Hay que ahorrar 4.500 euros anuales hasta jubilarse para mantener el nivel de vida

Hay que ahorrar 4.500 euros anuales hasta jubilarse para mantener el nivel de vida
NOTICIA de Javi Navarro
22.09.2010 - 18:11h    Actualizado 22.04.2021 - 08:30h

Los españoles deberíamos destinar al menos 170.000 millones de euros más al año para pagar las pensiones. En nuestro país, un hombre de 40 años con un sueldo de 30.000 euros netos, debería ahorrar unos 4.500 euros al año hasta jubilarse para no perder el mismo nivel de vida que tiene una vez que deje de trabajar.

Lo que hay que ahorrar antes de la jubilación

“El déficit en el ahorro de las pensiones en España es de 170.000 millones de euros anuales, equivalente a un 18 % del PIB”, según pone de manifiesto un estudio a nivel europeo realizado por Aviva en colaboración con Deloitte. Se trata de una de las investigaciones de mayor alcance en materia de ahorro y de pensiones hasta el momento, y de las pocas llevadas a cabo desde la óptica del ciudadano. En Europa, la cifra asciende a 1,9 billones de euros anuales, en torno al 19 % del PIB estimado para 2010. Según se desprende del estudio, España es uno de los países con mayor desajuste en las pensiones. Sólo en Alemania, Rusia, Reino Unido y Francia el déficit es aún mayor.

El estudio revela a su vez que en España cuatro de cada diez personas creen que el sistema público cubrirá el 100 % de sus necesidades de ingresos tras la jubilación, frente a dos de cada diez personas en Francia, Italia, Reino Unido o Irlanda.

En los próximos 40 años, 24 millones de personas se jubilarán en España, lo que representa más de la mitad de la población actual. En este momento el ahorro en productos financieros de previsión social es de 266.203 millones de euros y según el estudio deberíamos destinar al menos 170.000 millones de euros más al año. En nuestro país, un hombre de 40 años con un sueldo de 30.000 euros netos, debería ahorrar unos 4.500 euros al año hasta jubilarse.

Ante estos datos, Aviva considera que todavía estamos a tiempo para, con las medidas necesarias, evitar que la mayoría de los trabajadores tengan que afrontar reducciones en su nivel de vida cuando llegue el momento de su jubilación.

El informe indica que las personas que no cuenten con suficientes ahorros destinados a la jubilación en el momento de retirarse, deberán recurrir a diferentes fórmulas para afrontar el futuro:

* Recurrir a otros activos distintos a pensiones, tales como acciones o depósitos.

Aviva estima que estos activos podrían llegar a cubrir en torno a un 25 % del déficit.

* Retrasar la edad de jubilación: en algunos países se espera que el número de jubilados que sigan trabajando después de la edad de jubilación se duplique durante los próximos diez años. Aunque retrasar la edad de la jubilación hasta los 70 años reduciría este déficit en un 30 %, no se solucionaría el problema a largo plazo.

* Aceptar un nivel de vida inferior al de antes de la jubilación.

Conclusiones parecidas se extraen del último Libro Verde sobre las pensiones publicado por la Comisión Europea, que también trata la necesidad de abordar soluciones que permitan un equilibrio sostenible entre los fondos privados y las pensiones públicas.

“Estos datos deben servir como un llamamiento al Gobierno, partidos políticos y agentes sociales. Si no se adoptan medidas urgentes lo antes posible, los ciudadanos tendrán que reducir de forma considerable el nivel de vida que han tenido antes de llegar a la jubilación”, comenta Ignacio Izquierdo, consejero delegado de Aviva España.

“No existe fórmula mágica y todos los actores tienen que afrontar sus responsabilidades. Tanto el Gobierno y el sector privado, así como los ciudadanos deberíamos tomar conciencia de la problemática y adoptar soluciones rápidamente. Ninguna medida aislada solucionará la situación y cualquier reforma legislativa deberá tener en cuenta una amplia combinación de medidas para hacer frente a la situación actual”, continúa Izquierdo.

Hay que ahorrar entre un 5 y un 15 % para la jubilación

El economista jefe de asuntos financieros de la OCDE, Pablo Antolín, ha recomendado la “diversificación de las fuentes de financiación de la jubilación” para “evitar riesgos futuros” y ha señalado que un sistema de pensiones “debe tener un componente público de reparto y un componente complementario de capitalización”. Además, ha considerado que “la gente necesita ahorrar entre un 5 % y un 15 % para mantener un nivel adecuado de renta en su jubilación”.

Antolín ha participado en San Sebastián en un curso de verano de la UPV/eHU sobre ‘El estado del bienestar’, organizado por la Federación de Cajas de Ahorros Vasco Navarras, donde ha explicado el impacto del envejecimiento y de otros riesgos en los sistemas de pensiones de los países de la OCDE.

En su intervención, ha precisado que en los sistemas de capitalización “es el individuo o el empresario, si es un sistema de prestación definida, quien asume la mayoría de los riesgos de mercado”, mientras que un sistema de reparto público “es el Estado quien los asume”.

Por ello, ha considerado necesario “estudiar cómo se puede mejorar el diseño de los planes de capitalización de contribución definida, para así mejorar su suficiencia y reducir los riesgos a los que se enfrenta el individuo”.

Antolín ha explicado que en las pensiones de capitalización “el principal impacto ha sido la pérdida de valor de los activos acumulados” para financiar la jubilación, aunque ha augurado “una recuperación con el tiempo”. Asimismo, ha recordado que los niveles de solvencia de los planes de pensiones “cayeron enormemente, aunque se han recuperado”.

Pensiones de reparto

El economista ha señalado que las pensiones de reparto (públicas) también se han visto afectadas por la crisis, debido al aumento del desempleo, lo que acarrea problemas de financiación. “Esta situación ha aumentado la necesidad de afrontar los problemas de financiación de la jubilación a largo plazo”, ha apuntado.

Sin embargo, el “principal problema” que afecta a la financiación de la jubilación a largo plazo es, según Antolín, el impacto demográfico, y, en particular, el aumento de la esperanza de vida. A su juicio, es necesario estudiar cómo se puede mejorar el diseño de los planes de capitalización de contribución definida, para así “mejorar su suficiencia y reducir los riesgos a los que se enfrenta el individuo”.

“Ahorrar para financiar en un futuro la jubilación acarrea diversos riesgos. Aparte del riesgo demográfico, también existen otros riesgos como el de mercado, entre otros, e independientemente de cómo se financien las pensiones, reparto o capitalización, los riesgos no cambian, lo que cambia es quién asume los riesgos”, ha aseverado.

Para Antolín, aumentar el periodo contributivo posponiendo la jubilación es “la forma más eficiente” y de menor esfuerzo contributivo de aumentar la renta de jubilación. “La gente necesita ahorrar del 5 % al 15 % de sus salarios para alcanzar un nivel adecuado de renta en la jubilación y recibir entre un 25-70 % del último salario”, ha asegurado.

Por otro lado, ha afirmado que combinar rentas vitalicias diferidas con retiro programado “provee de flexibilidad, liquidez durante los primeros años de la jubilación, y protección contra el riesgo de longevidad después”, al tiempo que ha considerado necesario “establecer estrategias de inversión basadas en el ciclo vital que reducen su exposición a las acciones en la última década antes de jubilarse”.



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