Los peligros de tostarse el sol


Los peligros de tostarse el sol

¿Horas y horas expuesto al sol sin preocuparte lo más mínimo por tu piel? Debes estar loco… La Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp) recuerda que la exposición al sol sin protección puede ocasionar graves problemas de salud en la piel. De hecho, cada año se diagnostican en España más de 50.000 casos de cáncer de piel, de los que aproximadamente más de 3.000 corresponden al melanoma, la forma más agresiva. La forma de combatirlo es con el protector solar, de los que se vendieron más de 7 millones de unidades cada verano, aunque parece que no son suficientes para combatir y prevenir los problemas de quemarse al sol.

Cáncer de piel

Cada año se diagnostican en España más de 50.000 casos de cáncer de piel, según el último Congreso Mundial de Cáncer de Piel. De ellos, más de 3.000 corresponden al melanoma, la forma más grave y agresiva de este tipo de tumores, según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Además, según estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2015 se diagnosticarán en España más de 4.000 casos de melanoma cada año.

La exposición al sol prolongada y sin protección es el principal factor de riesgo para padecer este tipo de cáncer, pero además, puede producir otro tipo de problemas menos graves como quemaduras, envejecimiento de la piel, irritaciones e incluso alergias. «Una exposición prolongada y sin la debida protección puede generarnos más problemas de salud que beneficios», señala Rafael García Gutiérrez, director de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp).

Cada año se producen en las oficinas de farmacia cerca de diez millones de consultas relacionadas con la piel, pero la mayoría tienen lugar cuando ya ha aparecido algún problema cutáneo. Por esta razón, anefp recomienda recurrir al consejo profesional del farmacéutico antes de exponerse al sol, ya que así podremos elegir el producto que más se adecúa a nuestro tipo de piel, no sólo en cuanto al factor de protección, sino también a su formulación, ya que actualmente se pueden encontrar presentaciones en crema, leche, spray y emulsiones oil-free para personas con piel grasa o problemas de acné.

Buena prueba de la concienciación que sobre la protección de la piel está adquiriendo la sociedad es el dato de la consultora IMS Health, que cifra en 7 millones las unidades de protectores solares vendidas en 2010 en las farmacias españolas. De ellas, 5,7 millones de unidades correspondieron a protectores para adultos y algo más de un millón, a protectores para niños.

Las formulaciones preferidas por los ciudadanos españoles fueron principalmente cremas, geles y leches de protección solar para los adultos, mientras que para los niños las más demandadas fueron productos en spray y leches solares. Por meses, las ventas de protectores solares en oficinas de farmacia se concentran, según los datos de IMS, en los meses de mayo, junio y julio.

Cómo protegernos

Sobre la piel actúan dos tipos principales de radiaciones solares: los rayos infrarrojos, que producen calor, y los ultravioleta, responsables de las alteraciones visibles de la piel. Para defenderse de estos últimos, nuestro organismo produce de forma natural un pigmento protector llamado melanina, que se encuentra en mayor cantidad en pieles oscuras. Si bien es cierto que las pieles claras son más sensibles, todas deben recurrir a protectores artificiales para evitar los efectos dañinos de los rayos.

Para elegir el protector solar más apropiado, debemos conocer primero cuál es nuestro tipo de piel. Para ello disponemos de la escala de fototipos que cataloga el tipo de piel en función de sus características y de su facilidad para sufrir quemaduras. Los fototipos van desde el I, en el que quedan incluidas las personas de piel muy blanca y que se queman con mucha facilidad, hasta el VI, que hace referencia a las personas de color, que no se queman. Una vez identificado el perfil de nuestra piel, debemos elegir el fotoprotector más adecuado para ella, con el fin de aumentar la capacidad de defensa frente al sol.

Además de emplear un producto con el factor de protección solar adecuado, la Asociación para el Autocuidado de la Salud recomienda tener en cuenta otros aspectos del producto. «Un buen fotoprotector tiene que ser resistente al sudor y al agua y no debe causar irritación», explica Rafael García Gutiérrez.

Niños y ancianos

Un grupo especialmente sensible a los efectos nocivos del sol son los niños, sobre todo los recién nacidos y los bebés. Por este motivo, no es recomendable exponerlos al sol hasta los seis meses de vida. A partir de esa edad sí se puede hacer, pero extremando las precauciones. «Se debe utilizar un fotoprotector siempre, aplicándolo periódicamente y de forma generosa, incluso aunque el niño se encuentre bajo una sombrilla», añade García Gutiérrez.

