¿Qué hago si no puedo pagar la tarjeta de crédito?


Qué hago si no puedo pagar la tarjeta de crédito

¿Quién no tiene en la actualidad una tarjeta de crédito? La pregunta se responde sola: Seguro que pocos. Sin embargo, ¿somos conscientes del compromiso que adquirimos con el banco al solicitarla? Cuando una entidad bancaria otorga una tarjeta de crédito a un cliente, también le está ofreciendo una línea de crédito. Una vía que permite gastar dinero sin necesidad de tenerlo en ese momento. Los problemas aparecen cuando las personas sobrepasan sus límites económicos y comienzan a tener deudas con su banco y que, además, no pueden devolver. Por tanto la gran pregunta a la que se responde en este artículo es ¿qué hago si no puedo pagar la tarjeta de crédito?

Si tienes deudas con la entidad bancaria por el impago de una tarjeta de crédito y no sabes qué puedes hacer, a continuación detallamos sus principales consecuencias, las posibles alternativas y una serie de consejos para evitar volver a tener que pasar por este quebradero de cabeza.

¿Qué pasa si no puedo pagar la tarjeta de crédito?

En el momento en el que la entidad bancaria otorga una tarjeta de crédito a un cliente se establece una relación de compromiso entre ambas partes. El banco ofrece al cliente la posibilidad de utilizar una línea de crédito en la que puede pagar por adelantado sin disponer previamente de esa cantidad. Pero, ojo, existe una condición: devolverla según el sistema de pago previamente acordado, en un tiempo concreto y con determinados intereses.

Si se hace una buena gestión del dinero no tiene por qué surgir ningún tipo de problema. Sin embargo, la parte negativa de utilizar dinero del banco que no tenemos es que a veces se nos va la tarjeta de crédito y acabamos gastando más de lo que se puede pagar.

Aunque también puede darse el caso de que nos llegue un gasto inesperado, como por ejemplo una multa de tráfico o cualquier otra cargo con el que no contábamos. Asi que, por tanto, las deudas con las entidades no siempre son por no administrar bien los gastos.

Por tanto, la pregunta que hay que plantearse en estas situaciones es: ¿Qué puedo hacer si no puedo pagar la tarjeta de crédito?

Antes de adentrarnos en las consecuencias que tiene dejar de pagar al banco es muy importante saber que para evitar que la deuda se agrande hay que pagarlas en el menor tiempo posible.

Consecuencias de dejar de pagar una tarjeta de crédito

Cuando una persona deja de pagar su tarjeta de crédito el banco comienza a aplicar una serie de intereses adicionales que van a ir en aumento. Es lo que en términos bancarios se conoce como el devengo de los intereses de la demora, es decir, las comisiones. Es una indemnización que la persona endeudada debe pagar a la entidad a la que debe el dinero por incumplir el acuerdo. Estos intereses se deben abonar y, si no se hace, se suman a la cantidad impagada por el retraso en los pagos.

Aunque para que el banco pueda aplicar el devengo de los intereses de la demora deben cumplirse cuatro requisitos:

1. Que la fecha del pago esté vencida.

2. Que la deuda sea de dinero.

3. Que se haya pactado de forma previa la aplicación de estos intereses en caso de impago.

4. Que no exista un pacto contrario al pago de este interés.

De forma inmediata al impago de la deuda el banco bloquea tu tarjeta de crédito para que no se incremente más la deuda. Si el impago se alarga, el bloqueo de la tarjeta puede extenderse y hacerse efectivo también a la cuenta corriente que esté asociada a esa tarjeta.

Otra de las consecuencias que se deriva del impago de la deuda es que el banco te puede meter en una lista de morosos como ASNEF, EQUIFAX o RAI.

Además iniciarán otras actuaciones como la vía judicial para que se produzca la devolución del dinero. Por tanto iniciarán los trámites necesarios para llevar a cabo una reclamación judicial. Una cuestión muy importante es que si el endeudado pierde la batalla judicial, también tendrá que hacerse cargo de los costes del proceso.

