Beneficios de dejar de fumar


Beneficios de dejar de fumar

Todos sabemos que dejar de fumar tiene muchos beneficios para nuestra salud a largo plazo, pero también tiene efectos muy positivos desde el momento que decidimos apagar el último cigarrillo. Hay varios métodos para dejar de fumar caseros que puedes seguir si te estás preguntando cómo dejar de fumar definitivamente. Para animarte a hacerlo, te contamos cuáles son los beneficios que se notan desde el minuto cero. ¡Toma buena nota!

Beneficios de dejar de fumar a corto y largo plazo

A los 20 minutos

El pulso y la tensión arterial se normalizan. También se incrementa el flujo sanguíneo.

A las 8 horas

Disminuye el nivel de monóxido de carbono en la sangre.

A las 48 horas

La nicotina y el monóxido de carbono desaparecen por completo del cuerpo y por lo tanto, aumenta el nivel de oxígeno en la sangre y se nota una mejoría física notable. Además, la sangre fluye más fácilmente, por eso las personas que padecen problemas circulatorios notan que los dedos se les enfrían menos.

A los 3 días

La mucosidad desaparece de la garganta y los bronquios. Disminuyen las dificultades respiratorias.

A los 5-7 días

El aliento es más fresco, los dientes están más limpios y mejora el sentido del gusto y el olfato.

A las 2-3 semanas

Disminuye el riesgo de trombosis y desaparece el síndrome de abstinencia físico. Tras 2 ó 3 semanas sin fumar, es posible pasar varias horas sin acordarse del tabaco.

A las 3-4 semanas

La fatiga ante el ejercicio físico disminuye. Se tiene más energía y los pulmones son más fuertes ante una posible infección.

A los 2-3 meses

La función pulmonar mejora un 5 por ciento, aproximadamente.

A los 9 meses

Tras este periodo sin fumar, se consigue toser menos y respirar mejor.

Al año

Una vez que ha pasado un año desde que se dejó de fumar, el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se divide por dos.

A los 2-3 años

El riesgo de sufrir un infarto o una angina de pecho continúa descendiendo y además, el de padecer neumonía o gripe es igual al de una persona no fumadora.

A los 5 años

Se reduce a la mitad el riesgo de padecer cáncer de garganta, esófago y vejiga.

A los 5-10 años

En este periodo se consigue que los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares o trombosis sean iguales a los que puede tener un no fumador.

A los 10 años

Se divide por dos el riesgo de contraer cáncer de pulmón, el más común entre los fumadores.

A los 15-20 años

Al llevar más de 15 años sin probar un cigarrillo, el riesgo de padecer cáncer ya es igual al de los no fumadores. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la probabilidad de sufrir cáncer de pulmón de un ex fumador con más de 20 cigarros diarios a sus espaldas, siempre será el doble que la de una persona que nunca haya fumado.

Beneficios de dejar de fumar

Otras ventajas de dejar de fumar

Estos no son los únicos beneficios que tiene dejar de fumar. Hay muchos otros que, aunque con carácter secundario, también puede ser muy importantes en nuestro día a día.

Uno de ellos tiene que ver con el estrés. Aunque se tiende a pensar que la nicotina alivia el estrés, lo cierto es que lo único que hace es satisfacer la demanda del cuerpo de más nicotina. Varios estudios han probado que unos meses después de dejar de fumar, los ex fumadores se sienten mucho menos estresados.

Por otro lado, dejar de fumar implica disponer de más tiempo y más dinero que emplear en otras motivaciones.

Es por eso que se genera un gran sentimiento de logro y de satisfacción que se transforma en un aumento de la autoestima al ser capaces de controlar la ansiedad por fumar.

Cómo dejar de fumar fácilmente

No hay secretos para dejar de fumar. Para conseguir todos los beneficios de los que te hemos hablado, tienes que atravesar la parte más decisiva, la de armarte de fuerza de voluntad y animarte a dejar de fumar. Estos son algunos consejos para que consigas hacerlo:

– Fija una fecha para tu último cigarro – Cambia tu rutina para engañar al cuerpo y mantener la mente ocupada – Haz ejercicio y mantente activo – No busques excusas y mantente firme – No fumes absolutamente nada por poco que sea – Bebe mucho líquido y controla lo que comes – Piensa en el día a día y márcate objetivos a corto plazo – Aprovecha la ayuda profesional siempre que lo necesites

Consejos para dejar de fumar

Consejos para dejar de fumar

Fumar es una costumbre que se ha extendido por todo el mundo muy a pesar de las advertencias sobre los efectos negativos que tiene en la salud. Sin embargo, hoy día fumar es una práctica que realizan millones de personas. En los fumadores, la adicción a la nicotina puede dar paso a enfermedades respiratorias graves e, incluso, al cáncer de pulmón. Esta sustancia tan nociva puede quedarse en el cuerpo durante mucho tiempo, y causar daños que muchas veces son irreparables. Cada año mueren por tabaquismo 5 millones de personas. A continuación te ofrecemos consejos para dejar de fumar si es que todavía eres un fumador.

Consejos para dejar de fumar

Los cigarrillos no sólo afecta a quienes los consumen, sino que también tienen sus consecuencias en los llamados fumadores pasivos: aquellos que se encuentran alrededor y que aspiran el humo sin querer. Por eso, dejar de fumar es una decisión que ayudará a mantener la salud propia y ajena. Aquí ofrecemos algunos consejos para lograr esta meta que puede ser muy difícil.

Tener fuerza de voluntad

Lo más importante es tener la voluntad de dejar de fumar. Y es que no es una tarea sencilla, pues la nicotina produce una adicción muy fuerte. Por eso, la decisión debe ser un deseo personal, no un asunto impuesto por alguien más. Una vez que se haya llegado a esta determinación, hay que mantener el autocontrol. Una buena idea es avisar a los más allegados para que, si se presenta un momento de debilidad, ayuden a mantener la fuerza.

