Los grandes dependientes recibirán una ayuda de hasta 715 euros

Los dependientes severos recibirán una ayuda de hasta 450 euros
NOTICIA de Javi Navarro
25.03.2021 - 15:00h    Actualizado 26.03.2021 - 10:07h

Las personas mayores y con discapacidad que sean valoradas como dependientes podrán recibir servicios como ayuda a domicilio, teleasistencia, una plaza en un centro de día o una plaza residencial. En caso de que no exista oferta pública del servicio, las personas beneficiarias, en función del grado de dependencia, podrán recibir una prestación económica de hasta 715 euros mensuales vinculados a contratar un servicio o de hasta 387 euros mensuales por cuidados de la persona por parte del entorno familiar.

Quién puede recibir las ayudas

Estas ayudas reconocidas en la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia, o más conocida como Ley de Dependencia, están dirigidas a:

  • Personas mayores y personas con discapacidad que no se pueden valer por sí mismas a ser atendidas por los poderes públicos, y crea el Sistema de Dependencia.

A través del sistema, las personas dependientes tienen garantizado el acceso a los servicios sociales o a las prestaciones económicas que necesiten.

Requisitos

Las ayudas de la Ley de Dependencia las pueden percibir las personas que se ajusten a estos dos requisitos:

  • Situación de dependencia en alguno de los tres grados establecidos.
  • Residir en territorio español y llevar haciéndolo al menos cinco años. De ellos, dos deben ser inmediatamente anteriores a la fecha de presentación de la solicitud.

Grados de la Ley de dependencia

  1. Grado I, se incluyen en este grupo a las personas con dependencia moderada. Entran en este grupo las personas necesitan ayuda ara realizar varias actividades básicas de la vida diaria al menos una vez al día o cuando necesita apoyo para su autonomía personal.
  2. Grado II, se incluyen en este grupo a las personas con dependencia severa. Es decir, cuando una persona necesita ayuda para realizar varias actividades dos o tres veces al día, pero no necesita apoyo permanente de un cuidador.
  3. Grado III, se incluyen en este grupo a las personas con gran dependencia. Se trata de casos en los que la persona necesita ayuda para hacer actividades básicas durante repetidas ocasiones al día y necesita apoyo indispensable y continuo de otras personas.

Tipos de ayudas

Las prestaciones dirigidas a la dependencia podrán ofrecerse de dos maneras:

  • En forma de servicios
  • En forma de prestaciones económicas

En ambos casos se destinarán a la promoción de la autonomía personal y a atender a las necesidades básicas de las personas con dificultades.

La prioridad de acceso a las ayudas dependerá del grado de dependencia y de la capacidad económica del solicitante que se va a medir por la renta y el patrimonio del solicitante.

Ayudas de servicios

Las ayudas en términos de servicios sociales que se ofrecen son:

  1. Servicio de teleasistencia. (la tecnología ayuda a vivir mejor a los dependientes).
  2. Ayuda a domicilio para atender en las necesidades del hogar y para el cuidado personal.
  3. Servicios de Centros de Día y de Noche
  4. Servicios de atención en residencias
  5. Servicios de prevención de las situaciones de dependencia y de promoción de autonomía personal.

Cuantías económicas

En caso de que no exista oferta pública del servicio que se requiera, se pueden recibir una serie de prestaciones económicas.

Las cuantías económicas que se van a percibir van a variar en función de si la persona beneficiaria de la prestación tenía el grado de dependencia reconocida antes de la publicación del Real Decreto-ley 20/2012, de 13 de julio, de medidas para garantizar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad o después. Todas las personas con la dependencia y prestación reconocidas anteriores a esa fecha, perciben las siguientes cuantías:

1) En cuanto a la prestación económica vinculada al servicio, que se trata de una prestación económica para que la persona pueda adquirir el servicio en el mercado privado, las cuantías máximas son las siguientes:

GradoPrestación para adquirir un servicio
Gran dependencia nivel 1811,98 euros
Gran dependencia nivel 2608,98 euros
Dependencia severa nivel 2450 euros

2) Prestación dirigida al cuidado por parte del entorno familiar. Siempre que se den las circunstancias familiares y de otro tipo adecuadas para ello, y de modo excepcional, el beneficiario puede optar por ser atendido en su entorno familiar, y su cuidador recibirá una compensación económica por ello. El cuidador familiar debe darse de alta en la Seguridad Social. Las cuantías máximas son:

Grado y nivelPrestación por cuidado del entorno familiar
Grado III, Gran dependencia, Nivel 2442,59 euros
Grado II, Gran dependencia, Nivel 1354,43 euros
Grado II, dependencia severa, nivel 2286,66 euros
Grado II, dependencia severa, nivel 1255,77 euros
Grado II, dependencia moderada, nivel 2153 euros

