Cambio de hora invierno 2019: a las 3 de la madrugada del domingo se retrasa una hora


Cambio de hora invierno 2019: a las 3 de la madrugada del domingo se retrasa una hora

Otro año más, aunque esta vez pueda ser la última, en la madrugada del sábado 26 de octubre al domingo 27 se retrasan los relojes una hora. El cambio de hora supone que a las 03.00 horas se atrasarán los relojes una hora y serán las 02.00 horas. Este cambio de hora obedece a una directiva comunitaria de obligado cumplimiento para la eficiencia energética. Según estimaciones del IDAE, el potencial de ahorro en iluminación propiciado por esta medida podría alcanzar el 5%, unos 6 euros por hogar o el equivalente a 300 millones de euros en conjunto, a los precios actualmente vigentes. Sin embargo, ya se ha decidido a nivel europeo que se deje de hacer este cambio horario y mantener la hora fija, sin cambios, aunque todavía se está planteando cuándo entrará en vigor la medida de dejar la hora sin cambios.

El último domingo de octubre siempre se hace el cambio de hora

Hasta ahora, antes de la nueva resolución europea, la Novena Directiva –de obligado cumplimiento para todos los países de la Unión Europea- establece con carácter permanente las fechas de inicio del periodo de la “Hora de Verano” (en el que adelantamos el reloj una hora) y su finalización (cuando, como ahora, retrasamos el reloj una hora), produciéndose el último domingo del mes de marzo y el último domingo del mes de octubre, respectivamente.

De este modo, la Novena Directiva se dictó con vocación de permanencia, de modo que todos los ciudadanos e instituciones, públicas y privadas de la Unión conozcan anticipadamente las fechas del cambio horario anual y planificar su actividad sin necesidad de esperar ninguna norma futura.

Idoneidad de la medida del cambio de hora

La aprobación de la Novena Directiva, que viene a consagrar la medida del cambio, está avalada por las conclusiones de un estudio sobre su alcance y efectos realizado por encargo de la Comisión Europea y presentado al Parlamento en 1999.

Estudios que se realizaron en su momento concluían que el cambio de hora tiene impactos positivos no sólo sobre el ahorro sino sobre otros sectores como el transporte, las comunicaciones, la seguridad vial, las condiciones de trabajo y los modos de vida, la salud, el turismo o el ocio.

Ahorro potencial de energía

Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), Entidad Pública Empresarial del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, el potencial de ahorro en iluminación en nuestro país, por el cambio de hora, podría llegar a representar un 5% del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300 millones de euros. De esa cantidad, 90 millones correspondería al potencial de los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar; mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del terciario y en la industria.

Para alcanzar este potencial de ahorro, no obstante, se deberá llevar a cabo un comportamiento responsable en el hogar a la hora de prescindir de la iluminación artificial cuando no es necesaria, así como la utilización de tecnologías de ahorro en iluminación por aprovechamiento de la luz natural en edificios del terciario y en industrias. Estas tecnologías ampliamente experimentadas consisten en fotocélulas o sensores de luz que apagan o regulan la iluminación artificial en función de la luz natural aportada a la zona, a través de ventanas o lucernarios.

Pero, además, independientemente del cambio de hora, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo y el IDAE recomiendan a los ciudadanos contribuir al ahorro de energía durante todo el año haciendo un uso inteligente de los equipos consumidores (iluminación, calefacción, electrodomésticos, etc).

Un cambio de hora en España que empezó en 1974

Este cambio de hora comenzó a generalizarse, aunque de manera desigual, a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para poder aprovechar mejor la luz del sol y consumir así menos electricidad en iluminación. Se aplica como directiva desde 1981 y ha sido renovada sucesivamente cada cuatro años.

Una vez que ocurra la aprobación de la nueva directiva de la Unión Europea para establecer las fechas a partir de las que no se volverá a cambiar la hora, decisión que deben tomar el Parlamento Europeo y Consejo de la Unión, este cambio se aplicará.

El cambio horario que corresponde a España: la hora del Meridiano de Greenwich

En España, por situación geográfica y climatología, nos correspondería tener el mismo horario que nuestros vecinos de Inglaterra y Portugal, y las Islas Canarias, el de la zona horaria del Meridiano de Greenwich y no el que empleamos en la actualidad que le corresponde a Europa Central. Disfrutar más y mejor de nuestro tiempo y racionalizar horarios es fundamental para la calidad de vida y la productividad, que en España es uno de los más bajos de Europa.

