¿Existe la depresión postvacacional? En algunas personas sí y en otras no


¿Existe la depresión postvacacional? En algunas personas sí y en otras no

La depresión postvacacional, según Gemma Prats, psicóloga y psicoterapeuta en Nútrim, es un proceso adaptativo como puede ser cualquier otro. Tras las vacaciones, se han perdido hábitos que cuesta retomar. La clave está en las necesidades de cada persona como motor de la motivación para volver a la vuelta a la rutina, al trabajo, a la ciudad… A continuación explica en qué consiste ese estado y las claves para afrontarlo de forma óptima como un proceso de adaptación más.

Prats alerta de que el regreso a la normalidad es un proceso adaptativo como cualquier otro: “Hay un factor general, y es que los seres humanos funcionamos por hábitos, y en el periodo de vacaciones acostumbramos a perder algunos. No tenemos horarios, dormimos y comemos a destiempo… Este es uno de los motivos por el que nos cuesta volver a calentar motores”. En este punto, “cuando esta adaptación no se hace con normalidad, comienza la sintomatología, que es tanto física como psíquica y puede cursar de diferente manera y con diferente intensidad según las personas”.

La depresión postvacacional depende de uno mismo

En este sentido es clave hacer un auto análisis y ver, por un lado, si se está haciendo lo que realmente se quiere hacer y, por otro, la percepción y la interpretación que hacemos cada uno de nosotros de esa situación. “Los factores de satisfacción y motivacionales que para mí son clave”, declara Prats.

Así, Gemma Prats hace hincapié en que todo depende de las necesidades que cubra nuestro trabajo y cuáles vulnere. Por este motivo, es muy aconsejable hacerse una lista de cuáles son las necesidades primordiales, para ver si están cubiertas o no y, por otro lado, para ver si se es esclavo o no de ellas, “por ejemplo, un empleado público, funcionario, puede haber tenido varias ofertas de trabajo que quizás lo harían mucho más feliz, pero pueda haberlas rechazado porque es esclavo de su necesidad de seguridad”.

Tomar decisiones
En este punto, es muy útil la ayuda de un profesional psicólogo y/o coach que, si bien, “no decidirá por nosotros, si nos podrá ayudar a tomar decisiones y a dar pasos hacia una vida más de acuerdo con uno mismo. Y teniendo en cuenta la situación actual de crisis y las dificultades para cambiar de trabajo de manera fácil, también nos puede ayudar a vivir mejor esa situación que no nos gusta mientras dure”.

Adaptarse a los horarios después de las vacaciones requiere entre 1 y 5 días

Para adaptarse a los horarios después de las vacaciones, el cerebro necesita entre uno y cinco días para readaptarse a los horarios. Blanca Tejero, profesora de los Grados en Maestro de Educación Primaria y Educación Infantil de la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, explica que los descansos prolongados acentúan las alteraciones en el sueño y en el estado de ánimo y a los que más les afecta son lactantes, menores de cinco años y ancianos.

Varios días de adaptación

Con el comienzo del curso escolar y laboral, hay personas que sufren de forma extrema el volver al trabajo, a las aulas o actividades cotidianas tras haber pasado algunas semanas de descanso. La profesora Tejero señala que el cerebro necesita entre uno y cinco días para readaptarse a los horarios después de los cambios de hora y de las vacaciones, y como consecuencia de estos hechos se pueden observar cansancio, alteraciones en el sueño y en el estado anímico.

Adaptarse a los horarios, cosa de hormonas

La experta en psicología clínica apunta que este “desajuste se produce por un cambio en los niveles de hormonas en el denominado hipotálamo, un reloj biológico interno que adapta este proceso. Detecta la cantidad de luz, indica los tiempos de relajación, hambre, sed, necesidades fisiológicas, interpretación de motivaciones, así como de sensación de plenitud. También regula la secreción de dos neuronas: melatonina y la serotonina. La melatonina se encarga de iniciar y regular los procesos de sueño y vigilia. La serotonina en cambio está implicada en el estado anímico y la vitalidad de las personas.”

¿Afecta de la misma manera el cambio de horarios en adultos y niños?

En opinión de Tejero, no afecta de la mima manera los cambios de horarios, pero sí destaca que los más afectados por este cambio son los lactantes, los menores de cinco años y los ancianos, si bien también los adultos, experimentan cambios en el estado de ánimo. “La mayor afectación a personas mayores se debe a que su ciclo sueño-vigilia suele estar alterado y suele carecer de sincronizadores sociales que facilitan que se puedan adaptar al cambio de hora. Con este cambio suelen tener un despertar precoz.”

En cuanto a los niños, la profesora de UNIR, señala que debido a la dificultad de compresión de la nueva situación, vuelta de vacaciones o cambio de hora, su reloj biológico les sigue indicando que se acuesten y levanten a la misma hora que lo estaban haciendo hasta ese momento. Esta afectación variará de unos niños a otros, pero como su sistema hormonal todavía es inmaduro, se les puede notar una disminución en la atención y capacidad de aprender, y los lactantes pueden estar más irritables.

En opinión de la experta en psicología, señala que en jóvenes y adultos la afectación no es tan grande “son capaces de comprender qué cambios se producen y porqué pueden acomodarse a la hora que marca el reloj externo para realizar las distintas actividades.”

Blanca Tejero hace hincapié que la forma en que te encuentras durante el día depende especialmente de lo bien que hayas dormido la noche anterior. “Tu horario y hábitos de sueño así como el estilo de vida pueden provocar diferencias importantes en la calidad del descanso nocturno.”

La doctora en psicología, aconseja seguir un horario más o menos estable, acostarnos y levantarnos a la misma hora todos los días, incluso durante el fin de semana, para regular nuestro cuerpo en todos los aspectos y así mantener sincronizado nuestro reloj biológico.

La experta señala que “si nuestro sueño lo regulamos a lo que el cuerpo nos pide probablemente los ritmos biológicos terminarán por desajustarse, y si cada día duermo un número de horas diferente y a horas diferentes se pierde el equilibrio de horas descansadas y no se pueden prever las actividades del día siguiente lo que termina por descontrolar nuestra vida.”

Ventajas de mantener siempre unos mismos horarios

· Planificar y programar con antelación las actividades que tengo que realizar, lo que nos proporciona control sobre los acontecimientos de nuestra vida.

· Un entorno sólido y coherente que nos proporciona estabilidad psicológica.

En cuanto a cómo puede afectar un control inadecuado de los horarios al desarrollo cognitivo, Tejero resalta que desde nuestro nacimiento, para un buen desarrollo cognitivo y socio-afectivo, “es necesario mantener unas constantes temporales. Estas constantes temporales se dan de forma regular a lo largo del día, hora a la que nos levantamos, comemos, vamos al parque, nos acostamos, etc. Para un correcto desarrollo del niño es muy importante su organización diaria, ya sea en la escuela como en casa, debido a que le proporciona estabilidad, referencia y orientación espacial”. Así, el control de horarios y el establecimiento de ritmos y rutinas facilitan al niño:

  1. Situaciones de referencia, le proporciona seguridad por la conservación y mantenimiento de las pautas y la posibilidad de una organización de actividades.
  2. Poder aprender el concepto tiempo y los procesos temporales, así como la existencia de sucesos que se repitan diariamente según unas secuencias marcadas.
  3. Un mayor y adecuado desarrollo cognitivo por aprendizaje de la estructura de las actividades.
  4. Por todo ello, el establecimiento de las rutinas y ritmos será muy favorecedor para conseguir estabilidad, referencia y orientación espacial en el niño.

Consecuencias negativas que afectan a nuestra salud

Dormir bien es un placer pero también una necesidad para los seres humanos, porque para gozar de una buena salud es necesario tener una correcta pauta de sueño, apunta Tejero. “De las 24 horas que tiene un día empleamos aproximadamente un tercio en dormir, pero las necesidades individuales de sueño varían ampliamente de un individuo a otra en función de diferentes factores, siendo uno de principales la edad.”

