¿Es mejor tener un jefe hombre o mujer?


Es mejor tener un jefe hombre o mujer

El fomento del trabajo en equipo y una comunicación fluida con los empleados son las cualidades más valoradas en un jefe por los trabajadores. Para el 18% de los encuestados por Alta Gestión, es preferible tener un jefe que sea hombre, mientras que el 14% se decanta por una mujer. La mayoría, el 68%, muestra indiferente ante la preferencia de tener un jefe hombre o mujer.

Jefa o jefe

Existen diferentes factores que influyen en el clima laboral y por lo tanto en la satisfacción de los trabajadores y en la productividad. El puesto de trabajo, las responsabilidades, la remuneración, las condiciones físicas del puesto, la organización, la implicación y las relaciones con los compañeros y con los jefes son algunas de las variables que pueden influir tanto positiva como negativamente en el ambiente de trabajo.

La empresa Alta Gestión se ha interesado por las preferencias de los trabajadores respecto a los jefes y para ello ha realizado una encuesta entre 1.156 de sus empleados, puestos a disposición en diferentes empresas y sectores de actividad a nivel nacional. Según los resultados, el 68% de los entrevistados muestra indiferencia ante la preferencia de tener un jefe hombre o mujer, mientras que un 18% se decanta por los hombres y un 14% por las mujeres.

Preguntados por lo que más valoran de un jefe, los trabajadores encuestados apuntan diferentes opciones. Resulta curioso ver como la experiencia tan sólo es apuntada por el 6% de los entrevistados. Por el contrario, la característica más valorada, elegida por un 29%, es que el jefe potencie el trabajo en equipo, otro 25% se decanta por que su superior tenga una comunicación fluida con sus empleados. Los trabajadores también valoran cualidades como que su jefe tenga buenos conocimientos (12%), disponga de capacidad para delegar (10%), tenga capacidad de liderazgo (10%), o incluso los hay que prefieren que su responsable cuente con un buen sentido del humor (8%).

Los trabajadores también han manifestado que es lo que menos les gusta de un jefe. La mayoría de los entrevistados apunta la falta de respeto (48%), un porcentaje menor (22%) detesta el abuso de autoridad. La prepotencia es otra de las cualidades de un jefe que rechaza el 16% de los encuestados, otro 10% no tolera la falta de comunicación con los empleados y el 4% restante manifiesta que lo que menos le gusta de un jefe es que éste no delegue y que no tenga en cuenta las opiniones de su equipo de trabajo.

Los datos de la encuesta nos revelan que aunque ambos sexos se muestran en su mayoría indiferentes a la hora de decantarse por la elección de tener un jefe hombre o mujer, en segundo lugar, las mujeres prefieren jefas (16%) y los hombres jefes (25%). Tanto hombres como mujeres coinciden a la hora de apuntar la capacidad de fomentar el trabajo en equipo como la actitud más valorada en un jefe y también coinciden en lo que menos les gusta de ellos, destacando la falta de respeto en primer lugar y el abuso de autoridad como segunda opción.

Por edades, podemos destacar que a medida que aumenta la edad de los entrevistados, aumentan también las preferencias por tener un jefe hombre.

Nos gustan las jefas

La ley de Igualdad no sólo ha logrado en los últimos años grandes avances, sino también un mayor equilibrio en su representación en las tomas de decisión de las empresas. Por este motivo, un 44% de los españoles se inclina actualmente por tener a una mujer como jefe, según un análisis extraído por la empresa Randstad de 13.967 entrevistas. Este dato alcanza una mayor relevancia si se compara con el del resto de países, ya que convierte a los españoles en los europeos que más confían en las mujeres para alcanzar puestos directivos. Tras ellos se sitúan italianos (37%), franceses (33%) y suecos (30%), mientras que a la cola de este percepción se encuentran los profesionales húngaros (21%), holandeses (22%), suizos (22%) y luxemburgueses (22%).

El 33% de los españoles asegura que su actual jefe es una mujer, una de las cifras también más altas del continente, dos puntos porcentuales por encima de la media, lo que muestra una tendencia progresiva hacia la equiparación de ambos géneros en el mundo laboral.

De hecho, el número de mujeres que opta a un puesto de trabajo como directiva y es finalmente contratada para el mismo aumentó entre 2005 y 2010 un 3% hasta llegar al 26,9% del total de trabajadores con este rango, según un estudio realizado por FEDEPE (Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias).

Asimismo, entre 2006 y 2010 la presencia femenina en los consejos de administración ha crecido casi cinco puntos porcentuales hasta situarse en el 9,8%, según datos de la Comisión Nacional de Valores (CNMV), aunque se sitúa aún lejos de las cifras que ofrecen otros países como Noruega, donde las mujeres representan un 44% de los consejeros.

Según el informe Randstad sobre Mujer y Trabajo, elaborado en colaboración con ESADE, la explicación más significativa de la discri­minación laboral actual es la maternidad. La mujer elige tener hijos en el momento de su carrera que coincide con su segunda etapa profesional y con la posibilidad de promoción en su puesto. Por lo que, aunque es una elección personal, tener hijos tiene repercusiones la­borales para la mujer, ya que en general son ellas quienes se centran en esta parte personal.

