Cómo saber si vas a tener alzheimer


Cómo saber si vas a tener alzheimer

Ante el incremento constante de la esperanza de vida de la población europea, los expertos calculan que la cifra de personas afectadas por enfermedades de la vejez, como el alzheimer, se disparará en los próximos años. Por ello resulta prioritario conocer más a fondo esta enfermedad y conseguir un diagnóstico precoz. ¿Y cómo saberlo?

Cómo detectar principios de Alzheimer

Es posible detectar el Alzheimer. Según una nueva investigación, quienes padecen de alzheimer tienen dificultad para realizar un tipo específico de prueba de seguimiento ocular. El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad de Lancaster (Reino Unido) en colaboración con el Royal Preston Hospital, Lancashire Teaching Hospitals NHS Foundation Trust, y se ha publicado en la revista Journal of the American Aging Association.Oftalmólogo hace una prueba ocular a una paciente.

La posibilidad de que una sencilla prueba de seguimiento ocular permita adelantar el diagnóstico del alzheimer es un logro relevante, en opinión del doctor Trevor Crawford, del Departamento de Psicología y del Centro de Investigación sobre el Envejecimiento de la Universidad de Lancaster. En su opinión, estos nuevos resultados son emocionantes pues demuestran, por primera vez, la existencia de un vínculo con la pérdida de memoria, en muchos casos el primer síntoma apreciable del alzheimer.

Según Crawford, “actualmente el diagnóstico de la enfermedad de alzheimer depende en gran medida de los resultados de una serie de largas pruebas neuropsicológicas. Pero muchos pacientes con demencia tienen dificultades para completarlas porque no las comprenden claramente y tienen un déficit de atención o motivación”.

Control cerebral

“En la última década, investigadores de laboratorios de todo el mundo han buscado un método alternativo que se basa en el control cerebral de los movimientos oculares para evaluar habilidades cognitivas como la atención, la inhibición cognitiva y la memoria”.

Estudio
En el estudio referido participaron dieciocho pacientes de alzheimer, veinticinco pacientes de parkinson, diecisiete jóvenes sanos y dieciocho personas mayores sanas. Todos ellos debían seguir el movimiento de una luz por la pantalla de un ordenador. Ocasionalmente se les indicaba que mirasen en dirección contraria a la luz. El equipo científico observó contrastes muy acusados en los parámetros relativos al seguimiento ocular medidos en la muestra estudiada. Concretamente, quienes tenían alzheimer se equivocaban cuando debían mirar en dirección contraria a la luz y además eran incapaces de corregir esos errores, mientras que respondían con perfecta normalidad cuando debían seguir la luz. En comparación con los grupos de control, los pacientes de Alzheimer presentaron diez veces más ‘errores no corregidos’.

Además, se observó una correlación clara entre los pacientes de Alzheimer que experimentaron dificultades durante la prueba y una disminución de la función de la memoria.

En palabras de Crawford: “Este estudio supone un paso adelante en esta dirección, pues hemos hallado indicios claros de que la dificultad para percatarse de errores y corregirlos puede deberse a un problema en las redes de memoria del cerebro que permiten registrar la posición espacial de los objetos en el entorno. Esta prueba de seguimiento de la luz podría resultar trascendental para el diagnóstico, ya que nos permite precisar y excluir varias explicaciones alternativas de los resultados de los ensayos”.

Si duermes y sueñas, tu cerebro previene el Alzheimer

Filósofos y científicos han divagado desde el comienzo de los tiempos sobre por qué soñamos. Soñamos para “limpiar el cerebro; dormir parece ser el resultado de la liquidación activa de los subproductos de la actividad neuronal que se acumulan durante la vigilia”, aseguran investigadores de la Universidad de Rochester (EEUU) que han liderado un estudio que demuestra la naturaleza reparadora del sueño. “Creo que hemos descubierto por qué dormimos”, explica Maiken Nedergaard, autora principal del artículo, además de contar con beneficios como prevenir el Alzheimer.

Dormir a pierna suelta cuenta desde hoy con un beneficio más. Un nuevo estudio realizado en ratones revela que durante el sueño el cerebro elimina ciertos residuos que acumula durante el día. Este hallazgo podría mejorar la comprensión de los efectos biológicos del sueño y apuntar nuevas formas de tratar los trastornos neurológicos. El nuevo trabajo, publicado en la revista Science, apunta que durante el sueño el cerebro es muy activo en la eliminación de residuos, como la proteína beta-amiloide responsable de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurológicos.

