España no tiene plan de prevención contra tsunamis

España no tiene plan de prevención contra tsunamis
NOTICIA de Javi Navarro
29.10.2010 - 18:21h    Actualizado 25.06.2021 - 09:35h

Un equipo científico liderado por la Universidad de Cantabria (UNICAN) ha evaluado el riesgo de tsunamis en la costa sureste española. El estudio apunta que el riesgo de tsunami en el Mar de Alborán es “de medio a bajo”. Otro estudio recopila las consecuencias del famoso terremoto del 1 de noviembre de 1755 en la costa de Huelva: un tsunami que generó inundaciones hasta el centro de la ciudad y que “sólo es cuestión de tiempo que vuelva a ocurrir”. En la actualidad, España sigue sin contar con un plan de prevención.

El equipo de científicos, liderados por la Universidad de Cantabria (UNICAN) ha establecido el primer análisis probabilístico basado en simulaciones numéricas para evaluar el riesgo de tsunami en el Mar de Alborán, un área “muy activa”.


“En la zona no se generan tsunamis de gran magnitud como en Cádiz, pero hay más eventos pequeños”, explica Mauricio González, autor principal e investigador en el Instituto de Hidráulica Ambiental (IH Cantabria) de la UNICAN.

El estudio, que se ha publicado en el Turkish Journal of Earth Sciences, revela que el riesgo de tsunamis en el sureste de España es “de medio a bajo”. Las zonas más sensibles y las que tendrían mayor elevación de olas serían las cercanas a Málaga, Adra y Melilla.

“Hablamos de olas de hasta metro y medio que podrían afectar a la operación de puertos (hundimientos de embarcaciones o derrames de petróleo si están operando en ese momento), e inundar zonas bajas con bañistas si es verano”, señala González.

Una probabilidad remota, pero real

La costa sureste de España ha sufrido en las últimas décadas una gran transformación por el turismo y el uso de la costa. Según los investigadores, las infraestructuras construidas podrían verse afectadas por tsunamis, “eventos con poca probabilidad y baja frecuencia, pero con un gran impacto”.

Para González, hoy un tsunami podría ser provocado en las costas españolas por un terremoto de mínimo 6 grados en la escala de Richter en las fallas tectónicas de la costa Atlántica (zona de Cádiz), y “principalmente en el Mediterráneo”. También son posibles los deslizamientos en Baleares.

Sin embargo, todavía no existen medidas de prevención o de alerta para la población española, a pesar de que el Comité de Tsunamis Español elaboró una propuesta de un sistema de alerta frente a tsunamis en el litoral español hace cinco años.

“Estamos frente a un fenómeno de muy baja frecuencia (entre decenas y centenas de años), pero de un efecto devastador cuando ocurre. La lección aprendida del tsunami de Indonesia en 2004, donde más de 230.000 personas murieron, es que puede ocurrir en cualquier lugar del mundo. Por lo tanto en las zonas de riesgo como España, debemos estar preparados”, apostilla el investigador.

Según González, “en España falta conciencia y atención en todos los niveles (central, regional y local), y es fundamental educar e informar a la población expuesta y tomar medidas de prevención”.

El tsunami en 1755 afectó la ciudad de Huelva

Hace 255 años Huelva y Cádiz fueron las ciudades españolas que más sufrieron las consecuencias del terremoto de Lisboa de 1755. Mauricio González junto a otro grupo científico portugués ha analizado también la extensión de la inundación provocada por el tsunami del 1 de noviembre de 1755, a partir de escritos de la época.

Para comprobar el alcance del tsunami, los científicos realizaron simulaciones a partir de modelos matemáticos. “Aunque se desconoce cómo fue la rotura de las fallas submarinas que generaron el terremoto en 1755, las simulaciones que recreamos son parecidas al de 1755”, informa González.

Además, el equipo se basó en un informe del Consejo de Castilla de 1755, y también en el Nuevo y Curioso Romance y el Informe de la Academia del mismo año. Según el trabajo, que ha publicado la revista Natural Hazards and Earth System Sciences, la inundación llegó al centro de la ciudad y hubo muertos.

Las simulaciones revelan que el agua pudo producir una destrucción “considerable” en las áreas más cercanas a la costa como Huelva, Punta Umbria, y Corrales. Como indica el estudio, el fenómeno pudo tener “un impacto dramático” en una gran área cerca de Huelva e inundar hasta los cinco metros entre 82 y 92 km2 del territorio.

“Un evento similar al de 1755 generaría una tragedia en toda la costa, por las urbanizaciones y la ocupación de la costa que encontramos hoy en día. Posiblemente sea una tragedia peor que la de Indonesia si ocurriera en época de verano. Sólo es cuestión de tiempo que vuelva a ocurrir, podría ser mañana, dentro de seis meses o dentro de 50 años, y lo peor es que no estamos preparados”, denuncia el científico.

