Dejar de fumar sí engorda


Dejar de fumar sí engorda

Una de las razones que exponen los fumadores para no abandonar el consumo de tabaco es el miedo a engordar. Muchos investigadores han especulado sobre la existencia de una relación metabólica entre el hecho de dejar de fumar y ganar peso, pero no existía ningún estudio que respaldase dicha afirmación. Ahora un equipo científico de Austria ha descubierto una relación entre la secreción de insulina y el aumento de peso tras dejar de fumar.

Dejar de fumar engorda, mito o realidad

Ganar peso inquieta a las personas que quieren dejar de fumar, sobre todo a las mujeres. Cada vez se publican más estudios que aseguran que dejar de fumar engorda, por lo que es una realidad, nada de mitos.

Un cigarro.En una ponencia ante los delegados asistentes al XV Congreso internacional sobre endocrinología (ICE) y al XIV Congreso europeo sobre endocrinología (ECE), celebrados el 8 de mayo de 2012, la doctora Marietta Stadler del Hospital Hietzing de Viena (Austria) afirmó que ella y su equipo han descubierto que los cambios en la secreción de insulina pueden relacionarse con un aumento del peso tras dejar de fumar.

Estudio con personas fumadoras

Los sujetos de estudio eran fumadores sanos participantes en un programa de abandono del hábito de fumar. Todos ellos se sometieron a pruebas de tolerancia a la glucosa de tres horas (OGTT) cuando aún fumaban y después de al menos tres y seis meses tras haber dejado de fumar. La investigadora y su equipo también midieron la composición corporal de los sujetos.

El equipo midió la secreción de insulina por células beta del páncreas en ayunas y tras haber consumido glucosa. Su apetito se evaluó tras haber comido con libertad en un bufé. Los investigadores también midieron los niveles en ayunas de distintas hormonas que influyen en la regulación de la absorción de energía.

«Descubrimos que el peso corporal y la cantidad de grasa aumentaron a los tres meses de haber abandonado el tabaco en un 4% y un 22% respectivamente -afirmó Stadler- y tras seis meses el aumento fue del 5% y del 35% respectivamente». Añadió que los descubrimientos metabólicos más sorprendentes fueron un aumento de la primera fase de secreción de insulina, tras la prueba de la glucosa, y un aumento de la absorción de carbohidratos tras el bufé en pacientes que habían dejado de fumar hace tres meses.

Los sujetos presentaron a los tres meses una resistencia a la insulina en ayunas importante en lugar de una respuesta reducida a la insulina como sería lo normal. El resultado fue distinto a los seis meses. «La sensibilidad dinámica a la insulina (la sensibilidad a este compuesto en el estado postprandial) evaluada durante la OGTT no se modificó en ningún momento», afirmó.

Más apetito cuando se deja de fumar

«La concentración de neuropéptido Y (NPY) 2 en ayunas había aumentado a los tres meses pero no a los seis. Entendemos que las alteraciones en la secreción de insulina podrían están relacionadas con un mayor deseo de consumir carbohidratos y con el aumento de peso que experimentan muchas personas al dejar de fumar. No obstante, el aumento de la secreción de insulina y en la ingesta de carbohidratos parecen ser efectos pasajeros de dejar de fumar, ya que estos cambios no se aprecian después de seis meses aunque los participantes ya hayan engordado».

Los descubrimientos también muestran que el aumento en la secreción de insulina no era tan evidente en los sujetos que habían dejado de fumar durante al menos seis meses como en los que recayeron a los tres meses. «Todos estos factores son indicios que contribuirán a comprender mejor los procesos metabólicos relacionados con el aumento de peso tras dejar de fumar», explica la doctora Stadler. «Cuanto más sepamos sobre la base biológica de este fenómeno, mayores probabilidades tendremos de controlarlo».

El equipo científico al cargo del estudio planea comparar los sujetos de esta misma investigación con un grupo de no fumadores de la misma edad con el objetivo de determinar si la función de las células beta cambian en aquellos que vuelven a fumar y no sólo durante el periodo en el que lo dejan.

Stadler concluyó: «También proponemos un debate sobre nuestros resultados con expertos en campos como la adicción o la medicina del comportamiento para así recopilar ideas e hipótesis sobre la razón por la que el consumo de tabaco provoca estos efectos metabólicos. De esta forma se podrán planear estudios que abarquen la gran cantidad de disciplinas relacionadas con este importante ámbito científico».

