—26 mayo 2009 / Casacochecurro.com En cuanto a la edad de los desempleados que optan por la formación, existe una relación importante entre mayores porcentajes de desempleados que reciben formación y edades más tempranas. En concreto, los menores de 30 años tienen un porcentaje de desempleados que se forman superior a la media nacional, destacando los de edades comprendidas entre 16 y 19 años (tramo de edad en el que 31 de cada 100 se forma) y los de 20 a 24 años (26,4%).
Esta relación no se explica por una mayor participación de los jóvenes en cursos de formación no reglada (ligada a las políticas activas), sino que éstos, especialmente los de edades comprendidas entre 16 y 25 años, cursan estudios reglados con mayor intensidad. Por ejemplo, de los jóvenes en paro de entre 16 y 19 años, el 19,3% está cursando estudios reglados y el 10,5% realiza formación no reglada. En el caso de los de 20 a 24 años, el 11,7% recibe formación reglada y el 12,7% formación no reglada.
Un aspecto fundamental para evitar largos periodos de desempleo y mejorar la empleabilidad de los trabajadores es la formación. En este sentido, el perfil formativo y la aptitud, sumados a la actitud, facilitan al desempleado encontrar un nuevo empleo y le permiten incrementar su "saber hacer" y reciclarse para poder desenvolverse de manera efectiva en
el mercado laboral.
La formación continua en el ámbito europeo
En el ámbito europeo, una de las directrices de la Estrategia Europea para el Empleo es la apuesta por la formación a lo largo de toda la vida activa, más comúnmente conocida como "formación continua". En los países de la UE-15, el promedio de población de edades comprendidas entre los 25 y 64 años que reciben este tipo de formación es del 10,9% (año 2007).
El país que mayor porcentaje tiene de población adulta recibiendo cursos de formación continua es Suecia (32,4%), mientras que en el extremo contrario se sitúa Grecia (2,1%). En el caso de España, dicha tasa es del 10,4%, la cual es ligeramente inferior a la de la media de la UE-15 (10,9%).Otra de las directrices de la Estrategia Europea para el Empleo es el impulso de las políticas activas. En el caso español, se definen como políticas activas al conjunto de programas y medidas de orientación, empleo y formación que tienen por objeto mejorar las posibilidades de acceso al trabajo de los desempleados en el mercado laboral y la adaptación de la formación para el empleo de los trabajadores.
Por tanto, se entiende que para realizar una eficiente y rápida gestión de recolocación de los parados en el mercado laboral, un importante volumen de éstos debería estar recibiendo formación continua para mejorar su nivel de cualificación y su empleabilidad.