Intolerancia a la lactosa, síntomas y alimentos prohibidos

Intolerancia a la lactosa: Síntomas y alimentos prohibidos
NOTICIA de Jessica Pascual
16.08.2021 - 11:42h    Actualizado 10.09.2021 - 10:06h

Las personas que tienen intolerancia a la lactosa no pueden digerir el azúcar (lactosa) que contienen algunos productos lácteos, como la leche y sus derivados. Y, si los consumen, sufren problemas digestivos leves como diarrea, cólicos, gases e hinchazón.

En esta guía te detallamos cómo saber si una persona es intolerante a la lactosa, los principales síntomas de esta enfermedad y los alimentos prohibidos que debes evitar en la dieta si tu organismo no digiere bien este componente.

Causas y síntomas

La intolerancia a la lactosa aparece en personas que no tienen la cantidad suficiente de una enzima del intestino (lactasa) que es la que se encarga de ayudar al organismo a digerir el azúcar de la leche (lactosa).

La lactasa divide a la lactosa en dos azúcares simples diferentes para facilitar el proceso de la digestión. Al no tener suficiente cantidad de esta enzima, las personas con intolerancia a la lactosa no pueden descomponerla y, como consecuencia, este azúcar pasa del intestino delgado al grueso provocando la acumulación de gases y ácidos.

Las personas que son intolerantes a la lactosa, por norma general, sólo experimentan los síntomas si consumen algún alimento lácteo prohibido en su dieta. Si por ejemplo una persona que no sabe que es intolerante a este azúcar, toma un vaso de leche o come un sándwich de pan blanco con embutido, sufrirá los siguientes síntomas:

  • Diarrea
  • Cólicos
  • Gases o hinchazón
  • Náuseas
  • Distensión abdominal
  • Sonidos abdominales

Todos estos síntomas pueden aparecer de forma individual o simultánea y suelen experimentarse transcurrido un tiempo tras el consumo de alimentos con lactosa. En concreto, surgen cuando el organismo comienza a hacer la digestión, entre los 30 minutos y las dos horas siguientes al consumo. Los síntomas que aparezcan en el organismo así como su gravedad dependerán principalmente de dos factores:

  • Cantidad de lactosa ingerida
  • Tipo de alimento

La intolerancia a la lactosa es una enfermedad que puede aparecer tanto en niños como en adultos. Y su factor desencadenante puede ser genético o derivado de alguna enfermedad como por ejemplo el síndrome del intestino irritable.

Cómo saber si soy intolerante a la lactosa

Si notas alguno de los síntomas que hemos explicado en el apartado anterior después de consumir alimentos como la leche y sus derivados, es importante que acudas al médico para que te realicen las pruebas necesarias y pueda ofrecerte un diagnóstico y tratamiento.

Hay dos pruebas que se realizan a los pacientes para diagnosticar si tienen intolerancia o no a la lactosa. Una de ellas es a través de los niveles de azúcar en sangre y otra se realiza mediante una prueba de aliento.

  1. Prueba del aliento con hidrógeno. Consiste en que el paciente dé una muestra de su aliento soplando en un tubo y repita la acción tras haber consumido un alimento con lactosa. Si la segunda prueba indica que tiene niveles altos de hidrógeno y metano, dignifica que es intolerante a la lactosa.
  2. Test de intolerancia. Esta prueba consiste en la medición del azúcar en sangre de una persona tras consumir alimentos con lactosa. Si los análisis reflejan que la glucosa no sube tras el consumo de este alimento, quiere decir que el paciente no consigue diferir de forma adecuada la lactosa y, como consecuencia, es intolerante.

Alimentos prohibidos

Las personas intolerantes deben evitar a toda costa el consumo de los siguientes alimentos para no sufrir problemas digestivos. La lista de productos prohibidos, puede ser fácilmente sustituida por otros alimentos.

  • La leche. La lactosa está presente en la mayoría de tipos de leche, desde la de vaca, de cabra, de oveja, de búfala, la leche humana, en polvo o condensada. Las personas que sufran esta intolerancia y quieran consumir leche, tendrán que apostar por productos específicamente elaborados sin lactosa.
  • Yogures y mantequilla. Los yogures, ya sean líquidos, griegos o normales, así como la mantequilla, tienen lactosa porque son alimentos derivados de la leche.
  • Lo mismo sucede con alimentos como la nata, en cualquiera de sus formatos, la bechamel y el queso fresco o curado.
  • Postres. Los postres extraídos y derivados de la leche como las natillas, el flan, el arroz con leche o los helados quedan totalmente prohibidos para las personas intolerantes a la lactosa.

Por otra parte, hay alimentos como los que detallamos a continuación, que pueden contener lactosa, aunque no siempre y, por tanto, lo mejor antes de comprarlo es revisar las etiquetas.

  • Bebidas alcohólicas. Sí, algunas bebidas con alcohol elaboradas a través de procesos como la fermentación o la destilación pueden contener lactosa. Es el caso, por ejemplo, de la cerveza.
  • Bollería, tartas, pasteles y dulces. La comida procesada suele tener lactosa. Y la bollería industrial y los dulces no son una excepción. En este caso las personas intolerantes tienen que apostar por alimentos que especifiquen que no tienen este componente en su elaboración.
  • Sopas o cremas de sobre. Todos los caldos, cremas o sopas de sobre que vienen preparadas en forma de polvo deben quedar excluidas de tu dieta porque contienen lactosa. Lo mismo sucede con algunas salsas.
  • Pan blanco. Las personas con intolerancia a este ingrediente deben prescindir el pan blanco o cualquier otro pan que lleve leche en su elaboración. Por el contrario, pueden seguir comiendo este producto siempre y cuando no tenga lactosa. Es el caso del pan de maíz, trigo o centeno.
  • Embutidos. Algunos embutidos tienen lactosa. Desde el chorizo, salchichón, jamón de york… En este caso, para comer algún tipo de fiambre tendrás que fijarte bien en que sea un producto elaborado específicamente sin lactosa. Si no aparece detallado en la etiqueta, no lo puedes comer.
  • Platos precocinados. No hay una regla general, pero antes de comprar cualquier tipo de elaboración preparada tienes que leer con detalle la etiqueta para asegurarte de que no contienen lactosa.
  • Congelados. Algunos de estos productos que vienen preparados en bolsas congeladas, como por ejemplo las patatas fritas o croquetas, pueden contener lactosa para mejorar tanto su conservación como potenciar su sabor. Al igual que sucede con los platos precocinados, antes de comprar cualquier producto congelado es fundamental que leas la etiqueta con detalle.
  • Condimentos. Todos los productos que se utilizan para potenciar el sabor de algunas comidas suelen contener lactosa.

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