Cooperativas financieras, apuesta más segura que los bancos en tiempos de crisis

Cooperativas financieras, apuesta más segura que los bancos en tiempos de crisis
NOTICIA de Javi Navarro
13.04.2013 - 15:32h    Actualizado 21.02.2023 - 15:22h

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca que durante la crisis económica las cooperativas financieras han obtenido mejores resultados que los grandes bancos propiedad de los inversionistas. Es más, las cooperativas financieras superaron a los bancos tradicionales propiedad de los inversores en casi todos los niveles de las calificaciones bancarias, de acuerdo con un nuevo estudio de la OIT. El informe, titulado ‘Resilience in a downturn: The power of financial cooperatives’ (La resiliencia en una recesión: El poder de las cooperativas financieras), sostiene que los bancos propiedad de los clientes fueron mucho más estables y eficientes que los grandes bancos tradicionales.


“Cooperativa financiera” es un término general para designar a los bancos cooperativos, las cooperativas de crédito y las sociedades de crédito inmobiliario, así como los bancos que son propiedad de cooperativas agrícolas o de consumidores. Lo que todos tienen en común es que son propiedad de los clientes.

Visión global de las cooperativas financieras

20 países europeos poseen 24 sistemas de bancos cooperativos locales.

Los bancos cooperativos franceses tienen 45 % de la cuota de mercado de los depósitos del país, los Países Bajos 40 %.

3.874 bancos cooperativos locales en Europa con 181 millones de clientes.

Las cooperativas europeas tienen 5.647 mil millones de euros en capital y 3.107 mil millones de euros en depósitos.

Las cooperativas de crédito operan en 100 países en el mundo, con 51.000 sociedades y 200 millones de miembros.

Las cooperativas de crédito tienen 1.564 mil millones de dólares en capital, 1.223 mil millones de dólares en depósitos y 1.016 mil millones de dólares en préstamos.

Los bancos cooperativos y las cooperativas de crédito alcanzan a los más pobres entre los pobres y tienen un impacto económico importante.

Las cooperativas de crédito originalmente fueron creadas para ofrecer servicios a las personas de bajos ingresos, muchas en los países en desarrollo y en América del Norte. La mayoría de los bancos cooperativos tiene bases en Europa y presta servicio a una clientela numerosa.

“A diferencia de los bancos propiedad de los inversionistas, las cooperativas financieras mantuvieron índices de solvencia muy positivos, aumentaron su capital y sus clientes, y los pocos que sufrieron pérdidas se recuperaron con rapidez y están creciendo de nuevo”, señaló el autor del informe, Johnston Birchall.

Esto se debe a que las cooperativas financieras y los bancos propiedad de los inversionistas siguen modelos empresariales diferentes: las cooperativas son propiedad de los miembros y no están impulsadas por los beneficios. Cada miembro tiene una acción, que le da derecho a votar para elegir la junta directiva. Todo el superávit que producen es destinado a las reservas, que son devueltas a los miembros a través de dividendos anuales o de productos financieros más baratos.

Los bancos propiedad de los inversionistas obedecen a la necesidad de incrementar los beneficios para los accionistas, lo cual lleva a algunos de ellos a asumir riesgos de inversión muchos mayores. Este es el escenario que desencadenó la crisis bancaria de 2007-2008.

Antes de la crisis
En los años que precedieron a la crisis, los bancos cooperativos tenían un índice de estabilidad promedio (conocidos como índices Tier) superior al de los bancos propiedad de los inversionistas. Su calificación era de 9,2 por ciento en comparación con 8,4 por ciento de los bancos tradicionales. En Francia y los Países Bajos, el índice de estabilidad era superior al 50 por ciento.

“Los bancos cooperativos utilizaron mejor sus capitales más pequeños y aún así obtuvieron beneficios, porque se concentraron en reciclar los ahorros en préstamos en vez de depender de los mercados monetarios. Sin embargo, resultaron ser al menos tan rentables – y en diversos países más rentables aún – que los bancos propiedad de los inversionistas”, explicó Birchall.