Apuntar pros y contras

Otro consejo útil es hacer una lista de los pros y contras. Enumerar las razones por las cuales se desea dejar de fumar es un buen ejercicio porque, en un momento de tentación, este será el recordatorio y una fuente de fortaleza.

Consejos para dejar de fumar-1

Tener chicles a mano

Hay que tener chicles y golosinas a mano. Cuando en se presente la tentación, se podrá distraer la mente y el gusto con otra cosa.

Alejarse de ceniceros

Alejar de la vista todo aquello que recuerde el cigarrillo. Ejemplos: ceniceros y cajetillas de tabaco. Así se será más fácil sacar este hábito de la cotidianidad.

Hacer ejercicio

>Practicar algún ejercicio puede ser un buen aliado para mantenerse firme en la decisión. No sólo traerá beneficios a la salud, sino que también ayudará a mejorar el ánimo y a reducir el estrés que puede producir la falta del cigarrillo.

Utilizar métodos para dejarlo

En muchos casos es bueno recurrir a alguno de los métodos convencionales para dejar de fumar. Están, por ejemplo, los parches, las pastillas, la hipnosis y otros. Si hay dudas sobre cuál de estos sistemas funciona mejor, lo ideal es consultar a un especialista.

Las advertencias sanitarias en los paquetes de tabaco serán más grandes

cajetillas-advertencia

Ahora, la legislación vigente exige que las advertencias sanitarias en los paquetes de tabaco cubran al menos un 30% de la superficie en la parte delantera del envase y el 40% de la trasera. Pero van a aumentar. Los eurodiputados quieren incrementarlo hasta el 65%, más de la mitad de la cajetilla de tabaco. Y estos mensajes estarán en la parte superior del paquete de tabaco, encima de la propia marca, que estaría en la parte inferior.

El Parlamento Europeo se ha posicionado sobre un proyecto de ley que busca reducir el atractivo de los productos del tabaco para los jóvenes. Los aromas de frutas y mentolados, así como los paquetes pequeños deberían prohibirse, mientras que las advertencias sanitarias ocuparían un 65% de la superficie del envase. Por otro lado, los eurodiputados proponen que los cigarrillos electrónicos solo se autoricen como medicamentos si se presentan con propiedades curativas y preventivas.

La propuesta legislativa es una revisión de la norma actual, vigente desde 2001. La nueva directiva tiene por objetivos mejorar la protección de la salud pública y frenar el consumo de tabaco entre la gente joven.

“El objetivo fundamental es impedir que se reclute a los jóvenes como una nueva generación de fumadores. Sabemos que son los niños y no los adultos los que empiezan a fumar”, dijo la ponente Linda McAvan (S&D, Reino Unido), quien añadió que “no llevamos la delantera en cuanto a la lucha contra el tabaquismo, estamos a la zaga de los Estados Unidos y de muchos países latinoamericanos. Es hora de colmar esta brecha”.

Cigarrillos finos y paquetes de tabaco de liar de 20
El pleno ha rechazado la propuesta de la comisión de Salud Pública de prohibir la comercialización de los cigarrillos finos, de menos de 7,5mm de diámetro.

Por su parte, los paquetes de menos de 20 cigarrillos deberán ser prohibidos, mientras que los envases de tabaco para liar deberán contener un mínimo de 20 gramos, en lugar de los 40 gramos que planteaba la propuesta original.

Cigarrillos electrónicos
La Eurocámara ha rechazado la recomendación de la comisión de Salud Pública para que los cigarrillos electrónicos sean siempre considerados productos medicinales. Solo los cigarrillos electrónicos que se presenten con propiedades curativas o preventivas tendrían que ser autorizados como medicamentos, según el texto aprobado hoy.

Los cigarrillos electrónicos que no aleguen poseer estas propiedades no podrían exceder los 30mg/l de nicotina, deberían incluir advertencias sanitarias y no podrían venderse a menores de 18 años. Asimismo, los fabricantes e importadores tendrían que proporcionar a las autoridades competentes una lista de todos los ingredientes que contienen y estos productos estarían sujetos a las mismas restricciones publicitarias que los productos del tabaco.

Listas de aditivos, prohibición de los aromas
Los eurodiputados se oponen al uso de aditivos y aromas que hagan más atractivos los productos del tabaco, como la vainilla o la fresa. Los fabricantes tendrán un plazo de tres años, tal y como estaba previsto en la propuesta de la Comisión, para dejar de utilizar estos aditivos. Sin embargo, habrá un periodo transitorio de ocho años para el uso del mentol.

Los aditivos esenciales para la producción del tabaco, como el azúcar, serían autorizados, así como otras substancias que figurarían explícitamente en una lista en concentraciones específicas. Para obtener la autorización de un aditivo, los fabricantes tendrían que solicitarlo a la Comisión Europea.

Imitaciones del tabaco
Asimismo, los eurodiputados proponen prohibir el uso de productos que imitan al tabaco, pues son especialmente atractivos para los jóvenes y los familiarizan con el hábito de fumar.

Combatir el comercio ilegal
Con el objetivo de reducir el número de productos del tabaco en el mercado, los Estados miembros deben garantizar que los paquetes individuales y el embalaje para el transporte están identificados con una marca que permita seguir el recorrido del envío desde el productor hasta el primer minorista, consideran los diputados.

700.000 muertes anuales en la UE
Doce años después de la entrada en vigor de la actual normativa, el tabaco continúa siendo la principal causa de muerte evitable en la UE, con 700.000 muertes cada año. En la pasada década el número de fumadores se redujo desde casi el 40 por ciento en la UE-15 en 2002 al 28 por ciento en la UE-27 en 2012. El 70 por ciento de los fumadores comienzan antes de los 18 años.

