Mi casa tiene grietas, ¿debo preocuparme?

Grietas en la pared de una vivienda
NOTICIA de Javi Navarro
13.04.2021 - 11:51h    Actualizado 13.04.2021 - 12:01h

Las grietas en las casas son como las arrugas en las personas, a medida que pasa el tiempo, aumentan. Y prácticamente todas las edificaciones tienen grietas y fisuras en las fachadas, ya sean por defectos estructurales de la construcción, derivadas de la dilatación o de la propia retracción, es decir, cuando se retraen los materiales con los que se ha hecho la vivienda. Pero, ¿cuánto deben preocuparme?

Los expertos advierten que hay que vigilar las grietas gruesas, profundas y que vayan creciendo poco a poco. En todo caso, cualquier tipo de fisura o grieta afecta a la salud de nuestra vivienda y requiere del análisis de un experto para valorar cómo de bien o mal va envejeciendo nuestra casa.

Casas antiguas

En España, 8 de cada 10 edificios ha superado la mayoría de edad, los 18 años de antigüedad, y casi la mitad de los edificios españoles superan los 40 años de antigüedad. Así, es normal que aparezcan grietas en las fachadas. La aparición de estas señales pide con urgencia que pongamos remedios para evitar un mayor deterioro de la estructura, para ello, debes saber cómo rehabilitar una vivienda antigua para dejarla como nueva.

Los problemas más graves que acarrean estas fisuras tienen que ver con la filtración de humedades o la pérdida innecesaria de energía.

Importancia de las grietas, las más peligrosas

Según la empresa Propamsa, especializada en cementos y sistemas innovadores de construcción saludable, las grietas estructurales -las que surgen de forma vertical, horizontal o dibujando estrías – las más comprometidas por ser profundas y atravesar diferentes capas de las que se compone el muro del edificio. Estas pueden deberse a movimientos en la estructura (obras, tráfico, movimiento del terreno, terremotos…) En estos casos, siempre deberán ser diagnosticadas por un técnico y verificar si están estabilizadas o no antes de su correcta reparación.

En un segundo nivel se situarían las que se producen debido a la dilatación de los diferentes materiales que componen una edificación por los cambios de humedad y temperatura. Estas pueden aparecer de manera oblicua en huecos de puertas y ventanas, así como también de manera longitudinal o vertical en los vértices de encuentros de columnas.

Finalmente, encontraríamos las fisuras más superficiales, de retracción o cuarteamiento, las que solo afectan al revestimiento y que pueden estar causadas por temperaturas elevadas durante su aplicación o problemas de adherencia al muro, que en ese deberán también repararse para hacerlo más estable.

Acabar con las grietas en las paredes

¿Y cómo corregir estas grietas? Existen diferentes soluciones, “como picar la fachada o instalar un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) para evitar las pérdidas energéticas”, explica David Rodríguez, responsable técnico de producto en Propamsa.

No obstante, si no es necesario mejorar la capacidad aislante del edificio, también existen sistemas integrales más sencillos que, además de reparar las fisuras, protegen y aportan una renovada imagen al inmueble. Todo ello en apenas unos días y sin necesidad de incurrir en gastos asociados a la retirada de escombros, pues tampoco requieren picar la fachada.

Según Rodríguez, “todas las fisuras y grietas en mayor o menor medida son peligrosas por la penetración de humedad al interior y por las perdidas energéticas que producen. No obstante, hay que considerar que existen soluciones integrales y sostenibles que devuelven a las fachadas de nuestros edificios un aspecto saludable. Así, consiguen detener su envejecimiento y prolongar su vida útil, además de darles un lavado de imagen que también afectará a su revalorización”.

 

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