La entidad bancaria impondrá a medida que la deuda crezca nuevos intereses y comisiones. Por tanto cuanto más se retrase el pago, más cantidad habrá que devolver.

Si no puedo pagar mi tarjeta de crédito, ¿qué hago?

Hay que diferenciar entre contraer una deuda con el banco por haber excedido el límite de crédito concedido por la entidad y aquellas situaciones en las que a pesar de no haber sobrepasado el límite de crédito, el cliente es consciente de no poder devolver lo que ha gastado.

Qué puedo hacer si mi deuda supera el límite del crédito

En caso de haber sobrepasado el límite de crédito concedido por el banco, en primer lugar hay que acudir a la entidad bancaria para intentar encontrar una solución. Las posibles alternativas que se exponen a continuación sólo podrán realizarse si el cliente acude a la entidad antes de la fecha de vencimiento del pago. Porque si la fecha de pago ya ha vencido el banco iniciará todas las actuaciones que hemos explicado en el apartado anterior.

Además hay que tener en cuenta que acudir a la entidad de forma previa a la fecha del vencimiento del pago es una acción importante y significativa para el banco porque implica la voluntad del endeudado de querer buscar una solución para devolver el dinero.

Por tanto en primer lugar debemos acudir a la entidad bancaria para negociar y acordar un plan de pagos que podamos asumir. Es decir, intentar reorganizar la administración del dinero teniendo en cuenta dos factores: los gastos mensuales estrictamente necesarios y una cuota para devolver el dinero al banco. En esta negociación con el banco debemos acordar nuevos plazos de devolución del dinero.

Hay que ser conscientes desde el primer momento de la cuantía en la que hemos excedido el crédito. Esta cantidad es la que hay devolver cuanto antes. Aunque también cabe la posibilidad, si se llega a un acuerdo con el banco, de negociar una ampliación del crédito hasta cubrir el dinero que ya hemos gastado. Y establecer un nuevo plan de pagos en función de la cantidad total.

Este paso es muy importante porque una vez superamos los límites de la cantidad del crédito se suman una serie de intereses y nuevas comisiones que son más altas que las ordinarias de una línea de crédito. Son penalizaciones por retrasos en el pago de la deuda y por haber incrementado el crédito inicial acordado.

Mi deuda no supera el límite de crédito

Pero, ¿y si no puedo hacer frente a la cantidad de deuda aun teniendo crédito? En el caso de no haber superado el límite del crédito pero saber que no tenemos el dinero para devolver la cantidad de deuda a nuestro banco, hay que acudir de inmediato a la entidad para buscar una solución que probablemente pasará por establecer un nuevo plan de pagos para devolver el dinero.

¿Cuándo prescribe una deuda de una tarjeta de crédito?

Los plazos de prescripción de las deudas están regulados por ley. En la actualidad, las deudas contraídas por tarjetas de crédito prescriben a los cinco años. Aunque para que una deuda prescriba deben cumplirse dos condiciones:

1. En este caso, que la entidad bancaria no haya llevado a cabo ninguna acción ni judicial ni extrajudicial exigiendo el pago.

2. Que la persona endeudada no reconozca que debe este dinero.

Si se cumplen estas dos condiciones, la entidad no tiene derecho a reclamar la deuda. Aunque en el caso concreto que trata este artículo, la primera condición probablemente no se produzca nunca.

Independientemente de las condiciones necesarias para que se produzca, las deudas de las tarjetas de crédito prescriben en un plazo de cinco años según el artículo 1964.2 del Código Civil, en concreto, de la Ley de Enjuiciamiento Civil. Antes del año 2015 la prescripción de este tipo de deudas se producía a los 15 años, pero con la reforma de la ley en la actualidad lo hacen pasados cinco años desde que se exige el cumplimiento de la deuda.

Esta prescripción queda completamente anulada en el momento en el que la entidad bancaria inicie los trámites judiciales necesarios antes de los cinco años.

¿Me pueden embargar si no pago la tarjeta de crédito?

