El error al pagar con tarjeta de crédito que puede hacer que una compra de 600 euros te cueste más de 800
Una compra de 600 euros puede acabar costando más de 800 si se paga con una tarjeta de crédito aplazando la deuda con una cuota mensual demasiado pequeña. El problema no está en utilizar la tarjeta, sino en desconocer cómo se devolverá el dinero y qué intereses se aplicarán.
El Banco de España pone un ejemplo muy claro: financiar compras por valor de 600 euros pagando una cuota de 20 euros al mes y con un interés del 20 % puede generar 209,60 euros solamente en intereses. Incluso aunque la tarjeta devolviera un 5 % de las compras, el cliente recibiría 30 euros de bonificación frente a los más de 200 euros pagados en intereses.
Por eso, antes de utilizar una tarjeta de crédito conviene saber si la compra se cargará íntegramente a final de mes o si se está activando un crédito aplazado. También hay que conocer la TAE, las comisiones y qué ocurre si se elige una cuota mensual muy pequeña.
Además, utilizar bien una tarjeta no consiste únicamente en evitar intereses. Hay que protegerla frente a fraudes, revisar los cargos y extremar las precauciones tanto en comercios como al comprar por Internet.
El error que puede hacer que una compra de 600 euros termine costando más de 800
Una de las principales ventajas de una tarjeta de crédito es que permite comprar aunque el dinero no salga inmediatamente de la cuenta. Pero esa facilidad puede convertirse en un problema si se confunde aplazar el momento del cargo con financiar la compra durante varios meses.
El Banco de España utiliza una simulación especialmente ilustrativa. Si se aplazan compras por valor de 600 euros con:
- Una cuota mensual de 20 euros.
- Un tipo de interés del 20 %.
- Un plazo resultante de 40 meses.
Los intereses acumulados alcanzarían los 209,60 euros.
Esto significa que esas compras de 600 euros terminarían suponiendo un desembolso total de 809,60 euros.
Y hay otro detalle importante. Si esa misma tarjeta ofreciera un 5 % de devolución sobre las compras, el cliente recibiría solamente 30 euros.
Ahorrar 30 euros mediante una bonificación no compensa pagar 209,60 euros en intereses por financiar esas mismas compras.
Por eso no hay que valorar una tarjeta únicamente por sus descuentos, regalos o devoluciones de dinero. Antes hay que comprobar cuánto cuesta utilizar el crédito que lleva asociado.
Pagar a final de mes no es lo mismo que aplazar la deuda
Una tarjeta de crédito puede ofrecer diferentes formas de pago y es fundamental saber cuál está activada.
Una de las modalidades habituales consiste en acumular las compras realizadas durante un periodo y cobrarlas íntegramente en una fecha determinada, normalmente al mes siguiente.
Otra posibilidad es fraccionar o aplazar el pago.
En este segundo caso estamos utilizando financiación y pueden aplicarse intereses.
Por ejemplo, no es lo mismo gastar 500 euros durante el mes y que el banco cargue esos 500 euros íntegramente en la fecha acordada que devolverlos mediante cuotas de 25 o 50 euros mensuales.
Antes de aplazar una compra conviene comprobar:
- El tipo de interés.
- La TAE.
- La cuota mensual.
- Cuántos meses se tardará en devolver el dinero.
- Cuánto se habrá pagado en total al terminar.
La cifra verdaderamente útil no es solamente “pagaré 30 euros al mes”, sino saber cuánto terminará costando aquello que se ha comprado.
Cuidado con las tarjetas revolving y las cuotas demasiado pequeñas
Este problema es especialmente importante con las tarjetas revolving.
En este tipo de tarjeta, las compras se incorporan a una línea de crédito que se devuelve mediante cuotas periódicas. A medida que se devuelve dinero puede volver a quedar crédito disponible para realizar nuevas compras.
El riesgo aparece cuando se establece una cuota mensual muy baja.
Una parte de lo que se paga cada mes se destina a intereses y otra a devolver el capital pendiente. Si la cuota es demasiado pequeña, la deuda disminuye muy lentamente.
Y si mientras tanto se siguen realizando compras, puede prolongarse todavía más.
Una cuota mensual pequeña no significa necesariamente que la tarjeta sea barata. Puede significar justamente lo contrario: que se tardará mucho más en devolver la deuda y se pagarán más intereses.
Los descuentos y el cashback solamente compensan si no pagas más por otro lado
Algunas tarjetas ofrecen descuentos en determinados establecimientos, puntos, millas, seguros, acceso a salas VIP o devolución de una parte del dinero gastado, lo que habitualmente se conoce como cashback.
Estas ventajas pueden resultar interesantes, pero hay que hacer números.
Una devolución del 1 %, 2 % o incluso del 5 % puede perder todo su atractivo si para conseguirla se están pagando intereses elevados por aplazar las compras.
También conviene comprobar si existen:
- Comisiones de emisión o mantenimiento.
- Un gasto mínimo obligatorio.
- Límites máximos de devolución.