Al igual que los niños, las personas mayores constituyen otro grupo de población muy sensible a los efectos del sol. Con el paso de los años se reduce progresivamente la producción de melanina, por lo que la piel va perdiendo su capacidad para protegerse de forma natural ante las radiaciones. Por este motivo, las personas mayores que vayan a estar expuestas al sol deben protegerse con un fotoprotector de factor elevado.

Pero, además de nuestra piel, hay otras partes del cuerpo que también pueden resentirse de la exposición al sol. Los rayos afectan a los ojos, y por eso es recomendable llevar siempre unas gafas adecuadas a la actividad que vayamos a realizar -deporte, conducción, jornada de playa- y que tengan un alto grado de protección contra los rayos ultravioleta. «Las gafas de sol deben adquirirse siempre en ópticas o farmacias especializadas, donde nos ofrecerán el modelo más adecuado a nuestra actividad», sostiene el director de la Asociación para el Autocuidado de la Salud.

En este sentido, hay que extremar las precauciones nuevamente con los niños, dado que el cristalino de sus ojos es transparente hasta los 10 o 12 años y absorben toda la radiación. Por este motivo, es importante que también estén protegidos con unas gafas adecuadas a su edad.

Además, el director de anefp recuerda algunos consejos básicos que debemos tener en cuenta para disfrutar del sol sin complicaciones:
– No tomar el sol entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde – No llevar ropa que deje zonas amplias de la piel al descubierto – No utilizar perfumes y lociones con alcohol, pues favorecen la irritación de la piel – Aplicar el protector solar media hora antes de exponerse al sol, renovarlo cada dos horas o después de cada baño y cubrir toda la superficie corporal expuesta – Utilizar protectores labiales para evitar quemaduras, deshidratación y sequedad – Hidratar la piel después de tomar el sol y beber líquidos para reponer las pérdidas de agua y sales minerales – Utilizar gafas de sol, incluso en niños, con suficientes garantías de calidad y seguridad

Por último, hay que tener en cuenta que el sol siempre está presente y sus radiaciones nos pueden afectar en todo momento. Por eso los paseos en bicicleta, por la playa, o las actividades deportivas al aire libre también pueden poner en riesgo nuestra piel si no la protegemos adecuadamente. Una buena previsión y una actitud responsable nos ahorrará complicaciones y nos permitirá disfrutar del buen tiempo con muchas garantías.

La Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp), trabaja para mejorar la salud y la calidad de vida de los ciudadanos y para promover el autocuidado responsable de la salud como instrumento idóneo para hacer frente a los problemas de salud leves y transitorios. Esta asociación, creada en 1978, agrupa a las compañías farmacéuticas que fabrican y comercializan medicamentos sin receta, así como un gran número de empresas del sector de la fitoterapia, la homeopatía, la cosmética y los complementos de la dieta.

Los españoles desconocen los peligros de no protegerse a la hora de tomar el sol

El desconocimiento y la despreocupación son mayores entre los hombres que entre las mujeres a la hora de tomar el sol. Además, sólo el 43% de los españoles les gusta tostarse y lo hacen entre 3 y 5 horas al día, pero no se cumplen en gran medidas las recomendaciones de los expertos para proteger adecuadamente la piel del sol.

Con la llegada del buen tiempo y la proximidad del verano, nos enfrentamos un año más al dilema de disfrutar de playa, piscina y monte sin perjudicar la salud de nuestra piel, expuesta a la acción implacable de los rayos solares. ¿Puede el afán por lucir un cuerpo bronceado volverse en nuestra contra? Eroski Consumer ha realizado una amplia encuesta a casi dos mil consumidores de nuestro país para averiguar cómo toman el sol y para medir su grado de conocimiento sobre los cuidados más idóneos para protegerse del sol.

