Comer carne de caballo no tiene riesgos ni para los niños

Comer carne de caballo no tiene riesgos ni para los niños
NOTICIA de Javi Navarro
07.03.2013 - 16:53h    Actualizado 20.01.2023 - 14:08h

Los pediatras han lanzado un mensaje de tranquilidad tras detectarse carne de caballo en diversos productos cárnicos en varios países de la UE, como en hamburguesas o canelones congelados. Ante el fraude informativo en estos productos, que ofertan carne de vacuno cuando en realidad es de caballo, la Asociación Española de Pediatría asegura, ante las consultas de padres preocupados por lo que comen sus hijos, que el consumo de carne de caballo no entraña riesgos para los niños. Es más, se trata de una carne magra cuyo contenido en grasa y colesterol es menor que el de vaca y cerdo, además de ser fuente de proteínas y hierro.

La carne de caballo, ¿es buena?

Ante la polémica generada por la detección de carne de caballo en varios productos cárnicos comercializados con falso etiquetado en España y otros países de Europa, el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP) quiere lanzar un mensaje de tranquilidad asegurando que el consumo de carne de caballo no constituye ni entraña riesgo alguno para la población infantil.

Rica en hierro y zinc

De hecho, según explica el doctor Jaime Dalmau, coordinador del Comité de Nutrición, “el caballo proporciona una carne magra, cuyo contenido en grasa total y colesterol es menor que el de la carne de vaca y cerdo, y constituye una excelente fuente de proteínas, hierro y zinc”.

Otra ventaja que presenta la carne de caballo respecto a la de otros mamíferos es su aporte energético, que es de unas 100-110 kilocalorías por 100 gramos, con 21 gramos de proteínas y menos de 3 gramos de grasa, junto con un contenido relativamente bajo en colesterol (50-60 mg/100 gramos). Esta distribución de macronutrientes hace que constituya una buena opción cuando se precisa controlar la ingesta de grasas sin menoscabar el aporte de proteínas de alto valor biológico.

Además, tiene un alto contenido de hierro (5-7 mg/100 g) y de zinc (6 mg/100 g), superior al de otras carnes magras, siendo estos minerales necesarios por sus múltiples funciones funcionales y para el crecimiento. La carne de equino es, además, rica en vitaminas hidrosolubles y zinc. Este micronutriente, del que contiene unos 6 mg/100 gramos, forma parte de diversos metaloenzimas.

Dos marcas de hamburguesas en España anuncian que venden carne de vacuno cuando en realidad es de caballo

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un análisis de calidad de hamburguesas tras las informaciones sobre la venta de hamburguesas de caballo en Irlanda y ha concluido, tras analizar 20 marcas distintas, que sólo aprueban 5 de ellas. Tras realizar pruebas de ADN ha detectado que en dos marcas la carne contiene carne de caballo cuando se anuncia como vacuno, algo que es legal amparándose en la alegalidad pero que no deja de ser un engaño en toda regla para el consumidor ante la falta de transparencia en el etiquetado. La OCU exige una investigación urgente al Ministerio de agricultura, Comunidades Autónomas y Agencia española de seguridad alimentaria.

El análisis se ha realizado en 20 hamburguesas frescas envasadas, de venta en supermercados, con el objetivo de averiguar cuál es la calidad de la carne (cantidad de aditivos, higiene, aspectos nutricionales, etc.). Además, después de la alerta que se produjo en Irlanda, la OCU decidió realizar pruebas de ADN para ver si en España las hamburguesas contenían carne de caballo, lo cual ha ocurrido en dos de las veinte muestras analizadas. Dichas pruebas certifican la presencia de carne de caballo sin advertirlo en el etiquetado.

En el análisis inicial de la OCU no se contempló realizar pruebas de ADN pero, debido a la alarma surgida en Irlanda, se creyó necesario comprobar e informar a los consumidores si las hamburguesas que se estaban comercializando en España estaban libres de sospecha. En dos de los casos se está cometiendo un claro fraude al consumidor y se están vendiendo hamburguesas en cuyas etiquetas no se indican sus ingredientes reales.