- Comisiones por sacar dinero.
- Comisiones por utilizar la tarjeta en otra divisa.
Una tarjeta que se anuncia como gratuita tampoco implica necesariamente que utilizar su crédito sea gratis. Puede no tener comisión de emisión o mantenimiento y, sin embargo, aplicar intereses si se aplazan las compras.
Revisa los seguros incluidos en la tarjeta antes de contratar otros
Algunas tarjetas de crédito incluyen seguros asociados, aunque las coberturas varían enormemente entre entidades y productos.
Entre los más habituales pueden encontrarse:
- Seguros de viaje: pueden incluir determinadas coberturas ante accidentes, incidencias con equipajes o transportes.
- Seguros de accidentes: vinculados, en determinados productos, a viajes o desplazamientos pagados con la tarjeta.
- Protección de compras: algunas tarjetas ofrecen coberturas sobre determinados productos adquiridos con ellas.
- Seguros vinculados al uso fraudulento: pueden incorporar determinadas coberturas adicionales según el contrato.
No hay que dar por hecho que una tarjeta incluye todas estas protecciones. Hay que consultar las condiciones particulares y comprobar también qué requisitos deben cumplirse para activar la cobertura.
Por ejemplo, determinados seguros de viaje solamente entran en funcionamiento si los billetes se han pagado con esa tarjeta.
Cómo pagar con tarjeta de forma segura en una tienda
La segunda parte de utilizar bien una tarjeta consiste en evitar que termine en manos de un delincuente o que alguien consiga sus datos.
Al pagar en un establecimiento:
- Comprueba el importe que aparece en el TPV antes de acercar la tarjeta o autorizar la operación.
- No permitas que otras personas vean el PIN cuando tengas que introducirlo.
- No facilites el PIN a nadie.
- No pierdas de vista la tarjeta si es necesario entregársela a otra persona.
- Activa las notificaciones de operaciones de tu banco si están disponibles.
- Revisa periódicamente los movimientos de la cuenta.
Con los pagos contactless es especialmente fácil acostumbrarse a acercar la tarjeta o el móvil al terminal sin mirar la pantalla.
Antes de hacerlo, comprueba siempre cuánto te están cobrando.
No necesitas siempre el resguardo del TPV, pero sí comprobar el importe
Cuando después de pagar preguntan “¿quieres copia?”, no es imprescindible aceptar siempre el resguardo en papel.
Lo importante es comprobar antes que la cantidad que aparece en el terminal coincide con lo que tienes que pagar.
También es recomendable conservar el ticket de compra, en papel o en formato electrónico, al menos hasta comprobar que el cargo realizado en la cuenta es correcto.
Y si utilizas un cajero y decides imprimir un justificante, conviene tener cuidado con dónde termina. En esta información explicamos por qué no debes tirar sin más el comprobante del cajero automático.
Cómo utilizar una tarjeta de forma segura en un cajero
Los cajeros automáticos también pueden ser utilizados para intentar obtener los datos de una tarjeta.
Una de las técnicas utilizadas por los delincuentes es el skimming, que consiste en manipular el cajero o colocar dispositivos para capturar información de la tarjeta y, en determinados ataques, conseguir también el PIN.
En esta guía puedes ver cómo funcionan los aparatos de skimming instalados en cajeros para clonar tarjetas.
Al utilizar un cajero:
- Observa el lector de tarjetas antes de introducirla.
- No utilices el terminal si detectas piezas extrañas, elementos superpuestos o alguna manipulación sospechosa.
- Cubre el teclado con la mano al introducir el PIN.
- No aceptes ayuda de desconocidos si el cajero da algún problema.
- Si el cajero retiene la tarjeta sin motivo aparente, contacta inmediatamente con tu banco.
- Comprueba posteriormente los movimientos de la cuenta.
Cómo pagar con tarjeta de forma segura por Internet
En las compras online el riesgo es diferente porque no hace falta que un delincuente tenga físicamente la tarjeta para intentar utilizarla.
El número, la fecha de caducidad y el código de seguridad pueden ser suficientes para intentar realizar operaciones fraudulentas.
Antes de introducir estos datos:
- Comprueba que estás en la página correcta del comercio.
- Desconfía de enlaces recibidos mediante correos electrónicos o mensajes que te presionen para pagar inmediatamente.
- Comprueba la identidad y los datos del vendedor.
- Desconfía de precios extraordinariamente bajos.
- Comprueba las condiciones de compra, devolución y reclamación.
- No facilites datos de la tarjeta respondiendo a un correo electrónico.
Que una página utilice HTTPS es necesario para proteger la transmisión de información, pero el candado o HTTPS no demuestran por sí solos que una tienda sea legítima. Una web fraudulenta también puede utilizar una conexión cifrada.
La confirmación de la compra desde la app del banco añade una capa de seguridad
En muchas compras online, después de introducir los datos de la tarjeta, el usuario debe confirmar la operación mediante el sistema establecido por su banco.