Cómo toman el sol los españoles

España es un país soleado, pero ¿les gusta a los españoles tomar el sol? Llama la atención que la afición por broncearse tiene más detractores que practicantes que: solo al 43% de los encuestados les gusta tomar el sol, mientras que al 9% no le gusta «nada» y al 47% «poco». El porcentaje es muy diferente si atendemos al sexo de los encuestados: mientras que a un 62% de los hombres no les gusta, son tantas las mujeres que no disfrutan tomando el sol como aquellas que sí lo hacen. Y es además una afición que se pierde con la edad. Finalmente, el estudio demuestra que quienes tienen pieles rosadas y pálidas (fototipo I) o claras (fototipo II) no tienen ninguna afición por ponerse al sol: el 80% declaran no disfrutar de esta actividad «nada» o «poco». Los porcentajes se equilibran si atendemos a las pieles más morenas, llegando al 50%.

Aunque ya desde la primavera conviene protegerse de la exposición directa del sol, los españoles solo emplean protección en situaciones específicas: cuando van a la playa (45%), a la piscina (31%) o a la montaña (27%). A pesar de las recomendaciones de los expertos, tan solo el 27% declara protegerse de manera cotidiana.

¿Y cuánto se toma el sol? En un día de verano, solo el 3% afirma hacerlo más de 5 horas. El 15% de los encuestados lo hace entre 3 y 5 horas, y el 82%, por el contrario, no superaría las 3 horas de exposición.

¿Saben los españoles protegerse del sol?

Aunque los resultados del estudio muestran una mejora del conocimiento y de la práctica de algunas medidas de protección solar, revela también importantes lagunas que podrían resultar altamente perjudiciales para la salud presente y futura de la piel. Y es que es un órgano con memoria y que por tanto puede manifestar en el futuro problemas y afecciones debidas a la falta de cuidado y protección de tiempo atrás. Pero, ¿qué protección solar emplean los españoles?

Parece que bastante alta: casi tres de cada cuatro declaran emplear factores superiores a 25, y uno de cada cinco no tiene dudas y se decanta por la protección total. Los factores más bajos (inferiores a 10) apenas suponen el 6% de las respuestas. En la franja media (de 11 a 24) se posicionan el 21% de los encuestados.

La importancia de conocer el factor de protección

El estudio realizado por Consumer analiza los datos de factor declarado por los entrevistados con el adecuado para su tipo de piel: los datos son satisfactorios ya que, en todos los casos, se declara emplear factores adecuados o superiores para el tipo de piel que se afirma tener. Ahora bien, en muchos casos se acierta por intuición o se calcula a ojo: más de un 10% de los encuestados afirman que no sabe con certeza qué factor de protección debería emplear.

Los hombres, los más despreocupados

El estudio revela también importantes carencias en el conocimiento o la práctica de las recomendaciones de los expertos en cuanto al uso de los productos de protección solar. Un 22% de los encuestados se aplica su crema o spray «al comenzar a estar expuesto al sol», cuando lo recomendable para garantizar su plena eficacia es hacerlo una media hora antes. La diferencia entre sexos es aquí notoria: las mujeres son mucho más organizadas y precavidas, y ponen en práctica esta recomendación en el 80% de los casos; los hombres que se aplican el protector solar con antelación son solamente dos de cada tres. También la edad influye: los más jóvenes están menos concienciados o tienen menos información, y un 25% de ellos declaran que se aplican la protección solar cuando ya llevan «un rato expuestos al sol», lo que es muy poco recomendable.

La renovación del producto es también capital para garantizar su eficacia, pero, ¿se tiene en cuenta esta cautela? No demasiado: más del 40% lo hace «una sola vez al día», cuando «se acuerda» o cuando «nota que se está quemando». Esto puede ser nefasto para la piel. El producto debe ser renovado al menos cada dos horas (cosa que hace solo el 24% de los encuestados) y cada vez que se bañan en el mar o piscina (el 34%). Los hombres vuelven a ser, de nuevo, los más despreocupados, mientras las mujeres muestran más conocimiento y consistencia en aplicar estas recomendaciones. Es llamativo (y preocupante) comprobar que quienes más exponen su piel al sol en un día de playa o piscina tienden a ser los que menos frecuentemente renuevan su protección (siendo los que más lo deberían hacer).

Cabe señalar, como curiosidad, que en el tipo de producto utilizado para la protección solar los españoles se decantan claramente por las cremas, empleadas por el 80% de quienes se protegen, frente al 36% de encuestados que usan sprays. Quienes no emplean producto alguno lo hacen, sobre todo, por su aversión a pringarse.

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