Durante el sueño, se producen dos fases o periodos, fase No Rem y fase REM. La fase REM es muy importante para el desarrollo y la actividad cerebral, así como para la reparación y regeneración de las moléculas, señala la profesora de UNIR. “Un feto pasa el 90%, los bebés prematuros un 75% y los bebes a término el 50%, del tiempo en fase REM y esto ayuda a la maduración de su SN. A partir de los 30 meses se van disminuyendo el número de horas que se necesita dormir, los adolescentes duermen unas 9 horas, ocupando la fase REM el 40%. Esto confirma que en las etapas en las que hay más crecimiento físico y aprendizaje dormimos más que en la edad adulta, donde la fase REM sólo es un 30%. En los ancianos, el sueño es más ligero e irregular, y la fase REM sólo es un 15%.”

Muchos estudios demuestran que dormir es necesario para vivir y para una adecuada salud mental, sufriendo la salud graves consecuencias si nos privan de poder dormir.

El sueño nos permite “mantener, reparar y restaurar nuestro cuerpo porque mientras dormimos muchas hormonas como por ejemplo la hormona que regula el crecimiento, laluteizante, que produce la madurez sexual, y la hormona que regula la concentración de calcio en la sangre, actúan alcanzando su mayor productividad”, señala Tejero.

Si dormimos sin interrupciones frecuentes mediante los sueños asimilamos, integramos y reciclamos la información que nos suministran las experiencias que vivimos. También grabamos en la memoria a largo plazo lo que aprendemos durante el día, y asimilamos racional y emocionalmente las vivencias producidas cuando estamos despiertos.

Blanca Tejero destaca que las personas que sufren interrupciones continuas durante el sueño se quejan de insomnio a ciertas horas y adormecimiento excesivo en otros momentos del día, lo que repercute en su trabajo, la escuela o el ámbito social. Al igual que se verá afectado también el crecimiento, la madurez sexual, la lactancia, el desarrollo del SN, el metabolismo, la reparación y regeneración corporal, así como los aprendizajes, el desarrollo de la memoria, la asimilación de las experiencias emocionales, en definitiva, el equilibrio psicológico.

Consejos para llevar unos horarios constantes

– Alterar lo mínimo nuestro ritmo circadiano.

– Intentar modificar poco las horas que dormimos ni las actividades que realizamos a lo largo del día.

– Tomar conciencia de que hay que dosificar los recursos y las fuerzas, porque el curso laboral es largo.

– Establecer relaciones personales y sociales positivas aprovechando el tiempo libre de cada día y de los fines de semana para estar con ellas.

– Planificar, programar y desarrollar los propios proyectos para sentir que uno traza y controla su propio rumbo.

– Realizar actividad física moderada adaptada a las propias características y horarios porque nos ayudará a mantener una actitud mental positiva.

Vuelta a la rutina: ponte retos para evitar la depresión postvacacional

Llega la vuelta a la rutina con el final del mes de agosto. María Soria Oliver, directora del Grado en Psicología de UNIR, explica que para afrontar la vuelta a la rutina tras unas largas vacaciones, «es recomendable emprender el nuevo curso con retos, para estimular y posibilitar un aterrizaje más suave”. El síndrome “postvacacional” consiste en un cortejo conductual que se manifiesta en tristeza, irritabilidad, pérdida de apetito, alteraciones en la motivación, en el sueño, en la concentración y la atención sostenida.

Ante la llegada del final del verano, comienzan las prisas, la rutina y los horarios vuelven a poner orden en nuestras vidas. Niños y adultos retoman sus obligaciones, ¿pero estamos preparados para ello? Una de las claves básicas en las que coinciden casi todos los expertos para hacer el proceso de adaptación más llevadero es la normalización.

María Soria Oliver, directora del Grado en Psicología de UNIR (la Universidad Internacional de La Rioja), nos da algunas claves para afrontar la vuelta al trabajo y al colegio de la mejor manera posible.

“Es conveniente enfocar los procesos vitales como ciclos de los que debemos extraer aspectos positivos. Así, las vacaciones son una consecuencia de un tiempo de trabajo y esfuerzo que contribuye a nuestro desarrollo y crecimiento. Y que por otro, lado, el objetivo de las vacaciones no es el de no hacer nada, sino el de realizar actividades a las que no podemos dedicarnos en otros momentos del año. La forma de facilitar el regreso descansa principalmente en una cuestión de enfoque acerca del trabajo y de las vacaciones, ambos caras de una moneda”.

Vuelta a la rutina
Tras unas largas vacaciones, el cambio del ocio en general a la rutina escolar o laboral, según Soria, puede ser sencillo y no necesariamente comportar frustración o complicaciones si se sabe enfocar. “Es importante no percibir el comienzo de la rutina escolar o laboral como una pérdida, sino como un nuevo ciclo del que podemos obtener aprendizaje y momentos provechosos, complementarios a aquellos que hemos vivido en las vacaciones. El periodo de trabajo no debe concebirse como un aspecto penoso en el tránsito vital, sino destacar los aspectos positivos que tiene y nos proporciona”.

Desde un punto de vista práctico es conveniente, a medida que se acerca el fin del periodo estival, “reincorporar rutinas relacionadas con el sueño, horarios de comida y hábitos similares a las que se siguen durante el curso, de modo que la transición sea suave”, señala la directora del Grado en psicología de UNIR.

Por otro lado, tal y como apunta María Soria, es positivo plantear objetivos y actividades estimulantes para realizar en el nuevo curso escolar. “La perspectiva de emprender un nuevo periodo con retos, estimula y posibilita un aterrizaje más suave”.

Además, mentalizar al niño que pronto acabarán las vacaciones y que el ritmo será otro es conveniente hacerlo. “Los niños deben aprender desde temprana edad que los ciclos se suceden y que a un tiempo de vacaciones le sucede otro de trabajo en el colegio, del que debemos destacar los aspectos positivos. Así, en lugar de trasmitirle nuestro pesar y desagrado por el fin de las vacaciones, podemos destacar el reencuentro con los amigos, el aprendizaje de cosas nuevas en el colegio, los nuevos libros, etc.” destaca Soria.

¿Cuál es el tiempo de adaptación de un niño cuando vuelve al colegio?, la directora del Grado en Psicología de UNIR, manifiesta que “los niños son muy flexibles en lo referente a su capacidad de adaptación. De hecho, excede a la de los adultos, en parte, debido a su percepción del tiempo -que difiere sustancialmente de la de los mayores- y a su capacidad de ilusionarse con situaciones nuevas. De hecho, si se observan las recomendaciones anteriores, este periodo de adaptación puede ser muy suave y no exceder los 3-4 días”.

Síndrome postvacacional
El llamado síndrome postvacacional consiste en un cortejo conductual que se manifiesta en tristeza, irritabilidad, pérdida de apetito, alteraciones en la motivación, en el sueño, en la concentración y la atención sostenida. Según Soria, “adultos y niños difieren en los síntomas. En los niños se pueden observar mayor frecuencia en las rabietas, apatía o desgana en el juego. Si los hábitos de sueño y alimentación han sido muy distintos en la etapa estival, puede haber pérdida de apetito o dificultades en la conciliación del sueño”.

Recomendaciones para la vuelta al cole
El comienzo del curso ha de arrancar con una importante dosis de ilusión, de cuya organización participe el niño. Es el consejo que María Soria, directora del Grado en Psicología de UNIR, da a todos los padres. “Tanto en lo más concreto como la compra del uniforme, los libros y todo lo que rodea a la intendencia escolar, como en las verbalizaciones que se realicen, debemos implicar a nuestros hijos, cuidando de trasmitirle mensajes positivos y constructivos”.

Además, María Soria apunta que “podemos planificar las actividades extraescolares que van a realizar nuestros hijos, combinando sus intereses con sus capacidades (música, deportes, idiomas), adecuándolo con el tiempo y los recursos disponibles, sin sobrecargarles. Los fines de semana y tiempos de descanso, podemos conectarle con las vivencias de las vacaciones, mediante la confección de un álbum de fotografías, vídeos o repitiendo en la medida de lo posible actividades que han sido gratas y divertidas en el verano”.

Cómo superar la depresión postvacacional

El estrés aparece tras las vacaciones con la depresión postvacacional.

