El Gobierno compensará a los trabajadores afectados por la crisis del pepino

El Gobierno compensará a los trabajadores afectados por la crisis del pepino
NOTICIA de Javi Navarro
20.11.2011 - 10:13h    Actualizado 13.04.2021 - 07:03h

En el último Consejo de Ministros del Gobierno de Zapatero se ha decidido compensar la menor cotización a la Seguridad Social de los trabajadores afectados por la crisis del pepino. En el mismo también se ha aprobado la regulación de las bonificaciones de cuotas a la Seguridad Social de las personas con discapacidad contratadas por la ONCE.

El Consejo de Ministros ha aprobado en su última un Real Decreto-ley que establece medidas de compensación por la disminución de cotización a la Seguridad Social de los trabajadores afectados por la llamada “crisis del pepino” o de la bacteria “E.coli”. El Real Decreto-ley también regula las bonificaciones de cuotas a la Seguridad Social de los contratos de trabajo celebrados con personas con discapacidad por la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE), según informa el Ministerio de Trabajo e Inmigración.

La crisis de la bacteria “E.coli” y la intoxicación alimentaria en Alemania motivó una serie de ayudas institucionales a las empresas del sector agrícola español afectadas por los primeros informes que apuntaban a los productos de nuestro campo como posible causa de la enfermedad. Algo que se descartó posteriormente, pero ya se había perjudicado sensiblemente al sector agrícola español.

Las ayudas aprobadas por la Comisión Europea tuvieron como destinatarias a las empresas y, sin embargo, los trabajadores y trabajadoras no fueron protegidos por dicha contingencia.

Con el acuerdo adoptado, el Gobierno compensará a estas personas por la disminución de la cotización a la Seguridad Social, producida como consecuencia de la no realización de las jornadas de trabajo agrícolas, mediante la suscripción de un Convenio Especial con la Tesorería General de la Seguridad Social, que se financiará con cargo a los presupuestos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Así pues, se considerará que un trabajador o trabajadora ha visto disminuida su actividad laboral como consecuencia de la conocida como “crisis del pepino” tendrán que acreditar la situación de inactividad en una empresa afectada durante el período de mayo a julio en el ejercicio 2011.

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Por otra parte, respecto a la regulación de las bonificaciones de cuotas a la Seguridad Social de aquellas personas con discapacidad contratadas por la ONCE, el Real Decreto-ley cumple con el Acuerdo General entre el Gobierno de España y esta organización en materia de cooperación, solidaridad y competitividad para la estabilidad de futuro de la misma para el período 2012-2021.

Teniendo en cuenta que la ONCE es la mayor empleadora de personas con discapacidad que existe en España, deviene una exigencia absolutamente necesaria dotar a dicha Corporación de mecanismos que permitan la continuidad de sus actividades, concretados a través del establecimiento de una bonificación de un 100% de las cuotas empresariales de la Seguridad Social, incluidas las de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, y en las aportaciones empresariales de las cuotas de recaudación conjunta, de forma similar a lo que sucede en los Centros Especiales de Empleo.

Ni la bacteria ni los alemanes consiguen que se deje de consumir pepino en España

El consumo doméstico de pepino en nuestro país no se ha resentido por la crisis del E.coli. Al contrario, ha crecido un 15% e incluso ha salido reforzado en las últimas semanas, según desvela el análisis sobre el impacto de la alerta sanitaria en el consumo de pepino de los hogares españoles realizado por la consultora Kantar Worldpanel.

Aunque las compras de pepino cayeron un -2,8% en volumen durante las dos semanas centrales de la crisis (del 23 de Mayo al 5 de Junio), el mercado ya acumulaba pérdidas del -4,7% antes que estallara la alerta sanitaria. Es más, las numerosas campañas a favor de esta hortaliza promovidas en varios ámbitos de la sociedad han supuesto un revulsivo para el consumo, ya que en las tres semanas posteriores al levantamiento de la alerta por parte de la Unión Europea (del 6 al 26 de Junio) se ha incrementado la demanda en un 15% respecto al mismo periodo de 2010.

Gracias a este impulso, el mercado consigue en Junio alcanzar el nivel de compras de 2010 por primera vez este año. En términos de valor, la alarma sanitaria supuso una reducción del -6,6% del gasto respecto al año anterior, mientras que las tres semanas posteriores éste se recuperó y creció un 3,3%. En conjunto, el mercado de pepino decrece un -1% hasta Junio, dos décimas menos de lo que decrecía antes de la alerta.

