Alquilar tu propio coche ya permite ganar entre 300 y 1.000 euros al mes: así funciona el nuevo carsharing entre particulares
Ganar dinero con un coche que pasa la mayor parte del tiempo parado ya no es una idea marginal. El alquiler de vehículos entre particulares, conocido como peer-to-peer carsharing, se está consolidando en España como una fórmula real para obtener ingresos mensuales de entre 300 y 1.000 euros, sin necesidad de vender el coche ni crear una empresa.
En un contexto marcado por el encarecimiento del coste de vida, el aumento de los gastos asociados al automóvil y un uso cada vez más puntual del vehículo privado, este modelo abre la puerta a rentabilizar un activo históricamente infrautilizado. Una alternativa que encaja especialmente bien con quienes teletrabajan, viven en ciudades con restricciones al tráfico o simplemente usan el coche solo algunos días al mes.
Para conocer todas las opciones disponibles, puedes ampliar información en esta guía práctica sobre cómo ganar dinero si no uso mi coche.
Del coche como gasto fijo al coche como fuente de ingresos
Durante décadas, el automóvil se ha percibido como un gasto inevitable: seguro, mantenimiento, combustible, impuestos y aparcamiento. Sin embargo, los hábitos de movilidad han cambiado mucho más rápido que la mentalidad de propiedad.
El peer-to-peer carsharing introduce una lógica distinta: uso eficiente y optimización del vehículo. El coche deja de ser solo un coste y pasa a funcionar como un activo capaz de generar ingresos recurrentes mediante alquileres flexibles, desde días sueltos hasta periodos más largos.
En función del tipo de vehículo, su ubicación y la estrategia de gestión, los ingresos pueden situarse entre 300 y 1.000 euros mensuales por vehículo, desde coches utilitarios urbanos hasta furgonetas de mayor tamaño, especialmente demandadas para mudanzas o usos profesionales puntuales.
Un mercado global en plena expansión
Este modelo no es una moda pasajera. En países como Estados Unidos lleva más de quince años plenamente implantado y su crecimiento continúa acelerándose a nivel internacional.
Según el informe Peer-to-Peer Carsharing – Global Strategic Business Report, elaborado por Market Glass y publicado por ResearchAndMarkets, el mercado global del alquiler de vehículos entre particulares fue valorado en unos 2.500 millones de dólares en 2024 y podría superar los 7.000 millones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento anual cercanas al 18 %.
Estas previsiones se ven reforzadas por estimaciones de Mordor Intelligence, que sitúan el mercado en 2.770 millones de dólares en 2025 y proyectan crecimientos superiores al 20 % anual en los próximos años, confirmando la consolidación del carsharing entre particulares a nivel internacional.
Ingresos complementarios y nuevas formas de inversión accesible
El auge del peer-to-peer carsharing responde a varias tendencias que confluyen en España:
- El encarecimiento del automóvil, tanto en la compra como en su mantenimiento.
- Un menor uso del coche debido al teletrabajo, las zonas de bajas emisiones y las alternativas de movilidad.
- El creciente interés por ingresos complementarios sin grandes inversiones iniciales.
Para muchos propietarios, alquilar su coche solo algunos días al mes permite cubrir gastos fijos o incluso generar un excedente, sin renunciar a seguir utilizándolo cuando lo necesitan.
Formación y profesionalización del carsharing
A medida que este modelo gana visibilidad, también aumenta la necesidad de criterios profesionales para aplicarlo de forma viable y sostenible. No se trata únicamente de alquilar un coche de forma puntual, sino de optimizar precios, gestionar la disponibilidad, controlar los costes y reducir riesgos.
En este contexto se sitúa la trayectoria de Kiko Aguirre, emprendedor que ha convertido la optimización de vehículos en un modelo de negocio rentable y que, a partir de su experiencia directa, impulsa proyectos como CarBnB, combinando el alquiler de vehículos entre particulares con programas de formación y acompañamiento.
“Durante años hemos asumido que tener un coche implica un coste fijo inevitable. Sin embargo, la forma en la que lo usamos ha cambiado: lo utilizamos menos, pero seguimos asumiendo todos los gastos de la propiedad. El carsharing entre particulares parte de esa contradicción y propone una lógica distinta, basada en el uso eficiente del vehículo y en la optimización de un activo que pasa gran parte del tiempo parado”, explica Aguirre.
Un cambio de fondo en la relación con el coche
Más allá del impacto económico, el crecimiento del peer-to-peer carsharing refleja un cambio más profundo en la relación con el automóvil: de la propiedad al acceso, del gasto a la eficiencia y de la posesión permanente al uso inteligente.
Un giro que no solo afecta a la movilidad, sino también a la forma en la que cada vez más personas entienden la inversión y el aprovechamiento de sus recursos en un contexto económico cada vez más exigente.
