Los mayores de 55 años concentran el 68% del ahorro y aportan más del 42% de los impuestos
El impacto económico de los mayores supera su peso demográfico en España. Los mayores de 55 años no solo perciben pensiones: concentran el 68% del ahorro total de los hogares, generan el 32,8% del PIB, aportan el 42,7% de los impuestos —sin incluir cotizaciones sociales— y representan ya el 39,3% del consumo privado en España.
Son algunas de las principales conclusiones del informe ‘Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género’, elaborado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y FEDEA, que cuantifica por primera vez cuánto ingresa, consume, aporta y recibe del Estado cada ciudadano según su edad y género.
En 2022, el grupo sénior —16,1 millones de personas, el 34% de la población— gestionó 592.719 millones de euros en recursos, incluyendo rentas de mercado y prestaciones. De esa cifra, 183.070 millones procedieron de prestaciones públicas monetarias, fundamentalmente pensiones, mientras que aportaron 138.173 millones en impuestos y cotizaciones, el 34,5% del total recaudado.
Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, subrayó durante la presentación que “los mayores de 55 años no son únicamente perceptores de prestaciones, sino un colectivo con un enorme peso económico: son ahorradores, consumidores activos, sostienen redes familiares mediante transferencias intergeneracionales y constituyen un pilar fundamental de estabilidad financiera y patrimonial”.
Además, añadió que “comprender su comportamiento económico es clave para diseñar políticas públicas y estrategias empresariales adaptadas a esta nueva realidad demográfica”.
Un sistema que redistribuye recursos a lo largo del ciclo vital
El informe muestra cómo el equilibrio entre ingresos y gasto cambia según la edad y cómo funciona el sistema de transferencias intergeneracionales.
En total, los hogares españoles gestionaron 1,53 billones de euros, una cifra equivalente al 111% del PIB. De media, cada persona administró 32.391 euros al año procedentes del trabajo, el capital, las prestaciones públicas y los servicios públicos.
La distribución de estos recursos refleja el funcionamiento del Estado del bienestar:
- 44% se destina a consumo privado.
- 23% corresponde a consumo público —principalmente sanidad y educación—.
- 26% se dedica al pago de impuestos y cotizaciones.
- 7% se convierte en ahorro.
Ángel de la Fuente, director ejecutivo de FEDEA, explicó que “el análisis desplaza el foco desde el hogar como unidad agregada hacia los individuos, permitiendo observar con precisión sus patrones de ingresos y gasto a lo largo del ciclo vital y los flujos redistributivos que se producen a través del sector público y dentro de los propios hogares”.
Jóvenes, adultos y seniors: tres etapas económicas diferenciadas
El estudio identifica tres grandes grupos con comportamientos económicos distintos:
Hasta los 29 años:
Concentran el 21,6% de los recursos totales (330.983 millones de euros). Es una etapa de alta dependencia económica, financiada por las familias y el gasto público en educación y sanidad.
Entre 30 y 54 años:
Movilizan 606.852 millones de euros y concentran la mayor parte de las rentas del trabajo. Pagan más de la mitad de los impuestos y cotizaciones, siendo el principal contribuyente neto del sistema.
A partir de los 55 años:
Gestionan 592.719 millones de euros, reciben pensiones y otras prestaciones, pero también concentran el grueso del ahorro nacional (73.578 millones) y mantienen una elevada aportación fiscal.
La familia mueve 130.000 millones al año
Más allá del sector público, el informe cuantifica las transferencias privadas dentro de los hogares: 130.000 millones de euros anuales fluyen entre generaciones.
De esa cantidad:
- 103.000 millones proceden del grupo de 30 a 54 años.
- Cerca de 27.000 millones son aportados por los mayores de 55.
Estos recursos se destinan principalmente a financiar el consumo de niños y jóvenes hasta su plena incorporación al mercado laboral, consolidando a la familia como un pilar complementario del Estado del bienestar.
El consumo aumenta en la última etapa de la vida
El gasto privado medio en España es de 12.088 euros por persona al año. Sin embargo, en el grupo de 55 años o más asciende a 13.511 euros, por encima de la media.
En el caso del colectivo sénior, el consumo privado medio alcanza los 16.406 euros, un 14,4% más que el grupo de 30 a 54 años y un 15,7% superior a la media nacional.
El patrón de gasto evoluciona con la edad:
- En juventud, predominan educación y formación.
- En la vida adulta, vivienda, crianza y transporte.
- En edades avanzadas, sanidad, cuidados, servicios personales, ocio y bienestar.
Brecha de género en ingresos y ahorro
El informe también detecta diferencias significativas por género. Los hombres concentran 462.461 millones en rentas del trabajo frente a 326.686 millones en mujeres.
En ahorro, la diferencia también es notable: 73.277 millones en hombres frente a 34.897 millones en mujeres, lo que evidencia cómo las trayectorias laborales influyen en la autonomía económica en edades avanzadas.
Un país más longevo con menos jóvenes: el reto de las próximas décadas
España afronta un cambio demográfico profundo marcado por el envejecimiento y el desplome de la natalidad. La esperanza de vida con salud ha aumentado y el peso de la población sénior en la economía ya supera su peso demográfico.