Sí. La entidad bancaria puede embargarte los bienes ante el impago de la deuda, aunque es poco probable. Este tipo de actuación se produce sobre todo en deudas hipotecarias. Además para poder iniciar este proceso previamente el banco debe haber interpuesto una demanda judicial. Para que se produzca el embargo, este hecho debe estar presente en el acuerdo firmado previamente entre cliente y entidad.

Por otra parte, en caso de tener avales, el banco puede proceder a pedirles cuentas a ellos para solventar las deudas.

Consejos ante el impago de la tarjeta de crédito

En caso de tener deudas con la entidad bancaria por el impago de una tarjeta de crédito hay que tener en cuenta una serie de consejos:

1. No evites al banco. No intentes esconderte. Es más fácil intentar negociar con ellos y buscar una solución que beneficie a ambas partes.

2. En caso de poseer varias tarjetas de crédito, deja de usarlas y céntrate en pagar primero la deuda que tenga más tiempo, es decir, la de mayor interés.

3. No uses más tarjetas de crédito. No pidas más dinero al banco.

4. Intenta reducir gastos. Haz una planificación y valora qué gastos son prescindibles y cuáles no.

5. Busca ingresos alternativos que te permitan asumir tus gastos mensuales a la vez que vas reduciendo el pago de la deuda.

¿Y si tengo una tarjeta revolving?

Además de las tarjetas de crédito tradicionales existen otros tipos como las conocidas tarjetas de pago a plazos o tarjetas revolving. Si tienes esta tarjeta, en los siguientes apartados explicamos con detalle cómo te afecta la sentencia del Supremo sobre las revolving, sus características y la forma de no endeudarte al usarlas.

Qué es una tarjeta revolving

Las tarjetas revolving son una modalidad de tarjeta de crédito que también permite gastar sin necesidad de tener el dinero en ese momento. Sin embargo, a diferencia de una tarjeta de crédito normal, las revolving sólo permiten la devolución del dinero a plazos. Es decir, las compras no se cargan en la cuenta de forma inmediata. Se aplazan para pagarlas después.

Cómo funciona una tarjeta revolving

Las tarjetas de crédito normales permiten pagar a mes vencido todo lo que hemos gastado sin intereses o pagarlo a plazos con intereses. Sin embargo con la modalidad de revolving debemos aplazarlas y pagarlas en cuotas mensuales. Es el usuario el que elige la cifra que quiere abonar en cada pago.

Con las tarjetas revolving siempre hay que pagar intereses. Esta es la diferencia de mayor peso entre ambas tarjetas porque el interés que se aplica a las revolving es mucho más alto que el que tienen las tarjetas de crédito al uso.

Otra característica diferenciadora es que en esta modalidad de tarjetas revolving el cliente tiene disponible de nuevo el dinero que devuelve en cada cuota mensual. Es un crédito que vuelve a estar disponible una vez que el cliente va abonando la cantidad mensual correspondiente.

Los intereses de las tarjetas revolving

La devolución del dinero de una revolving puede realizarse de dos formas: Puede ser a través del pago de un porcentaje que decide el cliente marcado por un mínimo y un máximo dependiendo tanto de la entidad bancaria como del tipo de tarjeta revolving. O bien puede hacerse mediante una cuota fija mensual, también dentro de unos límites.

Lo más importante de este tipo de tarjetas son sus intereses. En primer lugar hay que saber que la tasa anual equivalente media, el conocido TAE, supone tanto el interés nominal como todos los gastos y comisiones. En el caso concreto de una tarjeta revolving, según datos ofrecidos por la Asociación de Usuarios Financieros (ASUFIN) a la hora de financiar, el TAE es del 25,2% mientras que para tener dinero efectivo en el cajero o en alguna cuenta corriente el interés asciende a un 29,6% TAE.

Son unos porcentajes muy altos en comparación con los que se aplican a las tarjetas de crédito normales, que no pasan del 7% TAE en los casos más altos. Por tanto, el gran problema que tienen las tarjetas revolving es que cuando la cuota mensual que el cliente paga es demasiado baja, no cubre ni si quiera los intereses de la tarjeta, por tanto, la deuda se agranda y el cliente deberá pagar durante mucho tiempo y una cantidad mucho mayor de la que el banco le prestó.

