Trabajar 10 horas al día es síntoma de ser un workaholic y tiene consecuencias

Trabajar 10 horas al día es síntoma de ser un workaholic y tiene consecuencias
NOTICIA de Javi Navarro
15.10.2019 - 11:58h    Actualizado 02.04.2024 - 13:20h

¿Eres adicto al trabajo y cada día debes cumplir jornadas maratonianas? Una encuesta revela que ocho de cada 10 empleados afirma trabajar más de diez horas al día. La situación en el mercado laboral exige a los profesionales echar el resto cumpliendo cada vez con más funciones laborales, cuando muchas de ellas extralimitan lo establecido en sus contratos. No obstante, si bien es cierto que el éxito profesional se obtiene con trabajo duro, cuando se amplían las jornadas interminablemente y se empieza a pasar más tiempo en la oficina que en el hogar hay que saber diferenciar si nuestro trabajo es una adicción. Incluso, a muchas personas les supone sufrir enfermedades como estrés y dolores musculares crónicos.

¿Somos adictos al trabajo?

El deseo de ascender en la empresa, alcanzar mayores objetivos, no defraudar a la familia y demostrar la capacidad de superación laboral y profesional provoca que las jornadas de trabajo se amplíen. Un reciente estudio desarrollado por la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad Jaume I de Castelló y la Universidad del País Vasco, el porcentaje de adictos al trabajo en España hoy es de un 4,6 %, cifra que podría llegar al 11,8 % de los trabajadores en poco más de tres años .

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo como “el conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento necesarios para los individuos”.

Workaholics: una tendencia moderna

Sin embargo hay personas que no son capaces de controlar el exceso de labores, no pueden ponerse límites y la adicción al trabajo se hace difícil de manejar, éstos son los denominados “adictos al trabajo” o “workaholics”, una tendencia moderna que es absolutamente perjudicial. Tanto así, que está comprobado en diversos estudios mundiales, que trabajar más de doce horas al día aumenta en un 37 % la posibilidad de padecer alguna enfermedad. Entre las más frecuentes se encuentran el estrés, enfermedades visuales, dolores de espalda, hombros y cuello, insomnio, síndrome de la fatiga crónica y del túnel carpiano, tendinitis, problemas gástricos, sobrepeso, entre otras.

Recientes estudios desarrollados por la Asociación Americana de Psicología aseguran que el 39 % de las personas entre 18 y 33 años se declaran estresados. Según este informe: “El estrés que sufren los jóvenes los hace más propensos a cuadros de irritabilidad y ansiedad o depresión”.

El estudio señala que los jóvenes son los más propensos a enfermedades laborales debido a las altas expectativas respecto a su futuro y lo competitivo que se ha vuelto el mercado laboral. El sentirse presionado por los padres y por el mismo entorno genera que este grupo se exija en exceso porque ya que no quieren ser uno más del grupo, sino ser los mejores, con más éxito y reconocimiento.

Es necesario descansar

En este sentido, Javier Caparrós, director general del portal Trabajando España, ha indicado que “un buen profesional no se mide por la cantidad de horas trabajadas, más bien por los resultados que obtiene durante su jornada laboral, es decir, la calidad de las tareas realizadas. Muchas veces quedarse trabajando más tiempo de lo establecido o llevarse trabajo a la casa no ayudará a destacar, sino que todo lo contrario, se puede traducir en un bajo rendimiento y en un cansancio extremo. Toda persona necesita descansar y distraerse, de lo contrario sus niveles de productividad descienden. Es importante lograr un equilibrio en la vida, entre el trabajo y actividades que te permitan descansar, distraerte y olvidar el trabajo por algunas horas, esto mejora notoriamente tu rendimiento y salud”.

Consecuencias de trabajar en exceso

La comunidad del portal Universia ha respondido a una encuesta, más de 2.200 personas, donde el 56 % dijo considerarse un adicto/a al trabajo.

