Tomar las 12 uvas de fin de año y una copita de champán es bueno para el corazón


Tomar las 12 uvas de fin de año y una copita de champán es bueno para el corazón

Se acerca la noche de fin de año, una de las fiestas más alegres y esperadas de las fechas navideñas, en la que la cena de Nochevieja, junto con las uvas y el champán, forman ya parte del tradicional ritual de celebración. Aprovechando la ocasión, la Fundación Española del Corazón (FEC), quiere dar a conocer los beneficios cardioprotectores que ejercen las uvas y el consumo moderado de champán sobre el corazón y, recordar al mismo tiempo que, llevar una dieta equilibrada y baja en grasas y potenciar el consumo de elementos típicos de nuestra dieta mediterránea es la mejor manera de garantizar la salud del corazón para el nuevo año.

Cómo tomar las 12 uvas

En nuestro país, la tradición de tomar las doce uvas al compás de las campanadas tiene sus orígenes a principios del S.XX, cuando, debido a una sobreproducción de uva, los agricultores decidieron dar salida al excedente mediante la creación del ritual de comer uvas en Nochevieja para atraer la buena suerte en el año entrante. Una vez terminadas las campanadas, otro rito habitual es el del brindis con champán, con el que la gente empieza a compartir abrazos y buenos deseos para el año nuevo.

Comerse 12 uvas, una por cada campanada del reloj a las 12 de la noche del 31 de diciembre es una tradición en España.

Con estas dos tradiciones, que tendrán lugar dentro de pocos días en la mayor parte de los hogares españoles, daremos comienzo a un nuevo año lleno de buena salud, ya que son varias las investigaciones que apuntan a que tanto la uva como el champán ejercen un efecto cardioprotector sobre el corazón. Esto se debe a su alto contenido en polifenoles, antioxidantes naturales que contribuyen a bloquear la formación de los radicales libres, unas sustancias nocivas que generan las células de nuestro organismo y que son las causantes del desarrollo de la mayor parte de enfermedades.

Uvas ricas en azúcares y ácido fólico

La uva, fruta típica de nuestra dieta mediterránea que se consume entre los meses de septiembre y diciembre, es rica en azúcares, fibra, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, sodio, vitamina C, B y ácido fólico. Además, posee altas cantidades de resveratrol, un flavonoide (tipo de polifenol), con propiedades antioxidantes y anticancerígenas que también encontramos en otros alimentos como el vino, las nueces, las ostras o el cacahuete.

Según indica la doctora Regina Dalmau, miembro de la Sección de Hipertensión Arterial y Riesgo Vascular de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), «estudios observacionales han asociado este tipo de polifenoles con ciertos beneficios sobre la circulación arterial, ya que mejora el flujo sanguíneo, disminuye la formación de plaquetas (que reduce el riesgo de formación de coágulos o trombos), mantiene de la función endotelial y nos proporciona una mayor protección contra el colesterol LDL».

Así lo demuestra un estudio realizado por la Universidad de Michigan, en el que, a partir de distintos experimentos nutricionales con roedores, se observó como efectivamente la uva en polvo (combinado de uva negra, blanca y roja) mejoraba significativamente su función cardiaca, reduciendo además la presión arterial y mejorando el estado del corazón.

Beneficios del champán

Los polifenoles se encuentran en mayor medida en el vino tinto, aún así, el champán, que está elaborado a partir de chardonnay (variedad de uva blanca), pinot noir y el pinot meunier (dos variedades de uva negra), ejerce también el mismo beneficio sobre los vasos sanguíneos.

Un trabajo publicado en la British Journal of Nutrition, y elaborado por la facultad de Química, Farmacia y Alimentación de la Universidad de Reading (Francia), señala que, beber dos copas de champán al día (una en mujeres) proporciona un efecto protector sobre las paredes de los vasos sanguíneos, reduciendo el riesgo de sufrir algún evento cardiaco o accidente cerebrovascular.