El conocido como ‘sistema glinfático’, que fue descubierto el año pasado por los mismos investigadores, suple el papel del sistema responsable de la eliminación de residuos celulares en el resto del cuerpo –el sistema linfático–, cuya función no se extiende a este órgano.

El proceso del cerebro para limpiar residuos no era conocido hasta ahora por los científicos ya que, al observarse solo en el cerebro vivo, no ha sido posible hasta la llegada de nuevas tecnologías de imagen como la microscopía de dos fotones.

Gracias a esta técnica, los investigadores pudieron observar en ratones –cuyos cerebros son muy similares a los seres humanos– una especie de sistema de tuberías en los vasos sanguíneos del cerebro que permite al líquido cefalorraquídeo ‘lavar’ los residuos e incorporarlos al sistema circulatorio para acabar, finalmente, en el hígado, que elimina de la sangre las sustancias nocivas para el organismo.

Una eliminación muy oportuna
Los científicos de Rochester comprobaron que el sistema linfático era casi diez veces más activo durante el sueño y que, al dormir, el cerebro elimina de forma significativa más beta-amiloide.

Una de las pistas para entender que este sistema puede ser más activo durante el sueño fue el hecho de que la cantidad de energía consumida por el cerebro no disminuye drásticamente disminuirá mientras dormimos. Además, los investigadores encontraron que, durante el sueño, las células del cerebro se reducen un 60%, lo que permite que los residuos se eliminen con mayor eficacia.

Los investigadores apuntan que esta contracción crea más espacio entre las células y permite al líquido cefalorraquídeo limpiar más libremente los residuos a través del tejido cerebral. Por el contrario, cuando se está despierto las células del cerebro están más cerca, restringiendo el flujo del líquido cefalorraquídeo. “Entender exactamente cómo y cuándo el cerebro activa el sistema glinfático y limpia los residuos es un primer paso en los esfuerzos para modular este sistema y hacer que funcione de manera más eficiente”, subraya Nedergaard.

Los autores planifican futuros experimentos para evaluar el sistema de limpieza del cerebro en humanos. De hecho, “las resonancias magnéticas y las tomografías por emisión de positrones o PET ya se utilizan en la práctica clínica”, concluye.

Dormir, ¿un error de la evolución?

Prácticamente todas las especies animales, desde la mosca de la fruta a la ballena franca, duermen. Sin embargo, filósofos y científicos han divagado desde el comienzo de los tiempos sobre el propósito del sueño.

Desde un punto de vista biológico, este período de latencia tiene importantes inconvenientes, sobre todo cuando los depredadores están al acecho. Por eso, los expertos sugerían que si el sueño no realiza una función biológica esencial quizás sea uno de los mayores errores de la evolución.

Es más, aunque recientes estudios han demostrado que el sueño ayuda a almacenar y consolidar los recuerdos, esos beneficios no parecen superar la vulnerabilidad que supone dormir, lo que ha llevado a los científicos a especular con una función más importante para el ciclo de sueño-vigilia.

Ácido oléico, contra el Alzheimer

Para la mayoría de los consumidores el ácido oleico ya resulta familiar, puesto que forma parte de muchos alimentos funcionales que se anuncian como beneficiosos para la salud. Esta sustancia, que debe su nombre al hecho de ser el principal componente del aceite de oliva, es objeto de estudio del equipo de José María Medina, científico del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl), que ha descubierto que se trata de un factor neurotrófico, es decir, que favorece el desarrollo y la supervivencia de las neuronas. Por eso, la investigación apunta a la posibilidad de que el ácido oleico o alguno de sus derivados pueda utilizarse para prevenir las enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.

José María Medina ha explicado esta línea de investigación en un seminario dirigido a otros miembros de la comunidad científica salmantina que se ha desarrollado en el Incyl. La influencia del ácido oleico en el sistema nervioso “nos sorprendió mucho”, ha reconocido en declaraciones a DiCYT, porque “es una sustancia muy sencilla que está presente en todo el organismo”. Sin embargo, los resultados han sido tan prometedores que “hemos volcado nuestro interés en este estudio, porque es muy prometedor”, en el sentido de que algún día podría utilizarse este componente para prevenir las enfermedades neurodegenerativas. “Quizá no precisamente el ácido oleico, pero puede que sí algún derivado”, puntualiza.