No puedo con mi vida… Y ahora volver a la rutina… […] ¿Cómo superar la depresión postvacacional? Con actitud positiva, buscar nuevas formas de hacer las cosas y potenciar el cambio exterior para facilitar el cambio interior. Empieza por imaginar que sigues en la playa…

Cuando el periodo de adaptación a la vida activa, que oscila entre una o dos semanas, fracasa, aparece la depresión, que puede acarrear síntomas como insomnio, cefaleas, malestar estomacal, cansancio, apatía, desmotivación, etc. ¿Y cómo superar la depresión postvacacional?

Consejos que explican cómo superar la depresión postvacacional
Según Inés Montiel, experta en Coaching de Salud de TISOC Coaching, “es necesario un cambio en nuestra percepción de la reincorporación a la vida laboral y familiar; el regreso no ha de significar necesariamente una vuelta a la “rutina diaria”, a la monotonía, a los viejos hábitos y, en definitiva, a todo aquello que nos resulta tedioso y poco estimulante”.

Los consejos pretenden orientar para que el regreso de las vacaciones signifique un periodo en el que nuevos proyectos y cambios se lleven a cabo. “Tras el cambio de aires que se produce en verano, la mente está de nuevo preparada para crear, ya que al alejarnos de nuestro día a día habitual podemos ver las cosas desde otra perspectiva”, afirma Gema Pomares, experta en Coaching Educacional de TISOC Coaching.

Claves para centrarse en lo realmente importante y emprender esta nueva etapa con energías renovadas

  • Agradecer el tiempo de descanso. Disfrutar de unas vacaciones es un enorme privilegio.
  • Intentar mantener algunos de los hábitos de las vacaciones. Conviene hacer una lista con los hábitos que nos han ayudado a estar mejor y tratar de incorporarlos a la rutina habitual: pasear, hacer deporte, estar con amigos etc. Mantener en suma aquello que “nos sienta bien y nos hace felices”.
  • Actitud positiva. Descartar las excusas y los pensamientos del tipo: “se acabó lo bueno, toca esperar un año para volver a disfrutar…” La realidad es que la vida puede ser siempre divertida, lo que determina que lo sea o no es la ACTITUD. Hay que preguntarse cuál es nuestra actitud ante la nueva etapa: ¿Es constructiva o derrotista.
  • Potenciar el cambio exterior para facilitar el cambio interior. De este modo se puede sentir ilusión con la posibilidad de que algo nuevo y estimulante pueda suceder. Acciones como cambiar de sitio los elementos decorativos de la vivienda, despejar la mesa de trabajo, regalar la ropa que se vaya a usar, vaciar cajas llenas de trastos, pueden ayudar a crear espacios vacíos para que entre lo nuevo en la vida.
  • Buscar nuevas formas de hacer las cosas: un nuevo camino para ir al trabajo, un desayuno diferente, una programación de actividades diarias que incorpore momentos para el descanso y el ocio, etc.
  • Fijar nuevos retos para esta etapa: qué nos gustaría aprender, a quién quisiéramos conocer, con quién podemos mejorar la relación, qué hábitos queremos iniciar.
  • Diseñar un plan para los últimos días de vacaciones, de forma que poco a poco se pueda coger el ritmo de vuelta al trabajo o al colegio; recuperar progresivamente los horarios de descanso, de comidas, etc.
  • Atreverse a llenar los días de momentos especiales. Como son nuestros días, así es nuestra vida. Es imprescindible recordar que en las cosas sencillas se puede encontrar mucho placer, siempre que nos encontremos en actitud de disfrute.

Evitar lunes y martes, solución ante la depresión postvacacional

Trabajadores de vuelta a la oficina en el mes de septiembre tras las vacaciones del verano.La vuelta al trabajo tras las vacaciones de verano es el momento más duro del año para los trabajadores. De hecho, un 36% de los entrevistados para el 2º Estudio de Empleo Inteligente identifica dicho periodo como el más complicado del curso. Entre los antídotos para evitar esa situación, los españoles optan por incorporarse gradualmente al trabajo, evitando los lunes y los martes.

«Las vacaciones de verano suponen para la mayoría de los españoles el principal paréntesis del año en su actividad laboral, de ahí que la vuelta y la adaptación sea complicada. El número de personas que señalan la vuelta al trabajo como el peor momento del año es considerable y más aun teniendo en cuenta la difícil situación laboral de nuestro país», explica Javier Sevilla, CEO de Jobssy, buscador global de empleo 2.0 basado en la Inteligencia Artificial.

El estudio elaborado entre más de mil trabajadores de todo el territorio nacional revela que la importancia y duración de este síndrome post vacacional depende fundamentalmente de la duración de las vacaciones, el nivel de responsabilidad en el trabajo o la relación con los jefes y compañeros.

Para volver a la rutina laboral, búscate un reto personal y otros consejos que te evitarán la depresión postvacacional

La vuelta a la rutina después del periodo vacacional hace que muchos experimenten estrés, nostalgia, irritabilidad y desmotivación… Es lo que se conoce como síndrome postvacacional. ¿Cómo superarlo? Buscar un reto personal es una de las claves para superar la depresión postvacacional, ese cambio de playa por ciudad, paseos al aire libre por estar sentado 8 horas entre las paredes de la oficina, libertad de horarios por rutina…

Estos cambios drásticos que se dan tras el periodo vacacional y que pueden hacer caer en lo que se conoce como depresión o síndrome postvacacional se pueden superar «si se establece un plan para evitarlo en los diferentes ámbitos de la vida personal y profesional», explica Miguel J. Roldán, coach y presidente de The International School of Coaching, que establece los siguientes pasos a seguir para no caer en la temida depresión tras las vacaciones:En la vida laboral: no intentar abarcar todo lo pendiente a la vezzEn la vuelta al trabajo es esencial pensar que es imposible abarcar todo lo que ha podido quedar pendiente. Esto origina un estado de estrés. Así, lo ideal es priorizar las tareas. Por otro lado, es importante retomar de un modo gradual las relaciones con los compañeros. Así, Roldán afirma «realizar una reunión informal inicial donde poder hablar de lo que hemos hecho y disfrutado, conocer lo que ha pasado en nuestra ausencia, y poner encima de la mesa aquellos asuntos que tenemos que ir tratando en los próximos días, es muy positivo».En la vida familiar: ejercicio de reflexión sobre el periodo vacacional

A la hora de retomar las clases, tanto los niños como los padres pueden sufrir la depresión postvacacional. Por eso, es importante y recomendable «realizar con los niños una actividad previa donde en una libreta puedan ellos mismos explicar mediante fotos, textos o dibujos dónde han estado, qué actividades han hecho,… para que tengan ganas de llevarlo al cole, enseñarlo y compartirlo con amigos, compañeros y profesores», comenta Roldán. Asimismo, los padres deberán explicar a sus hijos la importancia del estudio para la vida y «que las vacaciones nos ayudan a recargar energía para después seguir estudiando».En la vida personal: buscar un reto

Lo primero que hay que pensar es, tal y como sostiene Roldán, es que la vuelta a casa no tiene por qué significar necesariamente el fin de nuestro ocio. Por este motivo, «en nuestros ratos libres podemos hacer actividades baratas e incluso gratis si nuestra economía está más mermada después de las vacaciones: hacer deporte, salir a pasear, quedar en casa de unos amigos, leer un libro, asistir a algún acto cultural del municipio, etc». Por otro lado, es muy interesante, para poder mantener la motivación y la vitalidad, buscar un reto personal, «puede ser desde correr la próxima maratón si te gusta el deporte, crear un blog, hasta apuntarte a algún curso de aquello que necesites aprender».En la vida económica: administrar las finanzas personales tras los gastos de las vacaciones

Lo principal tras el gasto que han supuesto las vacaciones es intentar, en la medida de lo posible, recortar gastos superfluos: usar más transporte público, buscar actividades para el tiempo libre, comparar precios en la compra, etc. Por otro lado, Roldán sostiene que para administrar las finanzas personales de forma inteligente es necesario elaborar un buen presupuesto mensual sencillo con ingresos y gastos reales, evitar compras compulsivas, pagar primero deudas antes de meterse en otras y ahorrar al menos un 5% de lo ingresado recortando gastos superfluos.