5 kilos más por dejar de fumar

Ahora un nuevo artículo publicado en la revista especializada en medicina British Medical Journal viene a decir que las personas que dejan de fumar ganan entre cuatro y cinco kilos después de 12 meses sin encenderse un cigarrillo. Este peso se gana sobre todo durante los primeros tres meses de dejar el hábito. Esta investigación europea, basada en 62 estudios clínicos, ha analizado los cambios en el peso de los pacientes que dejaron de fumar después del primer año, con y sin tratamiento. Los autores admiten que el aumento de peso es más alto de lo esperado, ya que siempre se había situado en los 2,9 kg.

«El resultado puede ser peligroso porque los beneficios de dejar de fumar superan notablemente los posibles riesgos de ganar peso», explica Esteve Fernández, director de la Unidad de Control del Tabaquismo (UCT) del Instituto de Oncología de Cataluña (ICO), y coautor del editorial Dejar de fumar y aumentar peso: la extraña pareja que acompaña el artículo.

Los pacientes que no siguieron ninguna terapia aumentaron 1,1 kg el primer mes, mientras que su peso subió a 2,3 kg el segundo mes, 2,9 kg el tercero, 4,2 kg al medio año, y 4,7 kg a los 12 meses. En relación con las personas que dejaron el hábito con ayuda de un tratamiento, los resultados son muy similares y la preocupación también.

«Los beneficios de dejar de fumar superan notablemente los posibles riesgos de ganar peso»

El trabajo señala que ganar peso es algo que inquieta a las personas que intentan abandonar el hábito tabáquico, sobre todo a las mujeres. Según los resultados, las fumadoras solo están dispuestas a engordar, como máximo, 2,3 kg si dejan de fumar. Engordar cinco kilos no es bueno ni malo, depende de tu índice de masa corporal», apunta Fernández. El investigador catalán destaca que ganar peso tiene dos componentes muy claras, estética y de salud.

Dejar de fumar y no engordar es posible

Sin embargo, hay excepciones en los resultados del estudio. Mientras que el 13% gana más de 10 kg después del año, un 16% de los exfumadores pierde peso. Los investigadores concluyen que son necesarios más análisis para identificar qué personas corren más riesgo de aumentar peso y prevenirlo para conocer cuáles son los factores que influyen a la hora de dejar de fumar y no engordar.

Esteve Fernández advierte que tres cuartas partes de la población dejan de fumar sin ayuda externa. La mayoría lo consigue con fuerza de voluntad y el apoyo social y familiar.

Los fumadores que están más enganchados a la nicotina, engordan más al dejar de fumar

Ahora, el equipo de investigación de Koji Hasegawa y su equipo del Centro Médico de Kyoto, en Japón, ha estudiado los factores que influyen en este aumento de peso sobre una muestra de 186 pacientes (132 varones y 54 mujeres) que habían acudido a una clínica para dejar de fumar, con éxito. El resultado más llamativo del análisis es que los más enganchados a la nicotina engordaban más. Dicho de manera técnica, altas puntuaciones en la prueba de Fagerström de Dependencia de la Nicotina (FTND) –que evalúa el nivel de adicción a esta sustancia–, estaban fuertemente correlacionadas con mayores ganancias de peso en sus dueños.

“Los valores medios del índice de masa corporal (IMC) aumentaron de 23.5 kg/m2 al inicio de la terapia a 23.9 kg/m2 tres meses después”, indican los autores en el artículo. No hubo diferencias significativas entre los que se medicaron con parches de nicotina y con vareniclina, las dos terapias administradas a los pacientes del estudio.

Según los resultados, otros factores que se relacionan con aumento de peso son los triglicéridos, los niveles de colesterol HDL (cuanto más bajos, más kilos), y el consumo de cigarrillos diario antes de las terapias. Los triglicéridos y la dependencia a la nicotina son determinantes, pero de todos, con diferencia, el factor más fuerte es este último.

“Los fumadores muy dependientes tienen mayor probabilidad de engordar durante la terapia para dejar de fumar –dicen los autores–, y pueden requerir intervenciones contra el aumento de peso”.

