El error que puede alargar hasta dos años el desahucio de un inquilino que no paga
¿Tu inquilino ha dejado de pagar el alquiler? El impago de las mensualidades es uno de los mayores temores de los propietarios. Sin embargo, no todos los casos son iguales. Mientras algunos arrendatarios atraviesan dificultades económicas puntuales, otros utilizan el contrato de alquiler como parte de una estrategia para acceder a una vivienda y dejar de pagar poco después.
Estos últimos son los llamados morosos profesionales o inquiocupas. Conocen los procedimientos legales, aprovechan cualquier error del propietario y pueden prolongar durante meses, e incluso años, la recuperación de la vivienda.
En esta guía te explicamos cómo detectar a un moroso profesional, qué hacer si el inquilino deja de pagar y cuáles son los pasos legales para recuperar tu vivienda.
Qué diferencia hay entre un inquilino moroso y un moroso profesional
No todos los impagos tienen el mismo origen. Por un lado están los inquilinos que atraviesan una situación económica complicada debido a la pérdida de empleo, una enfermedad o cualquier imprevisto que les impide pagar temporalmente la renta.
Por otro lado están los llamados morosos profesionales o inquiocupas. Son personas que acceden legalmente a una vivienda mediante la firma de un contrato de alquiler para dejar de pagar poco después. A diferencia de un okupa tradicional, entran en la vivienda con autorización del propietario y utilizan el propio contrato para dificultar el proceso de desalojo. Este tipo de arrendatarios suelen conocer bien los procedimientos judiciales y las opciones que tienen para retrasar su salida de la vivienda.
Cómo detectar a un moroso profesional antes de firmar el contrato
No existe una fórmula infalible para saber si una persona dejará de pagar en el futuro, pero sí hay señales que pueden hacer saltar las alarmas. Algunos indicios habituales son:
- Ofrecer varios meses de alquiler por adelantado para generar confianza.
- Presentar documentación incompleta o difícil de verificar.
- Mostrar resistencia a facilitar información laboral o financiera.
- Insistir en mantener los suministros a nombre del propietario.
- Intentar acelerar la firma del contrato sin aportar todas las garantías.
Si quieres profundizar en este aspecto, puedes consultar esta guía sobre cómo saber si un inquilino va a pagar el alquiler.
Cómo evitar alquilar una vivienda a un moroso
La prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar problemas futuros. Antes de firmar un contrato conviene revisar:
- Contrato de trabajo.
- Últimas nóminas.
- Nivel de ingresos.
- Estabilidad laboral.
- Referencias de alquileres anteriores.
También puede ser recomendable contratar un seguro de impago de alquiler, especialmente cuando la renta constituye una fuente importante de ingresos para el propietario.
Además, estas son algunas de las reglas básicas para elegir inquilino antes de alquilar una vivienda.
Qué hacer si el inquilino deja de pagar
Si se produce el primer impago, lo más recomendable es actuar con rapidez. Lo primero debe ser intentar una solución amistosa. En algunos casos puede tratarse de un problema puntual que se resuelva con una conversación y un acuerdo de pago.
Sin embargo, si el arrendatario evita responder o incumple los compromisos adquiridos, conviene iniciar cuanto antes los siguientes pasos para evitar que la deuda siga creciendo.
Enviar un burofax para reclamar la deuda
Cuando la vía amistosa no funciona, el siguiente paso es realizar una reclamación formal. La opción más habitual es enviar un burofax con certificación de contenido y acuse de recibo. En este documento debe constar:
- La cantidad adeudada.
- El plazo para realizar el pago.
- La advertencia de que se iniciarán acciones judiciales si no se regulariza la situación.
Este paso resulta especialmente importante porque puede limitar algunas opciones defensivas del inquilino durante el procedimiento judicial posterior.
Cómo iniciar el desahucio de un inquilino moroso
Si el impago continúa, el propietario puede acudir a los tribunales. La demanda puede perseguir:
- La recuperación de la vivienda.
- El cobro de las rentas pendientes.
- Ambas cosas al mismo tiempo.
Para presentar la demanda conviene aportar:
- Contrato de alquiler.
- Documentación que acredite la propiedad de la vivienda.
- Burofax o requerimientos previos.
- Justificantes de las mensualidades impagadas.
Qué puede hacer el inquilino para retrasar el procedimiento
Una de las razones por las que los morosos profesionales generan tantos problemas es que conocen perfectamente los mecanismos legales para ganar tiempo. Entre las actuaciones más habituales destacan:
- Oponerse a la demanda.
- Presentar alegaciones para retrasar el juicio.
- Intentar negociar acuerdos para prolongar su estancia.
- Aprovechar errores procesales cometidos por el propietario.
Además, existe la denominada enervación del desahucio, que permite al inquilino pagar la deuda y mantener el contrato en determinadas circunstancias. Por eso es tan importante actuar correctamente desde el primer momento.
Cómo afecta la Ley de Vivienda a los desahucios
La Ley de Vivienda introdujo nuevos requisitos cuando el arrendatario se encuentra en situación de vulnerabilidad. En determinados casos es necesario informar a los servicios sociales y a las administraciones competentes, lo que puede añadir nuevos trámites y retrasar el procedimiento. Esto no significa que el propietario pierda el derecho a recuperar su vivienda, pero sí que el proceso puede prolongarse más de lo esperado.

Cuánto tarda realmente echar a un inquilino moroso
Esta es una de las preguntas que más preocupan a los propietarios. En términos generales, un procedimiento de desahucio por impago puede tardar entre seis y ocho meses. El tiempo medio ronda los 246 días.
Sin embargo, cuando intervienen morosos profesionales que conocen las estrategias para retrasar el proceso, los plazos pueden aumentar considerablemente. Si se suman los meses que el propietario tarda en detectar el problema, los intentos de negociación y el procedimiento judicial, algunos casos pueden acercarse a los dos años.
Lo que nunca debe hacer un propietario
Aunque la situación resulte frustrante, hay determinadas actuaciones que pueden volverse en contra del propietario. Por ejemplo:
- No cambiar la cerradura.
- No cortar suministros.
- No acceder a la vivienda sin autorización.
- No amenazar ni coaccionar al inquilino.
Estas acciones pueden generar problemas legales adicionales y complicar aún más la recuperación de la vivienda.
Si además te enfrentas a una ocupación sin contrato, puedes consultar esta guía sobre qué hacer si ocupan tu casa.