¿Has desconectado en vacaciones? Seguramente no, apenas un 2% se resiste a mirar el email

Sólo un 2% de los españoles reconoce que desconecta completamente en vacaciones. Aunque en teoría las vacaciones son un período de descanso para retomar el trabajo con fuerzas renovadas, con el paso de los años y el avance de las nuevas tecnologías se ha ido incrementando el número de dispositivos móviles en manos de los profesionales, que los llevan consigo incluso en sus días libres y hasta en sus vacaciones. Por lo que el descanso o desconexión se hace cada vez más difícil.

En este sentido, cuando la empresa para la que trabajamos pone a nuestra disposición uno de estos dispositivos en cierto modo nos sentimos con la ‘obligación’ de hacer un seguimiento periódico a nuestra bandeja de correo, desenlace de determinados procesos, etc. Lo que puede impedirnos desconectar completamente en nuestro tiempo de descanso.

El portal RRHH Digital.com ha planteado esta pregunta a sus lectores: ¿son capaces realmente de desconectar? ¿Son de los que se llevan el portátil a la playa o, por el contrario, son de los que ni siquiera consultan el email?

Tras contabilizar los más de 46.000 votos recibidos, el resultado es el siguiente: tan sólo un 2,47% (1.558) desconecta totalmente. Por el contrario, la gran mayoría, casi un 73%, (33.981) reconoce que su smartphone les acompaña allí donde van. Un 25% (11.737 votos) lo hace a medias, ya que siguen consultando la bandeja de entrada de su correo electrónico.

Si tus vacaciones han sido cortas, tu depresión post vacacional será más larga

La depresión post vacacional se agrava tras una de las vacaciones más cortas desde el inicio de la recesión. Si ya el pasado año el 45% de los españoles que cogieron vacaciones no tuvo más de una semana, según la VIII Edición del estudio AIMC sobre Consumo, Ocio y Medios, las previsiones para este año no son mucho más esperanzadoras. A las tradicionales causas que generan depresión post-vacacional ahora se suman otras derivadas del contexto económico en que vivimos, como el hecho de tener unas vacaciones cada vez más cortas, la imposibilidad de viajar a otros lugares para desconectar mejor e incluso la necesidad de trabajar durante estos días debido a las reducciones de plantilla.

Y es que, tal y como señala un estudio de Regus, proveedor mundial líder de espacios de trabajo flexible, desde el pasado 2010 el 64% de los trabajadores españoles ha visto prolongada su jornada laboral y un 73% afirma haber tenido que asumir nuevas responsabilidades adicionales a su cargo. Un compendio de factores que hacen prever una vuelta al trabajo todavía más dura.

En este sentido, y con el fin de que el proceso sea lo menos traumático posible para trabajadores y empresas, Regus señala algunas claves para contrarrestar los efectos del temido síndrome postvacacional:

Incorporarse gradualmente a la rutina laboral: Trabajar horarios reducidos, o hacerlo desde casa durante unos días, permite al empleado introducirse de forma progresiva al clima y ritmo de trabajo normal. Evitar los cambios bruscos hace que la motivación del trabajador, que normalmente suele disminuir tras las vacaciones, se vea menos afectada, y por tanto también su productividad. Según un estudio de Regus, un 59% de empleados se sienten más motivados ante este tipo de medidas flexibles.

Tratar de evitar los desplazamientos innecesarios: Con el regreso a la rutina, vuelven también los colapsos en el tráfico, las enormes pérdidas de tiempo en los desplazamientos y con ello un gran aumento del estrés y la irritabilidad. Especialmente en este comienzo del ejercicio, hay que tratar de evitar las reuniones presenciales y apostar más por las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías como la videoconferencia.

Mejorar la conciliación de la vida laboral y personal: Es importante tratar de continuar planificando actividades con la familia y los amigos. Se trata de no reservar únicamente el fin de semana para el ocio sino de incorporar otras rutinas a lo largo de la semana para poder aprovechar los últimos días de vacaciones de los niños o la pareja. La posibilidad de trabajar desde casa al menos un día a la semana o desde una oficina cercana al hogar, permite disfrutar de más tiempo con la familia y los amigos.

Recortar gastos superfluos: Regresar a la rutina diaria no solo supone un esfuerzo mental y físico para el trabajador y el empresario, sino también económico. La flexibilidad laboral permite ahorrar gastos de gasolina, costes innecesarios de oficina, entre otros muchos recursos que pueden notarse en las cuentas a largo plazo.

Organizarse y coordinarse: Una vez reincorporados al trabajo es imprescindible dedicar tiempo a organizarse y reunirse con los compañeros para ponerse al día y establecer prioridades. Para evitar pérdidas de tiempo innecesarias, además de presencialmente, estas reuniones pueden realizarse vía telefónica o a través de videoconferencia.

Estas y otras medidas se han posicionado en los últimos años como soluciones eficaces y rentables para evitar que la vuelta al trabajo tenga un gran impacto en el estado anímico de los trabajadores y, por tanto, en su motivación y productividad. Olivier de Lavalette, Director de Regus en Europa del Sur, concluye: «La vuelta de las vacaciones nos afecta a todos. Si bien no podemos evitar que el retorno al trabajo sea duro, las medidas de trabajo flexible nos permiten facilitar al máximo la reincorporación e impedir que la motivación y la productividad del empleado se vean afectadas».

Planificar un viaje para octubre, remedio contra el síndrome postvacacional

La comunidad de viajeros Tripadvisor ha revelado que la mayoría de los viajeros europeos ha sufrido la experiencia del «Síndrome Post Vacacional» a la vuelta del verano. Los españoles no sufren más que otros europeos, con un 60% de respuestas afirmando que alguna vez han sufrido este síntoma, sólo los alemanes con un 41% son los menos afectados. Los italianos (80%), ingleses (90%), y franceses (83%), padecieron esta melancolía post-vacacional. Los que menos sufren, los alemanes, ya que un 59% afirma no haberlo padecido nunca. 

La mayoría de las respuestas afirma planificar el siguiente viaje para evitar este mal, con un 68% los españoles, un 61% los alemanes, un 70% los franceses, un 55% los ingleses y 52% los italianos. Otra rápida solución para evitar esta desagradable experiencia es cocinar en casa la cocina del lugar donde se ha estado de vacaciones. (11% para los españoles, 16% para los ingleses, 19% para los alemanes e italianos y 12% para los franceses).

En cuanto a cómo se sienten los españoles en su primer mes de trabajo después de regresar de las vacaciones, la mayoría se siente cansado (26%), deprimido (16%) y duerme mal (8%), un 5% considera incluso buscar un nuevo trabajo, algo muy similar en todos los europeos.

Otra anécdota, la mayoría de los trabajadores europeos son serios y responsables en su trabajo, no habiendo llamado nunca a la oficina para decir que estaban enfermos cuando no era verdad (94% es la media europea de respuestas negativas a esta pregunta). Sin embargo, el porcentaje mayor lo tienen los ingleses con un 11% admitiendo haberlo hecho alguna vez dentro del primer mes de vuelta al trabajo tras las vacaciones.

«Habiendo disfrutado de unas buenas vacaciones, no sorprende que los viajeros vuelvan a sus trabajos con síndrome postvacacional. Pero es evidente que no hay mejor remedio que planificar el próximo viaje en seguida y empezar a soñar en el siguiente destino», comenta Inma Solís, portavoz de TripAdvisor.

El síndrome post vacacional, ¿mito o realidad?

En esta época en la que la mayoría de las empresas se vuelven a la normalidad dando por finalizado el descanso vacacional de sus empleados, surge la cuestión del síndrome post vacacional, con la vuelta a los despertadores, a madrugar, a la oficina, a la responsabilidad, al jefe… El diario RRHH Digital ha consultado a sus lectores si sufre el llamado «síndrome postvacacional» o, al contrario, es un falso mito que prácticamente ningún trabajador «padece» y, en algunos casos, se puede decir que es un «invento» de los trabajadores más vagos y perezosos. El 62% de los encuestados dice no sufrir el síndrome postvacacional y otro 22% opina que es «un invento de los vagos».

