Cada grado que sube la temperatura aumenta la mortalidad en un 10 por ciento

Cada grado que sube la temperatura aumenta la mortalidad en un 10 por ciento
NOTICIA de Jessica Pascual
15.05.2023 - 10:30h    Actualizado 15.05.2023 - 10:30h

El aumento de las temperaturas tiene efectos nocivos en la salud, sobre todo, en determinados colectivos vulnerables, como las personas más mayores y los niños pequeños. Una situación que puede desembocar en consecuencias nefastas, como la muerte. Porque por cada grado que crece la temperatura ambiente, aumenta el riesgo de mortalidad asociado a las altas temperaturas en un 10 % en España. Así se desprende del ”Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud del año 2023′, elaborado por el Ministerio de Sanidad.

Riesgo de mortalidad por las altas temperaturas

El riesgo de mortalidad atribuible a las altas temperaturas crece, con una probabilidad del 95 %, entre un 9,1 % y un 10,7 % por cada grado que la temperatura ambiente asciende por encima del umbral de impacto en la salud por temperaturas excesivas en las provincias de España. El estudio ‘Temperaturas umbrales de disparo de la mortalidad atribuible al frío en España en el periodo 2000 – 2009. Comparación con la mortalidad atribuible al calor‘ elaborado por el Instituto de Salud Carlos III, evidencia que la mortalidad asociada a las altas temperaturas fue de 13.119 muertes. Un dato que, en términos anuales, arroja que las muertes atribuibles a este calor excesivo asciende hasta las 1.300 muertes al año.

Los episodios de calor extremo incrementan la mortalidad

En el periodo estudiado, se registraron un total de 4.373 días de calor extremo, es decir, que “cada día que hay un episodio de calor extremo, la mortalidad se incrementa, de media, en tres muertes al día”, concluye el informe. En resumen, el exceso de mortalidad se ha asociado a periodos de 3 o más días consecutivos de temperaturas altas y no habituales, y sus efectos se pueden observar durante dichos periodos o con un retraso de hasta tres días.

Los efectos de calor extremo en la salud

El documento del ‘Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud del año 2023’ recoge cómo el calor excesivo puede alterar las funciones vitales de las personas, puesto que el organismo es incapaz de compensar las variaciones de la temperatura corporal.

Entre otros, “una temperatura muy alta provoca pérdidas de agua y electrolitos, que son dos elementos vitales y necesarios para el desarrollo normal y funcionamiento de los órganos”. Además, en las personas con determinadas enfermedades crónicas, que tienen un tratamiento médico concreto o con discapacidades que limiten su autonomía, estos mecanismos de termorregulación pueden descompensarse.

Una exposición a las temperaturas extremas puede provocar determinados problemas de salud, como por ejemplo, calambres, deshidratación, golpes de calor o insolación. Estos impactos de la exposición al calor excesivo está directamente influido por el envejecimiento fisiológico y las enfermedades subyacentes. Porque tal y como se evidencia del informe, un individuo sano tolera una variación en su temperatura interna de aproximadamente 3 grados sin que sus condiciones físicas y mentales se alteren de forma importante. Es a partir de los 37 grados cuando se produce una reacción fisiológica de defensa.

Los niños y los mayores, los más vulnerables

Por su parte, las personas más mayores y los menores son los más sensibles a estas variaciones en la temperatura. Por sectores, los primeros tienen reducida la sensación de calor y, por tanto, la capacidad de protegerse. De hecho, existe un paralelismo entre la disminución de la percepción de sed y la del calor, especialmente en personas pacientes de enfermedades neurodegenerativas. En cuanto a los menores, si tienen problemas crónicos de salud o necesitan tomar determinados medicamentos, son más susceptibles a tener enfermedades más relacionadas con el calor.

Además, en la infancia “se dan características fisiológicas específicas, en su mayoría relacionadas con la composición del agua corporal, el patrón de sudor y la producción de calor metabólico, que ponen a los niños en desventaja termorreguladora en comparación con los adultos“, sobre todo cuando hacen ejercicio o están muy activos físicamente en ambientes calientes o húmedos.



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