La serie Bob Esponja es perjudicial para los niños

La serie Bob Esponja es perjudicial para los niños
NOTICIA de Javi Navarro
14.09.2011 - 17:14h    Actualizado 04.02.2023 - 10:14h

Según una investigación llevada a cabo por la Universidad de Virginia, series de animación de ritmo tan rápido como Bob Esponja afectan negativamente a los niveles de concentración de los niños. Este problema lastra hasta su capacidad de pensar, siempre según las conclusiones del estudio publicadas en HealthDay News.

Según las conclusiones a las que ha llegado la investigadora Angeline S. Lillard, los programas de televisión de ritmo rápido como “Bob Esponja” parecen afectar negativamente los niveles de concentración de los niños al poco tiempo de verlos. Esto no sucede con los programas con un ritmo más lento, sugiere un estudio reciente.

“Hallamos que los niños que acababan de ver ‘Bob Esponja’ se veían afectados en lo que se podría llamar su presteza para el aprendizaje”, apuntó la investigadora líder Angeline S. Lillard, psicóloga de la Universidad de Virginia. “Esto incluía su capacidad de pensar y concentrarse”, apuntó.

Lillard añadió que este efecto no se limitaba a “Bob Esponja”, un personaje que vive debajo del mar. “Ya lo hemos replicado con otro programa de ritmo rápido”, afirmó.

Lillard dijo que tuvo la idea sobre el estudio mientras veía “Bob Esponja” con el fin de usarlo para un estudio distinto. “Tras ver episodios durante una hora, tenía dificultades para concentrarme”, dijo. “Eso me inspiró a hacer el estudio”.

Para los niños, esa programación extraña a ritmo rápido podría resultar demasiado estresante para sus cerebros en desarrollo, dijo Lillard.

“Cuando los niños tienen que procesar mucha información muy rápido, hacerlo es difícil porque es inusual. En este caso, [en los episodios de Bob Esponja] suceden muchas cosas que no pueden suceder en la vida real”, explicó. “Creo que los agota mentalmente, al menos por un periodo corto”.

No se sabe cuánto podrían durar esos efectos, añadió Lillard. “No sabemos si estos efectos se acumulan con el tiempo y crean problemas de atención a largo plazo, pero sabemos que al menos inmediatamente después su capacidad de funcionar se ve afectada”, enfatizó.

Otros estudios han mostrado una conexión entre ver televisión y problemas de atención más adelante en la vida, anotó Lillard.

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Para el estudio, que aparece en la edición en línea del 12 de septiembre de la revista Pediatrics, Lillard y su colega Jennifer Peterson dividieron a 60 niños de cuatro años de edad en tres grupos. Un grupo vio nueve minutos de “Bob Esponja”, otro grupo vio nueve minutos de un programa infantil de televisión pública llamado “Caillou”, que tiene un ritmo más lento, y el último grupo pasó nueve minutos dibujando.

Entonces, los niños recibieron cuatro tareas diseñadas para medir lo que se conoce como la “función ejecutiva” del cerebro. Las tareas incluían recompensa aplazada, en que los niños tenían que esperar por una recompensa, y un problema matemático llamado Torre de Hanói, en que los niños tienen que mover discos de una columna a otra. Las pruebas miden la concentración, la memoria y el aprendizaje, comentó Lillard.

Se preguntó a los padres de los niños qué programas veían regularmente, y por cuánto tiempo.

A los niños que vieron “Bob Esponja” les fue significativamente peor en las tareas que a los niños que vieron el programa de la PBS o dibujaron. El hallazgo se sostuvo incluso tras tomar en cuenta la cantidad de televisión que cada niño veía normalmente, afirmaron los investigadores.

Lillard aconseja a los padres vigilar cuidadosamente la conducta de sus hijos tras ver dibujos animados de ritmo rápido. “Fíjese si el niño tiene problemas para funcionar a su nivel normal. Si es así, [los padres] deben tener cuidado cuando permiten a sus hijos ver esos programas”, aseguró.

El Dr. Dimitri A. Christakis, profesor George Adkins y director del Centro de Salud, Conducta y Desarrollo Infantiles de la Universidad de Washington, y autor de un editorial acompañante, dijo que el estudio es una “contribución significativa a nuestro conocimiento sobre los efectos de los medios de comunicación en los niños”.

“No toda la tele es mala, pero algunos programas de ese medio tienen efectos adversos potenciales para los niños”, dijo. “Los padres deben enfocarse tanto en el contenido y la calidad del programa como en la cantidad”.

Christakis señaló que la mente joven en desarrollo puede resultar estimulada en exceso. Los cerebros humanos no están diseñados para procesar las cosas a la velocidad en que a veces ocurren en la tele, advirtió.

“Todo lo que nuestros cerebros evolucionaron para afrontar sucede en tiempo real”, dijo Christakis. “No es que no podamos procesar esos programas, porque sí podemos, pero podría conllevar un costo, a corto plazo, de no podernos concentrar inmediatamente después“.

