Cómo memorizar para un examen

Cómo memorizar para un examen
NOTICIA de Jessica Pascual
08.02.2022 - 10:45h    Actualizado 10.02.2022 - 11:34h

Memorizar es una de las técnicas de estudio que utilizan los alumnos para enfrentarse a los exámenes durante el curso. Pero no hay un único método para aprenderse de memoria un temario, sino que hay distintas vías que pueden ponerse en práctica para memorizar de cara a un examen.


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Métodos de memorización

Cada persona utiliza la técnica de memorización que más fácil le resulta. Hay quienes tienen una mayor memoria fotográfica, mientras que otros una mejor capacidad de asociación de lo que estudian con factores externos que les recuerdan el temario. De manera general, existen cinco técnicas que te ayudarán a memorizar para un examen.

1. Crear una historia. Esta técnica puede servirte tanto para estudiar asignaturas como literatura o la propia historia, pero también para las fechas. Si, por ejemplo, tienes que aprenderte un año concreto, como por ejemplo 1492, puedes desgranar la cifra y crear un relato. Por ejemplo, 14, que es el número de la casa donde vives, 9 porque tu prima tiene esos años y un 2, que es la fecha de tu cumpleaños.

2. Memoria fotográfica. Los libros de texto suelen tener fotografías o recuadros amarillos que remarcan las ideas generales y de mayor importancia de cada página. Y esta es una técnica ideal para las personas que tienen una mayor memoria visual, puesto que consiguen recordar los párrafos y el contenido de la página por las imágenes, recuadros o dibujos que se incluyen.

3. Repetición. Es una de las técnicas más clásicas. Escribir en una hoja lo que tienes que aprender es un método que funciona a mucha gente y con el que consiguen aprenderse de memoria el temario a base de repetirlo en el papel. Lo mismo con la repetición oral, en lugar de escrita. Hablar y recitar el temario varias veces acaba quedándose grabado en la memoria.

4. Hacer acrónimos con palabras para recordar listas. Por ejemplo, si tienes que aprenderte un listado de países, puedes utilizar y combinar sus iniciales para crear una palabra que te ayude a recordar a todo los países y que no se te olvide ninguno. Esta es una buena técnica para recordar una amplia cantidad de información, sobre todo si saber cómo estudiar para un examen en una hora.

5. Asociación de conceptos. Relacionar el temario que estás estudiando con otros aspectos de tu vida ayudan a que te acuerdes del significado y del contenido de un tema.

Además de estas, aquí puedes consultar cuáles son otras técnicas para estudiar mejor muy comunes a las que suelen recurrir los estudiantes para superar con éxito los exámenes. Aunque además del método elegido, el entorno y los hábitos de estudio influyen de manera determinante en el rendimiento. Por ello, aquí puedes consultar cuáles son los consejos para estudiar mejor que puedes poner en práctica para subir nota.

Memorizar para un examen es bueno

Dos investigadoras de la Universidad Estatal de Kent (Ohio, EE. UU.) han demostrado que los exámenes no solo indican nuestra capacidad para memorizar, sino que además ayudan a recordar la información más tarde. La clave está en que creamos pistas mentales más efectivas cuando somos examinados que cuando solamente estamos estudiando.

Según las dos expertas que han realizado la investigación, estudiar para un examen —en particular para los que implican recordar algo de memoria— puede aumentar de forma muy eficaz la probabilidad de recordar dicha información.

“Aunque la mayoría de la gente asume que los exámenes son solamente una manera de evaluar el aprendizaje, una gran número de investigaciones han demostrado que estas pruebas pueden mejorar el aprendizaje”, explica Mary Pyc, coautora del estudio junto con Katherine Rawson. Ambas son investigadoras de la Universidad Estatal de Kent (Ohio, EE. UU.) cuyo trabajo se ha publicado en la revista Science.

“Teniendo en cuenta que se han realizado cientos de experimentos para establecer los efectos de los exámenes en el aprendizaje, es sorprendente que sepamos tan poco sobre por qué estas pruebas mejoran la memoria”, argumenta Pyc.

Ejercitar la memoria
El experimento que se describe en este artículo indica que al menos existe una razón por la cual examinarnos es bueno para la memoria, “seguimos estrategias más eficaces de codificación que cuando solo estudiamos”, afirman las expertas.