3) Prestación asistencial. Esta prestación, prevista en la ley sólo para la gran dependencia, está destinada a contribuir a la cobertura de los gastos derivados de la contratación de un asistente personal que facilite el acceso a la educación y al trabajo, y posibilite una mayor autonomía en el ejercicio de las actividades básicas de la vida diaria a las personas con gran dependencia. Las cuantías máximas son:

GradoPrestación asistencial
Gran dependencia nivel 1811,98 euros
Gran dependencia nivel 2608,98 euros

Por otra parte, todas las personas que recibieran la prestación y reconocimiento de la dependencia a partir de la publicación del Real Decreto, reciben las siguientes cuantías máximas:

1) Prestación económica vinculada al servicio:

GradoPrestación vinculada al servicio
Grado I300 euros
Grado II426,12 euros
Grado III715,07 euros

2) Prestación por cuidados en el entorno familiar.

GradoPrestación por cuidados en el entorno familiar
Grado I153 euros
Grado II268,79 euros
Grado III387,64 euros

3) Prestación de asistencia personalizada

GradoPrestación de asistencia personal
Grado I300 euros
Grado II426,12 euros
Grado III715,07 euros

Cómo solicitar las prestaciones

Todas las personas que quieran solicitar las prestaciones de la Ley de Dependencia deben solicitar una evaluación en los servicios sociales de su Comunidad Autónoma para determinar su grado y nivel de dependencia.

La evaluación, que puede realizarse en el domicilio del beneficiario, se realiza mediante el baremo en vigor. En caso de que la persona sea valorada como dependiente, recibirá una acreditación que tendrá validez en todo el Estado y los servicios sociales de su Comunidad Autónoma elaborarán un Programa Individual de Atención con los servicios o prestaciones que va a recibir.

Los ciudadanos pueden informarse sobre sus derechos, los servicios y prestaciones de la ley en el Servicio Estatal de Información llamando al teléfono gratuito 900 406080.

Documentación a presentar

En el momento de acudir a los servicios sociales a presentar la solicitud, se tiene que detallar lo siguiente:

  • Si la persona está siendo atendida por los servicios sociales en el momento de formular la solicitud.
  • Si está siendo atendida por el entorno familiar y desde qué fecha.
  • Si el solicitante se compromete a facilitar el seguimiento y control de las prestaciones.
  • Si tiene alguna discapacidad o diagnosticada alguna enfermedad rara
  • Comunicar si se ingresa a la persona solicitante en un hospital

Además, la solicitud debe ir acompañada de la siguiente documentación:

  • Informe de salud normalizado
  • Declaración responsable sobre la situación económica y patrimonial de la persona solicitante
  • Copia de la declaración y del IRPF
  • Autorización de comprobación de los datos por parte de las Administraciones públicas.

Ocho de cada diez familias cuida de un mayor dependiente sin confianza de ser compensados por la Administración

En España la esperanza de vida está en torno a los 80 años, pero los indicadores muestran que los últimos años pueden estar marcados por la enfermedad y la dependencia. Llegada la situación de dependencia de sus padres, la mayoría de los españoles querría trasladarles a sus casas para atenderles, aunque las opciones del modelo de cuidado se reparten a partes iguales entre quienes optan por recurrir a cuidadores externos y quienes prefieren que el cuidado sea asumido por la familia exclusivamente.

Además, la mayoría de los españoles otorga un papel esencial a las Administraciones públicas en la atención a las necesidades de las personas mayores que viven solas, ya sea de forma prioritaria o en colaboración con las familias. Así, un 80% de los españoles asume que el cuidado de un dependiente repercutiría en la economía familiar y muy pocos confían en que ese impacto va ya a ser compensado por las administraciones (1,7%), por otros miembros de la familia (2,8%) o por el propio dependiente (4%).

Estos son algunos de los resultados de la investigación desarrollada durante cinco años para la Fundación BBVA por un equipo coordinado por María Ángeles Durán, profesora de Investigación del CSIC en el Centro de Ciencias Sociales y Humanas, y que ahora se publica bajo el título ‘El trabajo no remunerado en la economía global’.

El pasado mes de diciembre, Durán avanzó algunos resultados del estudio, como la previsión de que la demanda de cuidados en España crecería en un 50% para 2050, con especial incidencia en el segmento de personas mayores, que ocupan actualmente el 27,5% de la demanda de cuidados, pero que se prevé lleguen al 46% en 2050.

En ese contexto, el 55% de los entrevistados afirma que le gustaría acoger a sus padres dependientes en su casa, mientras que casi el 30 por ciento prefiere la opción de cuidarles sin que los padres dejen su hogar.

Familias o profesionales al cuidado

Pero asumir el cuidado de los padres dependientes incluye distintos modelos posibles que la investigación ha planteado y que se pueden concentrar en dos opciones: que la familia asuma el cuidado en exclusiva o que cuente en mayor o menor grado con cuidadores externos y remunerados.