Dicho cambio se produjo en el siglo XIX en la Conferencia Internacional del Meridiano, donde se establecieron los 24 husos horarios que rigen la Tierra. El 16 de marzo de 1940 toda la Europa «ocupada» decidió adoptar la hora oficial alemana, es decir, en el caso de España adelantar sus relojes una hora. Al finalizar la II Guerra Mundial los demás países europeos retomaron su horario original menos España. 

Según Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles, señala que «ya ha pasado el suficiente tiempo como para darnos cuenta que estamos inmersos en unos horarios que no nos corresponden. Si adoptamos el huso horario de la Europa Occidental seguiríamos rigiéndonos por el Sol, pero comeríamos a la una y no a las dos, cenaríamos a las ocho y no a las nueve, saldríamos de trabajar a las cinco, optimizando mejor el tiempo de trabajo, y disfrutaríamos más de la familia y amigos».

Historia de los cambios de hora para aprovechar la luz

En 1784, Benjamin Franklin, embajador de EEUU en Francia, envió una carta al diario Le Journal de París en la que proponía medidas favorables para el ahorro energético. En aquél entonces, sus sugerencias incluían poner un impuesto a las personas que impidiesen la entrada de la luz a las habitaciones de sus viviendas, así como regular el consumo de cera y velas y hacer replicar las campanas de las iglesias al amanecer para que la gente se levantase a la misma hora.

La realidad fue que no se le hizo mucho caso. No fue hasta años después, en 1905, cuando algunas de las ideas de Frankline empezaron a adoptarse por parte de William Willet, un constructor inglés que impulsó el horario de verano en el Reino Unido, al proponer adelantar los relojes 20 minutos todos los domingos de abril para ganar luz las tardes de verano y hacer lo contrario en otoño, pero los científicos se opusieron.

En 1916 fue cuando se tomó una medida para el ahorro energético. El 30 de abril de 1916 durante la Primera Guerra Mundial el káiser Guillermo II aprobó el cambio de hora para ahorrar carbón, países como Alemania, Austria y Hungría adoptaron esta medida que duró unos meses. En 1974 el cambio de hora se convirtió en norma, después de la primera crisis del petróleo y en 1981 se aplicó como directiva europea.

Desde entonces, todos los países de Europa cambian sus relojes para conseguir un ahorro energético, aunque según aseguran expertos del sector este cambio apenas modifica la factura en los hogares. Los datos oficiales son que los españoles se ahorran un 5%, lo que equivale a unos seis euros por hogar al año. La luz y calefacción que no se usa a primeras horas del día se gasta por las tardes puesto que anochece antes.

Así, los argumentos sobre el ahorro energético son controvertidos y han provocado que el cambio tenga las horas contadas y tal vez este cambio sea el último.

Cómo aprovechar la luz natural

Es obvio, pero hay que recordarlo, puesto que la luz natural nos ayudará a que nuestro hogar sea mucho más eficiente. Cuanta más luz aprovechemos del exterior de nuestra vivienda, menos luz artificial deberemos utilizar. Pero no solo eso, en invierno cuanta más luz dejemos entrar menos gasto en calefacción, ya que la luz natural, además de iluminar también calienta nuestras habitaciones.

Las luces que no se utilicen deben estar siempre apagadas

Es obvio que, si intentamos aprovechar al máximo la luz natural, el siguiente paso sea no malgastar en luz artificial, por lo que no mantengamos luces encendidas si no nos hacen falta. A veces salimos de una habitación y dejamos la luz encendida ya que volveremos en breve, pero no cuesta nada pulsar el interruptor y a la larga ahorrar una energía considerable. Además, siempre hay que utilizar bombillas tipo LED, que consumen hasta un 80% menos que las normales.

Los electrodomésticos que no se utilicen mejor tenerlos desconectados

A excepción de frigoríficos y congeladores, el resto de los electrodomésticos los podemos desconectar y es que dejarlos en stand-by es, a la larga, un gran derroche de energía. Suele pasarnos con aparatos electrónicos como por ejemplo televisores, reproductores de DVD o Blu-ray o torres de sonido y muy especialmente con ordenadores de sobremesa y PCs portátiles. Hay que evitar esta práctica en la medida de lo posible.