Dedicarle más tiempo al trabajo que a la vida personal, trae consigo graves consecuencias, como pasar más tiempo sentado y sin hacer ejercicio, aumentando las probabilidades de sobrepeso y enfermedades cardiovasculares. Además, puede traer problemas familiares o en las relaciones sociales y afectivas. Teniendo en cuenta lo anterior, ¿cuántas horas pasan nuestros usuarios en sus empleos?, el 47 % dijo que 10 horas; el 33 %, más de 10 horas; el 13 %, 8 horas y un7 %, 9 horas.

Pero, cuando trabajan más horas de lo debido, ¿por qué lo hacen? El 67 % dijo tener demasiado trabajo y no alcanzarle el tiempo, un 20 % porque su jefe lo obliga a hacerlo y el 13 % porque le pagan horas extras.

¿Cuál es la mayor preocupación en el trabajo?

El 50 % de los encuestados dijo que alcanzar objetivos profesionales y satisfacción personal, el 25 % ganar más dinero, el 19 % ascender en la empresa y el 6 % restante demostrarle a la familia de lo que es capaz.

Es normal querer alcanzar el éxito en el trabajo, pero no hay que obsesionarse con ello, es necesario controlar el exceso de responsabilidades y planificar los tiempos, el gran error que cometen algunos es llevarse trabajo a la casa, pues este es uno de los principales factores que generan enfermedades. Cuando se les preguntó si en su tiempo libre lograban desconectarse del trabajo, un 61 % dijo que sí, mientras que un 39 % señaló lo contrario.

Pero aquellos que no logran desconectarse del trabajo, ¿cómo se mantienen conectados?, un 43 % a veces va a la oficina, un 29 % trabaja desde la casa en el ordenador y un 28 % a través del teléfono.

Existen algunos patrones que indican cuándo una persona podría estar cayendo en una “adicción al trabajo”, como por ejemplo llevarse trabajo a casa constantemente, no tener tiempo para descansar o incluso evitar tomarse vacaciones, así como dejar de lado a la familia los fines de semana. Existen casos aún más extremos en que las personas viven constantemente pensando en sus tareas pendientes y, si no están en la oficina, les acompaña una sensación permanente de culpa, tensión o temor. En este sentido, se les preguntó si el exceso de trabajo les ha generado problemas de salud y un 73 % dijo que no, mientras que el 27 % restante manifestó lo contrario.

¿Qué enfermedades han presentado las personas que trabajan excesivamente?

El 23 % dijo estrés, un 15 % ha presentado insomnio, dolor de espalda, hombros y/o cuello, un 8 % problemas gástricos, sobrepeso, tendinitis, dolor de cabeza y enfermedades visuales, y un 7 % depresión.

“Desde que comenzamos nuestro camino en el ámbito laboral, es fundamental tener en cuenta el equilibrio laboral con la familia, sobre todo para aquellos que tienen cargos de dirección. Muchas veces el problema es un liderazgo que promueve una cultura errónea, donde los trabajadores pasan más horas de lo debido en la oficina. Esta condición aumenta el ausentismo, disminuye la productividad, incrementa el estrés y, finalmente, aquellos talentos necesarios para la empresa migran a la competencia”, destaca Javier Caparrós.

¿Soy un adicto al trabajo? Cómo reconocerlo

Una nueva escala mide la adicción al trabajo. Investigadores de la Universidad Jaume I confirman la utilidad de DUWAS, una nueva escala para medir la adicción al trabajo, un trastorno que afecta en España en torno al 12 % de las personas trabajadoras. Los expertos afirman que el 8 % de la población activa española dedica más de 12 horas al día a su profesión y dedicar más de 50 horas a la semana al trabajo puede determinar la adicción.

“La adicción al trabajo se entiende como un daño psicosocial caracterizado por dos dimensiones principales: el trabajo excesivo y el trabajo compulsivo”, explica a SINC Mario Del Líbano, autor principal del artículo e investigador de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Jaume I de Castellón de la Plana.

Los resultados, publicados en la revista española Psicothema, no sólo confirman la estructura bifactorial de la adicción al trabajo, es decir, las dos dimensiones de la misma, sino que relacionan los resultados con el bienestar psicosocial (la salud percibida y la felicidad), para contrastar las características negativas de la adicción al trabajo en España.