Y añadió que “potencialmente, un costo a largo plazo es que se condicione el cerebro a esperar ese alto nivel de entrada, lo que hace que el ritmo del mundo real parezca aburrido, y eso lleva a problemas de atención más adelante”.

La violencia gratuita de Bob Esponja o los Gormiti es motivo de queja para muchos padres

Según el último informe sobre menores de la Defensora del Espectador, Oyente e Internauta, casi un tercio de las quejas sobre menores que recibe TVE se refieren a la ‘violencia’ de series del canal infantil Clan. En concreto fueron los dibujos animados de los Gormitis, Batman y Bob Esponja los que recibieron más protestas por parte de los usuarios.

Casi un tercio de las quejas de espectadores recibidas por TVE sobre menores durante el primer trimestre de 2011 tuvieron que ver con escenas de “violencia” incluidas en algunas de las series que emite el canal infantil Clan, como los Gormitis o Bob Esponja, según el último informe sobre menores de la Defensora del Espectador, Oyente e Internauta de RTVE.

Así, de las 49 quejas relativas a menores recibidas en ese periodo por el departamento que dirige Elena Sánchez, 14 están orientadas a la presencia de “violencia” en algunas series de Clan. Concretamente, las series que más quejas recibieron por incluir escenas de violencia fueron los Gormitis, Batman y Bob Esponja, con tres quejas cada una.

En su informe, la defensora del espectador comprende que los espectadores “demandan contenidos que ofrezcan una absoluta seguridad para sus hijos” y muestra su compromiso a mantenerse alerta “sobre la presencia de violencia en los contenidos de Clan”, aunque señala que las quejas recibidas “son apreciaciones muy genéricas” que no permiten llegar a un conclusión.

Así por ejemplo, en las quejas recibidas por la defensora del espectador se afirma que los Gormitis “incitan a la pelea y a la lucha”; la serie Código Lyoko, es un “derroche de violencia”; Batman es “violento”; y en Bob Esponja “hay gritos y violencia”.

Diferencias generacionales
Como explicación a estas quejas, la defensora del espectador especula que “la acción, el ritmo y aventuras” que caracterizan estas series pueden llevar a un “observador poco atento” o no acostumbrado a ver dibujos animados modernos a “interpretar y calificar de violencia” cosas que en realidad no lo son “sin tener en cuenta una visión de conjunto del contenido, su relato completo y el escenario en que se desarrolla”.

“Si a ello le unimos un potencial escenario familiar donde los padres tengan un escaso poder de negociación con sus hijos en el diseño de su dieta mediática, la confusión está garantizada”, señala la defensora en su informe. Además, Sánchez subraya que las diferencias entre el tipo de dibujos animados que veían los padres cuando eran niños y los que ven sus hijos, les puede llevar a pensar que estos últimos son violentos, sin que en realidad lo sean.

En este sentido, la defensora subraya que hay que “colocar los potenciales efectos negativos de los contenidos televisivos en su justo lugar” y aclara que los especialistas concluyen que los efectos “perversos” de ver la televisión tienen más que ver con el tiempo que se pasa delante de la pantalla, la forma en que se consume (solo o acompañado) y un exceso de contenidos de ficción de fantasía ajeno a la vida cotidiana, que pueden no servir a los niños en su proceso de aprendizaje y crearse referencias “poco realistas” sobre el mundo.

Por su parte, consultados por la defensora del espectador, los responsables de Clan señalan sobre series como los Gormitis que este tipo de programas contienen elementos de acción y de aventura, pero “eso no quiere decir que inciten en ningún momento a la violencia”. En cuanto a Bob Esponja, la directora de Clan, Helga Pérez, señala que la actitud del “bueno” en esta serie siempre sale premiada frente a la del malo.

Quejas de películas

Por otro lado, durante el primer trimestre de 2001, la defensora del espectador recibió 9 quejas sobre la emisión de cuatro películas supuestamente no aptas para menores, aunque según señala Sánchez, en los cuatro casos su emisión se ajustaba a la calificación del Ministerio de Cultura y “estaba claramente señalizada y ajustada al horario de especial protección”.

Sobre estas quejas, la defensora reflexiona que, con la llegada de la TDT y la fragmentación de audiencias, se ha realizado por parte de las cadenas de televisión “un movimiento pendular, de lo colectivo (consumo masivo y grupal) a lo individual (consumo segmentado de individuos ante las pantallas), que se está dejando por el camino una reflexión sobre el papel de los medios en el proceso de construcción social”.

Así, recomienda a los encargados de la programación de TVE “innovar” en la TDT, pero “sin olvidar que la audiencia es un conjunto de individuos sociales que necesitan compartir y aprender unos de otros”. “No podemos perder el capital intangible que significa la confianza de los padres en nuestro servicio público”, señala la defensora.



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