Es legal, pero no el engaño al consumidor

La OCU quiere aclarar que no se trata de un problema de seguridad alimentaria pero sí de un engaño al consumidor. Éste cree que compra carne de vacuno y solo de vacuno, sin presencia alguna de carne de caballo.

Respecto al análisis de calidad general, la OCU aclara que la carne picada, componente de las hamburguesas, es un producto muy perecedero que, aun estando refrigerado, debe consumirse en un día. Por eso la gran mayoría de las hamburguesas frescas envasadas llevan conservantes para alargar su vida. Además, la norma permite que los preparados de carne, otra versión de hamburguesa, lleven otros aditivos como antioxidantes, colorantes o potenciadores del sabor. Estos últimos, pese a ser inocuos, pueden enmascarar la falta de calidad del ingrediente carne.

Alta presencia de sulfitos

La OCU ha detectado que 16 de las 20 hamburguesas analizadas también llevan sulfitos, otro aditivo cuya utilidad es inhibir el crecimiento de bacterias y mantener el color original de la carne. Para añadir los sulfitos, los fabricantes utilizan un truco legal: denominar a su hamburguesa como burguer meat.

Esto no tendría importancia si no fuera porque los sulfitos no son inocuos en cantidades altas. Pueden ocasionar vómitos, dolores abdominales y, en personas con alergia, dolores de cabeza y nauseas. Alguna de las hamburguesas analizada lleva el 90 % de la Ingesta Diaria Admisible (IDA) de sulfitos para un niño. Lo que significa que no debería de tomar más sulfitos en ese día (ni siquiera añadir kétchup o mostaza a esa hamburguesa).

Más grasa de lo normal

Otros parámetros analizados son la grasa, aporte calórico y sal. La mayoría de hamburguesas supera con creces el contenido de grasa de una pieza de carne vacuno. Algunos productos llegan a un 23 % y un 25 %, porcentajes claramente excesivos, puesto que a mayor contenido graso, menor contenido proteínico.

La media de aporte calórico encontrado es de 200 Kcal por cada 100 gramos de preparado de carne. Obviamente, a mayor contenido de grasa y mayor tamaño de la hamburguesa, mayor aporte calórico. Respecto a la sal, la gran mayoría supera con creces el 1 %. La OCU entiende que superar este porcentaje es excesivo y nada recomendable.

A la hora de calificar la calidad de la carne de las hamburguesas, se podría decir que son de poca calidad a un precio elevado. A juicio de la OCU solo aprueban cinco de las analizadas: dos con excelente calidad y otras tres con una calidad aceptable. El problema es la elevada presencia de tendones y cartílagos, usados en sustitución de carne de calidad.

Etiquetado

Un último elemento que preocupa a la OCU es la falta de transparencia en el etiquetado. La normativa de etiquetado exige que se indique el porcentaje de carne. Sin embargo, 6 hamburguesas analizadas incumplen este requisito legal, lo cual induce a error al consumidor que puede adquirir un producto creyendo que es 100 % carne, ignorando que su porcentaje es mucho menor.

Tendones, huesos, hamburguesas que se curvan…

Para finalizar y a modo de anécdota: el panel de cocineros examinó las hamburguesas y sus comentarios no han sido muy positivos: hamburguesas con trozos duros de tendones, con trozos de huesos, secas, se curvan y por tanto se queman por un lado y quedan crudas por otro…

Con estos datos de calidad, y en especial con los resultados que han arrojado las pruebas de ADN, la OCU se ha dirigido a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), al Ministerio de Agricultura y a las Comunidades Autónomas exigiendo una explicación y una investigación urgente que aclare cómo ha llegado la carne de caballo a unas hamburguesas que no mencionan nada de ello en su etiquetado La OCU pide además que se depuren responsabilidades y, en su caso, se impongan las sanciones correspondientes a los infractores. La OCU denuncia que los controles son inexistentes o, en muchos casos, insuficientes y que el consumidor necesita estar informado por otros canales para estar seguro de que lo que está comprando es realmente lo que desea comprar.

