucción deberá encontrar vías para integrar políticas financieras con las económicas, sociales, laborales y ambientales a través de un enfoque de desarrollo común y sostenible", agregó.
"Este es el momento de pensar y actuar de manera audaz e innovadora para enfrentar los enormes desafíos que se nos presentan, en especial para las Naciones Unidas", dijo Somavia al referirse a la próxima reunión de la Junta de jefes ejecutivos del sistema de Naciones Unidas (JJE), presidida por el Secretario General, Ban Ki-Moon.
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