Indefensos ante la naturaleza

Terremotos, tsunamis, seismos, maremotos… Los fenómenos climatológicos extremos no dejan de aumentar y la mayoría de los países no están preparados para evitar los desastres naturales. El informe de Evaluación Global sobre la Reducción de Riesgos de Desastres de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) propone medidas para evitar más pérdidas humanas y materiales, puesto que el 60 % de los países no toma las medidas necesarias para hacer frente a los desastres naturales.

En los últimos 30 años, cerca de 7.500 desastres naturales se han llevado la vida de más de dos millones de personas en todo el mundo. El 72,5 % de estos fenómenos estuvieron relacionados con el tiempo, el clima o el agua. Para evitar más pérdidas humanas y proponer medidas eficaces para reducir los riesgos, el informe de la OMM revisa y analiza la frecuencia, geografía e impactos de estos desastres.

“Debe haber compromisos nacionales y regionales fuertes para avisar con tiempo a la población, y servicios climatológicos como herramientas elementales para reducir los riesgos de desastre”, explica Michel Jarraud, Secretario general de la OMM.

Tiempo de reacción

A pesar de que cada vez más países den prioridad a la integración de sistemas de alerta en la gestión de respuesta y emergencia, el informe demuestra que todavía el 60 % de los países miembro de la OMM no cuentan con la capacidad técnica para aportar la información meteorológica e hidrológica necesaria para mejorar la gestión de riesgos. Además, muchos de estos países, que son vulnerables a los fenómenos climáticos, no alertan a sus habitantes.

Uno de los objetivos de este trabajo, que tratará con más detalles la relación de los desastres con el cambio climático en la tercera Conferencia Mundial del Clima que se celebrará a finales de agosto en Ginebra (Suiza), es reducir a la mitad las muertes asociadas a los desastres acaecidos de 1994 a 2003 antes de 2019.

Hasta ahora, la sequía de Etiopía en 1983 es el desastre natural que más víctimas humanas ha causado, unas 300.000. Le siguen el terremoto de Tangshan en China en 1976, con 242.000 muertes, y el tsunami que afectó a los países del sureste del Océano Índico en 2004, con más de 226.000 fallecimientos.

En cuanto a las pérdidas materiales, el huracán Katrina que asoló el sureste de Estados Unidos generó las mayores pérdidas por un valor de 125 mil millones de dólares americanos en 2005. En el terremoto de Kobe (Japón) en 1995 fueron 100 mil millones de dólar, y en el de Sichuan (China) en 2008, 30 mil millones.

Según Jarraud, la OMM trabaja para establecer y mejorar la adaptación bilateral y multilateral para la modernización de los Servicios Nacionales Meteorológicos e Hidrológicos. También se están reforzando los sistemas de alerta a través de un enfoque multiriesgo, y la monitorización del desarrollo de riesgos, pronóstico y análisis del tiempo.

Aumentan los desastres

Aunque en los últimos cinco años los desastres se han incrementando, el desarrollo de los servicios meteorológicos con las infraestructuras de observación básicas, y el acceso a la tecnología puntera, han permitido disminuir las muertes a causa de fenómenos meteorológicos.

El informe de la OMM pone además de relieve el estrecho vínculo entre el riesgo de desastre y la pobreza, a lo que también se añade la “incuestionable realidad” del cambio climático global. El riesgo de mortalidad y de pérdidas económicas está sobre todo concentrado en un pequeña parte de la superficie de la Tierra. El análisis demuestra así que el 75 % del riesgo de morir por inundaciones se concentra en tres países: India, China y Bangladesh, tal y como se recoge en la imagen inferior con el mapa multiriesgo por países de la OMM.

En el caso de España, las sequías son el desastre natural que más afecta. De hecho, es el país de la Unión Europea que presenta mayores extensiones de cultivos afectados por la sequía (más de 50.000 kilómetros cuadrados al año). Aunque tiene que lamentar pocas pérdidas humanas en relación a países como China o Indonesia, el riesgo de morir a causa de un desastre natural es del 4 %, siendo las inundaciones el principal peligro.

Un plan de acción eficaz

El informe propone una serie de medidas para mitigar los riesgos de desastres. Para ello, presenta un plan de acción con 20 soluciones y ejemplos de buena práctica que han permitido salvar la vida de muchas personas. El plan se centra sobre todo en los esfuerzos para luchar contra el cambio climático, reforzar la recuperación de la economía de los países afectados, apoyar las iniciativas de la comunidad, mejorar los gobiernos nacionales y locales, incentivar la adopción de marcos de desarrollo de alto nivel, e invertir en medidas sostenibles de reducción del riesgo de desastre.

Mapa multirriesgo de desastres de la OMM

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