En España, más de 50.000 personas fallecen cada año a causa del tabaquismo (en torno al 30 por ciento por cáncer de pulmón). El tratamiento de enfermedades relacionadas con el consumo del tabaco cuesta cerca de 15.000 millones de euros anuales a la sanidad española.

Aunque en España la mayoría de las muertes relacionadas con el tabaco ocurren en hombres, en las mujeres se está produciendo un incremento anual medio del 7 por ciento.

Próximos pasos
El conjunto de enmiendas a la propuesta de la Comisión fueron adoptadas por 560 votos a favor, 92 en contra y 32 abstenciones y constituyen el mandato del Parlamento de cara a las negociaciones en primera lectura con los Estados miembros.

Una vez adoptada, los Estados miembros tendrían un año y medio de plazo para transponer la directiva. No obstante, habría un periodo transitorio de tres años para la prohibición de los aromas y un total de ocho años (los tres ya previstos para otros aditivos + cinco) para el mentol.

Los productos del tabaco no conformes con la directiva estarían permitidos en el mercado durante dos años (tres años en el caso de los cigarrillos electrónicos).

El humo del tabaco en bares, restaurantes y discotecas se reduce un 90% en tres años

El humo del tabaco en bares, restaurantes y discotecas se reduce un 90% en tres años

Tras tres años de la Ley Antitabaco, la calidad del aire en bares, restaurantes y lugares de ocio nocturno ha experimentado una extraordinaria mejoría. En 2008, cuando la legislación española permitía fumar con limitaciones, el humo en el interior de estos locales era de 204 microgramos por metro cúbico. En 2011, ya implementada la nueva ley 42/2010, que extendía el veto al tabaco a todos los establecimientos cerrados, la concentración de partículas inferiores a 2,5 micras en el aire disminuyó un 90%. Los locales de ocio nocturno como discotecas han sido los que más han mejorado la calidad del aire con la nuevas medidas.

Cigarro humeando.Gaceta Sanitaria por miembros del departamento de medicina y psiquiatría de la Universidad de Zaragoza ha analizado la calidad del aire en el interior y el exterior de 43 locales de hostelería de la ciudad antes y después de la nueva ley antitabaco. Así, mientras las mediciones de partículas realizadas en 2008 constataban una contaminación 4,34 veces más alta en el interior que en el exterior de estos establecimientos, en 2011 se logró que la concentración de humo ambiental dentro de estos locales fuera igual a la del exterior.

Antes de la entrada en vigor de la ley 42/2010, la presencia de partículas respirables presentaba diferencias significativas entre los distintos tipos de establecimientos. Los bares y cafeterías, con una concentración mediana de 216 microgramos por metro cúbico, eran los locales con más niveles de contaminación, mientras que los restaurantes presentaban una mediana de 82 microgramos por metro cúbico. Con la prohibición del tabaco, esta disparidad entre los diferentes recintos de hostelería ha dejado de existir.

Los locales de ocio nocturno han sido los más beneficiados con las nuevas medidas legislativas, con una disminución del humo ambiental del 93%, mientras que en los restaurantes el descenso ha sido del 80%. La ley antitabaco ha permitido situar los niveles de humo ambiental en la hostelería por debajo de los 25 microgramos por metro cúbico, límite que la Organización Mundial de la Salud establece para calificar la calidad del aire como buena.

Los resultados del estudio, por tanto, confirman que la actual legislación sobre tabaquismo, que no contempla excepciones ni ambigüedades en los locales de hostelería, incrementa la calidad del aire ambiental en estos lugares y protege a los trabajadores y a los clientes de los riesgos para la salud que supone la exposición al humo ambiental del tabaco.

Las imágenes de las cajetillas de tabaco para incitar a dejar de fumar no funcionan

Las imágenes de las cajetillas de tabaco para incitar a dejar de fumar no funcionan

Las imágenes preventivas que Bruselas propone para cubrir las cajetillas de tabaco no son lo suficientemente impactantes a nivel emocional. Investigadores de la Universidad de Granada han evaluado el impacto que estas fotografías tienen en las personas, mediante una encuesta y la realización de pruebas fisiológicas con un polígrafo. Incluso, algunas de estas imágenes no sólo no son percibidas como negativas por la gente, sino que les resultan positivas, por lo que podrían provocar el efecto contrario: un acercamiento al estímulo, es decir, al tabaco.

Las imágenes preventivas que Bruselas propone para incluir en las cajetillas de tabaco y reducir así su consumo no tienen el impacto deseado en los fumadores, porque sólo a una parte de ellos les parecen realmente desagradables. Por lo tanto, si la Comisión Europea quiere mejorar la eficacia de sus campañas para combatir el tabaquismo, debería generar una nueva batería de imágenes que resulten más impactantes a nivel emocional.

Éstas son algunas de las conclusiones de una investigación realizada en el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada por los profesores Miguel Ángel Muñoz, Luis Ciria y Jaime Vila Castelar, en la que se ha evaluado el impacto emocional que tienen en las personas las imágenes preventivas de las cajetillas de tabaco propuestas por la Comisión Europea.

Los científicos de la Universidad de Granada realizaron dos estudios complementarios sobre el mismo tema. En el primero de ellos, publicado en la revista Tobacco Control, recopilaron la opinión subjetiva de 597 participantes, distribuidos en seis grupos de edad: 13-14, 15-16, 17-18, 19-20, 21-22 y más de 23 años, a quienes se presentó una batería formada por 35 imágenes preventivas relacionadas con el tabaco propuestas por la Comisión Europea (Decisión 2003/641/cE del 5/09/ 2003).

Medir el impacto con pruebas fisiológicas
En el segundo estudio, presentado recientemente en el «I Congreso Ibérico de Psicología Clínica de la Salud y el Deporte», los científicos midieron mediante pruebas fisiológicas, esto es, objetivas, la efectividad de estas imágenes. De este modo, en una muestra formada por 50 sujetos de entre 19 y 23 años, analizaron variables como la sudoración, el movimiento del músculo cigomático (que provoca la sonrisa) o del músculo corrugador (ubicado en el entrecejo).