Nuevo fraude con carne de caballo, esta vez en los canelones de la marca La Cocinera

Hace unos días fueron las hamburguesas de caballo haciéndose pasar por carne de vacuno. Ahora, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, como resultado de las actuaciones de control del fraude y de la calidad, ha identificado la presencia de ADN equino en unos canelones elaborados con carne de vacuno de la marca “La Cocinera”. Se trata de un caso de fraude en el etiquetado, que no afecta a la seguridad alimentaria del producto ni implica ningún riesgo para la salud.

Desde principios de febrero, el ministerio ha realizado diversos análisis prospectivos en diferentes productos elaborados con carne de vacuno para rastrear la posible presencia, de forma fraudulenta, de ADN de equino.

Los canelones de La Cocinera con carne de caballo.

Estos controles se han realizado con carácter complementario a las acciones que llevan a cabo las Comunidades Autónomas, que tienen asumidas las competencias en materia de control de elaborados y productos cárnicos transformados.

Fraude

Una vez que se ha conocido este resultado positivo, el Ministerio ha trasladado la información a las autoridades competentes en materia de fraude de las Comunidades Autónomas, para que adopten las medidas oportunas en el ámbito de sus competencias y en colaboración con la empresa responsable de la mencionada marca.

Estas actuaciones del Ministerio van a tener su continuidad a través de la puesta en marcha de la Recomendación de la Comisión Europea, del pasado 21 de febrero, para la aplicación de un Plan coordinado de control para establecer la prevalencia de prácticas fraudulentas en la comercialización de productos alimenticios a base de carne de vacuno.

En concreto, la implementación en España de dicha Recomendación se está llevando a cabo de manera coordinada entre el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y el Instituto Nacional de Consumo, ambos del Ministerio de Sanidad.

Se estudiarán 150 productos más

Por lo que se refiere a las actuaciones encaminadas a detectar la existencia de posibles fraudes al consumidor por la incorporación de carne de caballo en preparados cárnicos de vacuno, sin identificarlo en su etiquetado, está previsto realizar analíticas de detección de ADN equino en las 150 muestras que han sido asignadas a España en la Recomendación de la Comisión Europea.

Dichas muestras procederán tanto de establecimientos de venta al por menor como de otras instalaciones industriales o de almacenamiento, y estarán repartidas entre todas las Comunidades Autónomas. Siguiendo las instrucciones de dicha Recomendación, los controles se están realizando con la máxima colaboración entre las autoridades de control de las administraciones central y autonómica.

7 muestras de carne analizada presentan ADN de caballo cuando se vende como si fuese vacuno

7 muestras de carne analizada presentan ADN de caballo cuando se vende como si fuese vacuno

Primero fueron las hamburguesas de carne de caballo, cuando vendían que era carne de ternera. Luego vinieron los canelones de caballo, cuando también aseguraban que era vaca. Tras las denuncias particulares de asociaciones de consumidores, ha llegado el turno de que respondan los organismos competentes, que hoy presentan los resultados del Plan coordinado de control europeo para determinar la prevalencia del fraude en la comercialización de productos cárnicos: tras el análisis de 189 muestras, se ha detectado ADN de equino no etiquetado en el 4 %, es decir en más de 7 muestras. Por otro ldo, no se ha encontrado el fármaco fenilbutazona en ninguno de los 108 análisis realizados, lo que descarta un problema de seguridad alimentaria, si bien comer carne de caballo no implica riesgos para la salud.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad han trasladado hoy a la Comisión Europea los resultados de los análisis efectuados para determinar el alcance del fraude del ADN de caballo en productos etiquetados como vacuno. Como resultado, se ha detectado un 4 % de ADN de equino en las 189 muestras analizadas. En el caso de los análisis efectuados para detectar el medicamento fenilbutazona, prohibido para animales destinados a consumo humano, se han analizado 108 muestras, y no se ha detectado ningún positivo.