“Palabras clave” que empleamos para memorizar y que mejoran el aprendizaje

“Supongamos que estamos tratando de aprender vocabulario en lengua extranjera – que normalmente utiliza pares de palabras como por ejemplo en swahili-inglés ‘wingu – cloud’ (nube en castellano). Para aprender esta palabra podríamos repetirla una y otra vez, pero no es una estrategia efectiva para memorizar algo”, declara Pyc.

Esta es la metodología que siguieron en su experimento, presentar a más de 100 estudiantes de un colegio universitario 48 pares de palabras en estos dos idiomas. “Escogimos el swahili porque es una lengua poco común, lo que significa que los estudiantes probablemente no tendrían una exposición previa a la misma”, explica la investigadora.

Para memorizar palabras en grupos de pares, la forma más efectiva era el desarrollo de una ‘palabra clave’ que conectara la palabra de la lengua extranjera con la de lengua propia. “Si creamos ‘wingu’ suena como ‘ala’ en inglés y las aves tienen alas y vuelan entre las nubes”, pone como ejemplo el estudio.

Durante el periodo inicial de estudio se pidió a los estudiantes que pensaran en este tipo de pistas mentales -que las investigadoras denominan ‘mediadores’-, que suenan de manera similar a la entrada del idioma extranjero y que estan semánticamente relacionados con el término inglés.

En su estudio, Pyc y Rawson comprobaron que a los estudiantes a los que se les hizo un examen a mitad del proceso de memorización tuvieron mejores resultados en la prueba final que aquellos quienes no fueron examinados. “Además, durante ese primer examen, cuando pedimos a los estudiantes que recordaran sus propios mediadores hizo que mejoraran aún más sus resultados”, afirma Pyc.

La hipótesis de la investigación demostró que es más probable que los estudiantes recuerden los ‘mediadores’ utilizados durante los exámenes y que los que utilizan cuando simplemente estudian.

Usar la memoria para superar los exámenes

Mayo y junio son meses de estrés para los estudiantes debido a los exámenes de final de curso. Modesta Pousada, profesora de Psicología e investigadora de la UOC, aporta las claves para lograr lo que todo estudiante desea: aprobar. Y estas son: planificar con tiempo el estudio y el repaso y llevarlo a cabo de manera progresiva; minimizar los distractores mientras se estudia; conocer cómo serán las pruebas de evaluación y trabajar los contenidos de forma coherente con ello, y, finalmente, intentar manejar de forma adecuada la ansiedad que nos pueda generar la situación de evaluación.

Trucos para prepararse los exámenes con eficacia y aprobar.

En primer lugar, la experta recomienda reconocer el papel primordial de la memoria. “Una situación de evaluación implica recuperar y poner en juego informaciones diversas para dar respuesta a las preguntas, problemas o reflexiones que nos pidan”. Y, en segundo, conocer ciertos aspectos relacionados con el funcionamiento de su atención y de su memoria que les serán de gran utilidad, tanto a la hora de preparar exámenes como a la hora de hacerlos.

A la pregunta ¿qué deben tener en cuenta en el momento de preparar las pruebas de evaluación?, la experta responde: “La primera cuestión es que no podemos recuperar una información si antes no la hemos registrado; la tenemos que haber almacenado previamente. Es el momento del aprendizaje, donde juega un papel determinante la atención, una de cuyas características clave es que es limitada”.

Memoria, aprendizaje, atención

Son las palabras clave en un momento histórico plagado de jóvenes con una débil atención en una sociedad donde hacer varias cosas a la vez se considera lo más natural, a pesar de las evidencias: “No podemos atender a múltiples fuentes de información o a múltiples tareas simultáneamente, sin que se resienta alguna de ellas”, corrobora Pousada, quien recomienda que en el momento de estudio los estudiantes estén en un contexto con los mínimos distractores posibles.

Es decir, un entorno cómodo, en el que dispongan de todo lo necesario para trabajar, en el que dejen de lado las interrupciones y en el que puedan concentrarse. “Apagar o silenciar el móvil u otros dispositivos, eliminar fuentes de ruido y tener a nuestro alcance todo el material que necesitamos es el primer paso”, recalca.

