Hay que tener en cuenta que la bolsa de plástico no fue, en el comienzo de su reparto, una petición o necesidad de los usuarios. Hasta entonces se acudía al supermercado con el carro de la compra o el capazo. Sin embargo, esa necesidad se fue creando y, a día de hoy, el consumidor está acostumbrado a tener a su disposición bolsas en tiendas y supermercados. Su eliminación va a suponer un ahorro importante (de más de cinco millones de euros ) para los comercios y CECU considera que los mismos deberían introducir algunas iniciativas de cara a que este cambio sea más llevadero y económico para los ciudadanos.
Así, se podría plantear el reparto gratuito temporal y por cada compra de un determinado importe (15 ó 20 euros) de una bolsa de tela o rafia, de forma que, al menos al principio, los consumidores puedan ahorrarse el coste (de 50 céntimos a 1 euro) de esos sistemas sustitutivos reutilizables. Además, también podría ser una buena iniciativa el proporcionar importantes descuentos en carros de la compra (por ejemplo, a mitad de precio) o mejorar y abaratar el transporte de la compra a casa. De esta forma, el compromiso medioambiental que predican algunos establecimientos para la eliminación de las bolsas sería más valorado por el consumidor, al reinvertir parte del ahorro que tendrán de ahora en adelante a favor del usuario para ayudarle a adaptarse durante esta etapa de transición.