Hamburguesas y canelones de caballo

Como consecuencia de los casos detectados desde mediados de enero en Europa relacionados con practicas fraudulentas por presencia de ADN equino en productos cárnicos de vacuno, la Comisión Europea publicó la Recomendación de la Comisión de 19 de febrero de 2013 sobre un Plan coordinado de control para establecer la prevalencia de estas prácticas en la comercialización de determinados alimentos. Este plan se ha llevado a cabo durante el mes de marzo en los Estados miembros.

En España, se han llevado a cabo actuaciones coordinadas por parte de las Autoridades de Seguridad Alimentaria, Consumo y Fraudes tanto de los Ministerios de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, como de las Comunidades Autónomas, para dar cumplimiento al programa de control coordinado establecido en la mencionada Recomendación.

Fraude en España

En este sentido, se han analizado un total de 189 muestras para detectar ADN de equino en productos no etiquetado. Esta cifra es un 26 % superior a la determinada por Europa (150). Las muestras han sido analizadas en el Centro de Investigación de Control de la Calidad del Instituto Nacional de Consumo del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad y en el Laboratorio Arbitral Agroalimentario, perteneciente al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Se han obtenido resultados no conformes en tan sólo un 4 % de las muestras.

En estos casos, se han adoptado las medidas oportunas por parte de las Autoridades competentes para evitar que estos productos, con identificación incorrecta, continúen en el mercado. Por otra parte se están realizando las actuaciones de seguimiento correspondientes para la identificación del origen del presunto fraude.

Asimismo, se han realizado en el marco de la Recomendación europea análisis para determinar la posible presencia de fenilbutazona, un antiinflamatorio veterinario utilizado en caballos destinados a deporte y silla, espectáculos, etc., pero no a consumo humano. Se han efectuado análisis en un total de 108 muestras, superándose ampliamente el número mínimo de muestras a realizar en el marco de este programa coordinado. Las analíticas se han realizado en el Centro Nacional de Alimentación, y se han obtenido resultados negativos a la presencia de este medicamento en el 100 % de las muestras analizadas, lo que descarta la existencia de un problema en materia de seguridad alimentaria.

La OCU exige que se diga qué marcas venden carne de caballo como si fuese vacuno

La OCU exige que se diga qué marcas venden carne de caballo como si fuese vacuno

La OCU exige que se hagan públicos los nombres de las marcas que han comercializado de forma fraudulenta carne de caballo en España, tal y como publicó ayer de forma conjunta el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Antes de este informe de ADN en 189 muestras, en las que 7 empleaban carne de caballo, la OCU fue la primera que denunció que halló ADN equino en análisis propios realizados a supuestas hamburguesas de vacuno.

Análisis de la OCU

Los análisis de la OCU desvelaron la presencia de ADN equino en 2 de las 20 muestras analizadas. Ahora, los análisis de los Ministerios de Sanidad y Servicios Sociales y del de Agricultura revelan la presencia de ADN equino en el 4 % de 189 muestras de vacuno analizadas (algo más de 7 casos). El Ministerio de Agricultura hizo 116 análisis, encontrando 6 casos; y el de Sanidad hizo 73, hallando 2 casos más. Esos productos han sido inmovilizados y deberán ser retirados.

El Gobierno español entregó este lunes todos los resultados de estas pruebas a la Comisión Europea, que publicará hoy martes los resultados del análisis de 2.250 pruebas de ADN realizadas a alimentos procesados de toda la Unión Europea y determinará el alcance del fraude de la carne de caballo, vendida como vacuno en productos alimenticios.

A instancias de la CE Esta medida se ha llevado a cabo durante el mes de marzo a instancias de la Comisión Europea, después de hallarse ADN equino en productos procesados a mediados de enero. Como caso más reseñable destaca la presencia de ADN de caballo en más 5.000 toneladas de carne que dos empresas holandesas habrían distribuido por 16 países de la Unión Europea.

