Aislar tu casa evita la mitad de las pérdidas de calor

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NOTICIA de Javi Navarro
14.01.2021 - 10:02h    Actualizado 15.01.2021 - 13:24h

¿La calefacción está al máximo pero aún así tienes frío? ¿Quiere saber cómo calentar una casa muy fría? Aislar tu casa, ahora que las nevadas y bajas temperaturas acechan toda España, es primordial para evitar que los euros que estás gastando en tu sistema de calefacción se evapore por paredes y techos. Empieza por aislar de forma correcta las puertas y ventanas, lugares por donde se escapa entre el 25% y el 30% de la calefacción. Si aislas bien paredes y techos puedes lograr que tu aislamiento reduzca tu factura eléctrica un 50% al evitar las pérdidas de calor en una casa. Descubre dentro de una habitación por donde se pierde más energía calorífica.

Cómo aislar una vivienda sin obras

¿Hace frío? En los últimos días la mayoría de las provincias españolas se han visto afectadas por las bajas temperaturas y la llegada de la nieve, algo que no solo trae a nuestros hogares el frío, sino también el miedo ante las posibles facturas derivadas del elevado consumo de calefacción y otros gastos energéticos del hogar. En época de austeridad, lo mejor es invertir en un buen aislamiento del hogar que nos ayude a conservar el calor e impedir la entrada de frío.

Tu casa, a prueba de bajas temperaturas

Frente las bajas temperaturas que todavía se prevén para el mes de febrero, es aconsejable acondicionar nuestros hogares para combatir el frío y evitar los problemas que pueda ocasionar la nieve. Hemos consultado a los expertos de la empresa de mantenimiento del hogar HomeServe, que recomiendan seguir los siguientes consejos:

  1. Maximiza el calor de tus radiadores

    Sin subir la calefacción: existe un truco que amplificará el poder calorífico de tus radiadores. Coloca un poco de papel de aluminio entre el radiador y la pared. Esto reflejará el calor hacia el ambiente y aumentará la temperatura sin tener que subir el termostato.

  2. Aísla puertas y ventanas

    Entre el 25% y el 30% de la calefacción se destina a cubrir pérdidas de calor. Una de las más baratas y eficientes formas de ahorrar energía en del edificio, es sellar los marcos de puertas y ventanas con espuma autoadhesiva o tiras de goma para evitar que se escape el calor o entren corrientes de aire. Si tu ventana es de las que no se abren, usa directamente silicona. Además, invertir en dobles ventanas, ahorrará en tu factura de la calefacción a largo plazo.

  3. Los suelos de madera

    Están muy de moda, sin embargo, el frío puede traspasarlos. Se puede disminuir la entrada de frío mezclando serrín y pegamento y rellenando los huecos entre las tablas o, incluso, fijando nuevos tramos de madera que combinen con la que tienes.

  4. Evitar el hielo del suelo y los jardines

    La arena de gato es una muy buena alternativa a la sal que también evita la formación de hielo en suelo y vegetación. Además, al contrario que la sal, no daña las plantas ni el asfalto.

  5. Aísla las tuberías

    Cuando las cañerías exteriores están expuestas a las bajas temperaturas, existe el riesgo de que se congelen. Para evitar que las tuberías estallen debido a la congelación, debes envolverlas en un material de espuma que aísle y refuerce, y que se puede adquirir en la mayoría de tiendas de bricolaje. Además, ahorrarás energía.

  6. Si tu calentador de agua está al aire

    Envolver el tanque de agua caliente bajo un acolchado de un mínimo de 80 milímetros te permitirá reducir la pérdida de calor un 75%, y recuperarás los costes de forma inmediata.

  7. Evita acumulaciones de nieve en el techo de tu casa

    Tras el temporal, la nieve acumulada en techos y rincones se convierte en hielo o se descongela, generando desbordamientos de agua y humedades en techo y paredes. También hay que aislar techo del calor.

¿Cuánto dinero puedo ahorrar al aislar correctamente mi casa?

La reforma de un hogar para mejorar su aislamiento podría abaratar 750 euros anuales su factura eléctrica, tal y como explican desde ANDIMAC, la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción. Esta organización empresarial que representa al comercio especializado en soluciones para el mantenimiento, equipamiento, construcción y reforma estima que una vivienda de 90 metros cuadrados reduciría su consumo energético entre un 40% y un 80% gracias a ciertas obras de mejora y mantenimiento, que podrían abaratar 750 euros anuales su factura eléctrica.

