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El truco de las abuelas para que las flores fritas de Semana Santa queden en su punto perfecto

Flores fritas
NOTICIA de Jessica Pascual
30.03.2024 - 12:23h    Actualizado 30.03.2024 - 12:28h

Una textura crujiente y una forma de flor perfecta. Las conocidas como flores fritas de Semana Santa, de miel, extremeñas o manchegas, son uno de los postres más tradicionales de Carnaval y Semana Santa. Una elaboración artesanal típica de las madres y abuelas que es muy fácil de hacer y muy vistosa. Porque si sale bien, coronar una comida con estas flores fritas en una bandeja que tengan un aspecto impoluto y donde se diferencie a la perfección cada uno de los espacios de la flor, te convierte en el mejor anfitrión. Y en todo un cocinillas de los postres.

¿Pero, cómo hacerlas? ¿Y, lo más importante, qué hacer para que no se peguen en el molde y que salga la forma de la flor bonita? Muy fácil. Todas las recetas de las grandes maestras de este dulce, las abuelas, tienen un mismo punto en común: La importancia de que el molde de la flor frita esté bien caliente para garantizar la adherencia de la masa en un primer momento y conseguir que se despegue al freírlas sin esfuerzo.

Qué son las flores fritas de Semana Santa y por qué tienen esta forma

Las flores fritas, conocidas también como flores de Semana Santa o de Carnaval, es uno de los dulces que ganan protagonismo en estas fechas tan señaladas junto con las torrijas. Por ello, es habitual verlos escaparates de las principales pastelerías repletas de torrijas de elaboración artesanal, así como de flores de Semana Santa por todas partes.

Las flores fritas son un dulce de elaboración casera y origen manchego que se prepara tanto en estas fechas, como en Carnaval, y que es conocida como fruta a la sartén. En cuanto a su origen, este dulce es muy conocido y popular en zonas de Andalucía y Extremadura, así como en Castilla y León. Pero tiene fuertes raíces marcadas en la comunidad castellanomanchega, en concreto, en la zona de Campo de Calatrava, puesto que su forma y aspecto recuerda a la cruz de la Orden de Calatrava, que tiene cuatro brazos iguales y una flor de lis en cada uno de los extremos.

Ingredientes para hacer las flores fritas de Semana Santa

Para preparar una tanda de estas flores fritas, los ingredientes que se necesitan son los siguientes:

  • Harina de trigo
  • Leche
  • Aceite para freír, que puede ser tanto de girasol, como aceite de oliva. Hay que tener en cuenta que el aceite de oliva es más fuerte y dejará un sabor más intenso en cada una de las flores. Si prefieres algo más suave y disimulado, te recomendamos usar de girasol.
  • Huevos
  • Una pizca de sal
  • Para decorar, puedes coger miel para recubrir las flores o espolvorear azúcar glas por encima

En cuanto a las cantidades, estas dependerán de la cantidad de flores que quieras hacer. Puedes probar a hacer una tanda pequeña con 200 gramos de harina, 250 mililitros de leche y un huevo. Y, en el caso de querer hacer más, doblar las cantidades de los ingredientes usados.

Así preparan las abuelas las flores fritas manchegas

A la hora de hacer estos dulces de Semana Santa, lo primero es preparar la masa de este postre. Para ello, hay que mezclar en un recipiente la harina con el huevo. Y una vez integrado, incorporar la leche de forma progresiva y con poca cantidad para que se integre bien y obtener una mezcla homogénea. Para conseguir una masa fina y sin grumos hay que tamizar la harina antes. Esto significa pasar la harina por un colador para eliminar los posibles grumos. Por último, echar un poco de sal a la mezcla y remover.

Para que tengas una idea aproximada, la masa debe quedar en un punto intermedio entre una textura espesa y líquida. Para conseguir el aspecto que más te convenza antes de freír, puedes nivelar la textura de la masa. Y, para hacerla más líquida, añadir un poco más de leche. Y para espesarla, un poco de harina. Con la masa preparada, hay que iniciar los pasos para hacer las flores.

Cómo hacer la flor frita

Este es un dulce frito que se suma a otros como las rosquillas o la leche frita más populares y tradicionales en España y cuya principal característica es su aspecto de flor. Una forma que se consigue al introducir la masa en aceite caliente con un molde de hierro a alta temperatura para que el dulce se fría con esa forma y mantenga el aspecto de la flor.

La clave para conseguir esta textura frita, crujiente y que tenga esa imagen definida de flor perfecta, es que el molde donde se coloca la masa esté a la temperatura adecuada, esto es, bastante caliente. Si no, la flor no va a despegarse cuando debería y el dulce va a quedar demasiado aceitoso.

La temperatura del aceite, la clave

El gran truco de esta receta es la temperatura tanto del aceite, como del molde. Para ello, lo más recomendable es sumergir el molde en el aceite y que este alcance una temperatura de entre 180 y 190 grados. Para hacerlo con total precisión, puedes usar un termómetro de cocina y conseguir la temperatura deseada para no fallar en la elaboración de esta receta.

Para hacer la flor, hay que meter el molde caliente en el recipiente de la masa y cubrir aproximadamente dos terceras partes del molde, para que salga una flor robusta y de tamaño medio. Si se coge poca masa, puede que la forma no sea tan vistosa y quede un poco rara.

A continuación, introducir el molde en el recipiente del aceite y esperar a que la flor se despegue sola del molde y se quede flotando en el aceite. Dale la vuelta con una espumadera para que se haga bien pro los dos lados.



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