RRHH Digital señala que el 22% de los trabajadores encuestados opina que el síndrome post vacacional un invento de los más perezosos, un 62% de las opiniones recibidas (más de 9.000) reconocen no haberlo sufrido nunca, mientras que tan solo un 22% declara que todos los años lo padece.

Aprovechando este resultado, hemos querido contar con la opinión de profesionales del mundo laboral que nos han comentado lo siguiente:

Para Alejandro Pe, socio director de la consultora Gestalento, «por supuesto que es un invento de los vagos. No existe ni ha existido nunca el síndrome postvacacional. La vuelta al trabajo es algo natural y parece incomprensible que los trabajadores declaran que lo padecen».

Por otro lado, Ángeles Alcázar, responsable de Recursos Humanos de Iberdrola, cree que «todo depende del período vacacional que se tome el trabajador. No es lo mismo descansar una semana que un mes entero. La desconexión a los proyectos pendientes, al horario, a las responsabilidades, cuando te marchas cuatro semanas es mucho mayor. De todas formas, pienso que el llamado síndrome postvacacional se queda en una mera conversación entre trabajadores y sólo en eso, en una mera conversación. También nos cuenta meternos de nuevo en el traje, la chaqueta y los zapatos, pero en cuanto llevas unas horas ya nos hemos adaptado».

La vuelta al trabajo puede ocasionar dolores de cabeza, alteraciones en el sueño o el apetito y desmotivación

¿Te suena? Se llama síndrome post-vacacional y aunque muchos se empeñen en decir que no existe (no está catalogado como tal), la mitad de trabajadores tarda al menos una semana en rendir al 100% tras las vacaciones debido a estos problemas. El perfil del afectado por el síndrome postvacacional es el de una mujer, española, de entre 30 y 44 años y con estudios universitarios. El regreso es más duro para aquellos con puestos de mayor cualificación y cuya carga de trabajo es más intensa o tienen más responsabilidad, en especial el grupo de titulados universitarios.

La crisis ha cambiado muchos factores del mercado laboral: hay menos oferta de empleo, muchos se han quedado sin vacaciones este año, cada vez son más los que buscan un segundo trabajo… Sin embargo, hay cosas que no cambian y la vuelta a la rutina sigue siendo un trauma para muchos y este año parece que aumenta el tiempo que necesitamos para rendir al 100% tras las vacaciones.

El 56% de candidatos reconoce que ha sufrido en alguna ocasión el síndrome postvacacional, tal y como recoge una encuesta realizada por Randstad, líder en soluciones de recursos humanos, a una muestra de 996 personas de 18 a 65 años repartidas por toda la geografía española.

Casi la mitad de consultados reconoce que tarda al menos una semana en recuperarse (45,44%), el 36,88% reconoce que necesita dos o tres días mientras que sólo un 17,68% afirma que lo supera tras el primer día de trabajo.

Son los más mayores los que demuestran signos más rápidos de recuperación: un 27,78% de menores de 45 años reconoce que tarda tan sólo un día. El resto de profesionales se decanta en su mayoría por un par de días de duración para volver a la rutina.

DespertadorEn cuanto a formación, de nuevo, a mayor nivel educativo, más dificultad en superar el síndrome postvacacional. En el caso de los universitarios, sólo un 12,95% lo supera en un día, pero un 31,09% necesita una semana y un 19,69% incluso más de siete días. Esto se podría explicar en base a que a mayor formación, mayor responsabilidad y complicación de tareas y mayor dificultad para retomar todos los temas.

Estas cifras indican que a mayor conexión con el trabajo durante las vacaciones, más dificultad para desconectar, más complicado se hace volver a trabajar y más se tarda en estar al 100% en el trabajo.

Los trabajadores de 30 a 44 años, los que más lo sufren
Por edades, parece que el punto álgido para sufrir el síndrome postvacional está en la segunda etapa del desarrollo profesional: los profesionales de entre 30 a 44 años son los más afectados, así lo afirman un 63,45% de encuestados. Son ellos los que mejor se están manteniendo en el mercado laboral, pero también por ello tienen que hacer frente a más carga de trabajo, más responsabilidad o a un mayor estrés ante la posible pérdida de un empleo, ya que junto al trabajo se une la carga familiar o personal.

Por el contrario, los datos demuestran que al comienzo y final de la vida laboral es cuando menos cuesta regresar al trabajo, o al menos así lo afirman los consultados por Randstad. Los más jóvenes, menores de 25 años, son los más entusiastas con la vuelta al empleo, ya que un 53,61% reconoce que no sufre el síndrome postvacacional. De nuevo a partir de los 45 años es cuando la vuelta al trabajo parece más llevadera y casi la mitad de los consultados (52%) reconoce que no sufre estos síntomas.

A mayor nivel educativo, más dificultad para regresar a la rutina.

Dentro del informe de Randstad destaca que a mayor nivel educativo, más dificultades para reincorporarse con normalidad a la rutina.

Las personas con estudios básicos afirman por una ligera mayoría que no les cuesta volver al trabajo tras su periodo de descanso (un 50,22%), pero a partir de este punto, aumentan no sólo la complicación de las tareas, sino las responsabilidades de los puestos y, por tanto, la dificultad para volver al trabajo de ahí que sean los universitarios son el grupo que más adolece del síndrome postvacacional, con un 61,46%.

Una explicación de este resultado estaría en la capacidad que tienen los trabajadores de desconectar. A menor contacto con la empresa, más facilidad para desconectar y más facilidad para regresar al puesto de trabajo al 100%. También son los trabajadores más cualificados los que soportan mayor carga de trabajo, más estrés y mayor responsabilidad, por eso también es más duro para ellos regresar a la normalidad.

Por último, en cuanto a nacionalidad, destaca que los españoles parecen tener más dificultades para regresar a su empleo que los extranjeros: un 57,14% de españoles reconoce haber sufrido en alguna ocasión el síndrome postvacacional frente al 48,89% de extranjeros. Estos últimos se integran cada vez más en el mercado laboral español y muestra de ello es que aumenta su percepción del síndrome postvacacional. Si hace un año decían sufrirlo un 45% de inmigrantes, esta cifra aumenta hasta casi el 49%.

En qué consiste
Pero, ¿cómo afecta la vuelta de vacaciones? La dificultad por volver al empleo después de unos días de descanso es conocido como el síndrome postvacacional. Bajo esta denominación se esconde la dificultad del trabajador de adaptarse de nuevo a su rutina y su puesto de trabajo, lo que se manifiesta en distintos síntomas que pueden ir desde irritabilidad, hasta tristeza, insomnio, pasando por dolores de cabeza, alteraciones en el apetito o desmotivación.

Masajes para acabar con el dolor de cabeza

Estos síntomas repercuten en la productividad de los trabajadores y por tanto en las tareas que desempeñan, con lo que generan un gasto extra a las compañías. El perfil del afectado por el síndrome postvacacional es el de una mujer, española, de entre 30 y 44 años y con estudios universitarios.

Curiosamente, las mujeres sufren más que los hombres este síndrome postvacacional. Ellas afirman sufrirlo en un 59,05% de ocasiones, frente al 52,64% de los varones. En general, son ellas las que más notan la vuelta a la rutina, cuando tienen que compatibilizar una vida laboral y personal intensa.

Consejos para superar el síndrome postvacacional
Es recomendable seguir los siguientes consejos para que la vuelta al trabajo sea más llevadera:

§ Puesta al día: Una primera reunión informal con los colegas y equipo ofrecen una visión general de lo que ha sucedido en nuestra ausencia y da una idea de los asuntos urgentes a la hora de elaborar la agenda inmediata.

§ Orden de prioridades: Es imposible intentar realizar todo el trabajo pendiente a la vez. Lo ideal es establecer un orden dentro de la planificación, abordando primero aquellas cosas que necesiten una respuesta inmediata.

§ Rendimiento progresivo: Estructurar de manera progresiva las responsabilidades también genera una sensación de control que contribuye al equilibrio. Una vez incorporados a nuestro puesto de trabajo es conveniente tener en cuenta que el rendimiento aumentará de manera gradual.