“Sólo se es adicto al trabajo si además de trabajar excesivamente, se trabaja de forma compulsiva para calmar la ansiedad y los sentimientos de culpa que producen en la persona el hecho de no trabajar”, comenta Del Líbano. “Este estudio facilita la evaluación de la adicción junto a otros fenómenos que afectan a la salud psicosocial de los trabajadores, sin que el tiempo necesario para rellenar este cuestionario afecte a la motivación de las personas evaluadas”, subraya.

La validación de la nueva escala llamada DUWAS (Escala de Adicción al Trabajo Holandesa), se debe a las críticas recibidas por las dos herramientas de evaluación más utilizadas hasta ahora, el WorkBAT (Batería de Adicción al Trabajo) y el WART (Test del Riesgo de Adicción al Trabajo), respecto a su validez y fiabilidad.

El límite, más de 50 horas a la semana
Los datos sobre la prevalencia mundial de la adicción al trabajo varían de unos estudios a otros y la sitúan en torno al 20 % en países como Japón. En España, las cifras se sitúan entre el 11,3 y el 12 %, tal y como indican las investigaciones de Sánchez Pardo, Navarro Botella y Valderrama Zurián, en 2004, y del grupo de Del Líbano, en 2006, respectivamente.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) afirma que el 8 % de la población activa dedica más de 12 horas al día a su profesión para huir de sus problemas personales. Los expertos señalan que dedicar más de 50 horas a la semana al trabajo puede determinar la adicción.

La adicción al trabajo se caracteriza por la extrema actividad y dedicación laboral (trabajan fuera de hora, fines de semana o vacaciones), la compulsión en el trabajo (incapacidad para delegar tareas), una implicación laboral desproporcionada (autovaloración centrada en el trabajo), y un deterioro de la vida cotidiana (comunicación interpersonal deficiente).

Entre los factores de riesgo que conducen a esta adicción figuran las presiones económicas, familiares y sociales; el temor a perder el trabajo; la competitividad del mercado laboral; la necesidad de conseguir el éxito deseado; el temor a los jefes prepotentes, exigentes y amenazantes; los elevados niveles de autoeficacia laboral y la carencia de afectos personales que se intentan suplir con el trabajo.

Además, las personas adictas al trabajo pueden llegar a consumir sustancias ilegales para trabajar más, aumentar de este modo su rendimiento laboral y superar así el cansancio y la necesidad de dormir.

La adicción al trabajo se triplicará

Un estudio predice que casi se triplicarán los adictos al trabajo en los próximos años. El porcentaje de adictos al trabajo en España es hoy de un 4,6 % y en poco más de tres años -diciembre de 2015- esta cifra podría alcanzar el 11,8 % de los trabajadores. Así se desprende de un estudio desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València, la Universitat Jaume I de Castelló y la Universidad del País Vasco.

El equipo de investigación WONT de la Universitat Jaume I, especializado en la prevención psicosocial en el ámbito laboral, elaboró un cuestionario con el objetivo de medir y clasificar a la población en función de su nivel de adicción. “La mayoría de las personas pasamos una gran parte de nuestro tiempo en el trabajo. Las hay incluso que pueden llegar a convertirse en adictas a este, dedicando una excesiva cantidad de tiempo y energía a trabajar y haciéndolo de forma muy intensa y compulsiva. Otros trabajan duro porque les divierte y no porque sientan que es lo que tienen que hacer, son los trabajadores ‘engaged’ o muy vinculados con su trabajo”, explica Mario del Líbano, investigador de la Universitat Jaume I.

En total, contestaron a este cuestionario cerca de 1.200 trabajadores de la Comunidad Valenciana y el País Vasco, con edades comprendidas entre los 16 y los 69 años. A través de este cuestionario discernieron el nivel de adicción y en qué medida los empleados disfrutan trabajando.

Trabajadores, sobretrabajadores y adictos

Para construir el modelo matemático, a partir de los resultados de la encuesta, los investigadores del Instituto IMM de la UPV dividieron a la población en tres categorías: trabajadores racionales (con 40 horas o menos semanales); ‘sobretrabajadores’ (más de 40 horas) y adictos (determinados por su nivel de compulsión a partir de las respuestas ofrecidas en la encuesta).