En concreto, el ácido oleico, como factor neurotrófico o neurotrofina que es, hace que crezcan los axones y las dendritas (prolongaciones de las neuronas), de manera que estas células nerviosas se pueden conectar unas con otras. “Las neuronas utilizan sustancias muy primitivas para comunicarse”, sustancias como el ácido oleico, que “se encuentran en los vegetales desde hace millones de años y que permiten mandar una señal, una orden”, explica el experto.

Sin embargo, este trabajo científico ha encontrado que el efecto de esta sustancia es limitado, influye principalmente en el desarrollo del sistema nervioso, pero no en personas adultas. “No podemos afirmar que por tomar ácido oleico mejore la salud de un adulto, pero sí que es importante que el niño y la madre que le alimenta a través de la leche materna tomen ácido oleico, porque va a favorecer su desarrollo intelectual”, indica. Por el contrario, el cerebro adulto crea una barrera hematoencefálica que impide el paso de muchas sustancias y una de ellas es, precisamente, el ácido oleico.

En cualquier caso, el hallazgo de los científicos del Incyl “abre una puerta interesante para ver si pudiéramos pasar la barrera hematoencefálica con otras sustancias, de manera que al menos se retrasara la aparición de enfermedades neurodegenerativas”.

En el contexto de la relación entre neuronas y glía

El campo de estudio de Medina se centra en la interacción entre los dos tipos de células más importantes del cerebro, las neuronas y las que forman parte de la glía, que es el soporte que le suministra el alimento a las primeras. “Esta interacción es muy importante para las enfermedades neurodegenerativas, puesto que es la glía la que reacciona ante los problemas del interior del cerebro, bien sea en forma de infección o degenerativo, como alzhéimer, párkinson y otras patologías. Nuestro interés es estudiar cómo la neurona reacciona a lo que hace la glía y cómo la glía reacciona a lo que le dice la neurona que haga”, ha afirmado.

La glía está compuesta principalmente por astrocitos, unas células que tienen forma de astro. “Durante mucho tiempo fueron considerados secundarios porque la neurona era la protagonista, pero hoy sabemos que le ayudan a la neurona en todo, incluso en la transmisión del impulso nervioso, que es su gran función, de manera que sin astrocitos no podrían sobrevivir”, apunta.

Al margen de la influencia del ácido oleico sobre el sistema nervioso, Median recuerda que los beneficios de este componente esencial del aceite de oliva son múltiples. “Está demostrado que retrasa el cáncer de mama, puesto que previene la aparición de este tumor aunque exista una predisposición a padecerlo”, señala. En este sentido, “no podemos decir que el ácido oleico vaya a curar enfermedades, pero sí que la alimentación con él es beneficiosa”, apunta. Entre otros beneficios demostrados, baja el colesterol en sangre, recuerda el especialista.

La naranja, buena contra el alzheimer

¿Podría ser que la vitamina C y el betacaroteno sirvan para combatir la demencia? Un estudio realizado en Alemania sugiere que sí, pero advierte de la necesidad de más estudios para confirmar la efectividad de estos productos. Científicos alemanes de la Universidad de Ulm han investigado el efecto de los antioxidantes en la patogénesis de la enfermedad de Alzheimer. Sus resultados, publicados en Journal of Alzheimer’s Disease, apuntan a la posibilidad de influir en la patogénesis de este trastorno neurológico mediante el uso de antioxidantes dietéticos o incluso cambiando la dieta. El estudio fue financiado en parte a través del Séptimo Programa Marco (7PM) de la Unión Europea.Naranjo en Valencia, España.

En Alemania hay cerca de 700 000 personas a las que se ha diagnosticado la enfermedad de Alzheimer. Sus síntomas son la desorientación, el deterioro cognitivo y la falta de concentración provocados por placas de beta-amiloide, la degeneración de fibrillas y la pérdida de sinapsis. Tras evaluar a 74 pacientes de Alzheimer y a 158 controles sanos de edades comprendidas entre los 65 y los 90 años, los investigadores descubrieron que la concentración sérica de los antioxidantes vitamina C y betacaroteno era muy inferior en los pacientes con demencia leve que en los individuos de referencia. Cabe aclarar que los individuos estudiados se habían clasificado por sexos y grupos de edad. Asimismo, se analizó su sangre y se anotó su índice de masa corporal (IMC).

