Anorexia más alcoholismo, drunkorexia

Anorexia más alcoholismo, drunkorexia
NOTICIA de Javi Navarro
10.03.2013 - 11:41h    Actualizado 29.07.2021 - 12:28h

La ‘drunkorexia’ es un nuevo trastorno alimenticio. La problemática de la obesidad y el sobrepeso, con sus múltiples variantes, está encontrando en nuestro tiempo nuevas vías. En este sentido, la drunkorexia surge como un moderno trastorno de la alimentación entre los jóvenes, que deciden no ingerir alimentos con el objetivo de poder beber alcohol sin aumentar de peso. No en vano, su nombre viene determinado por el término inglés drunk –estar bebido– y por el sufijo orexia –apetito–.


Así, la drunkorexia está compuesta por una serie de alteraciones en la alimentación diaria, sostenida con el abuso de alcohol, creyendo que las calorías no ingeridas por los alimentos tradicionales se compensarán con las calorías de las bebidas alcohólicas. De este modo, al reconocido perjuicio para la salud del consumo desmesurado de alcohol se suma el aporte de energía (calorías) de todas aquellas bebidas alcohólicas.

Una lata de cerveza o un vaso de vino

Por ejemplo, una lata de cerveza supone un calórico de alrededor de 110 calorías, mientras que un vaso de vino se cifra en unas 80 calorías y un combinado supera las 200 calorías. Si se hace dieta, la limitación de tomar cervezas o combinados no suele ser bien admitida por los jóvenes, en general, y por las chicas, en particular, que son las que antes comienzan a querer adelgazar.

En este sentido, conviene resaltar que el hígado femenino sufre más por el alcohol, aunque ingiera menos cantidad y durante un tiempo más corto que el hombre. Bebiendo la misma cantidad que un varón, la sangre de una mujer absorbe entre un 30 y un 50% más. Su corazón es también más vulnerable y con un 60% menos de alcohol pueden sufrir la misma cardiopatía.

No comer de día

La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer durante el día para compensar las calorías ingeridas con las bebidas se está extendiendo, sobre todo, entre las chicas jóvenes. Varias publicaciones se han hecho eco de este comportamiento insano, y que podría incluirse dentro del grupo de los trastornos de la conducta alimentaria.

En el tratamiento de la drunkorexia deberán intervenir un psicólogo –para tratar la adicción, los problemas asociados y la pauta errónea adquirida-, un nutricionista para restaurar el equilibrio nutricional perdido y un médico de cabecera. En este contexto, conviene recordar que el Instituto de Obesidad cuenta con un equipo multidisciplinar de especialistas que incluye endocrinos, entrenadores físicos, médicos metabólicos, nutricionistas, pediatras, psicólogos y psiquiatras, permitiendo aportar una solución integral a este nuevo problema social.

La abstinencia del alcohol, posible causa de la muerte de Amy Winehouse

La gota que colmó el vaso y que originó la trágica muerte de Amy Winehouse, aunque debida principalmente al abuso de las drogas y el alcohol a lo largo de su vida, pudo haberse desencadenado por el síndrome de abstinencia. Al menos eso es lo que asegura Bobby Wiggins, de Narconon, experto en la materia.

A partir de 2003 en el Reino Unido, Amy Winehouse comenzó a publicar una serie de álbumes con los que conseguiría premios, riqueza, distinción y millones de fans. Pero después de algunos años en el candelero, Amy comenzó también a forcejear con la cocaína, la heroína y el alcohol, lo que la llevó al borde de la enfermedad y de la auto-destrucción una y otra vez. Finalmente, el 23 de julio de 2011, perdió la lucha. Y la condición final que causó su fallecimiento, no había sido determinada una semana más tarde.

A lo largo de estos ocho años, las dificultades de Amy eran muy visibles, ya que apareció en conciertos en los que no podía permanecer de pie por mucho tiempo o actuar de la forma que era hasta entonces normal para ella. En 2007 una gira de conciertos se vio truncada tras una desastrosa aparición en Londres en la que llegó casi una hora tarde y en un momento dado se fue del escenario, dejando a su coro actuando por ella.