Evolución del consumo de pepino (% en volumen)
PreCrisis 3 Ene – 22 May
-4,7%

Crisis. 2 semanas 23 May – 5 Jun
-2,8%

3 semanas posteriores a la crisis 6 Jun – 26 Jun
+15,2%

Acumulado 2011 3 Ene – 26 Jun
-0,3%
Fuente: Kantar Worldpanel

Un 17,7% de los hogares compró pepinos entre el 23 de Mayo y el 5 de Junio, alrededor de 450.000 menos que en 2010. Sin embargo, el análisis de Kantar Worldpanel revela que esta disminución en el número de hogares no se debe exclusivamente a la crisis alimentaria, puesto que ya venía cayendo en las semanas previas. Después de la alarma sanitaria, los hogares que han comprado la hortaliza entre Enero y Junio están un 4,6% por encima de los compradores de 2010.

De promedio, cada hogar español compró 1,9kg de pepinos durante las dos semanas de la crisis, ligeramente por encima de la compra media habitual para esta época del año (en estas dos semanas de 2010 la compra media fue de 1,7kg), y pagó 1,05 euros por kilo (frente a 1,1 euros en 2010), por lo que acabó desembolsando 2 euros a esta compra en el periodo.

La crisis de los pepinos se extiende a otras hortalizas y los efectos se verán en un año

La crisis del pepino podrá afectar a todo el sector hortofrutícola: tomates, lechugas y pimientos. El sector alimenticio es un sector ya muy tocado por la crisis económica y con graves problemas estructurales. Todo el sector de hortalizas del sur de España tiene como competencia en estos momentos a países del tercer mundo con una mano de obra hasta 20 veces menor que la española. En este sentido, hay que tener en cuenta que el sector alimenticio hortofrutícola representa el tercer sector en exportación de España después del automovilístico y la maquinaria industrial.

Gerard Costa, profesor de marketing de ESADE, y experto en consumo ha analizado la situación en España debido a la crisis de los pepinos. Para el profesor, la compra de la alimentación es un acto rutinario pero de profunda carga psicológica, por lo que el consumidor reacciona, cambiando inmediatamente sus hábitos si percibe algún riesgo. Según Costa “el problema es que los consumidores no podemos dedicarle mucho tiempo a pensar y decidir en el proceso de compra, por lo que prescindir de un producto como este resulta lo más fácil”. En este sentido, Costa augura que las consecuencias serán “peores de lo que podemos imaginar ahora. El mal se ha iniciado y hasta dentro de un año no veremos la dimensión económica real de crear una alarma alimenticia”.

El profesor añade que en estos momentos “ante cualquier consumidor o distribuidor cualquier producto de España pasa a ser un producto de un peligro innecesario. Algunas tiendas en Europa, por ejemplo, empiezan a mostrar rótulos comunicando que no tienen productos españoles, y esta situación puede llegar a afectar a sectores como el turismo. Porqué hoy al efecto de medios masivos se suma el efecto de las redes sociales, que ya han sentenciado que la situación económica en España explica que se trabaje al límite de la ley para tener precios bajos.

Respuesta rápida
Experiencias pasadas relacionadas con la contaminación en la alimentación con gran repercusión social y gestión pública, como la gripe aviar de hace unos años demuestran la necesidad de una respuesta de actuación que se centre en el objetivo de volver a ganarse la confianza del consumidor rápidamente.

El profesor asegura que “este tipo de crisis de salud (gripe aviar), o alimentarias (vacas locas, contaminaciones de ostras o espinacas de EUA) hemos aprendido ya como gestionarlas. Siempre se recomienda: ser el primero en informar, dando datos ciertos y cifras conclusivas. Hacerlo con la máxima empatía hacia el consumidor y su vivencia del problema. Y por último, promoviendo que se actúe (destruyendo, devolviendo, consultando) ya que ello reduce la ansiedad del ciudadano”.

Indemnización improbable
El profesor Costa cree que “no habrá ninguna indemnización por parte de la UE. Primero, porque como ya se empieza a argumentar los gestores públicos tienen que decidir entre coste económico y coste social de posibles muertes (tal y como ya paso en el agujero económico de las vacunaciones contra la gripe aviar). Es una razón de seguridad para el ciudadano y siempre habrá argumentos que aludan a evitar posibles daños. Segundo, por qué hay que entender que todo el sector de las hortalizas europeas ha salido perjudicado. Se han liquidado producciones en varios países competidores, y países como Holanda han tenido que tirar toda la producción. Por tanto, se tendría que indemnizar a los demás países afectados, e incluso se podría extender a sectores como el de la fruta”.

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