En este sentido la Dra. Dalmau señala que, «dicha investigación apunta a que un consumo moderado de champán puede contribuir a la reducción de las enfermedades cardiovasculares, debido a su contenido en polifenoles, que ejercen un efecto antioxidante que ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que se ha demostrado que aumentan los niveles de colesterol ‘bueno’ y provocan un efecto protector en las arterias»

Uva más sana para Nochevieja

La uva cada vez es más sana, puesto que se ha conseguido preparar una uva todavía más saludable y que se conserva apta para el consumo durante más tiempo. Esto es lo que ha conseguido un equipo de científicas del Instituto de Ingeniería de Alimentos para el Desarrollo (IUIAD) de la Universitat Politècnica de València. La clave reside en recubrir la uva con un film comestible hecho a base de propóleo, una sustancia natural que elaboran las abejas a las que se le atribuyen diversos efectos beneficiosos para la salud.

«En estas fechas, no estaría mal empezar el año con una uva tan saludable. Es todavía más sana por el aporte adicional de un componente muy saludable y porque el efecto conservante que aporta el propóleo puede ser una alternativa natural a los productos que se utilizan habitualmente para conservar este fruto. Además, la uva recubierta con el film de propóleo se conserva mejor que la no recubierta, ya que se reducen las pérdidas de agua y por tanto de peso, y tarda más tiempo en deteriorarse», explica Maite Cháfer, investigadora del IUIAD y profesora de la ETS de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural.

A lo largo de los dos últimos años, las investigadoras de la Politècnica de València (UPV) han diseñado, caracterizado y estudiado diferentes soluciones y films comestibles a partir de propóleo, para sentar las bases de posteriores aplicaciones como la que ahora proponen para la uva. El proceso para recubrir la uva es muy sencillo: se sumerge la fruta en una solución de propóleo y ésta queda adherida a la superficie de la uva, garantizando así la persistencia del propóleo.

Las investigadoras realizaron un análisis organoléptico con uvas sin recubrir y recubiertas con diferentes niveles de propóleo para conocer la aceptación sensorial del producto y definir qué dosis sería la más conveniente añadir, pensando en su aplicación para sacar nuevos productos al mercado.

Entre las conclusiones de estos estudios organolépticos, las investigadoras comprobaron además que al incorporar el propóleo a las soluciones, mejora notablemente la apreciación sensorial de este producto. «Uno de los principales problemas de la ingesta de este compuesto es que posee un sabor muy desagradable y, al incorporarlo a soluciones comestibles sin sabor, reducimos notablemente este efecto y mejoramos su apreciación sensorial al aplicarlo a alimentos», explica Clara Pastor, investigadora del IUIAD de la Politècnica de València.

Por otro lado, las investigadoras destacan que el producto se podría aplicar también directamente en campo, pulverizando directamente sobre la fruta la solución obtenida a partir del propóleo. «La forma y momento de aplicación la podemos adecuar según nos interese, tanto en campo como en almacén o incorporado a un envase. Para esto será necesario tener caracterizadas las principales propiedades fisicoquímicas de las soluciones que contienen el propóleo», añade Clara Pastor.

El trabajo desarrollado por las investigadoras de la UPV ha sido publicado en las revistas Carbohydrate Polymers y Postharvest Biology and Technology, dos de las publicaciones científicas de más impacto internacional en el ámbito de la Tecnología de Alimentos.

Recomendaciones para Navidades

Se calcula que cada español aumentará un 50% la ingesta de calorías recomendadas para estas fechas, lo que se traducirá en 2-3 kilos más de aumento de peso. Por este motivo la FEC quiere destacar que, aunque no hay necesidad de renunciar a los platos típicos de esta época navideña, es recomendable reducir el exceso en grasas saturadas y aumentar la presencia de productos típicos de nuestra dieta mediterránea, como son las frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pescado azul y productos lácteos desnatados.

Según la doctora Dalmau, «durante estas fechas, caracterizadas por sus tradicionales comidas familiares, lo habitual es siempre comer más de lo necesario. Con sentido común esto no tiene que resultar un problema para una persona sana, ya que siempre se pueden hacer excepciones si uno sigue una dieta durante el resto del año. Aún así, las personas que sufren alguna cardiopatía tienen que controlar mucho más hasta qué punto pueden llegar a comer», y añade, «lo importante es no sobrepasarnos y controlar el exceso de sal en las comidas, sobre todo para aquellos pacientes con insuficiencia cardiaca crónica o hipertensión, ya que pueden ver deteriorado su control».

Para una buena entrada a 2013, la FEC también recomienda ampliar nuestra lista de buenos propósitos con la práctica de unos hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio de forma regular, seguir una buena alimentación y, sobre todo, abandonar el hábito tabáquico, ya que es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular y el único que podemos prevenir completamente.

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