“Resolviendo de las ecuaciones de nuestro modelo podemos predecir la prevalencia de la adicción al trabajo en nuestro país”, apunta Lucas Jódar, director del Instituto de Matemática de la UPV. Junto a Jódar, han participado también en este trabajo por parte de la Politècnica de València los investigadores Paloma Merello, Elena de la Poza y Elvira Alberola.

En su estudio, los investigadores de la UPV, la UJI y la UPV/eHU han tenido en cuenta además cuatro posibles escenarios económicos: el primero de ellos basado en las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “que augura un crecimiento del paro hasta 2013”; un segundo optimista, “que contempla la bajada de la tasa de desempleo el año que viene a niveles de 2010”; el tercero basado en los análisis de la FUNCAS, “que prevé una recuperación lenta a partir de 2014”; y un último, más pesimista “marcado por un continuo ascenso del número de parados en España desde 2012 y hasta 2015”.

Una de las psicopatologías sociales de este siglo
“Asimismo, para la construcción del modelo matemático tuvimos en cuenta también otros factores que pueden influir en la adicción al trabajo, como por ejemplo situaciones de estrés emocional, que hemos cuantificado a partir de la tasa de disoluciones matrimoniales, y el contagio social”, añaden los investigadores del IMM de la Politécnica de València.

A partir de la aplicación del modelo, el estudio augura un incremento de adictos laborales en todos los escenarios, siendo el más alto en el “optimista” con un 11,88 %. En el de la OCDE, la tasa es de un 11,72 %; de un 11,65 % en el de FUNCAS; y en el peor de los escenarios de un 11,55 %.

“Del estudio se deriva la necesidad de poner en marcha medidas de cara a evitar el contagio de la que está considerada como una de las psicopatologías sociales de este siglo, así como de promocionar una cultura empresarial que permita aumentar la capacidad de los trabajadores para sobreponerse a contextos de dolor emocional, traumas o el miedo a perder el empleo”, concluyen los autores.

El trabajo perjudica seriamente la salud

Seis de cada diez españoles aseguran que el trabajo afecta negativamente a su salud. Al menos esa es la conclusión del último estudio de Randstad donde se asegura además que el 60 % de las bajas laborales de los ciudadanos comunitarios se deben a patologías causadas por el estrés. Un porcentaje que va en aumento, junto con la ansiedad.

El trabajo y la salud son dos aspectos fundamentales para la mayoría de los ciudadanos, aunque hay momentos en los que se solapan. Según una encuesta realizada por Randstad, líder en soluciones de recursos humanos, un 58 % reconoce que el trabajo afecta a su salud. De hecho, un 30 % (un 2 % más que en 2010) reconoce que le afecta a menudo y un 28 % (4 % más que hace un año) que le ocurre en momentos de estrés. Este dato supone, respecto al año pasado, un incremento del 6 % de españoles que admiten que el desempeño diario de su profesión afecta directamente a su salud.

Frente a este dato, sólo un 21 % de los trabajadores encuestados por Randstad afirma que el empleo no le afecta desde este punto de vista a su vida diaria y otro 21 % que no le afecta nunca. De hecho, esta cifra no registra ninguna variación respecto a los resultados obtenidos por esta misma investigación durante el año pasado.

Esto indica que las preocupaciones generadas por el trabajo y el estrés relacionado con la posibilidad de perder el empleo tienen consecuencias en la salud de los profesionales. De forma paralela, y aunque parezca contradictorio, el miedo a perder el trabajo está provocando un descenso del absentismo y un aumento del conocido como “presentismo”: mayor presencia en la oficina, aunque no haya aumento de la productividad.

Estos datos se corroboran con el hecho de que este temor se haya cifrado en la Seguridad Social durante 2010 con un 40 % menos de bajas laborales, según la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (AEEMT), puesto que el miedo a la pérdida laboral sumado a la posibilidad de recortes de plantilla suscita entre muchos profesionales mayores niveles de ansiedad que en épocas anteriores.