También estudiaron el movimiento de la cabeza del sujeto ante la visión de estas imágenes: «cuando éste se produce hacia atrás, significa que hay una respuesta de evitación, es decir, la persona se aparta porque la imagen le resulta desagradable», apunta Miguel Ángel Muñoz, investigador principal. Si la cabeza se mueve hacia delante, quiere decir que percibimos la imagen como algo agradable. La medición de todos estos movimientos se realizó con un polígrafo, un aparato capaz de detectar pequeñas tensiones en el cuerpo.

Los resultados de este segundo estudio corroboraron los obtenidos en el primero: las imágenes antitabaco propuestas por Bruselas no son lo suficientemente impactantes como para provocar una respuesta de evitación en el sujeto que le haga alejarse del estímulo, en este caso, la cajetilla de tabaco. «La mayoría de las fotos son percibidas como desagradables, pero no tienen el impacto suficiente en el sujeto», destaca Muñoz.

Es más: algunas de estas imágenes no sólo no son percibidas como negativas por la gente, «sino que les resultan positivas, por lo que podrían provocar el efecto contrario: un acercamiento al estímulo, es decir, al tabaco». Es el caso de una fotografía en la que aparecen las manos entrelazadas de una anciana, u otra en la que se ve una ecografía con un feto.

Fotos menos explícitas
El profesor Miguel Ángel Muñoz afirma que una posible solución a este problema, que ya se aplica en algunos países de la UE, «sería incluir en los paquetes de tabaco fotos menos explícitas, que incluso no tengan nada que ver con el tabaquismo, pero sí estén relacionadas con las sensaciones que queremos provocar en la gente». Así, si buscamos transmitir asfixia, «podemos ilustrar esta idea con una persona con una bolsa en la cabeza, y si queremos dar sensación de asco, podemos incluir una foto de insectos, por ejemplo».

A la luz de los resultados de ambos estudios, los investigadores de la Universidad de Granada proponen «revisar las imágenes preventivas relacionadas con el tabaco propuestas por la Comisión Europea, porque no tienen el impacto deseado en la población y, además, se aprobaron en el año 2003. El hecho de que desde entonces se hayan venido empleando y que no se renueven hace que la gente se haya habituado a ellas, y esto también contribuye a que no tengan el impacto deseado», concluye el investigador de la UGR.

Drogas como el tabaco causan impotencia

Drogas como el tabaco causan impotencia

El consumo de drogas empeora el funcionamiento sexual de los varones, incluso después de años de abstinencia. Un artículo publicado en el Journal of Sexual Medicine de EEUU revela que el alcohol es la droga que más afecta a la excitación (capacidad eréctil). Además, los investigadores observaron que el funcionamiento sexual de los varones no mejora por el mero hecho de dejar de consumir la sustancia. En este estudio han participado 905 varones, de los que 550 estaban diagnosticados de dependencia de alcohol, cocaína, cocaína y alcohol, heroína, marihuana y speedball (heroína+cocaína).

La investigación

Investigadores de la Universidad de Granada y la Universidad Santo Tomás de Colombia han descubierto que el consumo de drogas empeora el funcionamiento sexual de los varones, incluso después de años de abstinencia, contradiciendo otros estudios previos que aseguraban que, a las tres semanas de abandonar el consumo, el funcionamiento sexual volvería espontáneamente a su nivel normal.

Se trata de un artículo publicado en la prestigiosa revista estadounidense Journal of Sexual Medicine, la revista oficial de la Sociedad Internacional de Medicina Sexual, por los científicos Pablo Vallejo Medina, profesor de la Universidad Santo Tomás de Colombia, y Juan Carlos Sierra Freire, de la Universidad de Granada.

En esta investigación se evaluó el funcionamiento sexual de un total de 905 varones, de los que 550 estaban diagnosticados de dependencia de siete sustancias de consumo preferente: alcohol, cocaína, cocaína y alcohol, heroína, marihuana y speedball (heroína+cocaína). Los 356 varones restantes, que no consumían sustancias, actuaron como grupo control.

Evaluación de cuatro áreas

Los investigadores estudiaron y evaluaron cuatro áreas del funcionamiento sexual: deseo sexual, satisfacción sexual, excitación sexual y orgasmo. Su trabajo demostró que todas ellas se encontraban significativa y moderadamente más perjudicadas en el grupo consumidor de drogas que en el de aquellos sujetos que no consumían.

Además, comprobaron cómo las distintas sustancias afectan de forma diferencial a diferentes facetas de la sexualidad. Por ejemplo, el placer sexual se observa más perjudicado en los consumidores de speedball, seguido de cerca por los consumidores de cocaína. El deseo sexual es el área del funcionamiento sexual menos perjudicada, y los consumidores de cocaína tienen un deseo sexual muy elevado en fases agudas de consumo.

Con respecto a la excitación (capacidad eréctil), el alcohol es la droga que parece perjudicar más esta faceta. El trabajo realizado en la UGR revela por primera vez que este perjuicio se extiende, incluso, en antiguos consumidores de alcohol que llevan en abstinencia grandes periodos de tiempo. Por último el orgasmo se ve más perjudicado en consumidores de heroína seguidos -al mismo nivel- por los consumidores de cocaína, alcohol y speedball.

