Cuando ni las vacaciones consiguen quitarte el cansancio: los expertos alertan del ‘work blues’
Volver al trabajo con cierta desgana después de las vacaciones puede formar parte del periodo normal de adaptación. Pero ¿qué ocurre cuando el cansancio, la apatía o incluso la ansiedad regresan también después de un fin de semana o de unos pocos días de descanso? Los expertos apuntan al denominado “work blues”, un fenómeno que, según Hays, ya no está vinculado únicamente al final de las vacaciones de verano y puede revelar un problema más profundo relacionado con la carga de trabajo, la hiperconectividad, la falta de autonomía o la dificultad para separar la vida profesional de la personal.
La diferencia respecto al tradicional síndrome postvacacional está precisamente en su carácter recurrente. El problema no estaría tanto en regresar al puesto de trabajo como en hacerlo a un entorno que vuelve a exigir un elevado esfuerzo después de un periodo en el que la persona había recuperado parte del control sobre su tiempo.
“El work blues nos recuerda que el bienestar no se construye durante las vacaciones, sino en el día a día”, explica Fernando Calvo, Director de People & Culture de Hays para el Sur y Oeste de Europa.
Para el experto, la experiencia de un trabajador está condicionada por múltiples factores, entre los que se encuentran “el liderazgo, la carga de trabajo, la autonomía o la flexibilidad”.
“Cuando esos elementos fallan, unos días de descanso difícilmente compensan el desgaste acumulado”, advierte Calvo.
Qué es el “work blues” y por qué puede aparecer después de descansar
Hays utiliza el término “work blues” para referirse a esa sensación de agotamiento, desmotivación o ansiedad que algunos profesionales experimentan al regresar al trabajo y que ya no aparece exclusivamente después de unas largas vacaciones.
Puede producirse también tras un fin de semana o después de unos pocos días de descanso.
Desde el punto de vista psicológico, el origen del fenómeno no estaría en la reincorporación en sí misma, sino en el fuerte contraste entre el periodo de descanso y las exigencias que vuelven a aparecer inmediatamente después.
Así lo explica Isabel Aranda, doctora en Psicología y experta en Psicología del Trabajo:
“La vuelta al trabajo no suele generar malestar por el hecho de regresar en sí, sino porque desaparece un periodo en el que hemos tenido autonomía, descanso y sensación de control sobre nuestro tiempo”.
El problema puede aparecer al recuperar unas condiciones laborales muy diferentes.
“Cuando volvemos a un entorno con elevadas demandas, interrupciones constantes o escasos recursos para afrontarlas, nuestra mente interpreta ese cambio como un incremento del esfuerzo que va a tener que realizar”, explica Aranda.
Por qué las vacaciones pueden no ser suficientes para recuperarse
Un periodo de descanso no necesariamente permite recuperar todos los recursos psicológicos cuando el trabajador ya llega a sus vacaciones con un importante desgaste acumulado.
Hays se remite al modelo Job Demands-Resources para explicar que la recuperación está condicionada por el equilibrio entre las exigencias laborales y los recursos de los que dispone una persona para hacerles frente.
La compañía recoge además las conclusiones de un estudio publicado en 2025 según el cual la energía con la que un profesional regresa al trabajo depende en gran medida del desgaste que acumulaba antes de las vacaciones, de su necesidad de recuperación y del apoyo que percibe de su organización.
Esto explicaría por qué varios días sin trabajar pueden aliviar temporalmente el cansancio, pero no necesariamente solucionar aquello que lo provoca.
Estas son las señales de alerta cuando el cansancio se repite
Sentir cierta resistencia durante las primeras horas o días posteriores a la reincorporación entra dentro de la normalidad, según los expertos consultados por Hays.
La situación cambia cuando el malestar aparece sistemáticamente y no desaparece con el descanso.
Entre las señales de alerta de un posible burnout que identifica Hays se encuentran:
- Cansancio persistente que no mejora después de descansar.
- Apatía y desmotivación.
- Irritabilidad.
- Dificultades para concentrarse.
- Pérdida de rendimiento.
- Pensamientos frecuentes sobre abandonar el puesto de trabajo.