A juicio de Fátima del Hoyo, responsable del departamento de PRL de Randstad, “la situación económica actual ha provocado un rebrote de determinadas patologías que ya existían con anterioridad, pero que no tenían una incidencia en la sociedad tan elevada”. Estas patologías están directamente relacionadas con el estrés y la ansiedad y van desde la adicción al trabajo, al síndrome del quemado o la dependencia del estrés (personas que necesitan el contacto con el trabajo a diario).

En esta línea, la Unión Europea, a través de varios estudios, asegura que el estrés causa actualmente entre los ciudadanos comunitarios más de la mitad de las bajas laborales, ranking que encabeza Finlandia con el mayor índice de bajas por estrés y depresión. De hecho, en España se ha detectado durante los últimos meses, según datos de la AEEMT, un aumento de los casos de incapacidad temporal en el trabajo motivados por este tipo de patologías y eleva el conjunto de estos trastornos en la UE hasta el 60 % de las bajas laborales de los ciudadanos comunitarios.

Por este motivo, desde Randstad, se recomienda poner en marcha las siguientes pautas de comportamiento para garantizar una correcta sintonía entre salud y vida profesional:

• Marcarse objetivos realistas en el trabajo. En muchos casos las reducciones de personal han ido unidas a un aumento en las tareas o en la carga de trabajo de los profesionales que han mantenido su empleo. En primer lugar, tanto la empresa como el trabajador deben buscar objetivos realistas en el trabajo, que no desmotiven al empleado al considerarse desde un principio inalcanzables.

• Priorizar las tareas. Antes de ponerse a trabajar es preciso identificar aquellas tareas más urgentes o importantes en el día a día y evaluar las acciones que se deben realizar de manera inmediata, las que se pueden delegar o aquellas que son óptimas para ofrecer un valor añadido. Comenzar por las tareas prioritarias ayuda al profesional a ir eliminando acciones pendientes y progresar más rápidamente en la finalización de sus trabajos.

• Pedir apoyo a compañeros y superiores. Saber delegar o pedir ayuda en momentos de estrés no significa que el trabajador sea un mal profesional, sino que está desbordado por la cantidad de trabajo. El trabajo en equipo y la cooperación son dos factores que se deben fomentar y propiciar desde la organización y que siempre repercutirán en una mejora del funcionamiento interno.

• Mantener una comunicación fluida con los superiores. En muchos casos los trabajadores no ponen en conocimiento de sus jefes su ritmo o volumen de trabajo, por lo que para el directivo resulta imposible predecir o identificar un problema. Mantener una comunicación directa con el superior ayudará a mejorar tanto la situación personal de los trabajadores como su posible repercusión en el empleo.

• Mantener una alimentación correcta. En otro orden de acciones, el empleado debe cuidar su alimentación, puesto que ésta también puede afectar a su salud.

• Hacer ejercicio. La práctica habitual de ejercicio ayuda a eliminar o reducir los niveles de estrés y es positiva para estimular la producción de endorfinas, que aumentan la sensación de bienestar y reducen el dolor.

Por su parte, las empresas también tienen que contribuir a velar por la salud de sus empleados a través de diferentes acciones:

• La contribución de canales de comunicación efectivos, para hacer un seguimiento de la evolución de sus profesionales (reuniones bilaterales, evaluaciones de desempeño, etc.).

• La definición de los roles de cada miembro de la organización, para evitar la sobrecarga de trabajo e identificar qué tareas y proyectos son responsabilidad de cada persona.

• La ejecución de una adecuada política de conciliación de la vida profesional y personal de los trabajadores. La conciliación es un valor al alza entre los profesionales y resulta imprescindible para que el empleado pueda ofrecer lo máximo en los dos ámbitos, el profesional y el privado. Los planes de ayuda para favorecer la conciliación de los empleados pueden ser una opción muy valorada por la plantilla.

• Hacer un seguimiento de los casos de enfermedad dentro de la organización para poder prevenir futuros casos de estrés o de enfermedad a causa del trabajo.



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