Los que más faltan al trabajo: mujeres, mayores de 55 y trabajadores poco cualificados

Unos empleados en su puesto de trabajo.

Los que más faltan al trabajo son mujeres, mayores de 55 años y profesionales con baja cualificación. Atendiendo al perfil del absentista ocasional, se observa que el absentismo laboral es mayor entre las mujeres (4,9% en el IITR13), principalmente, como consecuencia de las bajas y reducción de jornada laboral con motivo de su maternidad; y los trabajadores con más de 55 años. En este último caso, llama especialmente la atención que el rango comprendido entre los 60-64 años presente una tasa de absentismo laboral del 10%, más del doble de la media nacional. La acumulación de experiencia, así como la reducción de su jornada laboral en vistas de su pronta jubilación pueden ser los factores explicativos de este comportamiento.

Casacochecurro.com Estos datos del indicador Avance del Mercado Laboral Afi-aSEMPLEO destacan, por otro lado, que el absentismo es habitualmente mayor cuanto menor es el nivel de formación del trabajador. Mientras que el 5,5% de los que poseen estudios bajos no acudieron a su puesto de trabajo en algún momento del IITR13, sólo un 3,4% de los que poseen estudios superiores lo hicieron.
Autónomos e indefinidos, más absentistas que trabajadores temporales
Respecto a la situación profesional del trabajador, el absentismo es mayor entre los empresarios autónomos, a pesar de que ellos mismos asumen sus ausencias laborales, que entre los asalariados (4,3% y 3,0%, respectivamente). En este segundo caso, hay que destacar la progresiva reducción de la tasa de absentismo, sobre todo, entre los asalariados públicos (ha pasado del 4,6% en el IVTR07 al 3,2% en el IITR13). El incremento del riesgo de desempleo puede ser el factor explicativo de esta tendencia.

Por otro lado, la estabilidad laboral que supone ser indefinido hace que la tasa de absentismo sea mayor en este colectivo que entre aquellos que tienen un contrato temporal (3,3% y 1,8% del total de los asalariados del IITR13, respectivamente). Respecto a la duración de la jornada laboral, no se observan diferencias en la tasa de absentismo entre los que trabajan a tiempo completo o parcial.
Los que más faltan al trabajo también trabajan en el sector industrial
Por áreas geográficas, se obtiene que en el norte peninsular, la tasa de absentismo laboral ocasional es más alta que en el sur. Así, por ejemplo, mientras que Navarra dispone de la tasa más elevada (5,6% en el IITR13), Canarias posee la más baja (3,1% en el IITR13). Aunque este comportamiento podría responder también a una mayor desmotivación de los trabajadores del norte frente a los del sur, lo cierto es que el absentismo está estrechamente relacionado con la estructura productiva de la región, siendo mayor allí donde predominan actividades económicas en las que el riesgo de sufrir un accidente laboral (y, por ende, de sufrir una incapacidad temporal o I.T.) es mayor, como en la industria (sobre todo, la extractiva). De hecho, en las regiones donde el peso del sector industrial sobre el Valor Añadido Bruto total es mayor es donde la tasa de absentismo laboral ocasional es mayor.

Las prestaciones por incapacidad temporal, también son mayores entre los asalariados que entre los autónomos (21,3 y 9,9 beneficiarios por cada mil afilados entre enero-abril de 2013, respectivamente). Dentro de las prestaciones por I.T. a asalariados y por contingencias comunes, que son las que presentan los mayores índices de contingencia, destacan Navarra, Cataluña y País Vasco por tener las mayores ratios en términos relativos al total de afiliados (37, 29 y 27 beneficiarios por cada mil afiliados). Si bien, cuando se analiza la duración de estas prestaciones, se observa que es mayor entre los autónomos que entre los asalariados (91 y 35 días, respectivamente). Las pérdidas en las que puede incurrir un autónomo son, por lo general, mayores en términos relativos, por lo que su incapacidad temporal suele ser de especial
gravedad y, por lo tanto, dilata el momento de su reincorporación laboral. A escala regional, la duración de la incapacidad temporal es más alta en el sur que en el norte peninsular, a excepción de Galicia.

El absentismo laboral se define como la falta de asistencia al puesto de trabajo, bien porque el trabajador esté disfrutando del periodo de vacaciones (no ocasional), o bien por su desmotivación o concurrencia de situaciones personales que alteran sus hábitos laborales (por ejemplo, una incapacidad temporal o maternidad). La medición de este último absentismo (ocasional) es relevante en tanto y cuando afecta a la productividad y competitividad de las empresas.

Desde el inicio de la crisis, la tasa de absentismo laboral ocasional, calculada como el cociente entre los ocupados que no asistieron a su puesto de trabajo respecto del total, se ha mantenido constante en el entorno del 4%. Sin embargo, si se excluyen los motivos atribuibles a la crisis (ERE por reducción de jornada, huelgas y paro parcial por razones técnicas o económicas), la tasa se habría reducido 4 décimas hasta el 3,6%.


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