Tener contratada la potencia adecuada a nuestras necesidades

La potencia contratada supone un coste fijo en la factura, simplemente hay que pagar por tener «luz», no importa si la utilizas o no, si no pones ningún electrodoméstico o si no estás la mayoría del día en casa, este es un coste fijo que habrá que pagar cada mes. Es recomendable leer las instrucciones de nuestros electrodomésticos para calcular cuánto gasta cada uno y cuántos podríamos tener encendidos a la vez y a esto añadirle lo que consumen los pequeños electrodomésticos y la luz y así no pagar de más por una potencia que no se necesita. Las potencias más comunes en los hogares españoles son 3,45 kW y 4,6 kW.

Aprovechar las horas más baratas de la energía

Siempre y cuando se disponga de discriminación horaria en la factura energética (se puede contratar hablando con la compañía), se podrá planificar las tareas para utilizar los electrodomésticos en las horas en las que la energía es más barata, además, la mayoría de los nuevos electrodomésticos son programables por lo que se empezarán a funcionar cuando más nos convenga. Hacer esto conlleva mucho trabajo informándose y planificando, pero es interesante especialmente con electrodomésticos de gran consumo como son lavadoras, secadoras o lavavajillas. El esfuerzo vale la pena.

Frigoríficos y congeladores abiertos el menor tiempo posible

También hay que hacer un consumo responsable con los frigoríficos y los congeladores, si bien su uso es continuado y hay que tenerlos conectados 24 horas al día los 365 días del año, hay una manera de ahorrar energía y es tan simple como abrirlos el menor tiempo posible para que no suba la temperatura interior.

Cocinar con tapas puestas en ollas y sartenes

Y si en frigos y congeladores buscamos que no se escape el frío, a la hora de cocinar deberíamos intentar mantener el calor, una buena manera es cocinar con tapas en ollas y sartenes para que el calor no se pierda y lo aprovechemos al máximo, así cocinaremos mucho más rápido y de forma más eficiente.

Acabar de cocinar con el calor residual

El calor residual es aquel que desprenden hornos y vitrocerámicas cuando ya los hemos desconectado y con ellos se puede seguir cocinando, así que no desaprovechemos esta energía y desconectemos los aparatos un momento antes para acabar de cocinar con este tipo de calor.

Comprar los electrodomésticos no solo por el precio

A la hora de comprar un electrodoméstico no solo es importante mirar el precio, si no también su clasificación energética, la A+++ es la mejor, y aunque este tipo de electrodomésticos pueden ser algo más caros a la larga ahorraremos en electricidad, al ser más eficaces. Otra manera de ahorrar con los lavavajillas es decantarnos un por uno que tenga modo “Eco” ya que utiliza menos agua y, por lo tanto, gastaremos menos electricidad en calentar esa agua.

Hacer un buen mantenimiento de los electrodomésticos

Hay que hacer un buen mantenimiento de los electrodomésticos, ya que esto no solo alargará la vida útil de los aparatos, sino que también hará que sean mucho más eficientes. Por ejemplo, mantener limpios los filtros del aire acondicionado o de la campana extractora.

Planchar toda la ropa de una sola vez

También se puede ahorrar energía a la hora de planchar, es muy sencillo, solo hay que aprovechar para planchar la mayor cantidad de ropa en cada ocasión y es que la plancha es un aparato que necesita mucha energía para ponerse a punto, por lo que cuantas más veces la conectes, más energía se desaprovecha.

Tener la vivienda a una temperatura adecuada

Por último, hay que recordar que hay que mantener la vivienda a una temperatura adecuada, la cual está en torno a los 21 grados. En invierno es aconsejable mantener la calefacción algo por debajo de esta cifra. Hay que pensar que cada grado de diferencia supone un grandísimo gasto.

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AUTOR
Javi Navarro es periodista y el creador de CasaCocheCurro.com, un diario con información interesante que publica noticias prácticas para que les saques provecho en tu día a día. Puedes consultar cualquier duda contactando con Javi Navarro en su correo javi@casacochecurro.com. También puedes saber un poco más de su trayectoria profesional como periodista si echas un vistazo a su perfil en LinkedIn.
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