Las 12 grandes pandemias de la historia que no hay que olvidar


12 pandemias históricas

Las epidemias han estado presentes a lo largo de nuestra historia desde los inicios de los tiempos. Entre las más conocidas está la epidemia de la peste bubónica, pero ha habido muchas más.

La más reciente, la crisis sanitaria por la pandemia de Coronavirus ha hecho aumentar el interés por otras pandemias o epidemias que se han producido en nuestra historia. Y aquí dejamos un repaso de las 12 grandes pandemias de la historia de las que solo hay que aprender, nunca olvidar, para evitar caer en los mismos errores.

Qué es una epidemia?

Una epidemia es una enfermedad que afecta a un determinado grupo humano en un ámbito temporal concreto. Y una endemia es una enfermedad que se asienta de forma permanente en un grupo humano determinado. Sin embargo, una pandemia es una epidemia que afecta a un área mucho mayor, como un continente o incluso el planeta entero, como puede ser el sida en nuestros días.

Desde la peste de Atenas, en plena guerra del Peloponeso, hasta el cólera, el tifus o la malaria, muchas han sido las epidemias, endemias y pandemias que han asolado a los distintos pueblos a lo largo de la historia. Estas son las principales:

12 pandemias históricas

La peste de Atenas

Fue la plaga más devastadora del mundo griego y fue documentada con detalle por el historiador Tucídides. Aquella peste, en la antigüedad a todas las plagas se las llamaba pestes, llegó desde Etiopía y según investigaciones actuales, pudo tratarse de fiebres tifoideas.

Una de sus primeras víctimas fue el gran Pericles y en total pudo afectar a unas 50.000 personas, aunque algunos historiadores hablan de 300.000 fallecidos.

Peste Antonina

Como Grecia, Roma también tuvo su gran plaga en el siglo II, en tiempos de Marco Aurelio, que fue además una de sus insignes víctimas.

La peste antonina, llamada así por el propio emperador, quien pertenecía a la familia de los antoninos, fue devastadora en la capital, Roma, y se extendió por toda Italia llegando incluso a las Galias. Entre otros síntomas, la peste causaba ardor en los ojos y en la boca, sed y abrasamiento interior, fetidez en el aliento, piel enrojecida, tos violenta, gangrenas, delirios y muerte a los nueve días.

Peste justiniana

El emperador Justiniano también padeció una terrible plaga que pudo originarse en Egipto, según la describe Procopio y que comenzaba por una fiebre súbita, seguida de hinchazones en las axilas, los muslos y detrás de las orejas. La peste justiniana, mezcla de varias plagas como la peste bubónica y quizás la viruela o el cólera, fue terriblemente letal, mató a más de 600.000 personas, a razón de unas 10.000 al día.

Peste bubónica o peste negra

La gran epidemia de la Edad Media fue la peste negra, que asoló todo el continente europeo desde mediados del siglo XIV.

La epidemia pudo llegar de la India y lo habría hecho a través de los comerciantes italianos que mantenían relaciones mercantiles con el continente asiático. La letalidad de la peste fue terrible, en algunas zonas alcanzó a los dos tercios de la población y generó una gran despoblación que afectó principalmente al campo, que quedó vacío mientras las ciudades empezaban a llenarse.

La viruela

Introducida por los conquistadores españoles en América, la viruela funcionó en el nuevo continente como una auténtica plaga y fue un aliado esencial de Hernán Cortés en la caída de Tenochtitlán. Se cree que tras la conquista, la viruela pudo esquilmar hasta a un tercio de la población indígena de América. En 1796, se encontraría una vacuna para la viruela.

El cólera

Esta epidemia de origen asiático llegó a Europa en 1830 y causó 30.000 muertes en Londres en menos de dos décadas, hasta que el doctor John Snow descubrió que todas ellas tenían en común el agua del pozo de Broad Street.

La llegada del cólera a España fue aún más devastador y los dos primeros brotes en 1843 y 1854 causaron más de 300.000 muertos. A partir del siglo XX esta enfermedad se trasladó a Asia y África, donde continúa en activo.

El escorbuto

Esta enfermedad era endémica en los viajes transoceánicos y también en los países del Norte durante la Edad Media, de donde viene su nombre. El escorbuto acompañó a los marineros españoles y portugueses durante años, sufriéndola en sus viajes marinos tan ilustres como Vasco de Gama y Magallanes.

Hasta mediados del siglo XVIII no se relacionó con la falta de vitamina C provocada por la carencia de frutas y verduras frescas en la dieta.

Fiebre amarilla

Si los españoles llevaron a América la viruela, sucumbieron allí con frecuencia de fiebre amarilla. Con frecuencia se producían brotes en los meses de verano, para desaparecer durante las estaciones frescas y reaparecer con toda su fuerza el verano siguiente.

Sin embargo, los que ya habían sido contagiados eran mucho más resistentes a enfermar de nuevo. La enfermedad no brotó sólo en la época de la conquista, sino que se extendió hasta el siglo XIX.

La sífilis

Sus primeras referencias se remontan al Renacimiento y el organismo que la causa es el Treponema pallidum. La sífilis es una enfermedad exclusiva del hombre que llegó a Europa procedente de América. Probablemente se propagó por Europa a través de Nápoles en 1495. Fue contagiada por los españoles a las prostitutas italianas y después se propagó por toda Europa como un estigma que se contagiaba con los placeres carnales.

A comienzos del siglo XX, el 15% de la población europea la padecía, entre ellos Beethoven, Oscar Wilde, Colón, Baudelaire, Van Gogh, Nietzsche, James Joyce o Hitler.

La polio

La poliomielitis se conoce desde hace tres milenios, aunque su vacuna tenga poco más de medio siglo y hasta entonces se haya mostrado con persistencia en todos los continentes, sin distinción entre pobres y ricos.

De hecho algunas de las epidemias más importantes se dieron en países como Suecia o Estados Unidos, siendo conocida la que se desarrolló en Nueva York en los años veinte y que contagiaría al presidente Franklin Roosevelt.

La malaria

La malaria o paludismo mata a día de hoy a más de medio millón de personas al año, principalmente en África. Gracias al DDT desapareció de Europa, donde era endémica en países como Grecia o Italia. En España pasó de 400.000 casos y más de 1.300 muertes en 1943 a desaparecer por completo en la década de los sesenta.

El sida

Comenzó oficialmente en junio de 1981 cuando se atribuyó a cinco casos de neumonía en Los Angeles y a otros casos de sarcoma de kaposi. La mayoría de los pacientes eran hombres homosexuales y sexualmente activos, muchos de los cuales sufrían otras enfermedades crónicas.

En 1982 la enfermedad fue bautizada con el nombre de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

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Jessica Pascual es periodista con estudios de postgrado y apasionada del entorno digital. "Me gusta aprender cosas nuevas todos los días. Dando mis primeros pasos en el mundo del SEO".
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