Los investigadores aseguran que el estrés oxidativo repercute en la incidencia de la enfermedad de Alzheimer. Dicho estrés dificulta el aprovechamiento del oxígeno en el cuerpo humano. Los autores opinan que los llamados antioxidantes podrían servir como protección frente a la neurodegeneración.

En el estudio referido, los científicos se fijaron en si los niveles séricos de vitamina C, vitamina E, betacaroteno, licopeno y la coenzima Q10 eran muy inferiores en la sangre de los pacientes aquejados de Alzheimer.

“Para que tengamos la posibilidad de influir en la aparición y el desarrollo del Alzheimer, debemos conocer cuáles son los factores de riesgo posibles”, ha aclarado la doctora Gabriele Nagel de la Universidad de Ulm.

Menos vitamina C en enfermos de alzheimer

Los autores hallaron que la concentración de vitamina C y betacaroteno en el plasma de los pacientes con Alzheimer era muy inferior a la de la sangre de los individuos de control. En cambio, no se observó esa diferencia entre los dos grupos en lo relativo a los otros antioxidantes (vitamina E, licopeno y coenzima Q10). En su análisis estadístico, los investigadores tuvieron en cuenta posibles factores distorsionadores como el IMC, el estado civil, el nivel de estudios, y el consumo de alcohol y tabaco.

Se percataron de que en los hallazgos podrían haber influido el modo de almacenaje y preparación de los alimentos y factores estresantes de la vida de los pacientes. “Es necesario realizar estudios longitudinales en los que participen más individuos para poder confirmar el resultado de que la vitamina C y el betacaroteno podrían servir para prevenir la aparición y el desarrollo del Alzheimer”, concluye Nagel.

Comer nueces reduce el riesgo de desarrollar Alzheimer

Un nuevo trabajo científico publicado a finales de junio en la revista Neurochemical Research sugiere que el extracto de nueces (el fruto seco excepto su fibra) tiene efectos protectores contra el estrés oxidativo y la muerte celular causada por la beta proteína Amiloidea (Aβ), el componente principal de los depósitos amiloideos y placas seniles de las personas enfermas de Alzheimer.

Los nuevos descubrimientos realizados por la Dra. Abha Chauhan y su equipo, publicados en la edición online de la revista Neurochemical Research, suponen un prometedor avance en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas, sobre todo en lo que se refiere al consumo de determinados alimentos que ayudan a mantener o mejorar la salud cognitiva.

El estrés oxidativo y la inflamación son características importantes en la fisiopatología de la enfermedad de Alzheimer. Las nueces son un alimento completo rico en nutrientes que no sólo proporcionan antioxidantes, sino también ácido alfa-linolénico (ALA), los ácidos grasos Omega-3 de origen vegetal. Estos componentes de las nueces ofrecen propiedades anti-inflamatorias y protegen las células cerebrales del daño oxidativo”, asegura la Dra. Chauhan.

El estudio analizaba si el extracto de nueces podía proteger contra el daño oxidativo inducido por la beta proteína Amiloidea (Aβ) y la citotoxicidad. Las conclusiones de la investigación fueron que este extracto de nueces reduce la muerte celular causada por las Aβ al disminuir la generación de radicales libres, reduciendo el daño en las membranas y atenuando el daño en el ADN. Este efecto del extracto de nuez podría deberse a los compuestos activos presentes en las nueces, que pueden aumentar la capacidad de las defensas endógenas antioxidantes y pueden modular el estado celular redox (reducción-oxidación).

En opinión del Dr. Joe Vinson, una de las principales voces de referencia en la investigación sobre los antioxidantes, “este estudio incrementa las evidencias de que los antioxidantes de las nueces en concentraciones fisiológicas quizá actúen como un antioxidante in vivo para proteger las células cerebrales“. El investigador del Departamento de Química de la Universidad de Scranton afirma que “estos positivos resultados nos acercan más a comprender como las nueces pueden ofrecer protección celular relacionada con las enfermedades crónicas del cerebro”.

El Alzheimer en España y Europa
Según la Fundación Alzheimer España, cerca de 650.000 personas están afectadas en España de Alzheimer y se manifiestan más de 100.000 nuevos enfermos al año. Si se estima el número medio de miembros de una familia a cuatro, son más de dos millones las personas que ven su vida trastornada por la enfermedad.

Es la causa de invalidez, dependencia y mortalidad más frecuente en los mayores. Afecta al 5-7% de las personas de más de sesenta y cinco años. Teniendo en cuenta el envejecimiento de la población y el futuro incremento de personas mayores de 80 años, se prevé que el número de enfermos se duplique en 2020 y triplique en 2050.

