El 74% de los automóviles que ruedan este verano por las carreteras españolas circulan con una presión "inadecuada" en sus neumáticos, lo que puede aumentar el riesgo de siniestralidad al volante, según se desprende de un estudio realizado por Hella, proveedor global de productos para la industria del automóvil.
En este sentido, el análisis de Hella señala que una presión incorrecta de las ruedas -medio punto por debajo de lo estipulado- puede llegar a aumentar en un 3% el consumo de carburante, así como el desgaste de los neumáticos, con el consiguiente efecto de "aquaplaning" o pérdida de adherencia a la carretera, producida por la falta de "evacuación" de las ruedas en terrenos con agua.
Precisamente, para evitar este fenómeno es recomendable también comprobar que el dibujo de los neumáticos sea superior a 1,6 milímetros. La vida de estas gomas ronda los 40.000 kilómetros, por lo que conducir de forma no agresiva - sin "hacer ruedas" a la salida de un semáforo, por ejemplo- ayuda a preservar su durabilidad.
Cómo comprobar la presión
Finalmente, Hella recuerda que para mantener una presión correcta es necesario realizar una revisión mensual de los neumáticos en frío. Para ello, lo mejor es contar con un medidor propio o bien acudir a gasolineras, talleres que dispongan de este tipo de servicio.
Según Hella, la presión debe ser la estipulada por el fabricante, ni más ni menos. Existen falsas creencias sobre que un neumático con mayor presión consume menos, sin embargo, la consecuencia real es una pérdida de estabilidad del vehículo y, por tanto, mayor peligrosidad, especialmente en la toma de curvas. En el caso contrario, que el neumático circule con escasa presión, el vehículo correrá un mayor riesgo de patinar en superficies mojadas.
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