Control alimentos

La CE instó, el 19 de febrero, a poner en práctica un plan de control de los alimentos, que tenía otro objetivo además de comprobar la presencia de ADN equino: detectar fenilbutazona, un antiinflamatorio prohibido para animales destinados al consumo humano. Así, se analizaron 108 muestras, sin detectarse positivo alguno, lo que descarta que se trate de un problema de seguridad alimentaria.

La carne de caballo para el consumo humano, permitida en la UE, debe cumplir varios requisitos, como que los caballos sacrificados cuenten con un pasaporte sanitario que reseñe que el animal no ha sido sometido a ningún tratamiento veterinario. Pero al no figurar ni tan siquiera en el etiquetado, se desconoce por completo su procedencia.

El Gobierno quiere prohibir que se hagan análisis comparativos de alementos para proteger al lobby alimentario

El Gobierno quiere prohibir que se hagan análisis comparativos de alementos para proteger al lobby alimentario

El Ministerio de Agricultura prepara una disposición a favor de la industria alimentaria y en contra de los consumidores por el que la información que reciben los consumidores de los alimentos quede ‘cortocircuiteada’, es decir, sin información al respecto. De este modo, análisis que destaparon escándalos como el de las hamburguesas de caballo o el de los quesos orgánicos dejarían de salir a la luz. Las organizaciones de consumidores han puesto el grito en el cielo.

OCU denuncia que el Gobierno quiere privar a los consumidores del acceso a información veraz sobre las diferentes opciones que tienen en el mercado. El Ejecutivo ha introducido una disposición adicional en la Ley de Cadena Alimentaria que va a hacer prácticamente imposible que se realicen análisis comparativos de alimentos en España.

Protege a la industria y perjudica a los consumidores
Con la excusa de que la imagen de la industria alimentaria sale perjudicada con la publicación de análisis comparativos, el Gobierno se pliega a sus intereses proponiendo una legislación que OCU considera un ataque frontal al derecho fundamental a la libertad de expresión y al derecho del consumidor a estar bien informado.

Los últimos escándalos en materia de alimentación destapados por OCU en España no han gustado nada a Agricultura y esta disposición es la respuesta. La calidad de la leche, el fraude del aceite de oliva virgen extra o las hamburguesas con carne de caballo u otros productos no han concluido en expedientes sancionadores sino todo lo contrario. El Gobierno pretende que este tipo de análisis no se vuelva a realizar y los consumidores adquieran los productos con la información, interesada, que les da la propia industria.

OCU añade que no existe ninguna disposición similar en Europa. Los consumidores europeos reciben y valoran este tipo de información y realizan sus compras en relación con las calificaciones obtenidas por las diferentes marcas. Para finalizar, OCU recuerda que durante décadas las organizaciones de consumidores han demostrado el respeto a los principios de transparencia, contradicción y veracidad de la información que han publicado a través de sus canales de información. La industria alimentaria tiene ocasión de pronunciarse antes de la publicación de los resultados de un estudio y, en cualquier caso, cuenta con los tribunales de justicia para hacer valer sus derechos.

En este sentido, desde que en 1980 OCU comenzara a realizar análisis comparativos, nunca ha sido condenada en un procedimiento judicial por publicar información no veraz.

FACUA alerta de que el PP pretende una ‘ley mordaza’ para impedir que se destapen fraudes alimentarios

FACUA-Consumidores en Acción alerta que el Partido Popular pretende la aprobación de una ley mordaza para impedir que se destapen fraudes alimentarios. FACUA denuncia la enorme opacidad existente en la Red de Alerta Alimentaria, al no trascender ni ofrecer a los consumidores información completa ni transparente sobre todos los productos alertados. Tras ella está el lobby de la gran industria de la alimentación.

Desde hace años FACUA pide al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad que las asociaciones de consumidores formen parte de esta red de alerta, integrada sólo por Administración y sector empresarial, al considerar que son un elemento fundamental en el control del mercado y la transmisión de información a los ciudadanos ante la existencia de productos que puedan entrañar riesgo para su salud.

Ahora, a la opacidad en las alertas alimentarias que legislatura tras legislatura han mantenido los gobiernos de PSOE y PP puede sumarse la prohibición a las organizaciones de consumidores y otros agentes de difundir públicamente estudios que concluyan la existencia de fraude o peligro en el etiquetado y composición de alimentos.