§ Mentalidad positiva: Nada mejor que mantener una actitud positiva, esto ayudará a enfrentar mejor el estrés y las tensiones que surjan en el seno de nuestro trabajo. Hay que concentrarse en los pasos inmediatos a seguir y pensar que volvemos al trabajo con las pilas cargadas.

§ Intentar no volver de las vacaciones y trabajar al día siguiente: No alargar las vacaciones hasta el último minuto hará que no se empiece la jornada laboral sin descansar lo suficiente y combinando el estrés en el hogar con el laboral. Lo ideal es tener tiempo de organizar la vuelta de vacaciones y la incorporación al trabajo, para poder tener tiempo suficiente para planificarlo todo.

Piensa en positivo y organiza una escapada de fin de semana para sortear el síndrome postvacacional

¿Cómo afrontar el regreso al trabajo? Los chiringuitos de playa, las sombrillas, la arena, la despreocupación por el reloj,… todo ha quedado atrás para volver al trabajo y a la rutina diaria. Debido al elevado nivel de estrés de hoy en día, el fin de las vacaciones se convierte cada vez más a menudo en un gran problema, provocando el ya famoso síndrome post-vacacional. Este trastorno puede provocar insomnio, irritabilidad, tristeza, apatía, nerviosismo, tensiones musculares y cambios de humor, entre otras cosas. Por todo ello, Hotels.com te ofrece diez útiles consejos para eliminar este síndrome y afrontar esta etapa con energía y optimismo.

1. Segmenta las vacaciones
Muchas veces nos tomamos tres o cuatro semanas de vacaciones en agosto dejándonos llevar por la tentación de desconectar durante cerca de un mes y disfrutar de una larga estancia en la playa. Sin embargo, es más productivo segmentar las vacaciones y disponer de varios descansos a lo largo del año. Una buena idea es escoger dos semanas seguidas de vacaciones, por ejemplo en verano, para que sea un período suficientemente largo que nos permita desconectar, y distribuir el resto de los días libres en otras épocas. Esto hace que el año no nos resulte tan largo y que siempre tengamos relativamente cerca un período vacacional.

2. Organiza una escapada de fin de semana
Hay que aceptar que, de momento, no podremos disfrutar de varios días de vacaciones, pero una solución alternativa para vencer la tristeza que esto produce es planear una escapada de fin de semana. Es cierto que la duración es corta pero un fin de semana se puede aprovechar al máximo si se planea bien, además de ser una opción económica al tratarse de dos noches. Un buen fin de semana de diversión en un bonito lugar puede ser una verdadera recarga de energía y una ruptura con lo cotidiano.

3. Empieza en el trabajo con calma y piensa en positivo
Muchas veces nos agobiamos al pensar en todo lo que tenemos que hacer a la vuelta, e incluso pasamos días poniéndonos en lo peor y después la incorporación al trabajo no es tan mala como imaginábamos. Lo mejor es no agobiarse con estos pensamientos, acudir al trabajo con una actitud relajada, sin adelantarnos a los acontecimientos y abordar tarea por tarea. Una buena idea es que el primer día de trabajo no sea un lunes. Si nuestras vacaciones por ejemplo acaban un martes y comenzamos a trabajar un miércoles, la vuelta será suave y fácil de llevar, y servirá para irnos acostumbrando. Muchas veces, al final no resulta tan pesado como habíamos pensado.

4. Huye de la rutina
Algo que empeora el sentimiento de tristeza por acabar las vacaciones es la rutina en todas nuestras actividades, que vuelve a apoderarse de nuestra vida. Te proponemos que hagas un esfuerzo y te marques actividades que estén totalmente fuera de tu vida cotidiana, que nunca realices. No tiene que ser algo muy complicado, puedes empezar por pequeños detalles que te aporten un poco de aventura. Cambia tu restaurante de siempre por otro nuevo de comida exótica, sal a pasear o a tomar algo por una zona que no suelas frecuentar, consulta las actividades culturales y de ocio de tu ciudad y elige una diferente, aporta un toque de innovación a la cena de esta noche buscando una receta nueva que te parezca suculenta y prueba a llevarla a cabo, organiza una fiesta sin motivo para tus amigos, apúntate a ese curso de cata de vinos que siempre quisiste hacer o a clases de chino… Está claro que todo esto conlleva un riesgo, que no te guste o que prefieras volver a tus costumbres. Pero la diversión de intentarlo y la emoción de las experiencias nuevas está asegurada.

5. Concédete pequeños placeres
Trabajas duro, así que… ¿por qué no permitirte pequeños placeres? Prepárate un baño de burbujas, compra tu postre favorito, sal a cenar fuera, ve a una sesión de masaje, compra entradas para el cine o el teatro… todo es válido para hacerte sentir un poco mejor y mimarte. ¡Te lo mereces!

6. Conserva una pequeña parte de tu modo de vida en vacaciones
Seguro que echas de menos las actividades que realizabas en las vacaciones. Tendrás que renunciar a una buena parte de ese estilo de vida, pero no a todo. ¿Qué te gustaba hacer en vacaciones? Si, por ejemplo, te encantaba darte un baño antes de acostarte, puedes hacerlo en una piscina climatizada. Si te encantaba ir de compras, programa un día con tus amigos/as para hacerlo. Si te encantó el spa del hotel, acude a uno en la ciudad. Si la comida del hotel o de la ciudad era fabulosa, trata de encontrarla o cocinarla tú mismo. Intenta aprender de las experiencias que descubriste en vacaciones y conservar la parte que puedas.

7. Aporta tu grano de arena para un ambiente de trabajo mejor
El ambiente de trabajo influye mucho en cómo nos tomamos la vuelta al mundo laboral. Por ello, si haces algo para mejorarlo te sentirás un poco mejor. Por ejemplo, puedes personalizar tu puesto de trabajo, añadir fotos de tus seres queridos en marcos o a modo de salvapantallas, poner música, proponer a tus compañeros que una vez a la semana os turnéis para traer algo agradable al trabajo como pastas o bombones, sé amable con los demás, cuenta un chiste, quedad algún día a tomar algo al salir de trabajar… cualquier detalle que se te ocurra ayuda a que te sientas un poco más feliz.

8. El poder de las pequeñas metas en el calendario
No te agobies al mirar el calendario pensando que queda un año para el próximo agosto. Un sencillo truco es elaborar un calendario donde puedes apuntar fechas importantes que te hagan especial ilusión, como fechas de cumpleaños, viajes cortos, fiestas y puentes, actividades que hayas programado y te encanten, visitas de amigos y familiares, cenas especiales… Así cuando mires el calendario puedes buscar la fecha que hayas señalado más próxima y al pensar en ello te sentirás bien. La clave es irse apoyando en las pequeñas metas, no esperar con tristeza durante meses a las grandes que, a veces, incluso te decepcionan.

9. Deporte para la mente
Está demostrado que el deporte no sólo es excelente para el cuerpo, sino también para la mente. Ayuda a desconectar de los quehaceres diarios y es un gran enemigo de la depresión. Apúntate a un gimnasio o a alguna actividad que te apetezca, las opciones son interminables: natación, yoga, clases de baile, pilates,… o simplemente sal a correr o a pasear por el parque con frecuencia. Si no dejas que te venza la pereza pronto notarás los resultados. Además de estar en forma, te sentirás con más ánimos y energías.

10. No pongas todo el peso de tus logros en el trabajo
A veces pensamos que nos realizamos por medio del trabajo y que por medio de éste conseguimos nuestros mayores logros. Sin embargo, es bueno ampliar nuestras miras y darnos cuenta de que el mundo no empieza y termina en el trabajo, sino que hay muchos aspectos de la vida donde demostrar nuestra valía y dejar nuestra huella. Puedes colaborar con una ONG para ayudar a multitud de causas, intentar escribir un libro o pequeñas historias, volver a tocar un instrumento de música que tienes algo abandonado, desarrollar más ese hobbie que tan bien se te daba y que te encantaba… descubrirás como otras facetas de tu vida ganan importancia y aprenderás a realizarte por otro tipo de caminos al tiempo que enriqueces tu vida.