Y es que aislar ayuda a conseguir el confort deseado en el interior de las viviendas, puesto que con un buen cerramiento se evita que se escapen al exterior las temperaturas más moderadas logradas en el interior, lo que consecuentemente reduce el consumo energético.

En esta línea, desde ANDIMAC detallan que existen diferentes soluciones que deben aplicarse según el caso concreto de cada vivienda, con el objetivo de que se ajusten lo máximo posible a sus características y logren una mayor efectividad:

En primer lugar, se recomienda aislar siempre desde fuera hacia dentro para evitar que el frío del exterior entre al interior, aunque recuerda que para ello se necesitan permisos tanto del Ayuntamiento como de la comunidad de vecinos.

Otra alternativa para mantener la casa a la temperatura deseada sin perder energía es sustituir las carpinterías de ventanas por unas de madera o de PVC (policloruro de vinilo) con RPT (rotura de puente térmico), ya que son materiales más aislantes que otros como el aluminio, por lo que disminuye la trasmisión de calor o el frío entre el interior y el exterior de la vivienda. Gracias a ello, no se pierde energía a través de las ventanas.

La patronal también aconseja cambiar los vidrios por unos de mayor espesor, con cámara de aire, bajo emisivos y con factor de sombra, siendo la mejor opción para ello los laminares o los vidrios dobles. Con ellos, se consigue una menor infiltración de radiación o de frío y menos pérdidas de la temperatura del interior.

Por último, la patronal resalta la importancia de realizar un mantenimiento apropiado de los sistemas de climatización y, cuando estos sean antiguos, de renovarlos por otros nuevos o de mejorar sus prestaciones, puesto que están en constante mejora y los más recientes ofrecen tanto un mayor ahorro energético como menores daños ambientales.

Materiales ecológicos para aislar las paredes de las viviendas

Entre los muros y techos del edificio y la zona de aprovechamiento energético hay una zona intermedia en la que se emplean aislantes. Una iniciativa innovadora pretende emplear materiales ecológicos para esta función.

Daniel Valencia, investigador del Departamento de I+D de la empresa Onyx Solar explica que “hasta ahora se usa lana de roca como aislante, pero planteamos utilizar materiales más ecológicos con menor huella de carbono”. La compañía explica que actualmente el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero se generan en ciudades, cuyos edificios son responsables de casi el 40% del consumo total de energía. Actuar sobre estas construcciones podría reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

La empresa abulense Onyx Solar destaca por el desarrollo de soluciones constructivas para la integración fotovoltaica en edificios. La idea es que la construcción genere energía aprovechando la radiación del Sol. Las soluciones remplazan materiales convencionales como el vidrio o la cerámica por otros con propiedades fotovoltaicas en fachadas, muros o suelos transitables.

Ahora, con ayuda de personal del Departamento de Física de la Materia Condensada de la Universidad de Valladolid, la compañía ha comenzado un proyecto de I+D con el que pretende complementar estas soluciones.

En este caso, los investigadores plantean sustituir aislantes térmicos convencionales por fibras de madera, celulosa, lana o corcho. Proceden de la reutilización de elementos dedicados a otros usos.

En la fase experimental están ensayando la mezcla de estos materiales reciclados, con otros construidos ex profeso para aislamientos de paredes y muros. Además, en el caso del corcho, apunta Valencia, “se permitiría la estimulación y un mayor aprovechamiento económico de los bosques de alcornoque”.

Los investigadores están finalizando el proyecto de I+D en su fase de laboratorio y en unos meses esperan aplicarlo a proyectos concretos, por lo que se infiere que los desarrollos están alcanzando resultados positivos. Los servicios de laboratorio han sido prestados por la Universidad de Valladolid.

Otros proyectos de I+D
Además de esta iniciativa, Onyx Solar mantiene abiertas otras líneas de I+D en estos momentos. “Se trata de buscar mejoras las soluciones fotovoltaicos, siempre orientándolas hacia una arquitectura sostenible”, resume Valencia. Así, los técnicos de la empresa abulense estudian mejoras estructurales, en el terreno mecánico, en el vidrio fotovoltaico que han desarrollado o investigan la implementación de iluminación por ledes en suelos fotovoltaicos transitables.