Puede consistir, por ejemplo, en acceder a la aplicación bancaria y autorizar la compra o utilizar otro mecanismo de autenticación.
Si una supuesta tienda, banco o servicio te solicita mediante un correo electrónico o mensaje que facilites contraseñas, claves bancarias o códigos de seguridad, desconfía.
Una entidad bancaria no necesita que respondas a un correo electrónico proporcionando los datos completos de tu tarjeta para verificar tu identidad.
Una tarjeta virtual o de saldo limitado puede reducir el riesgo al comprar online
Para quienes compran habitualmente por Internet, otra opción es utilizar una tarjeta destinada específicamente a estas operaciones.
INCIBE recomienda valorar tarjetas de recarga o con saldo limitado para las compras online.
La ventaja es sencilla: si los datos terminan comprometidos, la exposición puede quedar limitada al dinero disponible en esa tarjeta en lugar de utilizar directamente la tarjeta principal asociada a todos los fondos de la cuenta.
Algunos bancos ofrecen también tarjetas virtuales desde sus propias aplicaciones.
Qué hacer si encuentras un cargo de la tarjeta que no reconoces
Si al revisar la cuenta aparece una compra que no recuerdas, comprueba primero que no corresponda a un comercio cuyo nombre bancario sea diferente al establecimiento en el que compraste.
Si estás seguro de que no has autorizado la operación, hay que actuar cuanto antes.
Comunica inmediatamente el cargo al banco y solicita el bloqueo de la tarjeta si existe riesgo de que sus datos hayan sido comprometidos.
Aunque existe un plazo legal para reclamar operaciones no autorizadas, esperar puede permitir que se produzcan nuevos cargos.
También conviene guardar toda la documentación y comunicaciones relacionadas con la operación para realizar la correspondiente reclamación.
Qué hacer inmediatamente si te roban o pierdes la tarjeta
No esperes a comprobar si alguien intenta utilizarla.
En cuanto detectes la pérdida o robo:
- Bloquea la tarjeta inmediatamente desde la aplicación bancaria, la web o mediante el teléfono habilitado por la entidad.
- Comprueba los últimos movimientos para detectar operaciones que no hayas realizado.
- Denuncia el robo ante la Policía, Guardia Civil o juzgado cuando corresponda.
- Reclama al banco cualquier operación no autorizada.
Desde el momento en el que comunicas la pérdida o robo a la entidad, el banco debe hacerse cargo de las operaciones posteriores que no hayas autorizado.
¿Cuánto dinero puedes perder si utilizan tu tarjeta antes de bloquearla?
Este punto ha cambiado respecto a las recomendaciones antiguas sobre tarjetas.
Con carácter general, si una tarjeta perdida o robada se utiliza fraudulentamente antes de que el titular comunique el problema al banco, la responsabilidad del cliente por esas operaciones puede alcanzar un máximo de 50 euros.
Una vez comunicada la pérdida o robo, el titular queda liberado de responsabilidad sobre las operaciones posteriores que no haya realizado.
Hay una excepción importante: esta protección puede no aplicarse de la misma manera si el banco demuestra fraude o negligencia grave por parte del titular.
Por ejemplo, guardar el PIN escrito junto a la tarjeta o no comunicar su desaparición cuando se conoce puede generar problemas a la hora de reclamar.
Consejos para utilizar la tarjeta en el extranjero
Antes de viajar conviene revisar las condiciones de la tarjeta y no esperar a estar en el destino para descubrir sus comisiones.
Comprueba:
- Si cobran comisión por realizar compras fuera de España.
- Qué tipo de cambio aplican si pagas en una moneda distinta al euro.
- Qué comisión tiene sacar dinero de un cajero.
- Cuál es el límite diario de pagos y retiradas.
- Cómo bloquear la tarjeta desde el extranjero.
También puede ser útil viajar con una segunda tarjeta guardada en un lugar diferente por si la principal se pierde, es robada o deja de funcionar.
Y si las vacaciones han terminado dejando gastos pendientes en la tarjeta, en esta otra guía explicamos cómo pagar las deudas de las vacaciones.
La regla para saber si realmente estás sacando provecho a tu tarjeta
Una tarjeta de crédito puede ofrecer comodidad, seguros, descuentos, devolución de dinero y otras ventajas. Pero ninguna bonificación compensa automáticamente los intereses de una deuda mal gestionada.
Antes de financiar cualquier compra hazte tres preguntas:
- ¿Cuánto dinero estoy pidiendo prestado?
- ¿Cuánto voy a pagar en total?
- ¿En qué fecha habré terminado de devolverlo?
Si solamente sabes cuál será la cuota mensual, te falta una parte fundamental de la información.
El ejemplo de los 600 euros lo demuestra: una cuota de solo 20 euros parece fácil de asumir, pero prolongarla durante 40 meses con un interés del 20 % supone pagar 209,60 euros adicionales.
El mejor uso de una tarjeta de crédito no consiste en conseguir la cuota mensual más baja, sino en conocer el coste total y evitar pagar intereses innecesarios.
