¿Cómo se determina el valor de mercado de una vivienda en ruina?

¿Cómo se determina el valor de mercado de una vivienda en ruina?
Foto del periodista Javi Navarro
NOTICIA de Javi Navarro

Una vivienda en ruina no siempre es sinónimo de pérdida. Aunque a simple vista parezca un inmueble sin valor, su precio de mercado puede ser mucho más alto de lo que imaginas si el suelo, la normativa urbanística o la ubicación juegan a su favor. El problema es que tasarla como una casa convencional es uno de los errores más habituales —y más caros— en herencias, ventas o conflictos patrimoniales. Te explicamos cómo se valora realmente una vivienda en ruina y qué factores marcan la diferencia tras preguntar a los expertos de Tecnitasa, empresa de tasación y valoración de inmuebles.

Valorar una vivienda en ruina —especialmente cuando presenta daños estructurales, abandono prolongado o es claramente inhabitable— no consiste en aplicar un simple precio por metro cuadrado. Se trata de un proceso técnico, jurídico y urbanístico que exige rigor, objetividad y conocimiento experto.

En contextos como herencias, ventas complejas, divisiones patrimoniales o procedimientos judiciales, una valoración precisa es clave para evitar conflictos futuros. Muchos errores habituales se producen al aplicar métodos estándar a inmuebles que requieren un análisis específico y adaptado a su estado real.

Desde Tecnitasa explican cómo se calcula el valor de mercado de un inmueble en ruina, qué criterios se utilizan hoy y en qué se diferencia de una tasación convencional, para que comprendas por qué este proceso debe confiarse a especialistas con dominio normativo y técnico.

¿Qué se entiende por inmueble en ruina?

Cuando se habla de una “vivienda en ruina” no se hace referencia únicamente a un inmueble antiguo, deteriorado o pendiente de reforma.

La ruina implica una situación objetiva y acreditable de degradación estructural, riesgo para la seguridad o incompatibilidad urbanística. En otras palabras, no todo inmueble deteriorado está en ruina, ni todo edificio viejo carece de valor.

Definición legal y técnica de inmueble ruinoso

Desde el punto de vista jurídico, la ruina es un concepto indeterminado que debe demostrarse mediante hechos objetivos. Se refiere a un estado real de deterioro que impide el uso normal del inmueble y compromete condiciones básicas como la seguridad, la salubridad o la habitabilidad.

Esta situación se constata tras una inspección técnica en la que se analizan elementos estructurales, constructivos, urbanísticos y documentales. Incluso en inmuebles ruinosos, la tasación exige revisar cimentación, estructura portante, estado del edificio y su encaje normativo.

La evaluación debe alinearse con los criterios del Código Técnico de la Edificación (CTE) y con las obligaciones legales de conservación. Si se confirma que la estructura no garantiza la seguridad, la Administración puede emitir una declaración formal de ruina.

Tipos de ruina: física, económica y urbanística

No todas las ruinas tienen el mismo alcance ni las mismas consecuencias en la valoración. Habitualmente se distinguen tres tipos:

  • Ruina física o técnica: existe un deterioro estructural tan grave que compromete la estabilidad del edificio y hace inviable su reparación.
  • Ruina económica: el coste de las obras necesarias para recuperar la habitabilidad supera un porcentaje relevante del valor del inmueble.
  • Ruina urbanística o legal: el inmueble, además de deteriorado, está fuera de ordenación o incumple la normativa urbanística vigente.

Cada una de estas situaciones condiciona directamente el método de valoración y el resultado final.

Cómo identificar un inmueble en estado ruinoso

La declaración de ruina exige una inspección técnica acreditada que identifique, entre otros aspectos:

  • Deterioro estructural grave: grietas profundas, hundimientos, desplomes.
  • Daños que afectan a la seguridad o habitabilidad: humedades estructurales, fallos de cimentación.
  • Incompatibilidad urbanística: edificaciones fuera de ordenación o no legalizables.
  • Coste de rehabilitación claramente superior al valor del inmueble.

Todo ello debe quedar respaldado por informes técnicos y administrativos que justifiquen la situación de ruina.

Cómo calcular el valor de mercado en inmuebles ruinosos

Cuando la edificación ha perdido su utilidad, el valor de mercado no puede calcularse con métodos convencionales. En estos casos se emplean criterios ajustados que reflejan el valor real del activo en su contexto actual.

Método del valor del suelo y repercusión urbanística

En muchos inmuebles ruinosos, la construcción existente no aporta valor. Por ello, la referencia principal pasa a ser el suelo.

Se valora la parcela como si estuviera libre, teniendo en cuenta:

  • Clasificación y calificación urbanística.
  • Edificabilidad permitida.
  • Usos autorizados.
  • Parámetros normativos vigentes.

Este análisis urbanístico es clave para determinar el potencial real del terreno.

Deducción del coste de demolición y estado del inmueble

Si existe edificación en ruina, se calcula el coste de demolición, que incluye:

  • Trabajos de derribo.
  • Gestión y retirada de residuos.
  • Medidas de seguridad y control ambiental.

Este importe se descuenta del valor del suelo, ajustando la tasación para reflejar el coste real de liberar el solar y hacerlo aprovechable.

Comparación con inmuebles similares ajustados por estado

Cuando el mercado lo permite, se utilizan operaciones recientes de:

  • Parcelas similares.
  • Edificaciones en estado ruinoso.
  • Inmuebles con necesidad de demolición o rehabilitación integral.

Los precios se ajustan en función de ubicación, normativa, estado real y costes asociados, obteniendo así un valor de mercado coherente y defendible.

Factores que influyen en la tasación de una vivienda en ruina

El valor de un inmueble en ruina depende de múltiples variables, no solo de su superficie:

  • Ubicación: sigue siendo determinante, especialmente en zonas con alta demanda o potencial urbanístico.
  • Normativa urbanística: edificabilidad, usos y limitaciones legales.
  • Coste de demolición: variable según materiales, estado y complejidad técnica.
  • Viabilidad de reconstrucción: posibilidad real de edificar de nuevo.
  • Expectativas de revalorización: cambios urbanísticos futuros o regeneración del entorno.

Estos elementos explican por qué un inmueble en ruina puede tener un valor elevado como suelo, pese a que la edificación existente carezca de utilidad.