España vivió el enero más lluvioso en 25 años: cayó un 85% más de lo normal
Enero de 2026 pasará a la historia climática reciente como el mes de enero más lluvioso del último cuarto de siglo en la España peninsular. Según el avance climatológico publicado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), las precipitaciones alcanzaron 119,3 mm, lo que supone un 85 % más de lo habitual respecto al periodo de referencia 1991-2020.
No se registraba un enero tan húmedo desde 2001. En contraste, el comportamiento térmico fue mucho más estable: la temperatura media mensual fue de 6,0 °C, exactamente en línea con el promedio climático.
A continuación, analizamos qué significan estos datos, dónde llovió más y cómo se comportaron las temperaturas.
Un enero muy húmedo: 185 % de la lluvia normal
El carácter del mes fue calificado como muy húmedo por AEMET. En términos prácticos, significa que en amplias zonas llovió casi el doble de lo habitual para un mes de enero.
Con 119,3 mm de media en la España peninsular:
Fue el séptimo enero más lluvioso desde 1961.
Es el segundo enero más húmedo del siglo XXI, solo superado por 2001.
Representa el 185 % del valor normal del periodo 1991-2020.
Este tipo de comparación se basa en lo que se conoce como periodo climatológico de referencia, que actúa como una “media histórica” para evaluar anomalías o desviaciones.
¿Dónde llovió más en enero de 2026?

El carácter muy húmedo fue generalizado, especialmente en:
Meseta norte
Valle del Guadalquivir
Interior de Andalucía
Castilla-La Mancha
Extremadura
Noreste peninsular
En algunas áreas del interior, sur de Andalucía y noreste el mes llegó a ser extremadamente húmedo.
En cambio:
La cornisa cantábrica presentó valores normales e incluso zonas secas.
En Baleares y Canarias predominó el carácter húmedo o muy húmedo.
Récords de lluvia: Ceuta y Galicia, protagonistas
Entre los datos más llamativos del mes destacan:
Ceuta: 411,2 mm (máximo de su serie desde 2009).
Vigo/aeropuerto: 399,1 mm.
Santiago de Compostela/aeropuerto: 389,3 mm.
Pontevedra: 385,6 mm (valor más alto desde 1986).
En precipitaciones diarias máximas:
92,2 mm en Vigo/aeropuerto (día 26).
88,9 mm en Santiago de Compostela/aeropuerto (día 26).
Estos registros reflejan episodios de lluvia intensa asociados a frentes atlánticos muy activos durante la segunda quincena del mes.
Temperaturas normales, pero con contrastes marcados
Mientras la lluvia rompía registros, la temperatura media mensual fue de 6,0 °C, exactamente igual al promedio 1991-2020.
De los 26 eneros transcurridos en el siglo XXI, 14 fueron más cálidos que el de 2026, lo que sitúa este mes dentro de la normalidad climática actual.
Un episodio frío destacado entre el 4 y el 8 de enero
El evento térmico más significativo ocurrió entre los días 4 y 8:
Temperaturas medias hasta 5 °C por debajo de lo habitual.
Entrada de una masa de aire frío.
Descenso acusado de las mínimas.
La amplitud térmica fue menor de lo normal:
Máximas: 0,7 °C inferiores a lo habitual.
Mínimas: 0,8 °C superiores al promedio mensual.
Esto significa que las noches fueron relativamente suaves en el conjunto del mes, aunque con picos muy fríos puntuales.
Las temperaturas más altas y más bajas del mes
Máximas más altas (Canarias):
Tenerife Sur: 25,1 °C (día 3).
Fuerteventura: 24,4 °C (día 1).
Gran Canaria: 24,3 °C (día 1).
Mínimas más bajas:
Molina de Aragón: -14,0 °C (día 6).
Teruel/aeropuerto: -8,9 °C (día 7).
Pamplona/aeropuerto: -7,0 °C (día 7).
Además, en Jerez de la Frontera se registró una mínima de 16,3 °C el día 29, superando en 0,1 °C el anterior récord de temperatura mínima más alta en esa estación.
¿Qué implicaciones tiene un enero tan lluvioso?
Un mes con precipitaciones un 85 % superiores a la media tiene efectos directos en:
Embalses y reservas hídricas.
Agricultura de invierno.
Riesgo de inundaciones locales.
Recuperación parcial tras periodos de sequía.
Sin embargo, desde el punto de vista climático, un mes aislado no altera por sí mismo las tendencias de fondo. Los expertos insisten en que el análisis debe hacerse en escalas temporales más amplias para evaluar el impacto del cambio climático o la variabilidad natural.