Sentencia del Tribunal Supremo sobre el interés de las revolving

El Tribunal Supremo se ha pronunciado en febrero de 2020 al respecto sobre este asunto de los intereses de las tarjetas revolving. Tras el recurso presentado por una entidad bancaria concreta, el tribunal ha fallado en favor de los clientes al considerar que el 27% TAE anual (que se le aplicó a un cliente en un caso concreto) es usura porque lo considera abusivo.

Alegan que esta cantidad de interés es usura porque es abusiva ya que el interés de tipo medio según cálculos del Banco de España se sitúa en el 20%. Según las estadísticas que hace públicas la entidad, la diferencia de intereses en la concesión de préstamos es la siguiente: Los préstamos personales tienen intereses de entre el 7 y el 8% mientras que los de la tarjeta revolving tienen sus intereses entre el 19 y el 20%. Se consideraba que un interés del 25% TAE era usura porque suponía más del doble a la hora de hacer la media entre ambas modalidades.

El fallo del Supremo se basa en la Ley de Usura de 1908 que establece la prohibición de prestar dinero con intereses «leoninos». Es decir, un interés que sea muy superior al normal del dinero y además se considere desproporcionado. Por eso consideran que el interés aplicado al caso concreto de estudio era abusivo, porque el TAE estaba fijado en un 27%.

En el fallo también avisan a los bancos sobre la imposibilidad de cobrar intereses tan altos alegando que sus clientes no pueden pagarlos.

En este caso concreto los magistrados del Supremo no sólo ponen en duda los intereses de una tarjeta revolving, sino también los elementos relacionados con la transparencia en su comercialización.

Procedimiento de reclamación del dinero de una tarjeta revolving

Este fallo del Supremo permite que todos aquellos afectados por tarjetas revolving tienen el derecho a presentar una reclamación de las cantidades que han abonado de más hasta este momento.

Para llevar a cabo una reclamación debemos presentar la documentación que acredite el contrato con la entidad de una tarjeta revolving. Junto con los cuadros de amortización de la tarjeta que muestren los movimientos que se han realizado a través de ella. Debemos acudir al banco con todos estos documentos para solicitar aquellas cantidades que hemos pagado de más y que nos corresponden.

Si a través de la vía directa con la entidad bancaria no conseguimos que el banco acepte la devolución de ese dinero, el cliente tiene derecho a emprender la vía judicial.

La cantidad a devolver depende tanto del tipo de crédito solicitado como de las cuotas mensuales.

¿Y si no puedo pagar mi tarjeta revolving?

Si no somos conscientes del gran interés que conllevan estas tarjetas, podemos seguir acumulando gastos a través de la tarjeta revolving pagando cuotas mensuales. Y un día nos daremos cuenta de la cantidad abismal que debemos al banco, puesto que en ocasiones la cantidad inicial prestada se multiplica o triplica en forma de intereses y esa es la cifra real que el cliente de una tarjeta revolving tiene que devolver al banco.

¿Y qué podemos hacer para frenarla?

Para empezar, si pagamos una cuota baja mensualmente puede que ni si quiera cubramos el interés asociado al crédito. Podemos pasar meses abonando una cuota que no nos sirva para reducir notablemente la deuda que tenemos.

Por tanto una de las mejores vías es hacer un esfuerzo mayor y pagar cuotas más altas todos los meses para reducir de forma efectiva la deuda y por tanto abonar menos cantidad de interés.

Otra opción es pagar un porcentaje de la deuda. Cuanto más elevada sea la cantidad menos interés tendremos que devolver.

Si quieres leer más noticias como ¿Qué hago si no puedo pagar la tarjeta de crédito?, te recomendamos que entres en la categoría de Préstamos y Créditos.


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Javi Navarro es periodista y el creador de CasaCocheCurro.com, un diario con información interesante que publica noticias prácticas para que les saques provecho en tu día a día. Puedes consultar cualquier duda contactando con Javi Navarro en su correo javi@casacochecurro.com. También puedes saber un poco más de su trayectoria profesional como periodista si echas un vistazo a su perfil en LinkedIn.
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