Instituciones de rehabilitación de drogodependientes

Este artículo ha sido realizado gracias a la participación desinteresada de nueve instituciones de rehabilitación de drogodependientes españolas: Asociación Ciudadana de Lucha contra la Droga (A Coruña), Centro de Atención a las Drogodependencias de Arganzuela (Madrid), Centro de Atención a las Drogodependencias de San Blas (Madrid), Institut de Neuropsiquiatria i Addiccions del Parc de Salut Mar-hospital del Mar (Barcelona), Fundación Noray-proyecto Hombre Alicante (Alicante), Unidad Municipal de Atención a Drogodependientes (Santiago de Compostela), Proxecto Home Galicia (Galicia), Proyecto Hombre Granada (Granada), y el «Cortijo Buenos Aires» (Granada).

Dejar de fumar antes de los 30 te da 10 años más de vida

Fumar es dañino y está asociado a enfermedades en el pulmón y en el corazón, nada nuevo porque es algo que los científicos llevan tiempo alertando a la sociedad. ¿Hasta qué punto? El exceso de riesgo de muerte prematura se reduce en un 90% en las mujeres que abandonan el hábito antes de los 40 años y en un 97% en quienes lo dejan antes de los 30, lo que supone vivir 10 años más.

La revista The Lancet publica un estudio realizado durante 12 años años sobre más de un millón de mujeres que demuestra que la cantidad de cigarrillos, la edad a la que se empieza a fumar y el momento en que se deja condicionan la esperanza de vida. El mayor estudio sobre los riesgos del tabaco y los beneficios de dejar de fumar en mujeres de Reino Unido ha demostrado que las fumadoras pierden al menos diez años de su vida.

Uno de los puntos clave del trabajo, conducido por investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, es que «demuestra que la edad a la que se deja el tabaco condiciona el riesgo de mortalidad de las fumadoras», explica Richard Peto, coautor del estudio.

Tanto los riesgos de fumar como los beneficios de dejarlo son mayores de lo que estudios anteriores habían sugerido
En el estudio se han analizado datos recogidos de 1.300.000 mujeres de Reino Unido de entre 50 y 65 años, que fueron seleccionadas para la muestra entre 1996 y 2001. Estas completaron un cuestionario en el que declaraban si eran o no fumadoras, el número de cigarrillos que consumían, su estilo de vida y daban datos acerca de factores sociales y médicos.

El registro del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés) hizo un seguimiento de las mujeres durante 12 años, hasta enero de 2011, para informar a los investigadores siempre que alguna participante moría, explicando también cuál había sido la causa de la muerte. Además, tres y ocho años después de comenzar el proceso fueron entrevistadas de nuevo por correo.

Del total de las encuestadas, el 20% fumaban, el 28% eran ex fumadoras y el 52% nunca habían fumado. Se tuvieron en cuenta variables como la región geográfica, la edad, el índice de masa corporal, el estatus socioeconómico y la cantidad de alcohol ingerido.

Pasados tres años desde el inicio del estudio observaron que «aquellas que seguían fumando tenían casi un 3% más de probabilidad de morir en los siguientes nueve años que las no fumadoras», explica Peto.

Según los investigadores, ese 3% adicional significa que «dos tercios de todas las muertes de fumadoras de 50, 60 y 70 años fueron causadas por el tabaco». Se trata de un dato importante, ya que la mayoría de las diferencias de mortalidad entre fumadoras y no fumadoras se produjo por enfermedades asociadas al tabaco, como cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), infarto de miocardio y cardiopatías.

La cantidad de cigarrillos influye
El riesgo de muerte entre las fumadoras aumentaba con el número de cigarrillos. No obstante, fumar poco también mata: en el estudio, la mortalidad de las fumadoras ligeras -de uno a nueve cigarros al día- fue el doble que la de las no fumadoras.

La edad a la que las participantes habían empezado a fumar regularmente influyó en su riesgo de mortalidad. «Quienes comenzaron a los 15 años tenían mayor riesgo de muerte que las que habían comenzado a los 19», recoge el estudio. Las enfermedades que resultaron más peligrosas para las fumadoras fueron el cáncer de pulmón y la EPOC.

Los científicos se han basado en resultados del estudio Million Women, un análisis cuyo objetivo es descubrir y calcular los riesgos de fumar y los beneficios de dejar el tabaco a diferentes edades. Su investigación se publica el día 27 de octubre para celebrar el aniversario del nacimiento de Richard Doll, uno de los pioneros en identificar la conexión entre el tabaco y el cáncer de pulmón.

Con este trabajo los científicos alertan de que «tanto los riesgos de fumar como los beneficios de dejarlo son mayores de lo que estudios anteriores habían sugerido» comenta Peto.

Hasta ahora muchas investigaciones han infravalorado el impacto que el tabaco tiene sobre la mortalidad femenina «simplemente por el largo tiempo comprendido desde que las mujeres jóvenes comienzan a fumar hasta que aparece una enfermedad en la edad adulta o en la vejez», explica Rachel Huxley, profesora de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos.

Esta investigación «sirve para comprender que dejar de fumar a edades tempranas es importante para ampliar la esperanza de vida y evitar enfermedades muy serias relacionadas con el tabaco», concluyen los autores.

Dejar de fumar sí engorda

Dejar de fumar sí engorda

Una de las razones que exponen los fumadores para no abandonar el consumo de tabaco es el miedo a engordar. Muchos investigadores han especulado sobre la existencia de una relación metabólica entre el hecho de dejar de fumar y ganar peso, pero no existía ningún estudio que respaldase dicha afirmación. Ahora un equipo científico de Austria ha descubierto una relación entre la secreción de insulina y el aumento de peso tras dejar de fumar.

Dejar de fumar engorda, mito o realidad

Ganar peso inquieta a las personas que quieren dejar de fumar, sobre todo a las mujeres. Cada vez se publican más estudios que aseguran que dejar de fumar engorda, por lo que es una realidad, nada de mitos.

En una ponencia ante los delegados asistentes al XV Congreso internacional sobre endocrinología (ICE) y al XIV Congreso europeo sobre endocrinología (ECE), celebrados el 8 de mayo de 2012, la doctora Marietta Stadler del Hospital Hietzing de Viena (Austria) afirmó que ella y su equipo han descubierto que los cambios en la secreción de insulina pueden relacionarse con un aumento del peso tras dejar de fumar.

