En el último lustro, caracterizado por un crecimiento económico sin precedentes en el que se ha conseguido que la economía española convergiese con la media de la Unión Europea, la economía sumergida se movía en cifras que oscilaban entre el 7 y el 12%, para unas 280.000-350.000 personas en valores absolutos, dependiendo de los foros de análisis. En el momento presente, con un escenario económico perfectamente conocido, en el que todos los parámetros macroeconómicos se han agudizado a peor, la economía sumergida se ha disparado, registrando cotas que se mueven entre entre el 22 y el 30%. Es decir, prácticamente multiplican por tres las estimadas hace cinco años, lo que supone que más de un millón de personas trabajan en el escenario de la economía subterránea.
Fundamentalmente, los sectores de actividad en los que se desarrolla este trabajo sumergido son: similares de la construcción (electricistas, fontaneros, carpinteros, albañiles...), que se dedican a pequeñas reformas o reparaciones de índole doméstica; personas relacionadas con la educación y actividades sociales y sanitarias (profesores que dan clases particulares, asistentes sociales que se ocupan de cuidar a los enfermos...); sector del transporte, primordialmente del ligero (portes, mudanzas...), y profesionales liberales (contables, asesores...).
LOS AUTÓNOMOS Y LA COMPETENCIA DESLEAL
Al amplio rosario de problemas que padecen los autónomos, como las dificultades al acceso crediticio, la caída del consumo, el aumento de costes de los input de producción, hay que añadirle uno más: el de la economía sumergida, que produce una competencia desleal para las actividades de los autónomos. Estos datos vistos de la economía sumergida, además de incrementar el fraude fiscal, suponen una competencia desleal que juega en contra de los autónomos.
"Los autónomos - declara Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos- ATA -, tienen que afrontar este nuevo problema, que supone un duro golpe en la actual situación económica. Situación que ha llevado a la Federación a solicitar a la Seguridad Social una moratoria en el pago de las cuotas; y que, con este incremento de la economía sumergida, obliga a ATA a pedir medidas de control a la Agencia Tributaria y al INEM (ya que muchas de las personas que realizan este tipo de actividades están cobrando un subsidio por desempleo) para que, en la medida de lo posible, se ponga coto a este tipo de trabajos que tanto daño hacen a los trabajadores por cuenta propia, que pagan sus impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social y que, a día de hoy, sufren en sus actividades un rosario de problemas que ahora se complican más con la competencia desleal de quien realiza una actividad paralela subterránea".
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