Los costes totales de la atención directa, médica y social de la enfermedad de Alzheimer en Europa ascienden a 135.040 millones de dólares al año. Europa cuenta con más del 28 % del total de las personas que padecen demencia en el mundo, lo que la sitúa en segundo lugar detrás de Asia (con un 35 %) mientras que, de todas las regiones del mundo, Europa occidental registra el mayor porcentaje de personas con esta enfermedad (19%).

Se estima que hay 35,6 millones de personas en todo el mundo que padecen una forma cualquiera de demencia en 2010 y se espera que esta cifra se duplique cada 20 años, pudiendo llegar a 65,7 millones en 2030. La gran problemática es el incremento del número de personas que padecen la enfermedad sin que se prevea la aparición de un tratamiento definitivo sea curativo o preventivo antes de 10 años por lo menos.

Entre 500.000 y 1.300.000 españoles sufre alzheimer

En España, el Alzheimer es una enfermedad que sufren entre 500.000 y 1.300.000 españoles, y que es la principal causa de demencia en todo el mundo. La enfermedad, cuyo principal factor de riesgo es la edad, afecta al 10% de los mayores de 65 años, y al 50% de los mayores de 85. La Estrategia de Cronicidad que ultiman el Ministerio de Sanidad y las CC AA permitirá ofrecer una asistencia integral a las personas con enfermedades crónicas y neurodegenerativas.

Más de 24 millones de personas en el mundo viven con la enfermedad de Alzheimer, una dolencia neurodegenerativa que constituye la principal causa de demencia (entre el 60 y el 80% de los casos). En España, se calcula que entre 500.000 y 1.300.000 personas sufren esta patología, con una posible incidencia de 150.000 nuevos casos al año, según los últimos estudios. El envejecimiento no provoca el Alzheimer, pero la edad es el principal factor de riesgo. Uno de cada diez mayores de 65 años lo padece; a los 85, la enfermedad alcanza casi al 50 por ciento de la población.

Se trata, además, de un problema creciente, debido al aumento de la edad de la población. Si a principios de los años 80 apenas morían unas decenas de personas al año a causa de esta patología, en los últimos años han sido más de 10.000, de acuerdo con datos del INE.

Estrategia de pacientes crónicosSin embargo, la mejora de los tratamientos y de la asistencia ha permitido aumentar la esperanza de vida y el tratamiento de las personas con Alzheimer. Este hecho ha provocado que se convierta en un proceso crónico, en el que la prioridad es mantener y mejorar la calidad de vida y la asistencia. Por ello, en el marco de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud, que el Ministerio ultima con las CC AA, se contemplará un abordaje más integrado, facilitando el acceso al servicio sanitario al paciente y a la familia. En concreto, se corregirá la asistencia fragmentada que reciben muchos de estos pacientes, obligados a peregrinar por varios especialistas y centros. Asimismo, se avanzará en la interconexión del sistema sanitario con los servicios sociales. “Nuestro objetivo es tratar a personas, no enfermedades aisladas”, ha señalado la ministra de de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato.

Iniciativas
En los últimos meses, el Ministerio ha llevado a cabo diversas acciones destinadas a prevenir y abordar las situaciones de dependencia originadas por las enfermedades neurodegenerativas, muy especialmente por el Alzheimer:

• El pasado 10 de julio, en el Consejo Territorial, se acordó con las CC AA los criterios para elaborar Planes de Prevención de las Situaciones de Dependencia. Entre los requisitos, deben incluir prevención primaria, con personas que se encuentran en situaciones incipientes de la enfermedad; secundaria, con intervención sobre la pérdida de funcionalidad, y terciaria, con medidas de rehabilitación. Además, deben incluir apoyo familiar a los cuidadores no profesionales.

• La Dirección General del Imserso ha elaborado una Guía de orientación en la práctica profesional de la valoración de dependencia en personas con enfermedad de Alzheimer y otras demencias. El objetivo es ser un instrumento de referencia en la valoración oficial.

• También el Imserso, a través de sus Centros de Referencia Estatales (entre ellos, el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer, de Salamanca), está desarrollando programas de prevención y promoción de la autonomía personal. Entre sus actividades, destacan las de asesoramiento, orientación, formación en tecnologías de apoyo, y también las actividades de ayuda a las familias.

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