Estudio con personas fumadoras

Los sujetos de estudio eran fumadores sanos participantes en un programa de abandono del hábito de fumar. Todos ellos se sometieron a pruebas de tolerancia a la glucosa de tres horas (OGTT) cuando aún fumaban y después de al menos tres y seis meses tras haber dejado de fumar. La investigadora y su equipo también midieron la composición corporal de los sujetos.

El equipo midió la secreción de insulina por células beta del páncreas en ayunas y tras haber consumido glucosa. Su apetito se evaluó tras haber comido con libertad en un bufé. Los investigadores también midieron los niveles en ayunas de distintas hormonas que influyen en la regulación de la absorción de energía.

«Descubrimos que el peso corporal y la cantidad de grasa aumentaron a los tres meses de haber abandonado el tabaco en un 4% y un 22% respectivamente -afirmó Stadler- y tras seis meses el aumento fue del 5% y del 35% respectivamente». Añadió que los descubrimientos metabólicos más sorprendentes fueron un aumento de la primera fase de secreción de insulina, tras la prueba de la glucosa, y un aumento de la absorción de carbohidratos tras el bufé en pacientes que habían dejado de fumar hace tres meses.

Los sujetos presentaron a los tres meses una resistencia a la insulina en ayunas importante en lugar de una respuesta reducida a la insulina como sería lo normal. El resultado fue distinto a los seis meses. «La sensibilidad dinámica a la insulina (la sensibilidad a este compuesto en el estado postprandial) evaluada durante la OGTT no se modificó en ningún momento», afirmó.

Más apetito cuando se deja de fumar

«La concentración de neuropéptido Y (NPY) 2 en ayunas había aumentado a los tres meses pero no a los seis. Entendemos que las alteraciones en la secreción de insulina podrían están relacionadas con un mayor deseo de consumir carbohidratos y con el aumento de peso que experimentan muchas personas al dejar de fumar. No obstante, el aumento de la secreción de insulina y en la ingesta de carbohidratos parecen ser efectos pasajeros de dejar de fumar, ya que estos cambios no se aprecian después de seis meses aunque los participantes ya hayan engordado».

Los descubrimientos también muestran que el aumento en la secreción de insulina no era tan evidente en los sujetos que habían dejado de fumar durante al menos seis meses como en los que recayeron a los tres meses. «Todos estos factores son indicios que contribuirán a comprender mejor los procesos metabólicos relacionados con el aumento de peso tras dejar de fumar», explica la doctora Stadler. «Cuanto más sepamos sobre la base biológica de este fenómeno, mayores probabilidades tendremos de controlarlo».

El equipo científico al cargo del estudio planea comparar los sujetos de esta misma investigación con un grupo de no fumadores de la misma edad con el objetivo de determinar si la función de las células beta cambian en aquellos que vuelven a fumar y no sólo durante el periodo en el que lo dejan.

Stadler concluyó: «También proponemos un debate sobre nuestros resultados con expertos en campos como la adicción o la medicina del comportamiento para así recopilar ideas e hipótesis sobre la razón por la que el consumo de tabaco provoca estos efectos metabólicos. De esta forma se podrán planear estudios que abarquen la gran cantidad de disciplinas relacionadas con este importante ámbito científico».

5 kilos más por dejar de fumar

Ahora un nuevo artículo publicado en la revista especializada en medicina British Medical Journal viene a decir que las personas que dejan de fumar ganan entre cuatro y cinco kilos después de 12 meses sin encenderse un cigarrillo. Este peso se gana sobre todo durante los primeros tres meses de dejar el hábito. Esta investigación europea, basada en 62 estudios clínicos, ha analizado los cambios en el peso de los pacientes que dejaron de fumar después del primer año, con y sin tratamiento. Los autores admiten que el aumento de peso es más alto de lo esperado, ya que siempre se había situado en los 2,9 kg.

«El resultado puede ser peligroso porque los beneficios de dejar de fumar superan notablemente los posibles riesgos de ganar peso», explica Esteve Fernández, director de la Unidad de Control del Tabaquismo (UCT) del Instituto de Oncología de Cataluña (ICO), y coautor del editorial Dejar de fumar y aumentar peso: la extraña pareja que acompaña el artículo.

Los pacientes que no siguieron ninguna terapia aumentaron 1,1 kg el primer mes, mientras que su peso subió a 2,3 kg el segundo mes, 2,9 kg el tercero, 4,2 kg al medio año, y 4,7 kg a los 12 meses. En relación con las personas que dejaron el hábito con ayuda de un tratamiento, los resultados son muy similares y la preocupación también.

«Los beneficios de dejar de fumar superan notablemente los posibles riesgos de ganar peso»

El trabajo señala que ganar peso es algo que inquieta a las personas que intentan abandonar el hábito tabáquico, sobre todo a las mujeres. Según los resultados, las fumadoras solo están dispuestas a engordar, como máximo, 2,3 kg si dejan de fumar. Engordar cinco kilos no es bueno ni malo, depende de tu índice de masa corporal», apunta Fernández. El investigador catalán destaca que ganar peso tiene dos componentes muy claras, estética y de salud.

Dejar de fumar y no engordar es posible

Sin embargo, hay excepciones en los resultados del estudio. Mientras que el 13% gana más de 10 kg después del año, un 16% de los exfumadores pierde peso. Los investigadores concluyen que son necesarios más análisis para identificar qué personas corren más riesgo de aumentar peso y prevenirlo para conocer cuáles son los factores que influyen a la hora de dejar de fumar y no engordar.

Esteve Fernández advierte que tres cuartas partes de la población dejan de fumar sin ayuda externa. La mayoría lo consigue con fuerza de voluntad y el apoyo social y familiar.

