El 95% de los Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid encuentra trabajo al año de finalizar la carrera. Los malos tiempos que vivimos no parecen afectar a los ingenieros agrónomos; y es que, según datos de la Universidad Politécnica, prácticamente el 100% de los titulados en la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de la UPM encuentra trabajo apenas un año después de haber finalizado sus estudios, convirtiendo a la ingeniería agronómica en una de las profesiones que mejor están resistiendo al paro. La causa de este dato tan llamativo podemos encontrarlas, precisamente, en algunas de las consecuencias de la crisis económica global que vivimos y otros desafíos a los que se enfrenta la sociedad actual.
Otra de las razones fundamentales por las que los ratios de empleabilidad de esta profesión son tan elevados en la actualidad, es la necesidad del cambio de modelo económico que se está planteando en estos momentos: orientarse más hacia la tecnología e innovación y menos a la construcción y el turismo como motores de crecimiento del país. Este cambio en el modelo económico deja, a su vez, entrever un mayor acercamiento al sector agrario (que ha mostrado la necesidad de modernización e innovación del mismo), para poder dejar atrás el primado sector terciario de las últimas décadas. Así, en el área de las nuevas tecnologías aplicadas a los cultivos agrarios y al sector agrícola, la demanda de ingenieros agrónomos aumenta en áreas como la instalación de nuevas infraestructuras de riego, nuevos sistemas de control de temperatura en invernaderos, nuevos métodos de gestión del campo más informatizados...
Los últimos datos de empleo de la UPM revelan también que más de la mitad de los ex-alumnos de la Escuela de Ingenieros Agrónomos nunca ha sufrido paro. Además, en cuanto a los datos de desempleo femenino en ingeniería y arquitectura de los que la UPM tiene constancia, tan solo un 0,5% son ingenieras agrónomas. "La ingeniería agronómica siempre ha contado con unos índices de ocupación muy altos -señala Jesús Vázquez, Director de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de la UPM-. Es más, en los últimos años -prosigue-, hemos asistido a un mayor protagonismo y desarrollo de sectores en nuestro país como es el de la enología y la viticultura, que requieren, cada vez más, de especialistas en el sector agrario con título de ingeniero agrónomo (por ejemplo, para la planificación y construcción de bodegas). Esto ha contribuido a elevar la tasa de empleo de nuestros licenciados que, en muchas ocasiones, ya cuentan con un contrato laboral antes de terminar los estudios".
Pero hay otras cuestiones, junto a la crisis económica mundial, que también preocupan a la sociedad actual y que han servido para que la ingeniería agronómica esté a la orden del día. "Si se analiza el conjunto de problemas que más inquieta a la sociedad -dice Jesús Vázquez- se observa que la agricultura y la ingeniería agronómica se encuentran en la base de la solución de muchos de ellos: la seguridad alimentaria, el logro de un desarrollo económico equilibrado (no exclusivamente masificado y urbano), el mantenimiento de la biodiversidad, la crisis energética, múltiples problemas ambientales... Se trata -añade- de una profesión de gran futuro, pues se halla en la encrucijada y en la base de la superación de estos desafíos. Uno de los campos que más fuerza está tomando actualmente y que tiene que ver con todo esto, es la Agroenergética, llamada a proporcionar energía sostenible e inagotable sin competir con la producción de alimentos, y sin efectos medioambientales negativos".