El aislamiento térmico ahorra un 30% de energía en la vivienda

La mejora del aislamiento térmico de los edificios puede suponer ahorros energéticos, económicos y de emisiones de dióxido de carbono del 30%, por un menor consumo de energía en las instalaciones térmicas de los edificios. Aislar térmicamente una vivienda consiste en lograr que sus elementos en contacto con el exterior aumenten su resistencia al paso del calor, lo que se consigue incorporando materiales aislantes en: muros exteriores, cubiertas, suelos, tabiques y huecos.

En el marco de la celebración del Salón Inmobiliario de Madrid (SIMA) el próximo día 9 de abril, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (ANDIMAT) presentarán al sector la “Guía Práctica de la Energía para la Rehabilitación de Edificios. El Aislamiento, la mejor Solución”.

La Guía, de la que se ha hecho una primera edición de 5.000 ejemplares, está dirigida a presidentes de comunidades de vecinos y administradores de fincas; en definitiva, a todos ciudadanos que, como usuarios de viviendas, tenemos una percepción del confort en su interior y asumimos el coste que suponga conseguir este bienestar térmico.

El tono del texto pretende hacer cercanas ideas y propuestas en las que probablemente la mayoría de nosotros no se ha fijado, acerca de soluciones con aislamiento que pueden conseguir un gran beneficio en un plazo inmediato.

De hecho, la puesta en práctica de las medidas propuestas en la guía, dirigidas a la mejora del aislamiento térmico de los edificios, puede suponer ahorros energéticos, económicos y de emisiones de dióxido de carbono del 30%, por un menor consumo de energía en las instalaciones térmicas de los edificios. Aislar térmicamente una vivienda consiste en lograr que sus elementos en contacto con el exterior aumenten su resistencia al paso del calor, lo que se consigue incorporando materiales aislantes en: muros exteriores, cubiertas, suelos, tabiques y huecos.

Desde 2006 la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (ANDIMAT) y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) mantienen un convenio de colaboración con el objetivo de promover actuaciones encaminadas a mejorar la eficiencia energética de la envolvente térmica de los edificios de nueva construcción y de los existentes, así como del aislamiento de los equipos y redes de tuberías de las instalaciones de calefacción, climatización y producción de agua caliente sanitaria.

Aislar no es tan complicado
La idea fundamental que transmite la Guía es que: “rehabilitar térmicamente un edificio no es tan complicado ni tan caro como en principio pueda parecer y tiene beneficios muy notables; y aunque no se planifique expresamente, se puede pensar en ella siempre que se haya decidido acometer en el edificio una obra de cualquier otra naturaleza”.

La rehabilitación de los edificios suele asociarse a una necesidad puntual debida a algún problema o deterioro de una parte de los mismos. Sin embargo, recientemente, las Administraciones Públicas están incorporando un nuevo concepto: la rehabilitación térmica. Si hay que rehabilitar, debe hacerse con criterios energéticos. La razón es muy simple: en España más de la mitad de los edificios están construidos sin la protección térmica adecuada; es decir, sin el necesario aislamiento térmico.

Estos edificios son auténticos depredadores de energía y suelen ser, además, los que precisan de una rehabilitación por un determinado problema. Por ello, la Guía trata de dar una solución global: una vez sea necesaria la rehabilitación de un edificio, es el momento de incorporar el aislamiento para reducir su consumo de energía.

El 20% del consumo total de energía
Tengamos en cuenta que el consumo de energía de las viviendas españolas supone alrededor del 20% del consumo total del país y que en los últimos 15 años se observa un crecimiento ascendente y sostenido.

Por otro lado, España tiene una dependencia energética del exterior superior al 80%, por lo que cualquier medida de ahorro de energía resulta muy beneficiosa, en primer lugar, para la factura energética del consumidor y, en segundo lugar, para la economía de todo el país.

La reciente entrada en vigor del Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo, por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación (CTE) pretende, entre otros objetivos, reducir el consumo energético de los edificios mediante una legislación más exigente.

El CTE transpone parcialmente la Directiva Europea de Eficiencia Energética de los edificios (2002/91/cE), que obliga a los estados miembros de la Unión Europea a desarrollar medidas concretas que garanticen la mejora de la eficiencia energética en los edificios: en los de nueva construcción y también en los existentes.

