En tiempos difíciles, el consumidor regula su presupuesto para mantener el consumo de lo que más necesita, sacrificando otras compras menos imprescindibles. Por ejemplo, los consumidores mantienen sus compras en alimentación y droguería, pero recortan en perfumería y textil. El consumidor también recurre a las marcas blancas y al canal discount para ayudar a equilibrar su presupuesto en alimentación y bebidas.
