Rematar de cabeza daña el cerebro

Rematar de cabeza daña el cerebro
NOTICIA de Javi Navarro
28.02.2013 - 17:16h    Actualizado 31.03.2023 - 09:51h

Una investigación realizada por científicos estadounidenses, publicada esta semana en la revista PLOS ONE, concluye que utilizar la cabeza para golpear o rematar el balón durante un partido de fútbol puede afectar negativamente a algunos procesos cognitivos relacionados con los lóbulos frontales. Estudios anteriores ya determinaron que los deportes donde se producen contusiones cerebrales, e incluso pérdida de consciencia –como el fútbol americano, el hockey o el boxeo–, son capaces de producir trastornos cognitivos a largo plazo. Sin embargo, si impactos menos violentos como los que se producen en el fútbol llegan a producir daños cerebrales o no es algo que aún no está claro.

Remate de cabeza a un balón de fútbol.

Ahora, científicos de la University of Texas Health Science Center (UTHealth) y del Baylor College of Medicine (Texas, EE. UU.) han intentado aclarar las posibles consecuencias del cabeceo en el fútbol, en especial sobre los lóbulos frontales, la parte del cerebro más susceptible de sufrir daños en estos casos.

Caso de estudio
Los resultados mostraron diferencias importantes relacionadas con los años y horas semanales de entrenamiento.

Para el estudio se seleccionaron 12 estudiantes que practicaban fútbol con asiduidad y otras 12 que nunca jugaban, todas ellas chicas del mismo instituto. La edad de las chicas estaba comprendida entre los 15 y los 18 años y, en el caso de las futbolistas, practicaban fútbol desde hacía unos ocho años, una media de 11 horas semanales.

Las futbolistas realizaron un entrenamiento con cabeceos inmediatamente antes de la prueba, realizada con una aplicación de iPad creada para la ocasión, y que pretendía evaluar la función ejecutiva, relacionada con la anticipación de metas y la formación de planes.

Los resultados mostraron diferencias importantes entre los dos grupos, ligeramente relacionadas con el número de cabeceos realizados, y de manera importante con los años y horas semanales de entrenamiento. Esto prueba que las diferencias cognitivas fueron debidas a los cabeceos y no a la práctica de deporte misma.

¿Trastornos transitorios o permanentes?

“Existen estudios que demuestran cómo el ejercicio y el deporte son beneficiosos para los procesos cognitivos, por lo que los resultados no pueden explicarse por la actividad anaeróbica realizada antes del test” declaró a SINC Anne Sereno, una de las investigadoras del estudio que trabaja en la UTHealth.

No obstante, hay que tener en cuenta que además de la reducida muestra estudiada, no se sabe todavía si estos trastornos cognitivos serían transitorios o permanentes.

“Saber si estos cambios cognitivos son transitorios es algo que requiere más investigación”, afirma Sereno. “En el futuro hay muchos experimentos interesantes que realizar,para saber si estos efectos son transitorios, cuánto tiempo se necesita para que desaparezcan, o si se ven afectados por el sexo o la edad”, concluye.

Los futbolistas se dañan el cerebro al rematar de cabeza un balón de fútbol

A algunos jugadores profesionales de fútbol se les contabilizaron más de 5.000 cabezazos al año y rematar de cabeza más de 1.000 veces al año afecta al cerebro. Investigadores estadounidenses han estudiado la actividad cerebral de futbolistas amateurs y han concluido que realizar entre 1.000 y 1.500 remates de cabeza al año puede provocar consecuencias similares a las de un traumatismo cerebral.

Un equipo de expertos estadounidenses ha analizado cómo los remates de cabeza afectan al cerebro de los jugadores de fútbol.

“El trabajo muestra que cuando se golpea con mucha frecuencia un balón de fútbol con la cabeza, se producen cambios en el cerebro similares a los que causa un traumatismo”, afirma Michael L. Lipton directivo del Albert Einstein College of Medicine y director médico de los servicios de resonancia magnética del Centro Médico Montefiore, en Nueva York (EE. UU.).

Los resultados de estos estudios se han presentado en la última reunión anual de la Sociedad de Radiología de Norteamérica (RSNA) celebrada en Chicago (EE. UU.).

Estudiando los cambios que sufre el cerebro, los expertos determinaron que si un futbolista cabecea entre 1.000 y 1.500 veces al año, la actividad en las fibras nerviosas -axones- de determinadas regiones se ve afectada.

“Algunos jugadores realizaban más de 5.000 cabezazos por año, gran parte de ellos durante los entrenamientos. Los ejercicios en los que los futbolistas cabecean un balón que viene hacia ellos son muy comunes, más todavía en entrenamientos profesionales”, declara Lipton.

Velocidad del balón

El experto añade que “la velocidad a la que viaja la pelota en el fútbol profesional es casi el doble que la del amateur. Una mayor fuerza contra la cabeza podría aumentar la probabilidad de lesión cerebral”. Lipton aclara que “rematar con la cabeza no tiene un impacto capaz de dañar las fibras nerviosas del cerebro, pero hacerlo de forma continuada sí”.

Utilizando un sistema de resonancia magnética llamado DTI (Difusion Tensor Imagin) que capta imágenes cerebrales in vivo, los expertos han evaluado los cambios microscópicos en las fibras nerviosas que componen materia blanca del cerebro llamadas axones, que actúan como cables de comunicación entre diferentes regiones.

Tras observar el movimiento de moléculas de agua en estas fibras, los investigadores han concluido que el hecho de que estas moléculas pasen de moverse de manera uniforme a hacerlo aleatoriamente está asociado a un deterioro cognitivo, algo que ocurre en pacientes con traumatismos cerebrales.

Escanearon los cerebros de 32 futbolistas no profesionales, con una media de edad de 31 años, que habían practicado este deporte desde su infancia. Los científicos calcularon cuantos remates de cabeza ejecutaba cada jugador al año para luego comparar las imágenes cerebrales de aquellos que realizaban más cabeceos con las del resto.

Además compararon las áreas en las que la actividad de las moléculas de agua en la materia blanca del cerebro presentaba desigualdades significativas. “Entre los dos grupos se observaron diferencias en cinco regiones del cerebro en el lóbulo frontal y en la región témporo-occipital”, explica Lipton. Las áreas afectadas están relacionadas con la atención, la memoria y ciertas funciones visuales importantes.

El experto recuerda que “el fútbol es el deporte más popular en todo el mundo y los niños lo practican habitualmente, por eso se deben tener en cuenta estos resultados para proteger a los jugadores”.



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