El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio (MITyC) en el Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética 2008-2012 incluye una medida estratégica dirigida a mejorar el aislamiento. Cualquier rehabilitación lleva aparejado un coste que debe valorarse. Consciente de ello, el MITyC-iDAE ha habilitado una partida de ayudas económicas para aquellas rehabilitaciones que conlleven una disminución del consumo de energía de los edificios.

Toda la información en seis apartados
La información de esta guía práctica está estructurada en seis apartados. El apartado primero recoge las condiciones en las que un usuario/propietario de una vivienda puede o debe plantearse la rehabilitación de la misma mediante el aislamiento térmico.

El apartado segundo pone de manifiesto los beneficios que aporta al usuario/propietario de la vivienda la rehabilitación gracias al aislamiento térmico.

En el tercero se recogen los edificios que pueden ser rehabilitados.

En el cuarto se indica cómo realizar la rehabilitación, ya sea en la fachada, en la cubierta o en los suelos. Asimismo trata de la sustitución de los vidrios y ventanas y de otras medidas para el aislamiento de las instalaciones del edificio.

En el apartado quinto se incluye información sobre el proceso técnico-administrativo que debe seguir un usuario/propietario cuando decide acometer una rehabilitación térmica.

Por último, el apartado sexto ofrece algunos ejemplos, desarrollando un caso práctico y sencillo de una rehabilitación en una vivienda en bloque mediante el aislamiento en su fachada.

¿Frío yo? Nunca: así puedes proteger tu casa de las bajas temperaturas

Aunque la bajada de temperaturas propia de estas fechas no debería pillar desprevenido a nadie, muchos -por desidia o mala cabeza- no han puesto a punto los equipamientos de calefacción de sus viviendas, lo que no sólo les puede acarrear algún que otro resfriado y quebradero de cabeza sino también afectar seriamente a su bolsillo. Además de tener a punto los equipamientos, no está de más seguir los consejos de Luis Sancho, director general de Tenders.

Cerrar las puertas de los dormitorios nos ayudará a evitar que se pierda el calor. Con ventilar las habitaciones durante 10 ó 15 minutos al día es suficiente para renovar el aire de la estancia ya que, si se incrementa este tiempo, se enfría en exceso el ambiente.

Sistemas de aislamiento
En cuanto a los formas de calentar una estancia, el director general de Tenders.es asegura que no existe un sistema de calefacción único, pues “no sólo varía mucho según el tipo, edad y espacio de la vivienda y de sus inquilinos, sino también de la zona geográfica en la que está situada. Además es muy importante el estado en que se encuentren los sistemas de aislamiento, si los hemos descuidado necesitaremos bastante más producción de calor para mantenerla caliente”.

Paredes: Cuantas más paredes externas tiene una casa, más riesgo existe de que se produzcan fugas de calor y de frío. Para muchos expertos, los ladrillos huecos siguen siendo el mejor aislante, aunque a día de hoy existen sistemas muy eficaces, como la instalación de una capa de corcho, fibra de vidrio o poliuretano.

Ventanas: Aunque el grosor de los muros es una de las partes más importantes en el aislamiento de un inmueble, otras partes de la casa que conviene cuidar para frenar la pérdida de calor son las ventanas. Una solución fácil y económica para cerrar herméticamente la vivienda son los burletes adhesivos. Con una pequeña reforma, podemos decantarnos por una solución mucho más eficaz y que a la larga nos ayudará a ahorrar: las ventanas de doble cristal o doble ventana o las ventanas de aluminio con rotura de puente térmico, que reducen hasta un 40% la pérdida de calor respecto al acristalamiento sencillo.

Techo: La superficie por la que más energía se pierde es por el techo, para evitarlo se puede optar por colocar láminas de fibra mineral, como lana de piedra o fibra de vidrio, o repasarlo con pinturas especiales que desvían el calor hacia otro punto.

Suelo: Si no contamos con mucho presupuesto y los suelos de nuestra casa son de baldosa o parquet, lo mejor es optar por el uso de alfombras, ya que ayudan a reducir la pérdida de energía calórica. Las moquetas son capaces de retener hasta un 12% más el calor de una habitación, aunque para muchos no son una opción por considerar que pueden contener sustancias alérgenas.

Sistemas de calefacción: de la chimenea al suelo radiante
Luis Sancho señala que los sistemas de calefacción han avanzado mucho en pocos años: “Además de las chimeneas y las mesas camilla con brasero (eléctrico, eso sí), muy comunes en las casas grandes o de ambientes rurales, existen otros elementos para calentar la vivienda como los radiadores, los sistemas de calefacción por aire y el suelo radiante, todos con sus pros y sus contras”.

