España gasta tres veces más energía para enfriar las viviendas que la media europea por el mal aislamiento
España destina tres veces más energía a refrigerar las viviendas que la media de la Unión Europea. En concreto, los hogares españoles dedican el 2,5 % de su consumo energético residencial anual a mantener fresca la vivienda, frente al 0,84 % de media comunitaria, según los últimos datos de Eurostat. Una diferencia que, según explica Molins, está estrechamente relacionada con el envejecimiento del parque inmobiliario y el escaso aislamiento térmico de buena parte de los edificios.
El dato adquiere especial importancia en plena tercera ola de calor del verano, cuando millones de hogares recurren al aire acondicionado para combatir las altas temperaturas. Sin embargo, detrás del mayor consumo energético no solo está el uso de estos equipos, sino también el hecho de que más del 80 % de los edificios residenciales españoles fueron construidos antes de la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación, cuando las exigencias de aislamiento eran mucho menores que las actuales.
Más del 80 % de las viviendas se construyó con un aislamiento inferior al actual
La antigüedad del parque residencial español hace que muchas viviendas pierdan con facilidad el frío generado por el aire acondicionado durante el verano y el calor de la calefacción durante el invierno. Esta menor eficiencia obliga a utilizar durante más tiempo los sistemas de climatización para mantener una temperatura confortable dentro de casa.
Según recuerda Molins, actuar sobre la envolvente del edificio es una de las medidas más eficaces para reducir la demanda energética. Mejorar el aislamiento permite conservar una temperatura más estable durante todo el año y disminuir la necesidad de utilizar de forma intensiva el aire acondicionado.
Bajar un grado el aire acondicionado puede aumentar el consumo hasta un 10 %
El aire acondicionado está presente ya en más de un tercio de las viviendas españolas, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). No obstante, confiar únicamente en estos equipos tiene un importante coste energético.
La compañía recuerda que reducir un solo grado la temperatura del termostato puede incrementar el consumo eléctrico entre un 5 % y un 10 %. Además, los aparatos expulsan calor al exterior, contribuyendo al conocido efecto isla de calor que eleva todavía más la temperatura en las ciudades durante los meses de verano.
La rehabilitación térmica, una de las claves para reducir el consumo energético
Para disminuir la dependencia del aire acondicionado, Molins apuesta por impulsar la rehabilitación energética de los edificios, especialmente mediante Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), una solución que mejora la envolvente del inmueble sin reducir la superficie útil de las viviendas.
Este tipo de actuaciones ayuda a limitar el sobrecalentamiento en verano, mejora el confort dentro de las viviendas y reduce el consumo energético asociado a la climatización. Al mismo tiempo, favorece el cumplimiento de los objetivos europeos de eficiencia energética y descarbonización previstos para las próximas décadas.
Más árboles y zonas de sombra para combatir el calor extremo
La adaptación frente a las altas temperaturas no depende únicamente de los edificios. Molins también defiende actuar sobre el entorno urbano mediante la creación de más espacios verdes, arbolado y zonas de sombra que contribuyan a reducir la temperatura ambiental y a minimizar el efecto isla de calor.
Estas medidas permiten mejorar el confort térmico en las ciudades, reducir la demanda energética de los edificios y aumentar la capacidad de adaptación frente a episodios de calor extremo, cada vez más frecuentes durante los veranos en España.zar estos equipos durante más tiempo y aumentando el consumo eléctrico.
