Los 8 errores que pueden encarecer miles de euros la compra de tu primer piso
Comprar una vivienda por primera vez es una de las decisiones económicas más importantes en la vida de una persona. Sin embargo, muchos compradores novatos cometen errores que pueden encarecer la operación en varios miles de euros, comprometiendo su estabilidad financiera a medio y largo plazo.
Uno de los fallos más habituales es centrarse únicamente en la cuota hipotecaria sin calcular el desembolso inicial real ni el coste anual de mantener la vivienda. En la práctica, para comprar un piso suele ser necesario disponer de entre un 20 % y un 30 % del precio del inmueble en ahorros, destinados a la entrada y a los gastos iniciales. Y eso es solo el principio.
A continuación, repasamos los 8 errores más comunes al comprar un piso por primera vez y cómo evitarlos, tal y como advierten los expertos del portal inmobiliario Fotocasa.
1. No tener ahorros suficientes antes de comprar
Muchos compradores se fijan únicamente en la cuota mensual de la hipoteca, pero olvidan que el banco no financia el 100 % del precio de la vivienda en la mayoría de los casos.
En términos generales, es necesario contar con entre un 20 % y un 30 % del precio de la vivienda en ahorros, destinados a:
- La entrada del inmueble.
- Gastos iniciales de la operación.
- Posibles reformas.
- Compra de mobiliario.
No disponer de este colchón financiero puede obligar a asumir préstamos adicionales o a comprometer el ahorro personal desde el primer momento.
2. Buscar piso sin tener clara la financiación
Iniciar la búsqueda sin saber qué importe máximo puede conceder el banco es otro error frecuente. Esto puede llevar a visitar viviendas fuera de presupuesto o a tomar decisiones precipitadas cuando aparece una opción que encaja a nivel emocional, pero no financiero.
Conocer previamente las condiciones hipotecarias y el importe financiable permite buscar vivienda con criterios realistas y evitar decisiones impulsivas.
3. Destinar más del 30 % de los ingresos a la hipoteca
Asumir una cuota demasiado elevada puede comprometer la economía doméstica durante años.
El Banco de España recomienda que la cuota hipotecaria no supere el 30 %–35 % de los ingresos netos del hogar. Esta cifra sirve como referencia para calcular cuánto puede pagarse sin poner en riesgo la estabilidad financiera.
Superar ese umbral puede dejar poco margen para imprevistos, ahorro o cambios en la situación laboral.
4. No tener en cuenta los gastos reales de ser propietario
Más allá de la hipoteca, ser propietario implica asumir una serie de gastos fijos y variables que influyen directamente en el presupuesto anual.
Entre los más habituales están:
- Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI): se paga una vez al año. De forma orientativa, suele situarse entre el 0,3 % y el 1,3 % del valor catastral. Por ejemplo, para un valor catastral de 100.000 €, el IBI puede oscilar entre 300 € y 1.300 € anuales.
- Cuota de comunidad: en España, la media ronda los 100 € al mes. En edificios sencillos puede situarse entre 50 y 60 €, mientras que en inmuebles con ascensor, portero, zonas comunes o garaje puede superar fácilmente los 100 € mensuales.
- Suministros básicos: luz, agua o gas, cuyo coste depende del tamaño de la vivienda, el número de personas y la eficiencia energética.
- Tasa de recogida de basuras: según datos de la ENT, la media se sitúa en torno a 116 € anuales por hogar, aunque depende del municipio.
- Mantenimiento y derramas: pequeñas reparaciones o obras aprobadas en la comunidad pueden suponer gastos adicionales imprevistos.
No valorar todos estos costes puede hacer que el presupuesto mensual real sea muy superior al previsto inicialmente.
5. No investigar el precio medio de la zona
Desconocer el valor medio del barrio puede llevar a pagar por encima del precio de mercado.
Sin una referencia clara, es difícil saber si el importe solicitado es razonable o si existe margen de negociación. Esta falta de información puede traducirse en miles de euros de diferencia en el precio final.
6. No negociar el precio o las condiciones
Aceptar el precio de salida como definitivo es otro error habitual.
En muchos casos, puede existir margen de negociación, especialmente si la vivienda lleva tiempo en el mercado, necesita reformas o está por encima del valor medio de la zona. Negociar puede suponer un ahorro significativo en la operación.
7. No revisar la situación legal y el estado del edificio
Antes de firmar, es fundamental solicitar la nota simple del Registro de la Propiedad, que permite comprobar:
- Quién es el propietario del inmueble.
- Si existen cargas o hipotecas.
- Si hay deudas o limitaciones legales.
Revisar este documento ayuda a evitar problemas posteriores que pueden encarecer la compra.
Además, conviene comprobar si el edificio ha pasado la Inspección Técnica del Edificio (ITE) y si existen derramas aprobadas o previstas en la comunidad.
8. No comprobar ruidos, orientación y luz natural
Visitar el piso una sola vez puede ocultar factores que afectan al confort y, en consecuencia, al valor real de la vivienda.
El ruido del entorno, la orientación o la entrada de luz natural influyen directamente en la calidad de vida. Observar el inmueble en distintos momentos del día permite detectar posibles inconvenientes antes de tomar una decisión.
Comprar con información es la mejor forma de ahorrar
Comprar un piso por primera vez no es solo una cuestión de precio de venta. El ahorro previo, la capacidad real de financiación, los gastos anuales y el estado legal del inmueble son factores que pueden marcar una diferencia de miles de euros.
Analizar cada uno de estos puntos con detalle permite evitar errores costosos y tomar decisiones con mayor seguridad financiera desde el primer momento.