Las cooperativas de crédito además entraron en la crisis en una posición de fuerza, con 177 millones de miembros en 96 países. Todas registraron un incremento en los ahorros, préstamos y reservas durante los años anteriores a 2007.

Resiliencia en la crisis

Después de la crisis bancaria, casi todos los bancos cooperativos superaban el 8 por ciento del índice de estabilidad Tier 1. Los bancos Raiffeisen, Rabobank y OP-pohjola tenías índices Tier superiores a 12 por ciento.

En abril 2009, mientras muchos bancos tradicionales tenían dificultades, las calificaciones de los bancos cooperativos seguían en el nivel A y en ascenso, con Rabobank que mantiene su calificación de crédito AAA.

Puesto que entraron en la crisis con mayores reservas, la estabilidad financiera de los bancos cooperativos era ‘significativamente más alta’ que la de los bancos propiedad de los inversionistas en 2007.

Las cooperativas durante la crisis:

El capital de los bancos cooperativos creció de 10 por ciento entre 2007 y 2010.

El número de clientes de los bancos cooperativos creció de 14 por ciento.

7 % de lo bancos cooperativos europeos experimentaron pérdidas durante la crisis.

Las reservas de las cooperativas de crédito aumentaron más de 14 por ciento.

Los ahorros depositados en las cooperativas de crédito incrementaron de 1 % en 2008, 15 % en 2009 y 7,3 % en 2010.

Los préstamos de las cooperativas de crédito disminuyeron un poco en 2008, aumentaron de 7.6 % y 5,3 % durante los dos años siguientes.

La mayor parte de las pérdidas de las cooperativas fueron compensadas en uno o dos años.

Casi todos los indicadores muestran que se han recuperado y están creciendo de nuevo.

Entre 2003 y 2010, sus beneficios aumentaron en comparación con los bancos tradicionales, con ganancias promedio de 7,5 por ciento, contra 5,7 por ciento para los bancos propiedad de los inversionistas. El capital de los bancos cooperativos también creció entre 2007 y 2010, así como también el número de clientes.

A nivel mundial, los créditos cooperativos registraron incrementos en los ahorros, las reservas y los préstamos entre 2007 y 2010, aunque hubo una desaceleración inmediatamente después de la crisis financiera. Las cifras muestran que en diversos países, los clientes optaban por poner sus ahorros en un lugar más seguro que los bancos propiedad de los inversionistas.

Algunos bancos cooperativos y cooperativas de crédito “centrales” – que dirigían una confederación de cooperativas financieras – experimentaron pérdidas, pero sólo algunas de ellas tuvieron que aceptar ayuda del gobierno.

“La crisis bancaria confirmó que las cooperativas financieras son estables y renuentes a asumir riesgos”, destacó Birchall.

“La mayoría superó la situación sin que fuese necesario el rescate por parte de los gobiernos, sin dejar de prestar dinero a los individuos y a las empresas y con la admiración de un número creciente de personas desilusionadas del ‘capitalismo de casino’.

Según Simel Esim, jefa de la unidad de cooperativas de la OIT, muchas veces se subestima la importancia de las cooperativas financieras para el sector bancario y la economía en general.

La contribución económica de las cooperativas financieras, si bien es muy importante, muchas veces se ve subestimada y a veces completamente ignorada. Aun así, algunos de los bancos más grandes del mundo funcionan como cooperativas. El crédito cooperativo crea y mantiene el crédito y asegura que las empresas se mantengan a flote”.

Lo que pueden enseñar las cooperativas de crédito a los bancos

El éxito de las cooperativas financieras durante la crisis financiera mundial demuestra que hay una opción creíble al sistema bancario propiedad de los inversores. Mientras que muchos bancos luchan por sobrevivir la crisis económica mundial, las redes de cooperativas financieras -bancos en propiedad de los clientes- han resistido de mejor manera y salieron de la crisis fortalecidas. Datos presentados a la Organización Internacional del Trabajo por Johnston Birchall, profesor de política social en la Universidad Stirling, muestran que este ‘sistema bancario alternativo’ ha sorprendido a muchos economistas por ser más estables y eficientes de lo que habían previsto. “En Europa y América del Norte, hubo un ligero descenso en 2008 (en los bancos cooperativos) y luego los vimos recuperarse y crecer en 2009, 2010 y 2011”, destaca Birchall.