Esta última señal conecta el bienestar de los trabajadores con otro problema al que se enfrentan las empresas: la fidelización de sus profesionales.
El 69% de los profesionales tiene intención de cambiar de empleo en 2026
Los datos de la Guía del Mercado Laboral de Hays reflejan la magnitud del problema. Según la compañía, el 69% de los profesionales en España tiene intención de cambiar de empleo durante 2026.
Al mismo tiempo, el 35% de las empresas reconoce que la elevada carga de trabajo o el burnout constituye uno de sus principales obstáculos para fidelizar el talento.
Para Fernando Calvo, abordar el bienestar de los empleados requiere ir más allá de añadir beneficios laborales.
“Durante mucho tiempo hemos pensado que el bienestar dependía de ofrecer más medidas o más beneficios, pero la realidad es que empieza en algo mucho más cotidiano: cómo se organiza el trabajo, cómo lideran los equipos y cómo se sienten las personas cada día”, explica.
“Ahí es donde las empresas pueden marcar la diferencia”, sostiene el Director de People & Culture de Hays para el Sur y Oeste de Europa.
La cultura de la urgencia dificulta desconectar del trabajo
Uno de los factores que complican esa recuperación es la creciente dificultad para establecer una frontera clara entre el trabajo y el tiempo personal.
Los datos de Hays indican que el 41% de los profesionales asegura que le resulta difícil desconectar del trabajo debido a la cultura de la urgencia.
Otro 23% señala los mensajes que recibe fuera del horario laboral como uno de los principales obstáculos para conseguir una desconexión real.
La hiperconectividad ha cambiado, además, la manera de descansar.
“Hoy día resulta mucho más difícil desconectar porque el trabajo nos acompaña en el bolsillo”, explica Isabel Aranda.
Y abandonar físicamente el puesto de trabajo no necesariamente significa dejar de pensar en él.
“Aunque no respondamos correos, muchas personas siguen anticipando problemas, pensando en reuniones o revisando notificaciones”, añade la doctora en Psicología.
Por ello, Aranda considera necesario ampliar el propio concepto de desconexión: “Cada vez hablamos menos de desconectar y más de recuperar recursos físicos, cognitivos y emocionales”.
Reuniones, multitarea y cambios constantes de prioridades
A la posibilidad de recibir mensajes y notificaciones prácticamente en cualquier momento se suma la propia organización de la jornada laboral.
Hays señala factores como:
- Agendas cada vez más fragmentadas.
- Reuniones constantes.
- Multitarea.
- Cambios continuos de prioridades.
- Disponibilidad prácticamente permanente.
- Presión por los resultados.
- Incertidumbre provocada por procesos de transformación empresarial.
Todo ello puede provocar que el profesional termine su jornada sin haber conseguido una verdadera desconexión mental.
El “work blues” no se soluciona solamente con más vacaciones
La respuesta que plantea Hays no consiste únicamente en conseguir que los empleados desconecten mejor durante sus vacaciones, sino en evitar que el propio funcionamiento cotidiano de la empresa vuelva a generar el desgaste que el periodo de descanso intenta aliviar.
La compañía considera clave fomentar un liderazgo cercano, mantener cargas de trabajo sostenibles, favorecer la flexibilidad y garantizar verdaderos espacios de recuperación.
“Las vacaciones alivian el cansancio, pero no solucionan un entorno laboral que genera agotamiento de forma continua”, sostiene Fernando Calvo.
Tampoco existe, según el experto, una fórmula que permita eliminar completamente el desgaste. Sin embargo, señala algunos factores que pueden reducirlo.
“Cuando las personas trabajan en un entorno donde se sienten escuchadas, tienen autonomía y unas expectativas realistas, es mucho más fácil que mantengan la motivación y el compromiso a lo largo del tiempo”, concluye el Director de People & Culture de Hays para el Sur y Oeste de Europa.
De esta forma, el denominado “work blues” traslada el foco desde las vacaciones hacia lo que sucede durante el resto del año: si el cansancio y la desmotivación reaparecen sistemáticamente después de cada periodo de descanso, el problema puede no estar en tener que volver a trabajar, sino en las condiciones a las que se regresa.