Amy tuvo un tormentoso matrimonio con Blake Fielder-civil, quien admitió que él introdujo a Amy a la heroína y a la cocaína. En el 2007 Fielder-civil informó que Amy entró en crisis y dejó de respirar después de una borrachera en una celebración de tres días a base de alcohol, heroína y cocaína. Afortunadamente, se recuperó de esa situación y siguió actuando y grabando.

A principios de 2008, asistió a un programa de rehabilitación por dos semanas, pero tuvo una recaída después del alta. Por lo que se veía en fotos de los paparazzi, la apariencia de Amy fluctuaba entre un peligroso aspecto escuálido, y otro más saludable, como el que mostraba durante su estancia en Santa Lucía a principios de 2009.

Mientras estaba en Santa Lucía, Amy afirmó que todo su matrimonio con Fielder-civil se había basado en el consumo de drogas, pero que ella estaba ahora limpia de nuevo. Sin embargo, a finales de 2009, el padre de Amy informó que ella estaba de nuevo en rehabilitación.

En junio de 2010, estaba de nuevo en rehabilitación, pero la abandonó después de una semana. Las imágenes del vídeo de su actuación en Belgrado, poco después de que dejase su rehabilitación, mostró una estrella que era completamente incapaz de actuar, cantar e incluso de agarrarse a un micrófono.

Al final, su familia declaró que podría haber sido debido a que Amy cortó totalmente el alcohol, decisión que tomó ella misma, después de que un médico le advirtiese que debía dejar totalmente el alcohol, ya que este había provocado una tormenta en su cuerpo que podría acabar con ella. El educador de drogas y portavoz de Narconon, Bobby Wiggins, explicó que la abstinencia del alcohol pudo haber causado su muerte: “Un cuerpo sometido a una carga pesada, diaria de alcohol se ajusta a la presencia continua del alcohol”, explicó. “La adaptación del cuerpo al alcohol o a las drogas se conoce como tolerancia, y se caracteriza por la necesidad de tomar más alcohol o más de una droga para obtener el mismo efecto que antes. La interrupción repentina del consumo de alcohol puede desencadenar síntomas que ponen en peligro la vida, como fiebre alta y convulsiones”.

Estos síntomas se conocen como el delirium tremens o DTs, y también incluyen temblores severos, alucinaciones y confusión. La tasa de mortalidad de DT va del 1 al 5 por ciento, por lo que aquellos que han sido severamente alcohólicos van a través de los pasos iniciales de la rehabilitación bajo supervisión médica.

“Es obvio que Amy debería haber obtenido ayuda y supervisión profesional para recuperarse de su adicción al alcohol y de su uso periódico de drogas”, añadió Wiggins. “En los centros Narconon de rehabilitación de drogas y alcohol, sabemos que una recuperación segura y de larga duración depende de la elección de un centro de rehabilitación de drogas con un excelente historial de éxito”.

Puede ser incluso que una persona, que haya estado bebiendo mucho de antemano, que se dirigiese a una de las decenas de centros Narconon de rehabilitación de drogas y alcohol que hay por todo el mundo, necesitase desintoxicarse bajo supervisión médica antes de que comenzase su programa de rehabilitación. Pero entonces, una vez que ha pasado a través de ese paso, tiene la oportunidad de alcanzar una sobriedad duradera mediante la participación en el programa residencial, de gran alcance, holístico, que es característico de todos los centros de Narconon.

Nunca se prescriben medicamentos sustitutos, de hecho las únicas drogas en los centros son las que se necesiten a causa de condiciones médicas. Lo único que se utiliza para lograr una recuperación son suplementos nutricionales, asesoramiento y entrenamiento en habilidades de comunicación, toma de decisiones, elección de un estilo de vida seguro y códigos morales personales.

“El programa Narconon es efectivo porque los miembros del personal ayudan a cada persona con el asesoramiento y con un trabajo individual a llegar a la raíz de los problemas que les condujeron a la adicción” comentó el señor Wiggins.

“En Narconon sabemos que se necesita más de una semana o de un mes, en términos de rehabilitación, para reconstruir una vida que ha sido destruida por las drogas. Si Amy hubiera tomado la decisión de permanecer en rehabilitación durante tres meses o más, ella podría haber tenido una oportunidad de recuperación que pudiera haber salvado su vida”.

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