“En otras partes del mundo, las cooperativas de crédito ni siquiera registraron un descenso en 2008. No fueron afectadas por la crisis del sistema bancario; simplemente continuaron creciendo lentamente, constantemente, sin aumentos drásticos”, explica Birchall, que continúa señalando que, por el contrario, diversos bancos propiedad de los inversores tuvieron que ser rescatados – o hasta quebraron – en el momento más álgido de la crisis financiera mundial, que muchos han atribuido a las actividades bancarias arriesgadas. Valga como ejemplo que en octubre, el gigante del sector bancario suizo UBS, que durante la crisis tuvo que ser rescatado por las autoridades suizas, anunció que suprimirá 10.000 empleos y abandonará gran parte de sus actividades comerciales consideradas arriesgadas.

Una banca democrática

‘Cooperativa financiera’ es un término general para designar a los bancos cooperativos, las cooperativas de crédito y las sociedades de crédito inmobiliario, así como los bancos que son propiedad de las cooperativas agrícolas o de consumidores. Lo que todas tienen en común es que son bancos propiedad de los clientes.

Las cooperativas de crédito originalmente fueron creadas para ofrecer servicios a las personas de bajos ingresos, muchas en los países en desarrollo y en América del Norte. La mayoría de los bancos cooperativos tiene bases en Europa y presta servicio a una clientela numerosa.

“La idea es que los clientes se conviertan en miembros. Pagan una pequeña cuota, que llamamos acción societaria y que confiere derecho al voto, pero sólo un voto, porque es una empresa centrada en las personas y no en el dinero”, explicó Johnston Birchall.

“No es posible adquirir más votos comprando más acciones. Aún cuando una persona no posee mucho poder tiene – como toda organización democrática – la posibilidad de influenciar la manera en que el banco es dirigido al elegir o rechazar la elección de la junta directiva. Y si las cosas van muy mal, los miembros pueden cambiarlas, lo que no es posible en otro tipo de bancos”.

La investigación de Birchall muestra que las cooperativas financieras mantuvieron el flujo de crédito durante la crisis, en particular a las pequeñas y medianas empresas (PYMEs), y permanecieron estables en todas las regiones del mundo.

Aversión al riesgo

La diferencia entre las cooperativas financieras y los bancos propiedad de los inversionistas, señaló Birchall, es que las cooperativas no asumen los mismos riegos porque no persiguen grandes beneficios.

“La estabilidad y la aversión al riesgo forman parte del DNA de las cooperativas financieras. Producen superávit y necesitan hacerlo, de otro modo no serían una empresa. Pero este superávit es destinado a las reservas, lo cual significa que son económicamente muy fuertes y no tienden a tener problemas con las exigencias reglamentarias en materia de capital”.

“Disponen de reservas suficientes que les confieren estabilidad y sostenibilidad, pero además – de una manera u otra – devuelven las ganancias a los miembros, bien sea a través de dividendos anuales o estableciendo un precio bajo a sus productos”.

Otro factor que contribuye con su estabilidad es que sus dirigentes son motivados de manera diferente. La mayoría recibe simplemente un salario razonable.

“Antes de la crisis, los economistas afirmaban que las cooperativas financieras estaban destinadas a ser menos eficientes que los bancos privados porque no recompensaban a sus gerentes con acciones”.

“En la actualidad, pensamos que esto es extraordinario. No deberíamos recompensar a los gerentes con acciones porque ellos asumirían estrategias de alto riesgo, para luego abandonar su cargo cinco años más tarde como multimillonarios y dejar que los bancos quiebren”.

“De manera que todas las cosas que los economistas criticaban a las cooperativas financieras han resultado ventajosas”, concluyó Birchall. “Las cooperativas financiarías pueden no tener los mismos altos que los bancos privados, pero tampoco tienen los mismos bajos. Como tal, son más sustentables que otro tipo de bancos”.



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