Los fumadores que están más enganchados a la nicotina, engordan más al dejar de fumar

Ahora, el equipo de investigación de Koji Hasegawa y su equipo del Centro Médico de Kyoto, en Japón, ha estudiado los factores que influyen en este aumento de peso sobre una muestra de 186 pacientes (132 varones y 54 mujeres) que habían acudido a una clínica para dejar de fumar, con éxito. El resultado más llamativo del análisis es que los más enganchados a la nicotina engordaban más. Dicho de manera técnica, altas puntuaciones en la prueba de Fagerström de Dependencia de la Nicotina (FTND) –que evalúa el nivel de adicción a esta sustancia–, estaban fuertemente correlacionadas con mayores ganancias de peso en sus dueños.

“Los valores medios del índice de masa corporal (IMC) aumentaron de 23.5 kg/m2 al inicio de la terapia a 23.9 kg/m2 tres meses después”, indican los autores en el artículo. No hubo diferencias significativas entre los que se medicaron con parches de nicotina y con vareniclina, las dos terapias administradas a los pacientes del estudio.

Según los resultados, otros factores que se relacionan con aumento de peso son los triglicéridos, los niveles de colesterol HDL (cuanto más bajos, más kilos), y el consumo de cigarrillos diario antes de las terapias. Los triglicéridos y la dependencia a la nicotina son determinantes, pero de todos, con diferencia, el factor más fuerte es este último.

“Los fumadores muy dependientes tienen mayor probabilidad de engordar durante la terapia para dejar de fumar –dicen los autores–, y pueden requerir intervenciones contra el aumento de peso”.

¿Fumar adelgaza?

Al parecer, según los científicos, si fumas, engordas más. A partir de ahora habrá que cuestionarse el mito de que fumar adelgaza. Investigadores del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra (UNAV) han evaluado la relación entre dos factores de riesgo cardiovascular: el ‘hábito tabáquico’ y el aumento de peso cuando los fumadores dejan el hábito y cuando continúan fumando.

Los resultados, publicados ahora en la Revista Española de Cardiología, “son decisivos para plantear programas de prevención”, explica Francisco Javier Basterra-gortari, autor principal del estudio e investigador de la UNAV. Los no fumadores engordan menos según un nuevo estudio que relaciona el tabaquismo con la ganancia de peso, y concluye que las personas fumadoras activas, no sólo las que lo dejan, engordan más que las no fumadoras. Después de cuatro años de análisis en la Universidad de Navarra, las personas que menos engordaron fueron las que nunca habían fumado tal y como recoge una investigación que se ha publicado en la Revista Española de Cardiología.

Los datos, fruto de un análisis de 7.565 personas durante 50 meses se ajustaron por edad, sexo, índice de masa corporal inicial y estilos de vida (sedentarismo, cambios de actividad física, ingesta energética y de fibra, comidas entre horas, consumo de refrescos, de comida rápida y de alcohol).

Fumar más cigarrillos, engordar más gramos

Fumar cigarrillos engorda. La ganancia de peso de las personas que dejaron de fumar durante el estudio era mayor cuantos más cigarrillos al día fumaban en el momento de comenzar la investigación. Quienes seguían fumando también ganaron durante ese periodo más peso que las personas no fumadoras.

Los autores afirman que el tabaquismo no es una forma efectiva de prevenir la obesidad. “De hecho la aumenta, sobre todo en ex fumadores y en fumadores que continúan exponiéndose”, subraya Basterra-gortari.

Fumar quita el apetito

Y es que la realidad es que fumar quita el apetito porque la nicotina activa receptores en el cerebro que reducen el apetito. Un nuevo estudio, publicado en la revista Science, revela cómo la nicotina activa un grupo de neuronas del hipotálamo que transmiten sensación de saciedad. Los resultados contribuirán al desarrollo de nuevos tratamientos para controlar el peso de los exfumadores -con tendencia a engordar cuando abandonan este hábito-, y de las personas con obesidad.

Investigadores norteamericanos han descubierto por qué los fumadores suelen, en general, pesar menos que los no fumadores. Según el estudio, publicado en la revista Science, la nicotina, uno de los principales factores de adicción al tabaco, suprime la sensación de apetito.

Un hombre fumando en un bar.Los experimentos realizados en ratones muestran que esta sustancia activa un conjunto de receptores neuronales, diferentes a los que suscitan las ansias de fumar, que se sitúan en el sistema de melanocortina del hipotálamo. Este sistema se encarga de distribuir la energía extra que aportan los alimentos, metabolizándola o almacenándola en forma de grasa.

Además, tal y como señala Marina Picciotto, autora principal del estudio e investigadora del departamento de psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE UU), «es posible suprimir la sensación de apetito sin afectar los centros de recompensa del cerebro».

Y es que estos receptores aumentan la actividad de una serie de neuronas cerebrales, conocidas como células proopiomelanocortina o POMC, que se relacionan con la obesidad en humanos y animales. Los resultados revelaron que los ratones que carecían de las neuronas POMC no perdieron peso, a diferencia de los ratones que sí las tenían.

El tabaquismo es la principal causa de muerte prevenible en los países desarrollados, pero hay personas, sobre todo mujeres, que se niegan a dejar de fumar por temor a engordar. «Identificar estos receptores ayudará a conocer los mecanismos asociados a la adicción, el peso y el hábito de fumar», señala Mariella de Biasi, también autora del estudio e investigadora del departamento de Neurociencias del Colegio de Medicina Baylor de Houston (EE UU).

Aunque los resultados de la investigación solo se han obtenido en ratones, «podrían ser claves para el desarrollo de fármacos que ayuden a los fumadores a abandonar el tabaco sin ganar peso», subraya la científica. Además, «estos medicamentos también permitirían controlar la obesidad y los desórdenes metabólicos de otras personas», concluye.