¿Fumar adelgaza?

Al parecer, según los científicos, si fumas, engordas más. A partir de ahora habrá que cuestionarse el mito de que fumar adelgaza. Investigadores del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra (UNAV) han evaluado la relación entre dos factores de riesgo cardiovascular: el ‘hábito tabáquico’ y el aumento de peso cuando los fumadores dejan el hábito y cuando continúan fumando.

Los resultados, publicados ahora en la Revista Española de Cardiología, “son decisivos para plantear programas de prevención”, explica Francisco Javier Basterra-gortari, autor principal del estudio e investigador de la UNAV. Los no fumadores engordan menos según un nuevo estudio que relaciona el tabaquismo con la ganancia de peso, y concluye que las personas fumadoras activas, no sólo las que lo dejan, engordan más que las no fumadoras. Después de cuatro años de análisis en la Universidad de Navarra, las personas que menos engordaron fueron las que nunca habían fumado tal y como recoge una investigación que se ha publicado en la Revista Española de Cardiología.

Los datos, fruto de un análisis de 7.565 personas durante 50 meses se ajustaron por edad, sexo, índice de masa corporal inicial y estilos de vida (sedentarismo, cambios de actividad física, ingesta energética y de fibra, comidas entre horas, consumo de refrescos, de comida rápida y de alcohol).

Fumar más cigarrillos, engordar más gramos

Fumar cigarrillos engorda. La ganancia de peso de las personas que dejaron de fumar durante el estudio era mayor cuantos más cigarrillos al día fumaban en el momento de comenzar la investigación. Quienes seguían fumando también ganaron durante ese periodo más peso que las personas no fumadoras.

Los autores afirman que el tabaquismo no es una forma efectiva de prevenir la obesidad. “De hecho la aumenta, sobre todo en ex fumadores y en fumadores que continúan exponiéndose”, subraya Basterra-gortari.

Fumar quita el apetito

Y es que la realidad es que fumar quita el apetito porque la nicotina activa receptores en el cerebro que reducen el apetito. Un nuevo estudio, publicado en la revista Science, revela cómo la nicotina activa un grupo de neuronas del hipotálamo que transmiten sensación de saciedad. Los resultados contribuirán al desarrollo de nuevos tratamientos para controlar el peso de los exfumadores -con tendencia a engordar cuando abandonan este hábito-, y de las personas con obesidad.

Investigadores norteamericanos han descubierto por qué los fumadores suelen, en general, pesar menos que los no fumadores. Según el estudio, publicado en la revista Science, la nicotina, uno de los principales factores de adicción al tabaco, suprime la sensación de apetito.

Un hombre fumando en un bar.Los experimentos realizados en ratones muestran que esta sustancia activa un conjunto de receptores neuronales, diferentes a los que suscitan las ansias de fumar, que se sitúan en el sistema de melanocortina del hipotálamo. Este sistema se encarga de distribuir la energía extra que aportan los alimentos, metabolizándola o almacenándola en forma de grasa.

Además, tal y como señala Marina Picciotto, autora principal del estudio e investigadora del departamento de psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE UU), «es posible suprimir la sensación de apetito sin afectar los centros de recompensa del cerebro».

Y es que estos receptores aumentan la actividad de una serie de neuronas cerebrales, conocidas como células proopiomelanocortina o POMC, que se relacionan con la obesidad en humanos y animales. Los resultados revelaron que los ratones que carecían de las neuronas POMC no perdieron peso, a diferencia de los ratones que sí las tenían.

El tabaquismo es la principal causa de muerte prevenible en los países desarrollados, pero hay personas, sobre todo mujeres, que se niegan a dejar de fumar por temor a engordar. «Identificar estos receptores ayudará a conocer los mecanismos asociados a la adicción, el peso y el hábito de fumar», señala Mariella de Biasi, también autora del estudio e investigadora del departamento de Neurociencias del Colegio de Medicina Baylor de Houston (EE UU).

Aunque los resultados de la investigación solo se han obtenido en ratones, «podrían ser claves para el desarrollo de fármacos que ayuden a los fumadores a abandonar el tabaco sin ganar peso», subraya la científica. Además, «estos medicamentos también permitirían controlar la obesidad y los desórdenes metabólicos de otras personas», concluye.

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