Deuda buena o deuda mala: en qué sí merece la pena endeudarse y en qué no

Deuda buena o deuda mala: en qué sí merece la pena endeudarse y en qué no
Foto del periodista Javi Navarro
NOTICIA de Javi Navarro

Hay errores que arruinan tus finanzas a largo plazo, como pagar durante años algo que ya no usas. La diferencia entre una deuda que impulsa tu futuro y otra que lastra tus finanzas está en para qué la utilizas y durante cuánto tiempo la pagas. En un contexto en el que cada vez es más habitual recurrir al crédito —tarjetas, financiación en tiendas o fórmulas como el “compra ahora y paga después”—, el Banco de España insiste en la importancia de distinguir entre deuda útil y deuda perjudicial para evitar problemas económicos a medio y largo plazo.

Tal y como explica Roberto España, jefe de la División de Educación Financiera del Banco de España, en el podcast de RTVE Economía de bolsillo, no todas las deudas son iguales ni tienen el mismo impacto en la economía doméstica.

Qué es la deuda buena y la deuda mala, según el Banco de España

La deuda buena es aquella que genera un beneficio futuro o mejora tu situación económica, mientras que la deuda mala es la que financia gastos que desaparecen rápidamente y siguen pesando en tu bolsillo durante meses o años.

“Yo creo que sí que hay deuda buena y deuda mala”, explica Roberto España, que propone entenderlo con un ejemplo empresarial: “Deuda buena es la que contribuye a mejorar la productividad […] pero si te endeudas para pagar la fiesta de Navidad de los empleados, eso lo disfrutas en ese rato y luego lo estás pagando durante mucho tiempo”.

Trasladado a la economía personal, estos son algunos ejemplos claros:

  • Deuda buena: formación, estudios o un máster —porque generan ingresos futuros—.
  • Deuda buena: reformas necesarias en la vivienda —si se van a disfrutar durante años—.
  • Deuda mala: vacaciones o celebraciones —porque el gasto ya se ha consumido cuando sigues pagándolo—.
  • Deuda mala: financiar bienes de corta duración —como móviles o productos tecnológicos—.

“Financieramente no es una buena decisión […] comprometer nuestra renta disponible en muchos meses futuros para algo que ya disfrutamos en el pasado”, advierte el experto.

El error más habitual: pagar durante años algo que dura meses

Uno de los fallos más frecuentes al endeudarse es no tener en cuenta la duración real del bien frente al tiempo de financiación.

“No me endeudaría para adquirir cosas que voy a usar menos tiempo del que voy a estar pagando ese préstamo”, señala Roberto España.

El experto pone ejemplos muy claros:

  • Financiar un coche de segunda mano a 15 años —cuando probablemente no dure tanto—.
  • Pagar un móvil a cinco años cuando su vida útil es menor.
  • Endeudarse para unas vacaciones que se disfrutan en unos días.

Este desajuste entre uso y pago es lo que convierte muchas deudas en una carga innecesaria.

La regla del tercio: cuánto puedes endeudarte sin riesgo

Para evitar caer en el sobreendeudamiento, el Banco de España recomienda una referencia clara:

El conjunto de las cuotas de tus préstamos no debería superar aproximadamente un tercio de tus ingresos netos mensuales.

“Se habla de un 30%, un 33% o un 35%, pero hay que tomarlo con precaución”, matiza Roberto España.

Aun así, el experto propone un enfoque más práctico:

“Hay que ver si lo que te queda después de pagar tus deudas te permite vivir razonablemente cómodo, atender tus gastos y ahorrar”.

El riesgo de “banalizar” el crédito: comprar ahora y pagar después

El auge de fórmulas como el “buy now, pay later” —compra ahora y paga después— ha facilitado el acceso al crédito, pero también ha incrementado los riesgos.

“Todo lo que implique comprometer nuestra renta futura para pagar algo que adquirimos hoy lo debemos considerar como deuda”, recuerda el experto.

Aunque muchas de estas opciones no tienen intereses, el Banco de España lanza una advertencia clara:

“Este tipo de productos banalizan el hecho de endeudarnos […] nos acostumbran a disponer de aquello para lo que no tenemos capacidad en ese momento”.

Esto implica que, aunque no haya coste financiero aparente, sí existe un impacto real: menos margen económico en los meses siguientes.

Tarjetas y créditos rápidos: más comodidad, pero también más coste

Otro punto clave es el uso de tarjetas de crédito y financiación rápida.

“No todas las tarjetas son iguales”, explica Roberto España, ya que muchas permiten operar tanto a débito como a crédito, incluso con modalidades como el pago aplazado o el revolving.

Este último puede resultar especialmente problemático. El experto pone un ejemplo real:

  • Una deuda de 3.000 euros al 18% de interés
  • Pagando solo 50 euros al mes
  • Se terminaría de pagar en 2038
  • Con más de 4.700 euros solo en intereses

En total, devolverías más del doble de lo prestado.

Cómo salir de varias deudas: por dónde empezar

Cuando ya existe un problema de sobreendeudamiento, el Banco de España recomienda priorizar:

  • Las deudas con mayor tipo de interés (más caras).
  • Los créditos de consumo frente a los de largo plazo como la hipoteca.

También alerta sobre las reagrupaciones de deuda:

“Te puede salvar a corto plazo, pero es como dar una patada hacia adelante […] puedes acabar pagando durante 15 años gastos que ya has consumido”.

La clave final: aprender a posponer la recompensa

Más allá de los números, el comportamiento del consumidor juega un papel fundamental.

El experto recuerda un estudio clásico sobre el autocontrol —el test de la golosina— para explicar cómo influye nuestra capacidad de esperar:

Quien es capaz de posponer la recompensa tiende a tener una vida financiera más estable.

“Si continuamente optas por adelantar la recompensa, estás recurriendo al crédito […] es una mala planificación financiera”, advierte.

Escucha el análisis completo del Banco de España

Todos estos consejos forman parte del episodio Guía práctica para entender y eliminar tus préstamos del podcast Economía de bolsillo de RTVE, donde el Banco de España ofrece recomendaciones claras para usar el crédito de forma responsable y evitar problemas financieros.