Sin embargo, las empresas que no llevan a cabo este tipo de revisiones, porque el contexto económico no lo requiere o porque obtienen los resultados esperados, acumulan ineficiencias y pierden la oportunidad de estar bien preparadas para afrontar futuras situaciones de crisis.
En un contexto de recesión económica como el actual, las compañías que se han anticipado tienen adquirida la capacidad de reacción y son capaces de adaptarse con mayor facilidad a situaciones exigentes sin recibir un impacto significativo en su rentabilidad. Por el contrario, aquellas que se han dejado llevar sufren graves consecuencias perdiendo su capacidad competitiva y, en la mayoría de los casos, viéndose obligadas a recortar drástica e incoherentemente sus recursos. Además, una vez tomadas estas medidas de emergencia, deben redistribuir los recursos para hacer frente a los mismos procesos de trabajo que ya eran ineficientes.
La consultora ABANTIA, compañía independiente especializada en mejorar la gestión de los procesos de trabajo clave, apuesta por la reingeniería de procesos como la medida más adecuada, tanto a nivel preventivo como correctivo.
En palabras de Pilar Muntan, Directora Asociada de ABANTIA GROUP, "el día a día de los directivos no les permite disponer del tiempo ni de la perspectiva necesarios para optimizar los procesos clave de sus organizaciones. Especialmente cuando el contexto económico es, como en la actualidad, desfavorable, la experiencia y la dedicación de una consultoría de mejora de procesos consigue implantar los cambios necesarios para incrementar el beneficio económico de forma rápida y perdurable en el tiempo".
Un proyecto de reingeniería de procesos liderado por una consultora externa permite, a corto plazo, alcanzar unos resultados que supondrían una gran inversión de tiempo por parte del equipo directivo de la empresa. El retorno de la inversión en este tipo de proyectos es seguro y rápido, obteniéndose en buena parte de los casos un beneficio de 5 a 7 veces la inversión, con lo que antes de que finalice la propia implantación del proyecto éste ya está económicamente amortizado.
Pilar Muntan comenta que siguiendo la metodología adecuada, "en dos semanas se define cuál es el potencial de mejora, tanto cualitativa como cuantitativamente, y cuál es el plan de actuación; en 4 semanas se obtienen los primeros resultados de impacto en la cuenta de resultados; en 8, se implantan los cambios necesarios para la organización; y sólo 16 semanas después de iniciar el proyecto, la empresa, que inicialmente acumulaba numerosas ineficacias e ineficiencias tendrá completamente consolidados los cambios y la garantía que estas mejoras perdurarán en el tiempo".