—22 enero 2010 / Casacochecurro.com El dato que llama más poderosamente la atención es el referente a la presión con la que los conductores circulan con sus vehículos. Más de la mitad de ellos descuida comunmente este aspecto, desconociendo además las consecuencias que sobre la durabilidad del neumático tiene.
Un neumático con una baja presión tiende a calentarse y corre un riesgo mayor de poder reventar en cualquier momento. Así mismo, el desgaste de la banda de rodamiento en los costados será mucho mayor y provocará una aumento del consumo de combustible. Al contrario, las consecuencias también son muy negativas para la seguridad al volante. La banda de rodamiento de un neumático que circule con una presión superior a la recomendada por el fabricante se desgastará mucho más rápido en el centro y será más vulnerable si circula sobre una calzada deteriorada o con obstáculos, ya que la superficie de sujeción a la carretera disminuye.
Frenos que no frenan
El segundo dato más negativo extraído del estudio es el estado de los frenos. Uno de cada cuatro vehículos examinados tenían los frenos desgastados. Esto quiere decir que las pastillas habían dejado de ejercer su función. Las consecuencias sobre la seguridad son obvias, pues se trata de un elemento vital para la seguridad al volante. Pero es más grave por las consecuencias que incluso puede tener sobre el resto de elementos que intervienen en la acción del frenado de un vehículo: ruedas, discos y amortiguadores principalmente. En primer lugar, circular y frenar con las pastillas desgastadas deforman los discos de freno. Además, aumenta la distancia de frenado, lo que puede ser crucial en una situación de emergencia, y afecta al estado de los amortiguadores y, como consecuencia, de los neumáticos, que sufren más en cada frenada que se efectúe