¿Por qué es una pesadilla volver al trabajo? Diez consejos para superar el síndrome postvacacional

Muchos son los trabajadores que les da pereza volver a sus puestos de trabajo. A ese malestar general le llaman «Síndrome postvacacional».  Tras unos días o semanas de descanso, un alto porcentaje de los trabajadores puede sufrir distintos episodios de tristeza, pérdida de ilusión, nostalgia, e incluso depresión. Es frecuente es que se detecten episodios de ansiedad e incertidumbre por lo que viene. En estos casos, la ansiedad procede de una falta de planificación, mientras que la incertidumbre es propia de aquellas personas que no tienen muy clara su situación laboral.

Desde RRHH Digital propusieron las siguientes opciones para votar:

– El síndrome postvacacional existe y debe ser tratado clínicamente

-puede haber gente que lo padezca

-es una excusa para no asumir la realidad

– Entra dentro de la ficción laboralTras contabilizar los votos recibidos, 5969, un 25% opina que es una excusa para no asumir la realidad. Por contra, un 16% cree que existe y debe ser tratado clínicamente.La mayoría, más la mitad de los votos, piensan que alguien puede padecerlo. No llega a un 9% los que lo toman como ficción laboral.

Para aquellos que creen que este manido «síndrome» necesita tratamiento, el neurólogo del Hospital USP San Camilo, Antonio Yusta Izquierdo, nos da las siguientes recomendaciones:

1) Tomarse el regreso a la actividad con tranquilidad: los síntomas son transitorios y en la mayoría de las ocasiones no suponen una alteración importante en la calidad de vida.

2) Volver al ritmo circadiano o biológico: volver a las horas fijas de descanso nocturno y de las actividades que veníamos realizando antes de las vacaciones.

3) Evitar la toma de estimulantes a partir de ciertas horas del día: la ingesta excesiva de café o té, sobre todo a última hora de la tarde, puede producir dificultad para conciliar el sueño a pesar de la sensación de cansancio.

4) Tampoco es aconsejable realizar actividad física importante antes de irse a la cama; el cansancio excesivo provoca insomnio.

5) Hidratarse bien: la adecuada hidratación (beber de 2 a 3 litros al día) mejora la sensación de cansancio.

6) Mantener un ritmo sano de sueño: de entre 7 y 8 horas, según las personas. Cada individuo tiene que descansar las horas a las que está acostumbrado, evitando también un número de horas excesivas.

7) Evitar siestas prolongadas. No más de 30 minutos. Es aconsejable que sea de esa duración, se ha visto que mejora el rendimiento durante la tarde.

8) Realizar las actividades que supongan más concentración mental cuando más despejados estemos. Esto es variable según las personas. Unas lo están a primera hora de la mañana y otras a última hora de la tarde.

9) Tener una actitud positiva: el exceso de tensión emocional puede retrasar la desaparición de los síntomas.

10) Si los síntomas de cansancio y somnolencia perduran más de dos semanas, acudir al neurólogo.

Más de la mitad de los trabajadores sufre estrés tras las vacaciones

El 57% de los trabajadores reconoce que sufre el síndrome postvacacional. El perfil del afectado es el de una mujer, española, de entre 25 y 29 años y con estudios universitarios. A mayor nivel educativo parece más complicado volver con normalidad a la rutina. Un tercio de los consultados necesita entre 2 y 3 días para superar los síntomas de este síndrome. Las comunidades donde más se sufre el síndrome postvacacional son Baleares, La Rioja, Madrid, Cataluña y País Vasco.

La vuelta de vacaciones puede convertirse en un verdadero trauma para algunos trabajadores. No es para menos si tenemos en cuenta que para casi la mitad de las personas es difícil volver al empleo: el 57% de los trabajadores reconoce que sufre el síndrome postvacacional. Así se recoge en un estudio elaborado por Randstad, empresa líder en soluciones de recursos humanos, a un total de 1.593 personas por toda la geografía española durante el mes de agosto. Según el resultado de esta encuesta, la mayoría de personas reconoce que le cuesta volver a su trabajo y estar al 100%.

El síndrome postvacacional describe la dificultad del trabajador a la hora de adaptarse de nuevo al empleo después de su periodo de descanso. Tras pasar unos días con los amigos y la familia, volver al estrés de la rutina puede provocar una pequeña «depresión» en el trabajador. Este síndrome se expresa en una serie de síntomas que pueden variar: irritabilidad, tristeza, insomnio, dolores de cabeza, alteraciones en el apetito o desmotivación.

Conocer a quién afecta más este llamado «síndrome postvacacional» puede ayudar a las empresas a estar preparadas ante la actitud de sus trabajadores a la vuelta de vacaciones y organizar adecuadamente el trabajo. En este sentido, el perfil del afectado por este síndrome es el de una mujer, española, de entre 25 y 29 años y con estudios universitarios.

Curiosamente, las mujeres sufren más que los hombres este síndrome postvacacional. Ellas afirman sufrirlo en un 63% de ocasiones, frente al 51% de los varones. En general, son ellas las que más notan la vuelta a la rutina, cuando tienen que compatibilizar una vida laboral y personal intensa.

Los menores de 30 años, los que más lo sufren

Por edades, parece que el punto álgido para sufrir el síndrome postvacional está en la segunda etapa del desarrollo profesional: los profesionales de entre 25 y 29 años es a los que más cuesta volver a la rutina, así lo afirman un 65% de encuestados.

Por el contrario, los datos demuestran que a comienzo y final de la vida laboral es cuando menos cuesta regresar al trabajo, o al menos así lo afirman los consultados por Randstad. Los más jóvenes, menores de 25 años, son el único grupo en el que la mayoría reconoce que no sufre el síndrome postvacacional (53%). Sin embargo, esta cifra irá incrementándose hasta llegar al punto álgido de los 29 años, para a partir de ahí ir reduciéndose paulatinamente hasta el final de la carrera profesional. Y es que de nuevo a partir de los 45 años es cuando la vuelta al trabajo parece más llevadera y casi la mitad de los consultados (49%) reconoce que no sufre estos síntomas.

A mayor nivel educativo, más dificultad para regresar a la rutina

Uno de los datos más destacados del informe de Randstad es que a mayor nivel educativo, más dificultades para reincorporarse con normalidad a la rutina.

Las personas con estudios básicos afirman por una ligera mayoría que no les cuesta volver al trabajo tras su periodo de descanso (un 52%), pero a partir de este punto, aumentan no sólo la complicación de las tareas, sino las responsabilidades de los puestos y, por tanto, la dificultad para volver al trabajo.

Una explicación de este resultado estaría en la capacidad que tienen los trabajadores de desconectar. A menor contacto con la empresa, más facilidad para desconectar y más facilidad para regresar al puesto de trabajo al 100%.

Por último, en cuanto a nacionalidad, destaca que los españoles parecen tener más dificultades para regresar a su empleo que los extranjeros: un 60% de españoles reconoce haber sufrido en alguna ocasión el síndrome postvacacional frente al 46% de los extranjeros.

¿Cuánto tardamos en superarlo?

Una vez que parece habitual pasar por este síndrome postvacacional, la siguiente cuestión es el tiempo que tardamos en superarlo.

Para casi la mitad de los consultados, los síntomas desaparecen en pocos días. En todos los grupos, la mayoría de los profesionales necesitan tan sólo entre dos o tres días para recuperarse. En concreto, los porcentajes se reparten de la siguiente manera: un 21% dice que tiene síntomas un día; el 35% afirma que necesita dos o tres días para superarlo; un 29% admite que al menos necesita una semana y el 15% precisa de más de 7 días para poder estar al 100%.

Como es lógico, los que más sufren este síndrome también son los que más tardan en recuperarse. Las mujeres necesitan de media, más tiempo que los varones: un 16% tarda más de una semana, un 29% necesita una semana, un 36% entre dos y tres días y sólo un 19% necesita un día. Ellos en un 47% tardan menos de tres días y sólo un 14% necesita más de una semana.