Los riesgos de sobrepeso al dejar de fumar

El argumentario sobre la reforma de la Ley 28/2005 de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo -la conocida popularmente como Ley Antitabaco- presentado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, prevé una disminución del consumo de tabaco del 3% al 4%. Si bien es verdad que estos resultados supondrán un alto beneficio para el sistema nacional de salud, no es menos cierto que conviene revisar determinadas tendencias contraproducentes derivadas de esta modificación en los consumos.

En este sentido, desde el Instituto de Obesidad se quiere recordar que diversos estudios sitúan entre dos y cuatro los kilos que suele ganar una persona al dejar de fumar. Este incremento -que se da durante la fase física de dependencia que abarca los cuatro primeros meses- se debe a un desorden en los hábitos alimenticios originado por la ansiedad derivada de la ausencia del tabaco.

l problema, no obstante, surge cuando, una vez superada esa fase física de adición, se mantiene el incremento progresivo de peso producido por una mala alimentación. De este modo, un hábito perjudicial -el tabaco- es sustituido por otro derivando en dificultades de obesidad y sobrepeso.

ara prevenir este riesgo, el Instituto de Obesidad recomienda cuidar especialmente los hábitos alimenticios, poniendo a disposición de aquellos interesados un equipo de profesionales para trabajar tanto la alimentación necesaria como la correcta terapia física y psicológica.

o en vano, cualquier tratamiento, y éste de modo especial ante la dificultad que entraña dejar de fumar, debe concebirse de manera multidisciplinaria, interviniendo criterios nutricionales y psicológicos. De esta manera se logra una mayor adhesión a la terapia y un mantenimiento del peso perdido.

sí, en lo que a alimentación se refiere, se recomienda evitar los estimulantes -te, café-, dado que su consumo va asociado a un mayor riesgo de recaída. Lo mismo se puede de decir de los productos hipercalóricos en general.

omo contrapartida, el Instituto de Obesidad apuesta por mantener una dieta equilibrada que contenga todos los alimentos necesarios para conseguir un estado nutricional óptimo. Para ello será necesario aportar una cantidad de nutrientes energéticos suficiente que permita, asimismo, llevar a cabo los procesos metabólicos y de trabajo físico y psicológico ya comentados con anterioridad. De este modo, el abandono del tabaco llevará aparejado un mantenimiento en el peso del paciente, produciendo una sensación de mejora y plenitud que facilitará la eliminación de los malos hábitos.

Cerco al tabaquismo

Un estudio liderado por la Unidad de Control del Tabaquismo del Instituto Catalán de Oncología (ICO) confirma que las leyes antitabaco en Europa tienen efectos directos sobre la disminución del consumo y la exposición pasiva al humo. La conclusión se ha obtenido al relacionar el Eurobarómetro sobre tabaco y la Escala de Control del Tabaquismo (TCS, por sus siglas en inglés).

Un nuevo estudio, publicado en la revista Plos One, confirma la hipótesis de que cuanta más restricción, menos consumo y exposición pasiva al humo. El trabajo, que se ha realizado sobre la Europa de los 27, relaciona la encuesta del Eurobarómetro sobre tabaco y la escala TCS (que contempla las principales medidas de control del tabaquismo a nivel internacional).

«Los países que puntúan más en la escala TCS, debido a sus políticas activas de control, cuentan con una prevalencia de consumo de tabaco inferior y la proporción de población expuesta al humo, tanto en casa como en el trabajo, también es menor», explica Esteve Fernández Muñoz, coautor del estudio y jefe de la Unidad de Control del Tabaquismo del ICO.

En países como Reino Unido, Irlanda, Malta y Suecia, que puntúan más alto en la escala TCS (es decir, que adoptan mayores medidas de control del tabaquismo), la prevalencia del consumo es «relativamente baja» -inferior al 28,8%-, al igual que la prevalencia de la exposición al humo de tabaco -inferior al 13,8% en el hogar, y al 23,4% en el trabajo-.

Sin embargo, en República Checa, Alemania, Luxemburgo, Grecia y Austria, donde existen menos medidas de control, la prevalencia del tabaquismo fue «relativamente alta» -más del 30%-, así como la prevalencia de la exposición al humo -entre el 15 y 30% en el hogar, y entre el 15 y el 36% en trabajo-.

Cada vez más medidas en España
Fernández Muñoz señala que la reforma de la ley 28/2005 sobre medidas sanitarias frente al tabaquismo, que entró el 2 de enero en vigor, «representa un importantísimo avance para su control y supone abolir el ‘modelo español’ de supuesta tolerancia».

Aunque España puntúa en las partes más altas de la escala TCS, existen algunos aspectos en los que puntúan bajo, como el precio del tabaco. «Es uno de los países de toda Europa donde es más barato», asegura.

«Está demostrado que el aumento de precio del tabaco es la medida más eficaz de control de tabaquismo (30 puntos sobre 100 en la escala TCS) en relación a otras acciones, como por ejemplo, los tratamientos para dejar de fumar (10 puntos en la escala TCS)», afirma el investigador.

Los expertos prevén que estas medidas reduzcan la incidencia de enfermedades cardiovasculares a corto y medio plazo, así como de la incidencia de cáncer, principalmente de pulmón, a más largo plazo. En España, la exposición pasiva al tabaco produce entre 1.200 y 3.200 muertes al año por cáncer de pulmón e infarto de miocardio.

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AUTOR
Javi Navarro es periodista y el creador de CasaCocheCurro.com, un diario con información interesante que publica noticias prácticas para que les saques provecho en tu día a día. Puedes consultar cualquier duda contactando con Javi Navarro en su correo javi@casacochecurro.com. También puedes saber un poco más de su trayectoria profesional como periodista si echas un vistazo a su perfil en LinkedIn.
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