Guía para comprar la mejor alfombra térmica para el suelo y tener los pies calientes
Las alfombras térmicas son el gran aliado para combatir los pies fríos en invierno. Tanto si estés sentado en un sofá, como en un escritorio durante muchas horas trabajando, estas alfombras térmicas te proporcionarán calidez quitándote el frío del suelo.
Estas alfombras funcionan conectadas a la corriente, al igual que las mantas térmicas, aunque en este caso se colocan en el suelo. Ofrecen calor localizado para que consigas una temperatura agradable en los pies y pueden usarse tanto con zapatos, como con calcetines.
Meirrai, la mejor alfombra térmica para los pies
Este modelo de alfombra térmica para los pies de la marca Meirrai es uno de los que mejor relación calidad-precio tienen y con mejores reseñas de clientes. Simula un suelo de madera, de tamaño medio para una mayor comodidad a la hora de colocar los pies y de gran potencia.
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Temperatura regulable. Dispone de dos niveles de potencia para ajustar la temperatura según las necesidades de cada momento y el nivel de frío.
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Potente. Con una potencia de 180 W, ofrece un calentamiento rápido y eficaz. A cambio, el consumo eléctrico es superior al de modelos con menor potencia.
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Con botón de encendido y apagado de pie. Incorpora un interruptor que puede accionarse con el pie, facilitando el encendido y apagado sin necesidad de agacharse.
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Tamaño y diseño. Este modelo mide 50 × 30 cm y tiene un acabado en color negro. Si buscas una alfombra de mayor tamaño o con un diseño más decorativo, puede resultar algo limitada.
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Longitud del cable. El cable de alimentación mide aproximadamente 2,5 metros. Antes de instalarla conviene comprobar que existe un enchufe cercano para utilizarla con comodidad.
Si quieres ver otros modelos, en la siguiente tabla comparativa puedes ver una selección de las mejores alfombras térmicas para los pies que puedes comprar.








Mejores alfombras térmicas con buena relación calidad-precio
¿Qué alfombra térmica comprar?
Para elegir la alfombra térmica que mejor se ajuste a tus necesidades, hay una serie de aspectos a tener en cuenta antes de tomar una decisión:
- Tamaño. Hay alfombras de distintos tamaños y formas. A la hora de elegir la que más comodidad pueda ofrecerte, hay que tener en cuenta el hueco disponible en el que colocarla, así como el tamaño de los pies. Busca una grande si mueves mucho los pies o calzas un 46.
- Diseño. Las alfombras térmicas tienen distintos acabados. Hay algunas en color negro o gris sin decoración, mientras que otras imitan al parqué y madera del suelo.
- Longitud del cable. Estas alfombras funcionan de la misma manera que una manta eléctrica, por lo que necesitan enchufarse para funcionar. Por ello, hay que tener en cuenta la longitud del cable y la distancia que hay entre el enchufe más cercano y el hueco en el que vas a colocar la alfombra.
- Potencia. La potencia de estas alfombras se mide en vatios y las hay de diferentes niveles. Desde aquellas con 70 vatios hasta otras con casi 200 vatios. La diferencia entre estos modelos es que las que tienen menor potencia ofrecen menos temperatura y tardan más en calentar, pero consumen menos en la factura de la luz. Y las de mayor potencia son justo todo lo contrario.
- Con temperatura regulable para elegir el nivel de calor deseado en función de cada momento.
- Material resistente. Las alfombras térmicas se colocan en el suelo y están fabricadas para poner los pies con los zapatos. Es decir, que tienen que estar hechas con materiales resistentes para que no se desgasten o deterioren por el uso diario.
- Que sea antideslizante para que al poner los pies la alfombra no se mueva hacia otras direcciones.
- Fácil de limpiar. Al usar esta funda con zapatos, va a ensuciarse rápidamente. Por ello, hay algunas que incluyen una funda extraíble que puede lavarse.
- Con temporizador. Algunas alfombras incluyen un temporizador de apagado automático transcurrido cierto periodo de tiempo.
Otra forma de mitigar el frío del suelo durante los meses de invierno para mejorar la sensación térmica es cubrir el suelo, por ejemplo, con alfombras grandes para aislar cualquier estancia del hogar.