El saldo negativo entre contrataciones y despidos (destrucción de empleo) está afectando a los españoles y no a los inmigrantes. Ahora hay 297.600 españoles menos con empleo que hace un año, mientras que hay 133.300 ciudadanos extranjeros ocupados más. Aún así, 1 de cada 4 parados en nuestro país es inmigrante y el número de parados extranjeros crece más que el de los españoles (un 63,5% interanual frente a un 39,7%).
La tasa de desempleo continuará ascendiendo rápidamente. Se prevé un 13,1% para el primer trimestre de 2009 y el número total de parados volverá a superar los 3 millones, alcanzando a 3.027.000 de personas, con lo que será el contingente más numeroso desde mediados de 1998.
Los empleos de media jornada crecerán en 107.900 (incremento de un 4,4%), para alcanzar 2.550.000 personas. Será el mayor número de personas trabajando bajo esta modalidad en toda la historia de España. Como porcentaje del total de empleos, equivaldrá a un 12,7%, el registro más elevado en cuatro años y 7 décimas superior al de un año antes.
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