La fórmula es una enmienda con la que el grupo parlamentario popular en el Congreso ha incorporado una disposición adicional tercera al Proyecto de Ley de medidas para mejorar el funcionamiento de la cadena alimentaria (ver página 108 del archivo). Tras su aprobración en la Cámara Baja, el texto ha sido remitido a la Comisión de Agricultura del Senado.

FACUA advierte que con la enmienda del PP, se prohibiría la difusión de estudios y análisis comparativos de productos alimenticios si no cumplen unos requisitos que resultan totalmente desproporcionados, aunque hayan sido elaborados con total rigurosidad. Tras la medida está el lobby de la gran industria de la alimentación, señala la asociación.

De esta forma, denuncia, se busca retrasar o impedir que organizaciones de consumidores, medios de comunicación y en definitiva cualquier persona física o jurídica den a conocer los fraudes en el etiquetado y peligros para la salud que detecten en alimentos.

Y es que el Gobierno podría ordenar el secuestro de publicaciones que incluyesen las conclusiones de estos estudios o su eliminación de las páginas web de quienes los elaborasen, además de aplicar duras multas por difundirlos.

Así, escándalos alimentarios como el de la carne de caballo permanecerían en secreto. De hecho, el Gobierno y las comunidades autónomas han ocultado en qué marcas han detectado este fraude tras los análisis realizados a instancia de la Comisión Europea.

Medida inconstitucional

La medida es claramente inconstitucional, puesto que atenta contra los derechos fundamentales a la información, la salud y la protección de los consumidores, denuncia FACUA.

El pasado 28 de mayo, el Pleno del Consejo de Consumidores y Usuarios aprobó por unanimidad remitir a los miembros de la Comisión de Agricultura del Senado y la del Congreso una resolución en contra de la modificación normativa en la que advierten de su inconstitucionalidad.

TEXTO DE LA DISPOSICIÓN ADICIONAL TERCERA PROPUESTA POR EL PP

Realización y difusión de estudios y análisis comparativos.

1. Cuando a iniciativa de cualquier persona física o jurídica se realicen estudios y análisis comparativos en productos alimenticios dispuestos para su venta al consumidor final, y cuyos resultados se destinen a su difusión pública (o “su difusión a través de los medios de comunicación”) se deberán observar los principios de veracidad, rigor técnico y analítico y contradicción y cumplir con todas las garantías contempladas en la normativa nacional o comunitaria en materia de análisis.

2. Todas las pruebas o análisis en que se basen los estudios, informes y análisis deberán ser realizadas por un laboratorio que posea una acreditación equivalente a la exigida a los laboratorios autorizados para intervenir en el control oficial de alimentos.

3. Una vez obtenido el resultado de la prueba éste se comunicará al fabricante o titular del establecimiento. El fabricante o, envasador o responsable del producto, cuyo nombre figura en el etiquetado, que podrá realizar un análisis contradictorio. En caso de discrepancia entre los resultados de ambos análisis, se realizará un tercer análisis, que será dirimente. El procedimiento en ambos casos se desarrollará reglamentariamente.

Reglamentariamente se establecerá el procedimiento al que tendrán que ajustarse los estudios, informes o análisis, en relación con la ficha técnica, el procedimiento de compra de los productos a analizar, los requisitos aplicables a la toma de muestras, el procedimiento de comunicación de resultados a los afectados.

4. Los estudios, informes y análisis no deberán inducir a error al consumidor respecto a la seguridad, calidad de los productos o al cumplimiento de la legislación alimentaria que le sea de aplicación.

5. A los efectos de lo dispuesto en el Capítulo II Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal, el incumplimiento de los principios y requisitos aplicables a los estudios, informes y análisis llevados a cabo por entidades de carácter público o privado destinados a su difusión pública, contenidos en esta Disposición podrá ser considerado como un comportamiento objetivamente contrario a las exigencias de la buena fe.



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