También aquí los jóvenes son los que demuestran signos más rápidos de recuperación: un 26% de menores de 25 años reconoce que tarda tan sólo un día. De nuevo los profesionales de entre 25 y 29 años muestran sus problemas con la vuelta al trabajo: un 35% necesita 2 o 3 días y un 33% necesita al menos una semana. El resto de profesionales se decanta en su mayoría por un par de días de duración para volver a la rutina.

En cuanto a formación, de nuevo, a mayor nivel educativo, más dificultad en superar el síndrome postvacacional. En el caso de los universitarios, un 19% necesita más de una semana para recuperarse y un 34% una semana completa. Los titulados de FP tardan en un 59% menos de tres días. Un 42% de titulados en Bachillerato necesitan entre dos y tres días. Y un 59% de personas con estudios básicos necesitan menos de tres días. Esto se podría explicar en base a que a mayor formación, mayor responsabilidad y complicación de tareas y mayor dificultad para retomar todos los temas.

Por último, en cuanto a nacionalidad, un 29% de extranjeros necesita tan sólo un día y hasta un 40% necesita dos o tres para superar este síndrome. Mientras que los porcentajes de los españoles son mayores para recuperarse de esta depresión: un 16% necesita más de una semana, un 31% precisa de una semana y un 34% tiene que estar dos o tres días trabajando para superar este síndrome.

Estas cifras indican que a mayor conexión con el trabajo durante las vacaciones, más dificultad para desconectar, más complicado se hace volver a trabajar y más se tarda en estar al 100% en el trabajo.

Las comunidades donde más cuesta superar el síndrome postvacacional

Cuando se analizan las comunidades autónomas donde los trabajadores más sufren el síndrome postvacacional destacan: Baleares, La Rioja, Madrid, Cataluña y País Vasco.

Por el contrario, las comunidades donde los trabajadores regresan con mayor normalidad a sus puestos de trabajo son Castilla-la Mancha, Cantabria, Murcia, Asturias y Castilla y León.

¿Has sufrido alguna vez el síndrome postvacacional?

NO

SI

Andalucía

48%

52%

Aragón

53%

47%

Asturias

53%

48%

Baleares

20%

80%

Canarias

48%

53%

Cantabria

77%

23%

Castilla y León

52%

48%

Castilla-la Mancha

77%

23%

Cataluña

37%

63%

Comunidad Valenciana

46%

54%

Galicia

40%

60%

La Rioja

30%

70%

Madrid

37%

63%

Murcia

70%

30%

Navarra

45%

55%

País Vasco

39%

61%

§ En Andalucía, el 34% tarda entre dos y tres días en superarlo y sólo un 9% necesita más de una semana.
§ Un 28% de aragoneses necesita tan sólo un día para superar la vuelta a la rutina y un 31% entre dos y tres días.
§ La mayoría de asturianos no sufre el síndrome postvacacional, pero cuando lo hacen, la mayoría necesita de una semana para superarlo (42%).
§ Los baleares sufren muy poco el síndrome postvacional y necesitan de media dos o tres días para afrontarlo con éxito.
§ En el caso de los canarios, éstos reconocen en un 53% que sufren el síndrome postvacacional, pero se recuperan pronto: un 32% lo hace en un solo día y un 36% en dos o tres días.
§ En Cantabria no sufren demasiado las consecuencias de la vuelta al trabajo, pero cuando lo hacen un 33% necesita más de una semana para superarlo.
§ Los trabajadores de Castilla y León reconocen en su mayoría que no experimentan ningún síntoma al volver a su empleo tras las vacaciones, y cuando lo hacen, lo superan en un 41% en menos de tres días.
§ Los consultados por Randstad en Castilla-la Mancha apuntan en un 77% de los casos a que no sufren el síndrome postvacacional, una de las cifras más altas de toda la geografía española. En esta región el porcentaje más alto (43%) corresponde a los que necesitan de dos o tres días para superar sus consecuencias.
§ Un 63% de catalanes reconocen que han experimentado en alguna ocasión el síndrome postvacacional. Aquí, un 16% precisa de un día para superarlo, un 38% entre dos y tres, un 28% al menos una semana y un 18% más de una semana.
§ En la Comunidad Valenciana los resultados indican que un 54% de trabajadores sí sufre el síndrome postvacacional. Cuando lo hacen un 17% lo supera en un día y un 42% en dos o tres días.

§ Los gallegos reconocen en un 60% que sí experimentan cambios con la vuelta al trabajo y hasta un 40% precisa de al menos una semana para que éstos desaparezcan.
§ La Rioja no es solo una de las comunidades donde más se sufre con la vuelta al trabajo, sino que sus empleados necesitan en la mayoría de los casos dos o tres días para trabajar con normalidad.

§ En Madrid un 63% de consultados reconoce que ha experimentado el síndrome postvacacional en alguna ocasión. Los porcentajes aquí se reparten entre aquellos que necesitan un día para superarlo (23%), dos o tres (30%), una semana (31%) y más de una semana (16%).
§ En Murcia la mayoría necesita de tan sólo un día para volver a trabajar con normalidad y pocos sufren con la vuelta al empleo.

§ En Navarra la mitad de los consultados por Randstad precisa de dos o tres días para superar al vuelta a la rutina (50%).
§ En el País Vasco, la vuelta a la normalidad se hace de forma escalonada: un 7% necesita un día, un 42% entre dos y tres días, un 37% una semana y un 14% más de siete días.

Consejos para superar el síndrome postvacacional

Mentalidad positiva:Nada mejor que mantener una actitud positiva, esto ayudará a enfrentar mejor el estrés y las tensiones que surjan en el seno de nuestro trabajo. Hay que concentrarse en los pasos inmediatos a seguir y pensar que volvemos al trabajo con las pilas cargadas.

    Planificar tareas y establecer un orden de importancia:Priorizar las tareas ayudará a establecer unas pautas de funcionamiento que regulen una posible depresión post-vacacional. Es importante no intentar abarcar todas las tareas pendientes a la vez, ni leer los correos electrónicos de golpe. Lo ideal es poder establecer un orden dentro de la planificación, abordando primero aquellas cosas que necesiten una respuesta inmediata. Por otro lado, si el día de la incorporación al trabajo es un lunes, la sensación de depresión puede ser mayor. Una buena idea es hacer la vuelta en un día diferente de la semana. Así el impacto psicológico que puede provocar la vuelta a la oficina será menor.

      Aterrizaje: Es importante establecer tras la llegada una comunicación fluida con los compañeros. Para ello, una primera reunión informal con los colegas y equipo lograrán que tengamos una perspectiva rápida de lo que ha sucedido en nuestra ausencia y nos darán una idea de los asuntos urgentes a la hora de elaborar la agenda inmediata

      Intentar no volver de las vacaciones y trabajar al día siguiente:No alargar las vacaciones hasta el último minuto hará que no se empiece la jornada laboral sin descansar lo suficiente y combinando el estrés en el hogar con el laboral. Randstad aconseja volver de las vacaciones al menos dos o tres días antes de la incorporación al trabajo, para poder tener tiempo suficiente para descansar, organizar y planificarlo todo.

        Comenzar a trabajar de forma progresiva: Estructurar de manera progresiva las responsabilidades también genera una sensación de control que contribuye al equilibrio. Una vez incorporados a nuestro puesto de trabajo es conveniente trabajar de manera gradual, teniendo en cuenta que nuestro rendimiento irá aumentando poco a poco.

        Si quieres leer más noticias como ¿Existe la depresión postvacacional? En algunas personas sí y en otras no, te recomendamos que entres en la categoría de Trabajos.

        ¿Te ha parecido interesante el artículo? Vota con 5 estrellitas para que escribamos más contenido relacionado:

        1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, con un promedio de 5,00 sobre 5)

        AUTOR
        Javi Navarro es periodista y el creador de CasaCocheCurro.com, un diario con información interesante que publica noticias prácticas para que les saques provecho en tu día a día. Puedes consultar cualquier duda contactando con Javi Navarro en su correo javi@casacochecurro.com. También puedes saber un poco más de su trayectoria profesional como periodista si echas un vistazo a su perfil en LinkedIn.
        Logo Red Social

        WhatsApp Casacochecurro

        Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí

        ACEPTAR
        Aviso de cookies