La edad de los entrevistados marca claramente la diferencia en cuanto a la opción elegida. Así, frente al 43,7% de entrevistados mayores de 65 años que optan por asumir personalmente el cuidado de sus padres dependientes, solo un 18% de los menores de 30 años selecciona esta opción. Las alternativas que implican la externalización parcial o total del cuidado ganan terreno y son mayoritarias salvo, precisamente, en el sector de los mayores de 65 años (34,1%).

El sentido de obligación de asumir personalmente el cuidado de los progenitores está vinculado al género, la situación laboral, la edad y el estatus socioeconómico. Ese sentido de obligación es mayor entre las mujeres (38% frente al 25% de los hombres), los mayores (41% de mayores de 65 años frente al 29% de los menores de 30) y las amas de casa (43% frente a 25% de ocupados).

A pesar de ese sentimiento de obligación moral que comparte el 91% de los cuidadores no remunerados, la mitad de ellos añade que “no tienen más remedio que hacerlo”, el 22% opina que “se encuentra en un callejón sin salida” y el 21% cree que “es una carga excesiva”.

El 85% de los cuidadores cuidan a diario y el 40% dedican a esta actividad entre 8 y 24 horas diarias. Como consecuencia de la sobrecarga, un 45% de los cuidadores padecen enfermedades crónicas.

En cuanto a quién debe hacerse cargo de las necesidades o problemas de las personas mayores que viven solas, las respuestas se reparten entre quienes consideran que deben ser las familias o allegados (37%), las Administraciones públicas (25%) y quienes creen que debe ser una combinación de las dos respuestas anteriores (35%).

En lo tocante a las administraciones, un 63,4% de los entrevistados considera que hay grandes diferencias entre las Comunidades Autónomas en la atención a personas dependientes.

Expectativas ante la propia dependencia
En la Encuesta sobre Tiempos de Cuidado del CSIC se preguntaba también por quién cree que asumiría su atención en caso de dependencia. Es llamativo que el 10% de los encuestados respondiera que no tenía claro qué ocurriría. El 40,8% opina que será su familia quien se haga cargo por entero, mientras que un 15% cuenta con que contratarían a un cuidador principal, un 21% prevé que algún familiar le atienda con ayuda de un cuidador externo y un 12% selecciona la opción de recurrir a una residencia.

La edad marca diferencias en estas expectativas y la cercanía a una potencial situación de dependencia hace que la opción de ser ingresado en una residencia crezca (15,7% entre los mayores de 65 años) y disminuya la de ser atendido en exclusiva por la familia (38%).

Las preferencias personales están por encima de las expectativas tanto en la opción de ser cuidado por la familia (44%) como en la de ingresar en una residencia (15,7%).

Otra cuestión relevante es conocer las expectativas de la familia en cuanto a la contribución del entrevistado al cuidado de un familiar dependiente. Aunque la proporción de varones y mujeres que afirman que sus familias esperarían de ellos compartir los cuidados, el grado de dedicación al cuidado marca distancias. Si la pregunta es si su familia espera de ellos que se hagan cargo de casi todas las tareas, la respuesta afirmativa es del 18,7% en el caso de los varones frente al 30% de las mujeres.

El coste económico del cuidado a dependiente. Los encuestados estiman que el coste mensual de la atención al dependiente está por encima de los 1.100 euros, una cantidad que supera los 1.500 euros si la opción es el ingreso en una residencia no subvencionada.

El rango de precios medios de las residencias que hacen públicas sus tarifas en internet va de los 1.450 euros de las de titularidad pública a los 2.250 de las privadas, sin incluir servicios que se consideran extras y que pueden ser, por ejemplo, el cambio de postura de un enfermo.

En la situación en que un familiar decide abandonar su empleo para dedicarse al cuidado de un dependiente, los autores del estudio calculan que la pérdida media para el hogar es de unos 20.000 euros anuales.

La opción de contratar cuidadores externos, remunerados, y muchas veces extranjeros, sigue siendo minoritaria, pero cada vez más frecuente. El 5,2% de los entrevistados responden que su familia ha recurrido a este modelo. Sin embargo, la crisis económica ha supuesto un retroceso en esta evolución y ha trastocado las previsiones que a raíz de la Ley de Dependencia se marcaron sobre generación de empleo.

Una vía para hacer frente al impacto económico de la dependencia es el seguro de dependencia, poco implantado en España. Aunque el 11,2% de los entrevistados afirmaba tener un caso de adulto dependiente grave en su familia y otros 14,4% tenía un caso de dependencia moderada, solo un 2,4% de los consultados contaba con un seguro de dependencia. Entre los mayores de 65 años, solo el 0,9% disponía de esta cobertura.

Si quieres leer más noticias como Los grandes dependientes recibirán una ayuda de hasta 715 euros, te recomendamos que entres en la categoría de Ayudas.


WhatsApp Casacochecurro


MÁS NOTICIAS INTERESANTES

Compartir
WhatsApp