Ellos prefieren tener jefe y ellas también

Los trabajadores pueden negociar la empresa en que trabajan, el puesto o las condiciones contractuales, pero rara vez pueden negociar acerca del jefe que van a tener. La empresa de recursos humanos Randstad ha querido conocer cuál es la opinión de los trabajadores a este respecto y ha realizado una encuesta a una muestra aleatoria de 1.340 personas con y sin trabajo para saber a quién preferirían tener de compañero o jefe. Aunque la mayoría de los trabajadores prefiere tener hombres como compañeros y superiores, a mayor nivel formativo y experiencia laboral es menos importante el género del superior.

A grandes rasgos se puede decir que la mayoría prefiere tener de jefe a un hombre antes que a una mujer (un 30% frente al 24%). Además, se identifican diferencias según el género de los consultados. Los varones se apoyan más entre ellos que las mujeres. Un 33% de hombres preferiría tener de jefe a otro hombre, frente al 28% de mujeres que preferiría tener de jefe a una mujer.

Sin embargo, a medida que la mujer ha entrado en el mercado laboral y ha optado a los mismos puestos que los hombres, la opinión de unos y otros se iguala. Aquí se distinguen dos factores determinantes en la eliminación de la discriminación por género: la formación y el empleo. Cuanto mayor es el nivel formativo de los consultados, menos importancia dan al género de su jefe, y viceversa. De hecho, destaca que hasta el 45% de personas sin estudios consultadas preferiría a un hombre como jefe si pudiera elegir, cifra que aumenta hasta el 51% si sólo se tienen en cuenta las respuestas de los varones.

El otro factor mencionado es propiamente la situación ante el empleo. Curiosamente, cuando las personas consultadas están actualmente trabajando, también son más abiertas y muestran mayor indiferencia entre tener como superior a un hombre o a una mujer.

En cuanto a edad, destaca que los hombres son preferidos antes que las mujeres para ocupar una posición de mando en cualquier rango, aunque los más jóvenes y los más mayores son los más abiertos cuando se trata de elegir el género de su jefe. Por el contrario, los que más apuestan por la diferencia de sexos son los hombres de entre 30 y 44 años, que prefieren hombres en un 32% de casos frente al 19% de consultados que prefieren mujeres.

Los hombres también son preferidos como compañeros

Randstad también ha querido conocer si los trabajadores tienen alguna preferencia a la hora de compartir tareas con compañeros. Los porcentajes son similares al caso anterior y la mayoría reconoce que «le da igual» tener de compañero a un hombre o una mujer (un 50,60% de consultados). Pero, ahora los porcentajes se suavizan, del 30% que elegía a hombres como jefes ahora pasa a un 25,60%, mientras que se mantienen en un 24% el porcentaje de encuestados que prefiere a las mujeres como compañeras.

Pero tal y como sucedía con la formación, el empleo es un factor que elimina la posible discriminación hacia la mujer. Cuando el consultado está trabajando prefiere tener compañeras, en especial si las encuestadas con trabajo son mujeres. Esto indica que a medida que comparten experiencias laborales están más abiertos a la igualdad de género.

Y, de nuevo, destacan las personas que no tienen formación, ya que son los que claramente eligen a los hombres para trabajar (45,45% así lo reconoce).

Ellos

§ Al 48% de hombres le da igual tener de jefe a un hombre a una mujer.

§ El 33% preferiría tener de superior a un varón, y el 18% a una mujer.

§ Un 28% elegiría de compañero a un hombre.

§ Un 20% prefiere trabajar con colegas mujeres.

Ellas

§ Al 45% de mujeres les da igual tener de jefe a un hombre o una mujer.

§ El 28% prefiere a una jefa y el 27% a un jefe

§ El 28% prefiere trabajar con mujeres.

§ Un 23% prefiere tener compañeros hombres.

Liderazgo femenino vs liderazgo masculino

Las mujeres se han masculinizado a la hora de entrar en el mercado laboral. Todavía son ellas las que copan las jornadas reducidas y parciales, pero cada vez pueden elegir jornadas completas y optan a puestos de trabajo considerados tradicionalmente «masculinos».

Sin embargo, a día de hoy, todavía se encuentran diferencias entre hombres y mujeres. Tal y como recoge el estudio de Randstad y Grupo Actual, «La personalidad del trabajador contemporáneo», las mujeres demuestran más compromiso y están más orientadas a la tarea, es decir, presentan más responsabilidad por lo que hacen y un alto grado de sacrificio. Ellas también se caracterizan por ser más organizadas y prefieren un entorno laboral más estructurado, prestando más atención a los detalles.

Mientras que ellos tienen un pensamiento más teórico y ofrecen enfoques más estructurados y globales. Esto les permite tomar decisiones más rápidamente y al ser menos expresivos presentan una mayor contención emocional. Además, son más creativos que las mujeres y aportan mayor cantidad de soluciones originales.