La suciedad, el humo y la dificultad para igualar la temperatura en toda la vivienda son las principales desventajas de las chimeneas, mientras que los braseros eléctricos consumen mucho. En cuanto a las soluciones más actuales, los radiadores son una opción muy buena, ya que su forma de transmitir el calor hace que el ambiente sea muy agradable. El espacio disponible y el balance térmico resultante de cada ambiente determinan las características del radiador, así como sus dimensiones. En cuanto a los sistemas de calefacción por aire son de baja inercia térmica, es decir, que conservan el calor poco tiempo después de desconectarlos.

Si no tenemos problemas de presupuesto, lo mejor es optar por el suelo radiante, que no sólo nos brindará un importante ahorro energético, sino que además es el más saludable (no en vano está recomendado por la Organización Mundial de la Salud), pues no levanta ni polvo ni microorganismos, no seca el aire ni las mucosas nasales y mantiene los pies calientes mientras se respira aire fresco.

Calefacción y aire acondicionado también con paneles solares

Los paneles solares se pueden usar también para tener calefacción y aire acondicionado, además del agua caliente habitual. Investigadores de las universidades Carlos III y Politécnica de Madrid plantean que también pueden proporcionar calor en invierno y frío en verano en las grandes oficinas. Su propuesta es incorporar captadores solares a un sistema de cogeneración por gas y máquina de absorción, lo que reduciría costes y emisiones de CO2.

Todavía son pocos, pero algunos centros comerciales y grandes estaciones, como la de Atocha en Madrid, cuentan con sistemas de trigeneración que producen electricidad, frío y calor. Un motor de gas genera la electricidad y el calor residual se aprovecha directamente en invierno para el circuito de calefacción o, en verano, para alimentar una máquina de absorción que enfría el agua del aire acondicionado.

Ahora ingenieros de la Universidad Carlos III (UC3M) y Politécnica (UPM) de Madrid han ideado un modelo que optimiza este sistema para reducir al máximo el gasto energético y las emisiones de CO2, y que, además, como novedad, puede incorporar captadores solares. El sistema, cuyos detalles se publican en la revista Applied Thermal Engineering, está pensado para complejos de oficinas.

Calefacción y climatización con energía solar
La idea es que parte de la calefacción en invierno y climatización en verano se atienda con energía solar
“La normativa obliga a colocar paneles solares en los edificios únicamente para atender la demanda de agua caliente sanitaria, pero en las oficinas apenas hay duchas ni cocinas, así que la idea es que parte de la demanda de calefacción en invierno y climatización –aire acondicionado– en verano se pueda atender con energía solar”, explica a SINC Pedro A. Rodríguez, profesor de la UC3M y autor principal del trabajo.

Para crear el modelo se han considerado los requerimientos energéticos de los edificios y los datos climatológicos mensuales –temperaturas e irradiación solar– del entorno de la Comunidad de Madrid. El sistema permite suministrar frío o calor según las necesidades particulares diarias de cada oficina, que pueden variar sobre todo en primavera y otoño.

Los investigadores aplican un ‘coeficiente de mérito’ como herramienta de decisión para ahorrar energía y operar la planta de trigeneración híbrida, que proporciona 1,7 MW de electricidad, 1,3 MW de calefacción y 2 MW de climatización. Se puede implantar en un parque de oficinas de 50.000 m2 unidas por dos anillos de un kilometro de longitud, para los circuitos de frío y calor, siguiendo el alcantarillado u otras líneas de servicio subterráneas.

Menos emisiones de CO2
“Esta solución híbrida aumenta el periodo de amortización –superior a 14 años– dado el coste de inversión de la planta solar, pero permite una mayor reducción en emisiones de CO2, de 1.527 T/año a 1.760 T/año, así como un ahorro en la energía primaria y una pequeña mejora en los beneficios anuales”, destaca Mª Carmen Rodríguez Hidalgo, investigadora de la UPM y coautora del trabajo.

La ingeniera recuerda que la necesidad de energía para calefacción y aire acondicionado de edificios en España “es primordial en el contexto de la hoja de ruta Europea hacia un medio ambiente sin emisiones de CO2, por lo que es altamente deseable un aumento de las redes de distrito para calefacción y climatización como la propuesta, muy escasas en nuestro país”.

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