Saber previamente qué características va a tener la prueba de evaluación también tiene su importancia. Se ha comprobado que la capacidad de recordar algo depende de lo que hayan hecho cuando les llegó la información correspondiente, es decir, que recuperarán mejor una información si la forma de estudiarla es congruente con el tipo de prueba de evaluación que tendrán que realizar.

Estudiar para un examen

“No se debe estudiar del mismo modo para un examen tipo test, para un examen de preguntas cortas, para un examen de resolución de problemas o para un examen de preguntas largas. En cada caso los estudiantes deben centrarse en aquellas claves que luego serán apropiadas o útiles para responder a cada tipo de pregunta”, recomienda Modesta Pousada.

¿Cuánto tiempo hay que estudiar?

Cuánto tiempo dedicar al estudio y, sobre todo, cómo distribuirlo es el caballo de batalla de muchos estudiantes. La investigación ha mostrado que el recuerdo mejora si en lugar de un período intenso, pero breve, por ejemplo, tres días de estudio con siete u ocho horas diarias, la práctica se distribuye de forma menos intensa y más prolongada en el tiempo (dos semanas, estudiando dos horas diarias), expone. «Naturalmente, esto implica planificar con más tiempo la tarea de estudio y planificar, además, cuándo se van a ir realizando repasos del material, algo que es fundamental para una buena consolidación de lo aprendido».

De cara al momento de la evaluación también es importante tener en cuenta qué estrategias utilizarán los estudiantes para acceder a esa información, previamente estudiada. “En general, parece claro que la información que guardamos en nuestra memoria (la información que está disponible) es mucho mayor que la información a la que podemos acceder en un momento determinado (la información que está accesible).

Por ello, es importante que cuando estamos en una situación de evaluación y tratamos de recuperar una información, utilicemos dos estrategias sucesivas: la primera es usar como pistas de recuperación las claves que utilizamos cuando aprendimos: ¿hicimos un esquema general que ahora podamos seguir mentalmente?, ¿realizamos una lista de similitudes y diferencias entre los conceptos?, ¿anotamos una serie de pasos que debemos seguir para no olvidar el procedimiento de resolución del problema?

La segunda, si la anterior no nos ha dado resultado, es explorar otras estrategias o pistas y encontrar vías alternativas para hacer accesible esa información: ¿cuándo y dónde la aprendimos?, ¿en qué capítulo del material se explicaba?, ¿estaba asociada a algún cuadro, dibujo o fotografía?”, sostiene Modesta Pousada.

La ansiedad, enemiga de los estudiantes

¿Te sueles encontrar mal antes de entrar a un examen? ¿Te falta el aire, sientes opresión en el pecho o taquicardias? Los nervios y la ansiedad pueden jugarnos una mala pasada porque interfieren en nuestra capacidad de concentración y de atención. Un remedio es hacer deporte, es bueno para concentrarse.

La ansiedad suele ser un elemento que, a menudo, dificulta la realización de las pruebas, incluso algunas personas hablan de ‘quedarse en blanco’. Efectivamente, el estado emocional afecta, por eso es importante utilizar alguna técnica que ayude a controlar el nivel de ansiedad. “Aprender y practicar la respiración profunda, focalizarnos en pensamientos positivos (la relación entre lo que pensamos y nuestro estado emocional es recíproca) o no tomar bebidas excitantes, son algunas medidas fáciles para mantener a raya la ansiedad.

Si notas que estás intranquilo y muy nervioso, prueba a hacer ejercicios de relajación. Haz respiraciones profundas y largas. Controlar la respiración ayuda a calmar los nervios, sobre todo en el momento en el que estás en clase esperando a que te den el papel del examen.

También es útil dedicar las horas anteriores a la prueba a alguna actividad que nos relaje, en lugar de apurar hasta el último minuto intentando memorizar o repasar los contenidos”, propone la experta. La clave está en que intentes relajarte y distraer tu mente antes del examen. Puedes leer un libro, dar un paseo, hacer ejercicio o practicar lo que más te guste para olvidarte por un momento del examen y despejar la cabeza. Finalmente, Pousada concluye que vincular emocionalmente las evaluaciones a una demostración propia de los conocimientos adquiridos puede ayudar a hacer más gratificante la época de exámenes.

 

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