Pero las mayores diferencias entre hombres y mujeres se presenta en su forma de liderar a los equipos. Los varones están interesados en alcanzar puesto de responsabilidad en la empresa, así como ser el centro de atención cuando surge la ocasión. Las mujeres directivas son más cercanas a sus equipos, gracias a su mayor involucración personal con sus trabajadores y prefieren posicionarse cerca de sus superiores.

¿Por qué los empleados prefieren a las mujeres como jefes?

Los trabajadores declaran que prefieren jefes cercanos, con los que puedan expresar su opinión y con los que fluya la comunicación en ambos sentidos. Y son las mujeres las que desarrollan en mayor medida las capacidades de comunicación y de gestión de equipos. Pero no solo esto. La mayoría estima la formación como un elemento determinante, y son también ellas las que van ganando terreno en este aspecto. Actualmente no sólo presentan un mayor porcentaje (82,8%) que los hombres (81,2%) en las pruebas de selectividad, sino que son mayoría también en la enseñanza universitaria (54,3%), según datos del INE.

Por otro lado, son varios los factores que influyen en la decisión de los españoles de confiar más en las mujeres para los puestos de mando. Los hombres a la hora de elegir un trabajo se suelen inclinar más por la temática profesional, mientras que ellas, responsables en general de las necesidades familiares, buscan empresas que cumplan con sus intereses de conciliación, ambiente de trabajo o localización.

«Es evidente que en los últimos años se ha avanzado en materia de igualdad y se ha mejorado notablemente la presencia de la mujer en los puestos de responsabilidad, pero todavía queda camino por recorrer. Las empresas se deben de convertir en la punta de lanza de este movimiento y deben de liderar en la sociedad este equilibrio», ha asegurado María Ángeles Tejada, directora general Professionals en Randstad.

En esta línea, el Informe Workmonitor también profundiza en el análisis de la paridad y asegura que casi la mitad de los españoles (49%) cree que su empresa funciona mejor cuando hay igualdad entre sexos, lo que le sitúa un punto por encima de la media europea, aunque lejos de las cifras que presenta por ejemplo Alemania y que le sitúa en cabeza del ranking europeo con un 60% de aceptación.

Para ser jefa hay que tener la voz grave

Mujeres y hombres prefieren que sus jefes tengan la voz grave. Un estudio que publica la revista PLOS ONE analiza el papel del tono de voz en la sociedad y muestra que, en el caso de las mujeres, estas se decantan por las féminas con tono de voz bajo, pero no discriminan entre las voces de hombres. Estos investigadores estadounidenses han examinado la influencia que tiene el tono de voz en la selección de los líderes en la sociedad. Sus resultados demuestran que, en general, para las posiciones ocupadas normalmente por mujeres, las personas prefieren tener como líderes a hombres o a mujeres que tengan voces graves.

Para su estudio, los autores crearon «un contexto hipotético de convocatoria de selección de personal para dos puestos líderes ocupados normalmente por mujeres». La primera convocatoria era el cargo de dirigente del cuerpo municipal que controla las escuelas en Estados Unidos y la segunda, la presidencia de la organización de padres profesores, según detalla el artículo.

El experimento: grabaciones de voces graves y agudas
En el experimento se grabó a 10 mujeres y 10 hombres mientras se decía la frase «te animo a que me votes en noviembre» en una habitación sin eco. A continuación, midieron el tono de cada una de las declaraciones y se retocaron para obtener dos distintas: una de entonación más alta (aguda) y la otra inferior a la original (grave).

Las grabaciones fueron escuchadas por 35 hombres y 36 mujeres, que oyeron diez pares de voces femeninas y diez pares de masculinas –cada par consistente en el tono bajo y el alto– con auriculares conectados a un ordenador.

Todos los pares fueron agrupados por el sexo del hablante, de modo que los oyentes escucharon primero las voces femeninas y después las masculinas. Tras escuchar cada par, respondieron a la pregunta de a quién votarían si esas personas compitieran para liderar esos supuestos cargos.

Las respuestas de los oyentes fueron valoradas con un 0 cuando seleccionaban las voces con un tono menor, y un 1 si elegían las voces más altas. Los científicos analizaron estadísticamente las preferencias de los participantes y observaron que los hombres «elegían a los candidatos masculinos y femeninos con tonos de voz bajos».

También las mujeres se decantaban por las candidatas con voces de tono más bajo pero, a diferencia de sus compañeros, no discriminaban al escuchar las de los hombres.

Esa falta de distinción que hacen las mujeres entre los tonos de voces masculinas podría explicarse con la hipótesis de que «mientras los hombres prefieren, de forma constante, que haya líderes masculinos, las mujeres suelen preferir a hombres –que tengan cualidades femeninas– para ocupar posiciones de liderazgo típicas de las mujeres», señalan los investigadores. Los autores concluyen que, para poder probar esa idea, en el futuro «es importante estudiar si el tono de voz se relaciona realmente con las características individuales propias de la capacidad de liderazgo».

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